LA JUGADA PERFECTA

Sinopsis

Dónde el jugador estrella del equipo de béisbol escolar tendrá que ayudar a su nuevo compañero de grupo a entrenar como parte de su servicio social, sin saber a ciencia cierta lo que esa cercanía con ese chico malhumorado de cabellos rubios le traería a su vida. OS original con 2500 palabras Pareja Kookmin Género: juvenil, romance, enemies to friends to lovers No copiar ni adaptar total o parcialmente

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
5.0 2 reseñas
Clasificación por edades:
16+

Capitulo único

—¡Strike uno!


El beisbolista maldijo por lo bajo.


—¡Strike dos! - gritó el ampayer.


—¡Vamos Park! ¡Tienes que pegarle a la bola aunque sea una vez !


Aquellas palabras fastidiaron a un molesto pelinegro de baja estatura y complexión delgada. Tratando de no inmutarse, se acomodó el casco y se puso en posición para tratar de golpear la bola.


Pero aquello sólo quedaría en simples intenciones, porque no le dieron tiempo de parpadear cuándo escuchó que gritaban:


—¡Strike tres!¡Fuera!


Rápido se quitó el casco y lanzó el bate sin preocuparle si llegaba a lastimar a alguien.


—Park, ¿Qué carajo pasa contigo?


El pelinegro maldijo ignorando al entrenador.


—¡Park, cinco vueltas al campo cómo castigo! - se escuchó en medio de la algarabía porque otro beisbolista había conectado un doble hit.


—Váyanse a la mierda - gruñó sin fijarse por dónde caminaba acción que le hizo chocar con un firme torso mandándole al suelo.


¿Qué acaso éste tipo de accidentes no solo pasa en esas películas que a veces mira o en esas historias que suele leer?, pues al parecer no porque ahora se encontraba en el suelo con el trasero adolorido.


Sintió su rostro arder.


—¿Te encuentras bien? ¿Te lastimaste? - preguntó un muy preocupado castaño mientras le extendía la mano para ayudarle a levantarle.


Pero Jimin alejó aquella mano de un manotazo.


—¡Hey!¡Tranquilo!, sólo quiero saber si estas bien. No es para que te enojes conmigo - dijo el castaño sin ocultar su desconcierto.


Jimin le miró molesto


—¿Qué...?¿Por qué me miras así?


El pelinegro no respondió. Pero su cara enrojecida decía todo.


— ¡Oyeeee.... Calmado!, yo no te he hecho nada malo para que actués  así conmigo. Sólo estoy tratando de ser amable.


Jimin apretó la quijada.


Sabía que el chico tenía razón. Lo suyo había sido un accidente, pero estaba tan molesto que estaba sacando toda su frustración con el castaño.


—¿Estás bien? - volvió a preguntar Jeon.


Jimin no respondió, sólo movió la cabeza en afirmación.


—Jeon Jungkook - se presentó el castaño extendiendo su mano.


Jimin miró a Jungkook y a la mano extendida, tras unos segundos, por fin aceptó el saludo. Pero cuándo estuvo a punto de presentarse, se escuchó la voz del entrenador:


—¡Ahora serán diez vueltas cómo castigo, Park! ¡así que empieza a moverte si no quieres dar quince vueltas!


Tras escuchar esos gritos, retiro su mano y sin decir nada, se alejó dejando a un confundido castaño que ahora le miraba trotar en medio de maldiciones.


¿Quién rayos es ese gruñón chico?


Cuándo miró a su alrededor se sorprendió al ver que ya no había rastro alguno de éste por ningún lado. ¿A dónde había ido? ¿Acaso ya había dado las vueltas tan rápido?


La curiosidad por saber quién era éste chico había ido en aumento, tal vez lo descubriría en otro momento, porque ahora el entrenador le hacía señas para que se acercará a él.


Acción que hizo al instante.


— ¿Cómo estás Jeon?¿Qué te dijo el médico?


—Estoy listo para jugar de nuevo. - respondió sin poder evitar sonreír.


El entrenador asintió.


—Es bueno tenerte de vuelta.


Jungkook sonrió. En cambio el entrenador suspiró cruzando los brazos.


—¿Pasa algo...?


El mayor afirmó


—Hablé con tu consejero escolar y me temo que no tengo muy buenas noticias.


El semblante de Jungkook cambio.


— Éste es tu último año, como debes saber, es mi deber revisar tu rendimiento escolar y me da gusto saber que tienes uno de los promedios más altos en todo el colegio. Felicidades.


Jeon sonrió


— Pero al parecer, te has olvidado de algo muy importante...


Jungkook dejó de sonreír


— Te has olvidado de hacer tu servicio social y sin el no podrás graduarte y tampoco podrás estar en el equipo de Béisbol.


El rostro de Jungkook se llenó de preocupación.


¿Cómo pudo olvidarse de algo tan importante como su servicio social? ¿Cómo se supone que va a cumplir con trescientas horas de servicio social en menos de un año?


—Por suerte yo puedo ayudarte.


—¿Uh...?


—Veo que conociste a Park Jimin?


—¿Quién...?


—Park Jimin. El joven de cabellos negros con el que estuviste hablando cuando llegaste.


Ahhhhh... Con que se llama Park Jimin. Fue lo primero que pasó por la mente del castaño. Bueno, saber su nombre resultó más fácil de lo que imaginó.


—¿Qué hay con él?


—Bueno, él es nuevo en la ciudad, su familia acaba de mudarse, así que ahora será tu compañero de clases, y también de equipo.


—Mmmm... No entiendo ¿Cómo puede ayudarme el que Park Jimin esté en mis clases y en el equipo? ¿No lo entiendo?¿Eso como puede ayudarme con mi servicio social?


El entrenador esbozó una sonrisa. A veces se le causaba demasiada ternura la inocencia de Jungkook.


—Sé que debo ser imparcial, pero todos saben que eres mi jugador estrella y el mejor estudiante de tu generación - el castaño sonrió por los elogios — y bueno... Park es recién llegado y tiene cero conocimiento del béisbol.


Jungkook sonrió al escuchar aquello.


—¿Yo que tengo que ver con ello?


— Necesito que le ayudes a entrenar, no sé, a darle consejos.


—¿Yo...?


El entrenador asintió.


— Disculpe, pero si es tan malo en el Beis, ¿por qué no lo intenta con otros deportes?


—Porque ya ha intentado de todo, y nada le ha funcionado.


El castaño observó sin saber que responder. ¿Cómo era posible que alguien fuese tan malo en los deportes?


—Imagino que estas pensando en como alguien puede ser tan malo para los deportes ¿Cierto?


Jungkook asintió


—Bueno... Digamos que no todos tienen aptitudes para el deporte, y Park Jimin es uno de ellos.


—Pero...-


—No me malinterpretes. Él es un joven muy talentoso, pero lo suyo no es el deporte. El chico es un genio para escritura. Pero por desgracia, los dos sabemos que es obligatorio la asignatura deportiva para poder graduarse.


Jungkook asintió.


—Bueno, nosotros somos su última y única opción. Así que el chico sólo cuenta con nosotros.


El castaño pareció pensarlo, pero entre más lo pensaba, más dudas llegaban a su cabeza.


— Entiendo. Pero tengo una duda.


—Adelante.


—¿Por qué desea tanto ayudarle?


El mayor respiró hondo.


—Como dije, su familia es recién llegada, además su padre es el nuevo médico del hospital central, sin mencionar que es un buen amigo mío.


Jungkook frunció el entrecejo.


—No pienses que es algún tipo de favoritismo. No. Sólo quiero que el chico se adapte lo mejor posible para que tenga un buen año escolar. Además, no sólo le estaría ayudando a él para que pueda graduarse sin problemas ¿Cierto?


Las mejillas de Jeon se sonrojaron.


—¿Cómo puedo ayudarle?


—Necesito que después de clases te reúnas con él para practicar. Por cada día que ustedes entrenen, voy a firmar tu hoja de servicios y al final de la temporada, tú habrás concluido tu servicio social y Park habrá aprobado su asignatura deportiva.


—Acepto. - respondió sin dudar.


El mayor sonrió satisfecho por la buena disposición de su jugador y líder del equipo. Sólo esperaba que Park Jimin estuviera de acuerdo con la ayuda.


—¡Genial! - exclamó el entrenador - entonces empezamos mañana.



Cómo era de esperarse, Jungkook llegó más puntual de lo debido al colegio, y al entrar a su salón, se sorprendió al ver un peculiar rostro.


Ahí estaba sentado a un lado de su asiento el joven que conoció ayer absorto en un  libro.


Después de verle por unos cuantos minutos, ahora estaba intrigado por saber de qué trataba el libro. Aunque por los gestos que hacía, tenía que tratarse de algo muy interesante.


En cuanto escuchó el timbre, tomó asiento a un costado del pelinegro que le miraba perplejo con el ceño fruncido.


—Hola, es bueno verte de nuevo - saludo Jeon


—¿Tú...? -


—Sigues sin ser educado.


Las mejillas de Park se pusieron al rojo vivo.


—¡Oye...!


—Shhh... Dejame escuchar la clase


La cara de Jimin era un poema.


¿Que le pasaba a este tipo? ¿Por qué sigue diciendo que no tiene educación ? ¿Quién diablos es para hacerle callar así? Se preguntó.


Al parecer la inteligencia y el carisma de Jungkook era un imán de sonrisas bobalonas porque cada vez que miraba a sus compañeros, éstos miraban a Jeon con ojos en forma de corazones.


Jimin bufó.


Cuando terminaron las clases y llegó la hora de entrenar, maldijo al ver qué ahí ya estaba el castaño recibiendo instrucciones por parte del entrenador. De inmediato detuvo su andar para observarlo desde la entrada al campo.


¿Es en serio?¿Jeon Jungkook es el famoso lanzador estrella?¡Debía ser una broma!


A ver... El tipo tiene el rostro y cuerpo de modelo internacional, la inteligencia de un jodido Steven Hopkins, y para rematar... Resulta que también es el jugador más importante de toda la ciudad?


¿Pero qué demonios?¿Acaso hay algo que haga mal?, al parecer es un joven prodigio.


—¡Ven aquí Park! - le llamó el entrenador.


El pelinegro se acercó muy a su pesar.


—Park, él es Jeon Jungkook. Jeon, él es Park Jimin. - les presentó — a partir de hoy, él va a ayudarte a entrenar -  indicó el mayor.


La cara de Jimin era de confusión.


—Quita esa cara muchacho, Jeon es un excelente jugador, y estoy seguro que se llevarán excelente. - dijo ésto último dejándolos solos.


—¡Sorpresa! - exclamó el castaño y Jimin puso los ojos en blanco.


—Asi que serás como...  ¿mi coach?


—Ujum.


— ¿Y que se supone que haremos ?


—Primero, vamos a calentar, así no tendras molestias más tarde.


Para sorpresa de todos, Jimin hizo todo lo que Jungkook le indicaba sin protestar por más de una hora. Eso debió ser buena señal para todos. En especial para un hombre mayor que sonreía a lo lejos al ver cómo al final del día los jóvenes ya hablaban con más familiaridad.


Conocía a ambos y sabía que había hecho lo correcto al pedirle apoyo a Jeon. Porque sabía el liderazgo que el chico que tenía, no en vano es el líder del equipo, sin contar la paciencia que tiene.


Los hechos hablaban por si solos porque al menos Jimin ya no había lanzado maldiciones durante su primera práctica, y tampoco había renunciado como lo hizo en otras ocasiones.


Eso definitivamente tenía que considerarse un avance y el más feliz con eso era el entrenador.





Los días pasaban y la complicidad entre Jimin y Jungkook iba en aumento. Si bien Jimin seguía sin golpear la bola, al menos ya tenía tolerancia a la hora de practicar, y ante el cambio de actitud, sus compañeros le daban más ánimos.


Eso motivo más al pelinegro.


Los meses pasaban y la amistad de Jimin y Jungkook mejoraba día con día, la camadería y complicidad que tenían era envidiable. Todo el mundo podía dar fe de ello.


En poco tiempo habían pasado de ser desconocidos a ser los mejores amigos. En pocas palabras, el par se había vuelto completamente inseparable mientras se ayudaban mutuamente.





Por fin había llegado uno de los juegos más importantes para el equipo... Jugaban para conseguir su pase a los playoffs.


Aunque nadie lo dijera en voz alta, les preocupaba el rendimiento del pelinegro a la hora de jugar. Si bien había mejorado, aún no había sido capaz de conectar ningún hit.


Por más que Jimin trató de mostrarse firme ante su equipo, la verdad es que le temblaba hasta el pensamiento.


Sintió un nudo en la garganta.


— Quita esa cara, lo harás bien. - alentó Jungkook.


Jimin le miró sin creerle.


—Eres pésimo mintiendo. ¿Lo sabes?


—¡Oye!¡Yo nunca miento! - replicó — sé que lo harás bien, lo digo en serio. Has entrenado mucho. Sólo tienes que confiar en ti y en lo que hemos entrenado. No quiero que te presiones, quiero que disfrutes el juego.


Jimin exhaló.


—¿Entendido?


—Entendido.


—Bien, ahora ve a patear traseros .


El pelinegro sonrió al escuchar a Jeon decir traseros, puesto que desde que lo conoce, jamás le ha escuchado decir una mala palabra.


¿Acaso Jeon Jungkook era una especie de masita adorable?


Sólo al pensar en ello, se ruborizó. Trató de quitarse ese pensamiento de la mente, no era el momento para pensar en lo adorable que es Jeon.


Genial, ahora sentía su rostro rojo vivo.


Había llegado su turno de batear, respiró hondo y tras escuchar los consejos de Jungkook, tomó su bate para salir al diamante dónde ya lo esperaba un intimidante lanzador.


Toda aquella seguridad que Jeon le brindó se esfumó en un abrir y cerrar de ojos en cuánto escuchó que le cantaban el segundo strike.


Movió la cabeza en negación. Ésto no estaba saliendo bien. No. Se regaño mentalmente. No tenía que pensar de forma negativa.


Pensó en todo el esfuerzo que hizo Jungkook por enseñarle con toda esa paciencia. Pensó en su equipo, y observó a sus compañeros que estaban en primera y segunda base esperando un buen desempeño de su parte. Pero sobre todo... Pensó en sí mismo.


Una vez más, recordó los consejos de Jungkook, observó al lanzador y como si fuese una película, le vio lanzar en cámara lenta y por algún motivo, sus brazos se movieron por inercia.


No sabía que rayos había pasado, sólo escuchaba a lo lejos una ola de gritos y una voz que sobresalía incitandole a correr.


Acción que hizo.


Corrió rápido como si su alma dependiera de ello hasta llegar a primera base. Sentía que su corazón saldría por la boca, pero cuando vio a Minki llegar a Home entendió lo que había pasado.


Había conectado un sencillo por el jardín central, el equipo contrario estaba confundido. Esa ventaja la aprovecho su equipo que terminó con la carrera del triunfo.


El primero que saltó al campo fue un eufórico Jungkook seguido por todo el equipo. Quién no dudo en cargar a un sonriente pelinegro.


Cuando toda la algarabía terminó, Jungkook se acercó a Park con timidez.


—Sabia que podías hacerlo.


—Tuve a un excelente maestro.


Ambos sonrieron.


—¿Quieres...? - hablaron al mismo tiempo.


—Tú primero. - habló Jimin.


—Estaba pensando si quisieras ir conmigo al cine.


Jimin asintió sonriente


—Iba a decirte lo mismo.


Ambos sonrieron.


—Mmm... ¿Paso por ti a las ocho?


—A las ocho está bien.


Cuándo se acercaron más de lo debido, se escuchó la voz del entrenador a sus espaldas. De inmediato se separaron.


—Estoy muy orgulloso de ustedes chicos, lo hicieron genial. Sabía que lo lograrían.


Ambos sonrieron con timidez.


—Aqui tienen - les entrego un folder — ahí dentro encontrarán su hoja de servicio social y su carta de aprobación deportiva firmada y sellada. Así que podrán graduarse sin problemas.


Jimin y Jungkook sonrieron con genuino agradecimiento.


—Ahora vayan, y disfruten de su triunfo. Lo merecen.


Ambos agradecieron en silencio antes de marcharse para celebrar con el resto del equipo mientras que el mayor les miraba orgulloso por lo que habían logrado y lo mucho que ambos habían crecido durante todo este año.


Porque probablemente ni Jimin ni Jungkook eran conscientes de que habían logrado mucho más que aprobar una simple materia. Habían conseguido la jugada perfecta que cambiaría para siempre sus vidas, pero eso se los dejaría para que ellos lo descubrieran por su propia cuenta.














Holaaa... Pues aqui vengo con un nuevo OS y es parte de una dinámica deportiva pero como pudieron leer es super super soft, sólo espero que les haya gustado aunque sea un poquito porque tenía muchas ganas de hacer algo así. Asi que aqui está el resultado.


Sé que hay historias que tengo pendientes de actualizar, creanme si les digo que estoy trabajando en ellas. Sólo que no sé cuando voy a publicarles los nuevos capitulos porque es un dilema me faltan ojos y tiempo para traerles algo bueno y no solo capitulos randoms solo por actualizar. Pero si de algo deben de estar segurxs es que ninguna historia quedara inconlusa.


Ahora si estan leyendo en este punto, no me queda mas que decirles mil gracias por la oportunidad y por haberme leido. Les amo muchísimo.


Dolly

❤️