Fingir hasta lograrlo

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Sinopsis

Pertenecer al país más poderoso del mundo y ser sucesor directo de uno de los conglomerados más importantes del país, tiene sus beneficios y sus ventajas. Jackson Weist ha llegado a la edad en la que, según su familia, el matrimonio es un tema demasiado "importante" del que no podrá escapar por más que lo intente. Después de una inaudita noche, Weist encontrara a la mujer ideal para esposar luego de un ostentoso cambio entre ambos por beneficios. El mundo entero deberá creer su efímero amor si desean obtener la herencia que les corresponde y la belleza de ambos traerá consigo un par de juegos del destino, donde es fácil aparentar, pero lo es también sentir. Weist deberá mantener el matrimonio falso a flote hasta que se ahogue en él cuando lo vea desde una nueva perspectiva y un nuevo objetivo por obtener, haciéndolo... 𝙛𝙞𝙣𝙜𝙞𝙧 𝙝𝙖𝙨𝙩𝙖 𝙡𝙤𝙜𝙧𝙖𝙧𝙡𝙤. No copias, cambios, ni adaptaciones a esta obra, que es de mi completa auditoría.

Genero:
Drama/Romance
Autor/a:
Adamaris
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

CAPÍTULO I

Nuevo día, nuevo problema.


La reunión ha finalizado con exito, por lo que, sin nada más por discutir, Jackson se pone de pie para salir de la habitación. Detrás de él, Henry, su mano derecha, lo espera para retirarse.


El resto del día está lleno de reuniones y papeleos pendientes de los que el próximo sucesor tiene que encargarse.


—Hijo, espera un poco— la voz del mayor resuena entre el bullicio de los demás presentes.


Ah, el pelinegro está seguro de lo que su padre va a abordar, pues ese tema ha sido bastante relevante en la mansión familiar por casi toda una semana. Así que, una vez más, el pelinegro toma asiento en su lugar. Asiente a su padre y espera junto a él a que la sala de reuniones se vacíe. Y, unos minutos después, solo quedan él, su padre y la mano derecha de cada uno en la habitación.


—Hay algo de lo que me gustaría hablar contigo— dice el mayor de los dos.


Y por el tono de voz que utiliza, tan cauteloso y decisivo, el pelinegro sabe que que su progenitor no busca menos que una respuesta satisfactoria.


—Lo escucho.


—Tu madre y yo hemos hablado sobre tu futuro— comienza el señor Weist. <<Nada nuevo>> piensa Jackson — y ambos creemos que es momento de que pienses en sentar cabeza.


—Tengo los pies sobre la tierra, padre.


—Sabes a lo que me refiero— refuta el mayor mirándolo a los ojos—. Estás por cumplir veintiocho y la empresa será tuya cuando tengas treinta. Es tiempo de que formes tu propia familia. ¿Hay alguna chica por ahí...? O ¿estás saliendo con alguien?


—No, papá. Eso no es relevante para mi, usted lo sabe— responde Jackson, con indiferencia—. Y ¿Para qué necesito una familia si todo el día estoy metido aquí en el negocio? No tengo tiempo para eso.


—Debe ser relevante, Jackson. Estamos hablando de la familia que algún día deberás tener...


—Los haz dicho, papá— interrumpe el pelinegro, ganándose la mirada dura de su padre por el atrevimiento—. Algún día, eso no es ahora.


—Debería, porque tú sabes bien que el matrimonio es una decisión que no se toma a la ligera.


—Lo sé, es un compromiso del que debo responsabilizarme y debo prevalecer y proteger.


Su padre lo miró unos segundo más, la habitación en completo silencio cuando el pelinegro terminó de decir hasta que el mayor volvió a hablar.


—Así es, no es un paso cualquiera y por lo mismo no puedes desposar a quien sea. Debes comenzar a buscar una mujer que sea digna para que te cases.


<<Ahí está, el objetivo de todo esto>>.


—¿Es ese el punto de toda esta charla?— pregunta Jackson con la misma expresión de desinterés —¿Que debo comenzar a buscar una prometida? Porque si es así, papá, mi respuesta sigue siendo la misma. Yo no busco casarme.


—Pero debes hacerlo para liderar a este conglomerado— dice el señor Weist con seriedad—. Serás la imagen y el dueño de todo esto y deberás formar a la siguiente generación.


—No tener esposa no hará que sea incapaz de liderar este negocio— reprocha el menor en seguida. Es imposible de creer para él que su padre tenga los mismos pensamientos que sus antepasados, donde la familia es tan importante para liderar, como si al hacerlo solo no habría más que fracaso —. He estado a tu lado en esta oficina por casi ocho años. He generado estrategias sorprendentes y he ayudado a que el negocio prospere y tenga mejor éxito. Y, por si no lo notó, lo hice estando solo, papá. Puedo hacerme cargo sin estar casado.


—Hijo, no voy a decir que no haz hecho un trabajo menos que excelente en todos estos años— su padre atribuyó, de acuerdo con sus palabras —. Pero me mantengo firme en lo que digo, necesitas una esposa que te ayude a liderar.


—¿Por qué es tan importante que tenga a alguien a mi lado? Puedo solo, papá, como todos estos años.


—La mujer es el mejor regalo del cielo, hijo— expresó su padre en un tono suave —. Y seamos sinceros, que ellas fueron creadas para, entre tantas cosas, mantener cuerdos a nosotros los hombres que no somos más que estúpidos en muchos sentidos.


Las palabras de su padre lo tomaron por sorpresa, pues el mayor siempre había sido bastante arisco a la hora de expresar aquel tipo de pensamientos a pesar de no tener restricciones a la hora de decir lo que quería.


—Llevo más de cuarenta años liderando este negocio— continuó el señor Weist ante el silencio de su hijo —. Siendo el director ejecutivo desde los dieciséis años luego de que tu abuelo falleciera y yo me quedara solo. Porque tu abuela había fallecido antes. Luché casi cinco años por el poder que por derecho me correspondía y me obsesioné con trabajar y nada más que trabajar por cinco años más para sacar adelante a mis hermanos. Papá me había dicho alguna vez que debía casarme para liderar y yo no tomé sus palabras en serio, porque yo no lo veía necesario. Igual que tú. Pero un día casi muero por exceso de trabajo— el mayor levantó su mirada a su mano derecha y en un pequeño gesto pidió un poco de café antes de regresar su mirada a su hijo y proseguir —. Llegué al hospital debido a un agotamiento excesivo y una mala alimentación. Los doctores veían difícil que saliera de eso pero entonces conocí a tu madre. Una hermosa enfermera del hospital que se acercó a mi día tras día y me alimentaba aunque yo me negara. Que me acompañó durante toda mi estancia y ahuyentó a todas esas visitas que, sabía bien, no buscaban más que sacar beneficios de mi. Tú madre me motivó a seguir viviendo cuando, en su inocencia, me hizo enamorarme de ella— relató con nostalgia que se reflejó en el brillo de sus ojos al hablar de su esposa —. Tener una mujer en tu vida es un lujo, hijo. Es una bendición. Porque ellas se preocupan por las cosas que nosotros, los estúpidos hombres, pasamos siempre por alto. Necesitas una mujer que vea lo que tú no ves.


—Puedo hacerlo solo, papá— repitió Jackson decidido—. Tal cual lo he hecho hasta ahora.


—Es que no te has dado cuenta, hijo. Que todo esté tiempo no lo haz hecho solo.


—Lo he hecho solo— volvió a alegar —, sin ninguna mujer a mi lado.


—No, porque ¿dónde queda tu madre?— el mayor respondió como una bofetada a sus afirmaciones — Porque tu madre siempre estuvo pendiente de tus estudios. Tu madre siempre se asegura de que comas, de que duermas lo suficiente. Tu madre se asegura de tu bienestar y se asegura de todas aquellas cosas a las que tú no pones atención. No lo has hecho solo, porque de ser así, no estarías sentado aquí ahora. Serías un holgazan y hasta quizá, un mal hombre. Tu madre nos mantiene a flote a ti a mi, pero ella no siempre va a estar y yo tampoco, por eso queremos que busques a la mujer que va a ser tu soporte en la vida. Tu compañera de vida.


Y ah, qué difícil era esta charla. Porque su padre tenía razón en varios puntos, pero Jackson aún creía que podía solo y que aún era bastante joven como para estar desesperado por el matrimonio.


—Es verdad, y me disculpo por no pensar en mamá— Jackson dijo cuando cayó en cuenta de la veracidad de las palabras de su padre —. Pero, sinceramente sigo creyendo que no es urgente que me case ahora, papá.


—Pues debería, hijo— señaló el mencionado dando el último sorbo al café mientras se ponía de pie y arreglaba su saco —. Porque si quieres heredar este negocio, quiero ver un anillo en tu mano y una esposa que te ayude a liderar.


Oh.


Las palabras sacuden a Jackson sin piedad. Incapaz de creer lo que su padre acaba de formular. Acaso ¿lo está obligando a casarse? Porque no parece haber otra opción más que el matrimonio o la desheredación.


—¿Qué?— balbucea el menor sorprendido — No hablas enserio, ¿cierto?


No se da cuenta en qué momento se puso de pie y caminó a la puerta para bloquearle el paso a su padre cuando este estaba a punto de salir.


—Yo jamás bromeó— contesta el mayor. Y Jackson sabe que es cierto, el su padre no es de aquellos hombres que hacen bromas o chistes, pero no puede no preguntar cuando de esto se trata —Te he dicho que tu madre y yo hemos hablado. Esto es lo mejor.


—No, no es lo mejor— protesta Jackson, tiene que hacer el intento por cambiar la decisión de su padre —. Quieren que me case con alguien cuando no es lo que yo quiero.


—No te estamos comprometiendo con nadie, hijo. No como lo hicieron tus tías con tus primos. Nosotros no somos así, tú tienes que buscar a la mujer a la que vayas a desposar porque es tu decisión. Pero ya te hemos dado suficiente tiempo estando libre. Si quieres el negocio, es hora de que te cases.


—No pueden hacerme esto.


—Lo siento hijo, la decisión está tomada— una palmadita en el hombro del menor fue dada por su padre en consuelo y luego fue movido por el mismo para salir de la habitación —. Aún tienes dos años para conocer a alguien, así que espero que elijas sabiamente y— revisó el reloj en su muñeca para cerciorarse de que no iba tarde a su reunión cuando su mano derecha, Taylor, susurró que debían irse —... no olvides llegar a tiempo a la cena. Ten buen día, hijo.


Y Jackson estaba seguro de que estaba jodido.