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Sinopsis

Au omegaverse. boys love

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Fuck me in four.

{Omnisciente}

En una lujosa mansión se encontraba un alfa, encerrado en su despacho discutiendo sobre el próximo movimiento que harían, ya habían sufrido un embargue de cargamento por un intermediarios dentro de la organización que la lengua se le soltó al mirar los cuantos miles que le ofrecieron.

El alfa estaba en la cuerda floja, quería arrancarle la cabeza a su estratega, ese niño de verdad que era bueno, el mejor de todos. Pero se confió y ahora debían reponer cada dólar del cargamento perdido a su socio. Y no lo mal entiendan, no es que le tenga miedo o que no tenga el dinero para darlo, lo que pasaba era algo más... Complejo...

No soportaba estar cerca del alfa.

Sus piernas temblaban y su lobo se volvía sumiso al estar a menos de un metro del contrario, No entendía que le pasaba, le gustaba de cierta manera sentirse así de intimidado ante tal presencia.

Pero no lo aceptaría nunca, se encerraría en su mundo de negación.

{...}

En la zona roja de los barrios de Madrid estaba ubicado el Scarlette Skull. Un Club privado manejado por los alfas más poderosos de la zona. Es conocido por los buenos servicios que brindan los lindos omegas que laburan en el lugar, en su exclusividad y en como era el punto de reunión de unos cuantos lideres que reservaban el lugar.

Carlos Sainz, es un bonito omega de 29 años, hace hace 15 años fue acogido por uno de los lideres al ser encontrado en la calle cerca del club. Desde ese entonces lo acogieron como si de de su hijo se tratase, comenzó a ser el cachorro de la manada.

Carlos aún al ser el hijo de uno de los altos mandos se interesó en todo lo que su padre y tíos hacían, le encantaba ver a las omegas bailar en la tarima, tanto fue el deseo de Carlos de aprender más sobre todo que le dijo a su padre, este al principió no se mostro muy convencido.

Sin embargo, no se pudo resistir a la carita de cachorro que ponía su hijo y terminó aceptando, el tiempo pasó y al cumplir los 18 años de edad comenzó a bailar en el club, en compañía de las demás omegas. No pasó mucho tiempo para que se hiciera popular entre las demás. Su rostro atractivo y su mirada retadora y manipuladora atraía a los alfas.

Carlos amaba ser el centro de atención y eso estaba claro, se regocijaba cuando se paseaba por los pasillos del club y las miradas iban directamente a él. Con su caminar elegante, su exquisito aroma a Vino Blanco dejaba a mas de uno babeando y besando el piso por donde caminaba.

Un día, su padre le comentó que el club estaría cerrado por que se reunirían Sergio Pérez, conocido como ¨Checo Pérez¨ alfa jefe del Cartel de México y Charles Leclerc Capo de la Cosa Nostra. Ambos Alfas con un poder mayor a los demás que había visto y conocido en sus últimos años.

Desde ese día, Carlos supo que quería esos alfas para él y solo para él. Se había enamorado de los dos, y valla que no era el único con el mismo sentimiento.

Las interacciones comenzaron, pronto se volvieron salidas o invitaciones para las vacaciones. Escalamos rápidamente a los roses y descarados coqueteos de parte de los tres. Entre Carlos y Checo, trataban de descifrar al capo que los hacia babear, trataban de investigar más a fondo el por que de ese aroma tan envolvente, por qué su temperamento era más elevado, sabían que eso no se trataba a ¨problemas de ira¨ tal y como lo había expresado el monegasco.

Él no es un alfa normal, lo sabían, y estaban dispuestos a descubrirlo.

Ambos se encargaron de investigar más afinado, hicieron pruebas, notaron que los alfas se doblegaban con mucha facilidad ante el ojiverde, tanto alfas dominantes como alfas comunes, algo que le dió una pista a checo, ya que con él no pasaba de esa forma, y el siendo alfa dominante no lograba lo que Charles lograba, y eso lo excitaba.

Llámenlo loco, pero como le encanta ver al monegasco de esa manera...

Pasaron los días y de tanto investigar lograron encontrar la respuesta más acertada, Charles es un Enigma. No lo podían creer, esa categoría era solo un mito, estaban atónitos y no lo podían creer.

A los cuantos días Charles notó que ellos sabían algo que no le querían decir y podía suponer que era, ese mismo día en la noté tuvieron una charla y se enteraron que Charles era en único alfa enigma en el mundo.

Pronto retomaron su rutina normal, los coqueteos, las caricias, los nobles sentidos en palabras ocultas, comenzaron las carta, los fines de semana de películas.

Una noche de sábado se encontraban en una de las fincas de Sergio en México, Carlos se encontraba sentado a horcajadas de Checo, gemía por los besos y chupetes que dejaba Sergio en su cuello, clavículas y peco.

Estaba desnudo, su esculpido cuerpo bronceado siendo marcado por los roces de los colmillos por su piel, roja de la presión que ejercían los labios del alfa al pellizcar su piel.

Las manos del mayor pararon en sus glúteos, amansándolos y azotándolos por tiempos dejándolos rojos y sensibles al tacto.

La puerta de la habitación fue abierta y por ella entró un imponente alfa despojándose de la corbata de su traje, bañando la habitación en su aroma. Carlos sintió cómo si omega se removía inquieto por la llegada del alfa, su cuerpo comenzó a corresponder mezclando las caricias del contrario por su cuerpo, su aroma pegado en su piel y en el aire el cual se mezcló de golpe con el del enigma recién llegado. Su entrada lubricó por montones y de pronto sintió calor,

Gemidos lastimeros salían de él, se retorcía y buscaba la atención de ambos alfas, se quitó de las piernas de Sergio y se recostó en la cama, buscando atención, gemía y sollozaba por ambos, su Omega estaba en celo.

Ambos alfas fijaron su mirada en el menor, en cómo lloraba por ser atendido, como abría sus piernas dejando a la vista ese rosado y húmedo culo, como metía sus dedos sin pudor ni vergüenza, Gemía con desesperación

Incoherencias salían de su boca, los reclamaba, el Omega los estaba reclamando como suyos, las pupilas de los dos mayores se dilataron, sus cuerpos reaccionaron y de pronto estaban entrados en darle placer a su omega, el cual gemía con gusto al ser atendido.

Las posiciones rotaban, arriba o abajo, pegados a la pared, en los muebles, de rodillas, etc, tocaban y marcaban el cuerpo del menor el cual disfrutaba las caricias y sensaciones exquisitas.

—Fuck me... Fuck me in four.— les suplico el menor, se puso en cuatro y pegó su pecho al colchón del la desordenada cama por la reciente acción.

Los alfas no se negaron y cada uno lo embestía fuerte y conciso, lo hacían gritar, aruñar y pedir más, el omega era insaciable. Perdieron la noción del tiempo y con ella se fue la noche que estaba reservada para un maratón de Netflix..

{..}

Bien chafa pero luego lo edito chequetos.

Los quiero

AG💖