Capítulo único
Estaba agotado, había estado festejando su cumpleaños número dieciocho junto a sus amigos y su cuerpo solo pedía una ducha y dormir.
Cuando terminó salió de la ducha envuelto con un toalla en su cintura, dejando sus grandes pechos al aire mientras que con otro secaba su pelo.
La habitación estaba demasiado calurosa y la única luz que entraba era de la luna. Odiaba la oscuridad pero hoy por alguna razón que desconocía dejó la luz apagada, abrió la ventana que estaba al frente de su cama dejando pasar el aire fresco y el rocío de la noche, podía observar la luna roja brillando en lo alto del cielo haciendo que sus ojos dolieran.
Estaba tan cansado que esta vez se colocó únicamente su pijama de seda, ignorando la suave tela rozando sus pezones erectos. Se acostó en su cama king pero cuando estaba a punto de apoyar su cabeza en la almohada cuando vió una sombra negra entrar por su ventana, asustado alumbró con su celular la habitación pero no había nadie por lo que echó la culpa a su cansancio.
Cuando estaba por conciliar el sueño sintió como la cama se hundía, como si alguien se hubiera sentado en la punta de sus pies, su piel se erizo. El aire fresco se volvió caliente mientras sentía como lo que parecía ser unas uñas pasaban por sus piernas hasta llegar a sus muslos.
Abrió los ojos pero nuevamente no había nadie, se apoyó en el respaldar de su cama dejó sus piernas estiradas en la cama y su pijama estaba todo desacomodado dejando al descubierto una parte de su trasero, asustado volvió a cerrar sus ojos pensando que así podía volver a sentir eso.
Y efectivamente.
La cama volvió a hundirse por el peso extra, sus piernas temblaban y su corazón palpitaba más de lo normal debido a la ansiedad. El aire caliente chocando su piel, las uñas volvieron acariciando sus piernas para luego pasar al interior de sus muslos provocando que inconscientemente flexionara sus piernas y las dejará un poco abiertas mientras que sus dedos tomaron las sábanas en un puño.
Luego entreabrió sus ojos y observo una gran sombra negra entre sus piernas, lo que parecía una cabeza justo en su coño y lo que parecía la boca de la sombra se acercó sacando una lengua larga pasándola por su sensible zona mientras unas grandes manos apretaban sus piernas impidiendo que se cerrarán.
—Ahg, bas-basta —Jimin gimió y se retorció en busca de alejar la sombra pero lo único que consiguió fue crear más fricción—. ¿Qu-quien eres? Vete.
La sombra empezó a succionar más fuerte, y luego algo metálico tocó su bolita necesitada.
Jimin abrió los ojos mientras soltaba gemidos, la sombra se alejó su coño. El humo negro comenzo a desaparecer mostrando a un hombre de aproximadamente dos y algo de metros, tenía una piel blanca, con grandes pectorales y músculos, con piercing en los pezones, cabello negro, unos pequeños cuernos rojos, otro piercing en sus labios. Uno de sus brazos estaba todo tatuado llendo hasta la parte de uno de los pechos.
Su coño empezó a palpitar mientras soltaba lubricante al darse cuenta de que el hombre estaba completamente desnudo, dejando a la vista la enorme polla. Su boca soltó más gemidos, avergonzado se llevó una de sus manos a su boca.
—Mi nombre es Jungkook —el hombre sonrió—. Y vengo a tomar lo que me pertenece.
El tal Jungkook se acomodó de vuelta entre sus piernas, chasqueo los dedos haciendo que una fuerte presión dejará las piernas de Jimin abiertas e inmóviles mientras él volvía su atención al coño.
—¿Q-que? Esper-ra señor demonio —Jimin llevó sus manos al cabello del hombre comenzando a tironearlo.
El hombre obviamente lo ignoró, comenzando a separar sus labios vaginales mientras pasaba su lengua juntando todo los fluidos y tragandolos para luego jugar con su bolita de nervios, succionándola, apretándola e incluso mordiendola. Haciendo de Jimin un manojo de gemidos.
Las manos del hombre fueron subiendo hacia sus pechos donde los apretó con toda la fuerza que poseía apartó su cara del coño y la reemplazó por su mano desocupada.
—Mostrando tus tetas a todo el mundo, ¿Eso te gusta? Que todos vean lo necesitada que estás para que te entierren algo en esa abierta entrada —Jimin solo podía soltar gemidos mientras escuchaba esa gruesa voz.
Y Jimin en otro momento le hubiera enojado aquéllas palabras pero este no era momento de hacerlo.
Jungkook empezó a pegar las tetas de Jimin disfrutando de como estás se movían y se volvían de un color rojizo, también como el pequeño cuerpo gemía y se retorcía debajo suyo. Sacando su mano del coño y de las tetas el más pequeño las llevó a su cuello donde apretó levemente.
—Chúpala —gruño—. Véamos para que eres útil.
Chasqueo los dedos y la presión en las piernas de Jimin se fue.
Jungkook se sentó en el borde de la cama abriendo sus piernas con sus brazos apoyados en el colchón mientras observaba como Jimin agitado se bajaba de la cama, sus piernas llena de sus fluidos y se arrodillaba entre sus piernas.
—T-tan grande... —Jimin llevó sus manos al enorme pene poniéndolo sobre su boca primero la punta probando aquel líquido preseminal.
Luego tomó todo lo que pudo de esa carne, la mitad, sintiendo las gruesas venas en sus mejillas internas y paladar. Los gruñidos del hombre solo hicieron que llevará sus manos a la parte que no podía chupar. Comenzó a mover sus caderas sintiendo sus fluidos en la alfombra.
—Ni para chupar un pene sirves, maldita —Jungkook tomó la parte de atrás de la cabeza de Jimin y hundió su pene en su garganta haciéndolo soltar lágrimas. Jimin por su parte, dejaba que el mayor follara su boca a su antojó aunque admitía que era doloroso—. Tu boca es lo único apretado que tienes, ¿Eh? —Jungkook llevó su pie derecho al necesitado coño para que Jimin se moviera arriba de este.
Ignorando los gemidos del menor se corrió en su boca viendo como este se tragaba todo su semen sin ninguna queja.
Jungkook rió—. Eres solo una pequeña perra —alzó a Jimin por debajo de los hombros y lo tiró a la cama.
—¿Y tú? Necesitando un agujero abierto para follar —Jimin no supo dónde agarró esa confianza pero la disfruto cuando vio el ceño fruncido del hombre.
Jungkook por su parte le pegó una cachetada para luego escupirle, agarró el coño de Jimin con una de sus manos y lo apretó mientras juntaba los fluidos que salían del pequeño cuerpo.
—Veamos quién es el más necesitado aquí —y sin avisó previó hundió dos de sus dedos mientras observaba la mejilla, marcada con su mano, del menor haciendo que su pene se endurezca.
Jungkook sacó sus dedos, subió el trasero respingón de Jimin sobre sus grandes muslos cerca de su polla. Y el último, enredó sus piernas como pudo en las anchas caderas del demonio.
—Ahora prepárate para recibir a tu Señor —Jungkook jugó un rato pasando su pene por el clítoris del menor haciendo presión en aquel lugar haciendo que Jimin se viniera. Sin esperar a que el de piel blanca se calmara de su orgasmo Jungkook hundió rápidamente su pene en aquella estrecha entrada, tampoco espero a que el menor se acostumbrará y empezó a embestir con todas sus fuerzas el estrecho lugar.
—Ahg —Jimin curvó su espalda mientras agarraba la sábana en un puño—. Dios, mhn, duele, due-duele.
Pero estaba disfrutando el ser tratado y llenado así por aquel ser.
—¿Dios? —Jungkook río mientras apretaba los pechos de Jimin como si fueran una pelotas antiestres—. ¿Te atreves a nombrarlo?
Jungkook no querían admitir lo apretado que estaba aquel humano y Jimin no quería admitir lo bien que estaba siendo llenado.
—Mírate disfrutando de mi pene —Jungkook llevó las entre piernas del rubio a sus hombros y dio penetraciones más profundas—. Ojalá tu Dios este viéndote como gozas y adoras más a mi pene que él.
Jimin no aguantaba su cuerpo ardía en calor y sus piernas estaban acalambradas, de su boca solo salían gemidos y ruidos extraños por la fuerza ejercida por el hombre.
—Ahora tu turno, perra —Jungkook bajó las entrepiernas de sus hombros y gruño—. Muéstrame cómo te complaces —agarró al rubio entre sus brazos, se sentó con la espalda pegada a la pared y soltó a Jimin arriba de él—. ¿Que esperas, nena?
Jimin pegó un gritó cuando se bajó sobre el falo y esté lo lleno tan bien obteniendo un squirt, aún así empezó a moverse en círculos y luego a dar pequeños saltó sobre aquel grueso pene.
—Ahh, mgn —Jimin quería más—. P-por favor, señor.
—No sirves para nada, apenas la pusiste y ya estas pidiendo que te ayudé, maldita perra.
Jungkook tomó las caderas, pudo observar sus manos marcadas alrededor de esta, sonrió mientras impulsaba el cuerpo contrario hacia arriba y luego lo dejaba caer con fuerza.
—¿Ya es suficiente para ti, perra? —Jungkook mordió su labio inferior al ver como su pene era tragado por aquel coño—. Maldita insaciable.
Jimin se vino en otro squirt luego de tres penetraciones más, Jungkook había sacado su pene y Jimin se sentía vacío su coño palpitaba y no dejaba de soltar fluidos ahora mezclados con los del tal Jungkook.
—Joder, que coño más sucio te cargas —la lengua larga de Jungkook empezó a limpiar su hinchado y rojo coño—. Pudiste aguantar, eso me confirma que eres tú —Jungkook acomodó en aquella cama, sus pies sobresalían de esta pero no le importó.
Jimin tomó un respiro profundo tratando de calmar a su cuerpo luego de todo lo sucedido—. ¿Que quieres decir con eso, Señor? —se subió arriba del enorme cuerpo a su lado colocando sus piernas a cada lado de las caderas del demonio sintiendo el enorme pene justo en su coñito—. Mgh.
—La mayoría muere cuando meto mi pene en ellos —Jungkook río mientras agarraba las caderas de Jimin y lo movía contra su aparato—. Te esperé mil años, Jimin o debería decir gnuyheat.
Jimin se quedó mirando aquellos profundos ojos—. ¿Mil años? ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Gnuy-
—Tú alma me pertenece mucho antes de que nacieras, Jimin. No te acuerdas pero yo era aquello que llaman amigo imaginario, aunque claramente soy un demonio y estoy protegiendo lo que es mío. Y Lamentablemente aún no puedo llevarte conmigo pero siempre he estado protegiendote desde que estabas en el vientre.
—No entiendo, Jungkook —Jimin se removió, sintiendo como el pene de Jungkook ya estaba despierto.
—Lo sé pequeño, pero no puedo decírtelo todo ahora —Jimin llevó sus manos a los enormes pechos—. Solo que yo seguiré protegiéndote para que nadie te robé hasta que tu día en la tierra acabe y podamos reinar juntos.
—¿Por qué no puedes, Jungkook? —Jimin se removió, sintiendo como el pene de Jungkook ya estaba despierto.
—Los ángeles te han tocado, en uno de mis descuidos —los ojos de Jungkook se volvieron oscuros incluso más de lo que ya eran—. Y no puedo hacer nada para tomarte ahora, tengo que esperar a que tu día en el día de tu muerte. —Jungkook llevó sus manos a los enormes pechos—. Por eso a partir de ese día no te he dejado ni un segundo solo para que nadie pueda robarte hasta que tu día en la tierra acabe y podamos reinar juntos.
—¿Reinar juntos? ¿Por qué te pertenezco?
Jimin río.
—Mi pequeña curiosa, pronto lo sabrás. Ahora hay que aprovechar el tiempo que tuvimos separados —Jungkook besó los labios de su amado mientras sujetaba los muslos contrarios e introducía nuevamente su pene en aquella deliciosa entrada.
Jimin se concentró más en la sensación de aquel grueso pene moviéndose en su necesitado coño y las grandes manos en sus pechos. No podía concentrarse en lo que el otro estaba diciéndole, tenía su cabeza en otro mundo y menos cuando de pronto aquel grueso pene lo llenó de nuevo y unas manos grandes apretaron su cuello.
Y tampoco supo en qué momento quedó inconsciente mientras Jungkook seguía penetrandolo como si no hubiera un mañana.