Capítulo único
—¿Qué dices? —volvió a preguntar por tercera vez, aún sin poder creer lo que escuchaba, ¿cuidar a su “sobrino” por dos meses? Imposible, Jungkook se negaba completamente. No es que odiara a su pequeño o algo, en realidad lo adora con su vida, y esa es exacta la razón del porqué es peligroso que esté solo con el durante tanto tiempo.
Jungkook no sabe si es capaz de seguir controlando sus instintos.
Y es que, demonios, el pequeño era la tentación en persona. Un Omega precioso, lindos y tiernos ricitos rubios, sus brillantes ojos color miel, esos labios que Jungkook cada vez tenía más ganas de besar y morder, su piel canela tan suave y ese cuerpo definido. Sin duda haría caer a cualquiera a sus pies.
Y lo peor, Jungkook sabía que el pequeño era virgen, lo podía oler en él, no sabe ni se explica cómo es eso posible, pero su alfa tenía completamente identificado al omega.
A sus diecinueve años, Jimin era la cosa más preciosa que el alfa había tenido el placer de admirar.
—Por favor, Jungkook. Con Taehyung queremos celebrar nuestro aniversario yendo de viaje. Se suponía que iríamos con Jimin ya que es harto tiempo, pero insistió en que vayamos solos y lo dejemos bajo tu cuidado. A veces siento que te quiere más a ti que a mí —bufó Yoongi.
Jungkook tragó nervioso.
Las insinuaciones del menor no eran nada nuevo para el.
Jungkook no era tonto, se daba cuenta de las miradas y sonrisas coquetas del menor, el cómo este amaba subirse a su regazo y frotarse allí, la forma en la que usaba esa ropa corta lo volvía loco. Y estaba ese gusto que tomó por llamarlo papi, bajo la excusa de que era como un segundo papá para él.
El pelinegro iba a decir que era mejor idea dejar a Jimin con su abuela, pero la entrada del chico interrumpió sus palabras, dejándolo mudo.
Ese era el efecto de Park Jimin sobre Jungkook, lo dejaba sin palabras. Luciendo un lindo y corto vestido con pequeñas florcitas en él.
—¡Papi! —gritó con una sonrisa, no dejandolo siquiera responder cuando ya se había lanzado a los brazos de su tío, envolviendo las caderas de este con sus piernas y afirmandose bien de su cuello mientras enterraba su cabecita allí—. ¿De verdad me vas a cuidar? —preguntó enderezandose para hacer contacto visual con el alfa, mordiendo su labio inferior al ver lo guapo que era su tío, sintiendo como su coñito palpitaba deseoso.
Jungkook se quedó callado, su alfa podía sentir el aroma de los flujos que salían del agujero del menor, sentía al omega de este llamar para que lo tome ahí mismo, y Jungkook era fuerte, pero tenía sus límites, por eso no pensó tanto cuando asintió en respuesta, logrando que Jimin se abrazara aún más a él y Yoongi riera y le agradeciera por el favor.
¿En qué se había metido?
Ya habían pasado dos semanas desde que Jimin llegó a quedarse a su casa.
Y la verdad, Jungkook no pudo pedir algo mejor.
Cuando llegaba cansado del trabajo, allí estaba el menor esperándolo con una deliciosa cena y esos abrazos que Jungkook adora —aunque estos hayan causado más de un problema en sus pantalones que terminó con él masturbándose en la ducha—.
Era delicioso el hecho de que el aroma de Jimin esté impregnado en todos lados, incluso su ropa ya que Jimin lo marcaba todas las mañanas con su aroma, y Jungkook amaba que hiciera eso, le gustaba pensar que quizá el omega se ponía celoso de pensar que alguien se quisiera acercar a él.
Ese día viernes, Jungkook salió del trabajo, feliz como los últimos días, acelerando sin poder evitar cuando iba en el auto, las ganas de ver al omega y sentir su aroma lo estaban consumiendo. No entendía el porqué su lobo estaba tan desesperado por llegar a su casa.
Estacionó y bajó del auto, caminando a la entrada, sonriendo cuando llegó el aroma a comida a sus fosas nasales. Amaba como cocinaba el omega.
—Papi —lo llamó feliz el rubio, corriendo a abrazarlo.
Jungkook suspiró completamente enamorado al sentir el aroma de Jimin, tomando su cintura y acercándolo posesivamente hacia el sin poder evitarlo.
—Te extrañé —dijo el menor mirándolo con esos ojitos de cachorro mientras acariciaba el cabello de la nuca del alfa.
—Yo igual te extrañé, pequeño —dijo con voz suave. Sus ojos destellando brillitos mientras miraba al contrario.
Jimin mordió su labio y lo miró dudoso, pero finalmente se armó de valor y chocó sus labios con los del alfa rápidamente, para luego ocultarse en la curvatura de su cuello.
Jungkook jadeó sorprendido, sintiéndose como un adolescente cuando sintió las mariposas en su estómago.
Tomó de forma delicada la cabeza de Jimin, colocando sus manos en sus tibias y sonrosadas mejillas, preocupándose cuando vio lágrimas cayendo de sus ojos.
—¿Jimin?¿Amor qué pasa?¿Qué tienes? —preguntó desesperado, su mente pensando que le dolía algo o se sentía enfermo.
—L-lo siento —dijo entre pequeños hipidos.
—¿Por qué lo sientes? —cuestionó con el ceño fruncido en señal de confusión.
—Por besarte. Me siento mal porque no sé si te gusto como omega y quizá ahora me odies.
A Jungkook se le apretujó el corazón ante lo dicho por el omega, sintiéndose peor cuando notó que este estaba apunto de llorar nuevamente.
Necesitaba calmarlo, y lo único que se le ocurrió junto a su lobo, fue besarlo.
Jimin jadeó sorprendido, pero reaccionó moviendo sus labios al compás del ritmo que estaba marcando el alfa.
Jungkook suspiró encantado al sentir el sabor a fresas en la boca del contrario, seguramente el pequeño estuvo comiendo mientras él venía en camino. Joder, Jimin era delicioso.
Y Jungkook no pudo evitar calentarse al darse cuenta de que no sabía besar muy bien. Probablemente era su primer beso, y él, Jeon Jungkook tuvo el honor de probarlo.
Hubiera seguido besándolo encantado si no fuera por las fuertes feromonas que olfateó de un momento a otro, separándose a regañadientes del menor, notando lo agitado que este se encontraba.
—¿Jimin? —preguntó con dificultad.
—A-alfa. Mi celo llegó y yo, yo necesito supresores, por favor —rogó sujetando los bíceps del mayor, luchando contra su lobo que deseaba tomar el control y abrirse de piernas ahí mismo para el mayor, y claro que Jimin quería, pero no sabía si jungkook aceptaría eso.
—Mierda.
No pudo dormir.
Llevaba tres horas intentando conciliar el sueño, pero le era imposible. Podía escuchar los pequeños gimoteos provenientes de la habitación del lado y chillidos que el Omega emitía para pedir por un alfa. Por su alfa. Y Jungkook sabía que lo llamaba a él.
Jimin estaba en celo.
Jimin estaba justo bajo su techo, en celo.
Justamente debía suceder cuando estaba bajo su cuidado. Si fuera por Jungkook, ya habría ido allí y se lo hubiera comido de mil formas.
Pero no podía. Es el hijo de su mejor amigo, el tesoro más preciado de este. Jungkook no se perdonaría el lastimar a Yoongi. Fallarle a su amigo y que este lo odie.
Suspiró.
Le dió igual la hora y marcó al teléfono de Taehyung, necesitaba que el Omega le dijera qué hacían cuando Jimin entraba en celo.
—¿Si? —contestaron con voz adormilada. Y como no, si eran las dos de la mañana.
—Taehyung. Tengo un problema. Jimin entró en celo y no sé qué hacer. Le di supresores pero no sé cuánto durarán y jamás me había pasado algo así y yo-
—Jungkook. Ah. Rayos es de madrugada, me despertaste idiota —y ahí estaba, definitivamente Taehyung tomó ciertas actitudes de Yoongi—. Solo ayúdalo y ya, ¿si?
—¿Q-qué?
Escuchó ruido del otro lado de la llamada y luego la voz de su amigo.
—Escúchame Jeon, no soy estúpido, sé que son destinados y eso. Y te seré sincero, me da igual. Eres mi hermano de otra madre Jungkook, y confío en ti. Jimin llama por ti en todos sus celos, ya estamos acostumbrados. Así que ahora ve allí y haz que mi hijo no sufra —exigió con voz sería. Jungkook estaba en shock—. Ah, y cero embarazos, o te juro que te arranco el pene.
Y colgó.
Jungkook se quedó unos minutos procesando todo lo que acababa de pasar en los últimos minutos.
Jimin también sentía que eran destinados.
Una estúpida sonrisa comenzó a crecer en sus labios, riendo suavemente y sintiendose dichoso.
Se asustó cuando la puerta de su cuarto fue abierta. Se enderezó rápidamente y encendió la luz de su mesita de noche, pudiendo así ver a un ángel entrar a su cuarto.
Jimin estaba usando solo unas bragas y un top, dejando al descubierto unas piernas canelas que llamaban a Jungkook a pecar. Sentía sus dientes picar por morder ese limpio cuello y dejar marcas en sus muslos.
El omega jadeó al ver al alfa sin camisa.
Caminó con piernas temblorosas hacia el alfa, sentandose en su regazo, sintiendo la hombría dura bajo el.
—No, Jimin. Amor, no deberías estar aquí. Por favor, ve a tu cuarto —pidió mientras sujetaba las caderas del menor e intentaba sacarlo de encima suyo, su polla estaba dura y caliente solo con ese tacto.
—Por favor —rogó mientras meneaba sus caderas, restregando su coñito sobre el bulto del alfa, sintiendo sensaciones tan deliciosas y nuevas—. Hazme al amor, por favor, por favor alfa.
Jungkook ya no pudo resistirlo más. Sujeto al omega por la cintura y lo pegó a él, comenzando un beso desordenado y lleno de deseo. Sus emociones al mil, ambos corazones latiendo en sincronía mientras sus lobos reconocían a su pareja.
Jungkook sentía que se podía correr solo con eso. Sintiendo la lengua de Jimin, impregnadose con su sabor y amando los pequeños gemidos que soltaba el menor ante el beso demandante.
—Alfa —gimoteó, sus manos quitando torpetente el pequeño top que cubría sus senos. No traía sostén, por lo que sus pechos rebotaron deleitando la vista del mayor, que se sentía reventar en sus shorts de pijama.
—Joder. A la mierda todo —gruñó, recostando al menor en la cama y abriendo sus piernas para acomodarse sobre el menor sin llegar a aplastarlo.
Su polla quedando justo encima del húmedo coño del menor, y Jungkook no pudo evitar el mover las caderas y dar falsas embestidas.
Jimin gimió, las feromonas del alfa llenaban la habitación, demostrando lo excitado que estaba. El omega se sentía pequeño, indefenso y sumiso y le encantaba. Quería que Jungkook tomara todo de él, que lo tratara como se le diera la gana y lo follara tan bien, que pueda sentirlo después de días.
—Eres mío, Park Jimin, tan jodidamente mío —gruñó, mordisqueando el cuello.
Él sería el primer alfa en profanar ese delicioso cuerpo. Desde ese momento, ese omega era suyo.
—Alfa, f-fóllame ya, por favor —pidió removiéndose impaciente.
Jungkook se tomó un momento para admirar lo bonito que lucía Jimin debajo suyo, gimoteando y rogando por una buena follada, y claro que el se la daría.
—Te ves tan bonito —dijo mientras bajaba lentamente las bragas del menor por sus piernas, saboreandose al ver ese coñito mojado, luciendo tan apetitoso, invitándolo a comérselo—. Pero apuesto a que te verás aún más bonito con mi polla adentro tuyo —fue lo último que dijo antes de sumergirse en el coño del menor, paseando su lengua por todos lados, casi desesperado. Mordía la pequeña bolita, chupándola fuerte.
Dirigió uno de sus dedos al coñito, metiendolo suave para no lastimarlo, pero Jimin solo pedía más y más, hasta que tres dedos entraban y salían rápidamente, acompañando a su lengua que seguía jugando con su bolita de nervios.
—D-dios, mgm, ¡Papi!
Y Jimin solo podía gemir mientras que con sus manos intentaba empujar la cabeza del alfa más cerca de él, gritando cuando los dedos largos tocaron cierto punto dentro de él, haciéndolo tener su primer orgasmo del día.
—Tan b-bueno —gimoteó.
Jungkook tragó gustoso todos los jugos que expulsó el menor, relamiéndose los labios.
—Delicioso.
Se levantó para quitar sus shorts, su pene saltando fuera, provocandole un gemido de alivio.
Su miembro estaba rojo y goteando pre semen, Jimin se atragantó al verlo, su agujero cerrándose a la nada, deseoso de tenerlo dentro de él, juraría que tocaría todos los lugares correctos.
—¿Por esto llorabas tanto? —dijo el alfa con todo burlesco, masturbándose un poco y paseandolo por los labios vaginales del pequeño—. ¿Querías la polla de tu alfa follándote cachorro?
Jimin gimió desesperado, asintiendo con la cabeza una y otra vez—. Si quiero.
—Tranquilo, necesitamos protección. Tu papá me asesinará si hay embarazo —hizo el amago de ir a buscar condones, pero el omega rodeó sus caderas con sus piernas, manteniéndolo allí.
—No —dijo enojado. La sola idea de no tener todo de su alfa lo hacía sentir mal—. Yo quiero todo dentro papi, por favor. Tomo pastillas, no pasará nada.
Jungkook definitivamente no tenía resistencia a la mirada del menor, asintiendo sumisamente, se inclinó a besar los lindos labios de su pequeño mientras su mano derecha bajaba a su miembro, dirigiendolo a la entrada del contrario, y entrando de una embestida suave.
Jungkook esperó a que Jimin se acostumbrara. Y joder que Jungkook no era precoz, pero las paredes vaginales del Omega eran tan cálidas y lo apretaban tan bien, que necesitó tomar aire para no correrse.
Sintió el cuerpo del contrario relajarse, por lo que comenzó un vaivén suave, atento a todos los gestos del contrario para no incomodarlo o algo parecido. Era su primera vez, y quería que fuera especial.
—Más —pidió el menor. Y Jungkook no era quien para negarse.
Aumentó sus embestidas, pero siempre manteniendo esa delicadeza para con el menor.
—Jungkook, no me voy a romper, d-dios, mghm, f-fóllame duro.
Y Jungkook no sabe si fue debido al tono del Omega, tan desesperado, o siemplemente su instinto más primitivo no aguantaba otro segundo sin moverse duro dentro del menor.
El alfa se desató con esa petición, estaba prácticamente hundiendo a Jimin en la cama, sus testículos chocando con la piel del omega.
La cama rechinaba ante el duro choque contra la pared. Los gritos del omega pidiendo más y los gemidos roncos del alfa junto a sus gemidos llenaban la habitación.
El olor a sexo era evidente y cualquiera que pasara por fuera de esa habitación podría sentir las feromonas de excitación y sabría de inmediato el acto que se estaba llevando dentro del cuarto.
Jungkook gruñó fuerte, su alfa haciendo completo acto de presencia, deseoso de llenar con su esperma a la criatura bajo suyo.
Movió sus caderas con dureza, enterrándose dentro de Jimin de forma dura y salvaje, completamente fuera de si, pero no le preocupaba lastimar al omega cuando lo veía tan a gusto, pidiendo por más.
—Tan inocente con esa carita, quién hubiera dicho que eres un omega desesperado por que lo follen.
—¡Ah! A-alfa, papi, papi —era lo único que podía balbucear, el placer era demasiado para su cuerpo inexperto, Jungkook le estaba haciendo tocar las nubes con sus dedos.
Jungkook sabía que pronto se iba a correr, así que llevó una de sus manos al clítoris del menor, apretandolo. Jimin estaba llorando.
—Joder, te voy a llenar tan bien.
—S-si, papi, preñane por favor.
Jungkook sentía su miembro a punto de explotar, sin dejar de golpear una y otra vez contra Jimin.
El cuerpo de Jimin no pudo más, gritando fuerte y corriendose sobre la polla de su hombre, sollozando al sentir que este lo seguía follando duro, la sobre estimulación sintiéndose tan dolorosa y deliciosa al mismo tiempo.
Jungkook gruñó ante la presión en su polla, el nudo creciendo. Antes de siquiera saber qué hacía, había dirigido sus dientes al cuello del omega, enterrándolos ahí y marcándolo como suyo.
Jimin no pudo evitar tener otro orgasmo, chillando ante tantas emociones juntas, sintiendo las emociones del alfa junto a las suyas.
Jungkook curó la herida con su saliva, lamiendola suavemente.
El omega tomó el rostro de su alfa, haciendo contacto visual, ambos sonriendo felices por el lazo que ahora comparten y sintiendo el amor que sentía el otro.
—Te amo mucho Jimin, demasiado —confesó, besando sus labios suavemente, sus lenguas jugueteando con calma y lentitud, sintiéndose.
—Yo igual te amo alfa, no sabes lo feliz que me hace todo esto —dijo con una sonrisa, de esas que Jungkook tanto amaba.
El alfa beso sus labios castamente para luego arroparlo bien y encaminarse a la ducha con su pareja en brazos para tomar un baño y luego descansar. El celo del omega aún no se iba del todo, pero Jungkook no dejaría que Jimin se quede dormido sucio, el lo iba a cuidar.