Chapter 1
"Tal vez, mi único error fue conocerte."
Alex
Había volado muchas horas e irrumpido en un jodido castillo para ver al hombre que amaba y pedirle una explicación de por qué me había abandonado días atrás cuando estábamos felices, pero este no hacía más que huir de la maldita charla
-- Pues... -- Henry parpadea -- En fin. Sigo manteniendo lo mismo.
-- ¿Crees que yo quiero la vida que llevas tú? --- exclamo con furia, mis ojos escuecen, voy a llorar en cualquier momento -- ¿Crees que quiero la vida que lleva Martha? ¿Encerrada en una puñetera jaula de oro? ¿Sin poder apenas hablar en público, sin tener opinión propia...?
-- Entonces, ¿qué estamos haciendo aquí? ¿Por qué estamos peleándonos, si las vidas que tenemos que llevar son tan incompatibles?
-- ¡Porque eso tampoco lo quieres!-- insisto -- No quieres nada
de todo esto. Lo odias.
-- No me digas qué es lo que quiero -me advierte Henry -- No tienes ni
idea de lo que se siente.
-- Mira, puede que yo no sea un puñetero miembro de la Familia Real-- digo cruzando la horrible alfombra e invadiendo el espacio de Henry -- pero sé lo que es que tu vida entera venga determinada por la familia en la que has nacido, ¿vale? Las vidas que queremos tú y yo no son tan diferentes. Por lo menos, en lo esencial. Tú quieres tomar lo que se te ha dado y dejar el mundo mejor que como te lo encontraste. Y yo también. Podemos... podemos buscar una manera de hacer eso los dos juntos.
Henry me mira fijamente sin decir nada, seguramente pensando en lo que acabó de decirle
-- No creo que yo pueda
Le doy la espalda y retrocedo sintiendo como si me hubiera abofeteado fuertemente
-- Perfecto -- dice al fin -- ¿Sabes una cosa? Todo está absolutamente perfecto. Me iré.
-- Bien.
-- Me iré -- repito al tiempo que se vuelvo otra vez hacia él -- cuando tú me digas que me vaya.
-- Alex
Lo miro directamente a la cara. Si esta noche he de irme con el corazón hecho pedazos, por lo menos quiero cerciorarme de obligar a Henry a que tenga el valor de decírselo como Dios manda
-- Dime que has terminado conmigo, y volveré a subirme al avión. Ya está. Y podrás vivir aquí, en tu torre, y ser desgraciado para siempre, y escribir un libro de poemas tristes para contarlo. Lo que sea. Pero dilo
-- Yo
-- ¡Dilo! -- exijo, él se voltea dándome la espalda durante unos segundos -- Henry...
--- Vete Alex -- dice con voz fría mientras se voltea a para verme -- tú y yo ya hemos terminado, no quiero que sigas aquí
-- Henry ...-- siento mi corazón romperse en mil pedazos, las lágrimas amenazan con salir de mis ojos
Henry está parado como si nada, en su mirada era totalmente vacía, sin expresión alguna
-- Dijiste que te irías si yo te lo decía, pues aquí lo tienes, vete y no vuelvas más -- me señala la puerta -- Lo nuestro no puede ser, es hora de que lo entiendas, no voy a dejar nada, ni enfrentar a nadie por ti y esta estúpida relación. Sería un completo error
Finalmente, me rindo de que sirve luchar por alguien que no es capaz de hacerlo por ti, yo sería capaz de dar todo por Henry, pero ya veo que él no haría lo mismo por mí
-- Bien -- mi voz sale rota -- Le deseo que tenga muy buena suerte Alteza Real, esperó sea muy feliz en su castillo y con su jodida vida de mierda. Una última cosa, tú no cometiste ningún error, yo lo hice... ese fue conocerte -- hago una reverencia desordenada y me marcho
Shaan está fuera de la habitación esperando, al verme trata de decir algo, pero lo ignoro, quiero marcharme de aquí ya no me queda nada. Mi mente reproduce cada uno de los recuerdos que viví con Henry, las risas, los abrazos, los besos, una y otra vez rompiéndome aún más...
Llegue al avión sin decir una palabra, me recosté en el asiento aún en shock por lo que había pasado, las horas de vuelo solo pude procesar todo lo que había pasado, venía con una esperanza y ahora tenía el corazón roto por un amor imposible. Al llegar a casa soy recibido por June, Nora y Kayla, quienes me esperaban ansiosas por saber lo que paso, yo solo negué con la cabeza y entre a mi cuarto permitiéndome soltar todo el dolor que sentía
No sabía cuantos días habían pasado desde que llegue, no había salido a comer o bañarme desde entonces, las chicas han tratado de todo, yo simplemente las ignoró.
Escuchó la puerta de mi habitación abrirse, pero no me molesto en ver quién es
-- Alex -- la voz de Kayla inunda el cuarto -- Desahogate con nosotras... no puedes seguir así, por favor habla conmigo, sabes que estoy aqui para ti, eres mi mejor amigo
Kayla Bennet era una de mis mejores amigas, la había conocido hace muchos años en la escuela, al principio nos odiábamos, pero luego por culpa de un trabajo de literatura nos obligaron a trabajar juntos, al inicio tenía pensado que la rubia no era más que una niña mimada y malcriada, pero eso estaba lejos de ser real, cuando comenzamos a congeniar nos dimos cuenta de que teníamos muchas cosas en común y desde ese entonces somos amigos
-- Hermano, por favor, llevas días aquí encerrado -- pide June esta vez
-- No quiso chicas... -- Fue el único comentario que hice
-- Lo sabemos -- escucho decir a June -- creo imaginar el porqué
-- No se atreve... No se atreve a luchar por mí...
-- Alex -- Kayla se sienta a mi lado y comienza a acariciarme el cabello
-- No quiere enfrentar a su familia ... -- continuo hablando mientras las lágrimas se acumulan en mis ojos -- yo lo hubiera defendido ...
-- Hermano... -- comenzó a hablar June de nuevo, yo la interrumpo
-- Yo lo hubiera cuidado y protegido -- hablo -- yo me hubiera enfrentado ahora mundo entero por él...
-- Y él lo sabe... -- me asegura June sentándose en la cama -- Pero ya te lo dije una vez... él no es tan fuerte como tu hermanito
-- Yo le hubiera dado mi fuerza... hubiera luchado con él... -- Digo cerrando mis ojos mientras dos lágrimas rodaban por mis mejillas.
-- Bueno... tal vez si lo intentas de nuevo...-- sugiere Kay
-- No... Él ya me dijo "adiós"... -- Respondo haciendo una mueca de dolor. Mientras me contengo para no comenzar a llorar con fuerza
--Tal vez haya una oportunidad -- musitó June
-- Sí, quizás si hablamos con Bea y ella nos puede ayudar a convencer a Henry para que cambie de decisión -- propuso Kayla
--¿Y qué, que aún haya una oportunidad?... --Digo mirándolas -- él ya hizo su elección... ya nada importa...no cambiará porque se lo diga su hermana ...
Sabía que Henry era muy obstinado y no cambiaria nada solo porque su hermana mayor le dijera que luchara por mí, él ya había tomado su decisión y ni el mismo demonio lo haría cambiar de opinión
--¿Y por eso vas a dejarte morir?... Alexander, debes salir de esto, el mundo sigue su curso, la vida aún corre, haya afuera... -- dijo June, yo bufé
June había sido así siempre, no queriendo que nadie que ella quiere este lamentándose
-- Pues no me importa... lo único que quiero es que me dejen en paz.
-¿Y qué ganas con eso?... nada resolverás estando aquí -- discutió Kayla poniéndose de pie -- Henry no va a cambiar de opinión, hagas lo que hagas
-- Kay tiene razón, Alex -- añadió June -- no puedes dejar todo
--¿Y qué gano con salir?... ya debería haberme acostumbrado a las cosas que me hieren...
-- Alex, no está en ti, autocompadecerte... tú siempre luchas... Siempre te pones de pie -- me recordó mi hermana -- mamá nos enseñó... que no importa la adversidad, hay que levantarse una y otra vez ... Sin importar las veces que caigas
--Pues esta vez no me sirvió de nada, estoy solo como un perro -- vuelvo a acostarme y a cubrirme con la colcha
-- Gracias Alex por decir que June, Nora, tus padres y yo no somos nada -- me reprocho mi rubia amiga, yo gruñí por lo bajo
Genial ahora Kayla se ofendía por lo que acababa de decir, me cago en todo, tan malo fue enamorarme de ese jodido príncipe que se me reprende una y otra vez por las cosas que digo
-- Pues así me siento y no me digas que están conmigo porque eso ya lo sé, es otra parte de mí la que me falta, la que me mata...
-- Pues vas a levantarte y comer Alex -- me ordeno June -- iré por algo de comida y vuelvo -- yo bufé -- más te vale que cuando regrese estés de pie si no yo misma te sacaré a patadas de la cama
June salió de la habitación dejándonos solos a mí y a Kayla, la habitación volvió a hundirse en aquel silencio incómodo que estaba al principio, pero sabía qué mi rubia amiga no se quedaría callada por mucho, la conocía, ella odiaba el silencio
-- Amigo -- dijo volviéndose a sentar en la cama -- debes salir adelante, no puedes quedarte, así lo sabes, ¿verdad?
-- Claro que lo sé -- respondo por lo bajo, suerte que Kayla está sentada junto a mí, ya que probablemente no me habría escuchado -- Pero ahora no puedo... ahora solo me quiero morir...
--- No digas eso...
-- Kayla -- dije mirándola a los ojos -- ¿hay alguna manera de acabar con este horrible dolor que siento?
-- No... -- respondió la ojiazul -- No la hay... lo único que se puede hacer es aprender a vivir con él.
-- Tú hiciste eso cuando murió tu madre... ¿Verdad? -- ella asintió
Kayla había perdido a su madre en un accidente de auto cuando tenía 10 años, en ese momento mi amiga había entrado en una fuerte depresión, pero gracias al apoyo de su padre y su hermana logro salir adelante.
Ahora ella trabajaba en la editorial de su padre aparte de estudiar junto a mí en la universidad
-- Sí, eso hice, pero Alex, aún somos jóvenes, tenemos toda una vida por delante, aún puedes conocer a alguien y enamorarte
-- Sabes que eso qué me dices no sirve de nada
-- Lo sé... -- resoplo con desaliento -- pero tampoco ganas nada quedándote encerrado, por favor, hazlo por mí, por June y por Nora, no nos gusta verte aquí encerrado, ahogante en tu dolor, yo necesito a mi amigo, Te extraño
-- No... Sé si pueda Kayla
-- Yo sé que si -- me aseguró -- eres Alexander Gabriel Claremont-Díaz, el puto amo, nadie puede contigo
Yo medito sus palabras, me golpeó mentalmente, ¿Que demonios hago aquí llorando y lamentándome?, seguramente Henry está en su puto palacio haciendo sus cosas como si nada hubiera pasado mientras yo estaba con la vida destruida. ¡No! Aunque tenga que arrancarme el maldito corazón iba a olvidarme de él
Viví la vida antes sin Henry y la volvería a vivir, que se vaya a la mierda ese príncipe
-- Tienes razón -- me senté en la cama -- no voy a dejarme morir
-- Así se habla -- golpeo mi hombro -- báñate y con June nos aseguraremos de prepararte algo delicioso
Eso era malo comer, la comida de Kayla era algo completamente letal para cualquier ser viviente. Probar algo que ella cocine es ganarse un boleto directo para el hospital
-- Mmm, creo que prefiero que los Chefs de la Casa Blanca me preparen mi comida, no quiero ir al hospital por una intoxicación segura -- bromeó. Ella me asesinó con la mirada. Probablemente, si las miradas mataran, yo estaría a veinte metros bajo tierra
-- Hey, no cocino tan mal -- discutió -- mis preparaciones son perfectamente comestibles -- se cruzó de brazos
-- Kayla la última vez que cocinaste me enviaste al hospital por ¡una semana! -- le recuerdo, ella rueda los ojos -- los médicos me preguntaban que clase de mezcla extraña había comido
-- No, el problema no es mi comida, lo que pasa es que tú tienes estómago de niña -- se burló
-- Lo que digas Kay
-- Ahora ve a bañarte, apestas a desagüe y comienza a afectar a mi pobre nariz
-- Tu nariz operada -- suelto, riendo de lo furiosa que se pone cada vez que alguien le menciona lo de su nariz
-- Te estás ganando un puñetazo en tu rostro -- advirtió fulminándome con la mirada
-- Solo bromeó, lo sabes rubia
-- Sí, sí -- hizo un gesto con la mano -- te esperaré en la cocina, amigo, no tardes
La vi marcharse, solté un suspiro, sabía que mi hermana y mis amigas no dejarían que me ahogara en la tristeza, tenía mucho que vivir y eso haría a partir de ahora seguir mi vida ...
Después de eso había vuelto a la universidad y a ayudar en la campaña de mi madre, así lograba mantener mi mente distraída y no pensaba en Henry... Así pasaron 7 meses, Mamá había ganado la reelección a la presidencia, 7 largos meses donde el dolor había disminuido considerablemente, pero no se iba por completo, mi corazón aún seguía anhelándolo
Había dejado de ir a los eventos donde sabía que él estaría, no quería ver a maldita cara principesca sin querer rompérsela y probablemente decirle lo cobarde que había sido a no luchar por nosotros, ahora mi vida consistía en ir a la universidad y salir de Fiesta con las chicas
Ahora iba camino a la editorial del padre de Kayla, a buscarla para comer juntos, salude a la recepcionista quien me devolvió el saludo con una sonrisa, todos aquí ya me conocían, después de todo siempre venía a buscarla durante todos los años que llevamos siendo amigos
Camine hasta su oficina y entré sin tocar, ella me había dicho que cuando viniera a buscarla no lo hiciera, al adentrarme la vi junto a una chica que no pude reconocer
-- Alex, hola llegaste justo cuando había terminado mi trabajo -- dijo con una sonrisa
-- Sí, Hola Kay -- salude, devolviéndole la sonrisa
-- Alex -- la chica junto a Kayla dijo mi nombre, yo dirigí mi mirada a ella
Me dediqué a apreciar el hermoso rostro que tenía la chica, sus cabellos color dorado hacían resaltar su blanca piel y sus hermosos ojos eran azules como el océano. Los rasgos de esta chica parecían hechos a mano, como si de una estatua se tratase. Era la persona más hermosa que había visto en mi vida
-- Alex, ella es Ámbar, mi hermana menor, ¿te acuerdas de ella?-- me dijo Kayla sacándome de mi trance
-- Sí -- sonreí -- ha cambiado con los años, se ha vuelto hermosa
-- Bueno, muchas gracias -- Ámbar se sonrojó por mi cumplido
-- Estuvo estudiando en otro estado, pero ahora que termino la escuela y está en la universidad, papá dijo que trabajaría aquí -- comentó, yo asentí
Ámbar que yo recordaba, era muy diferente a la chica que tenía frente a mí, aquella dulce niña de 13 años, de cabello largo y rostro juguetón, que me jugaba bromas, cada vez que me veía se había esfumado para abrir paso a una hermosa mujer de rostro angelical
-- Bueno, ya nos vamos -- Kayla se puso de pie y cogió su cartera, camino hasta mí y tomo mi mano
-- Sí, fue un gusto volver a verte Ámbar -- me despedí
-- Lo mismo digo Alex, ojalá nos volvamos a encontrar -- dijo, mostrándome una sonrisa, ante eso mi corazón se aceleró, al parecer antiguos sentimientos volvían a aparecer
Nunca le había dicho a Kayla que su hermana me parecía preciosa e incluso llegue a sentir algo por ella, claro solo fue un enamoramiento de mi juventud o eso creía
-- Ya vamos -- Kayla me jaló de la mano sacándome de la oficina -- ni siquiera lo pienses Alex -- yo fruncí el ceño, ¿De qué demonios hablaba?
-- ¿Qué quieres decir? -- indago, pero ella no me respondió, yo bufé, odiaba que ella hiciera eso
Caminamos hasta el subterráneo del edificio donde tenía su auto estacionado, nos subimos y ella se puso en marcha
-- Ámbar no es la chica que buscas para tu vida, amigo, créeme --soltó finalmente
-- Eso lo decido yo Kay, además ella siempre me hacía bromas, además dudo que algún día ella se fije en mí, así que tranquila
-- Alex, solo te digo una cosa "A veces un rostro angelical puede esconder al mismo demonio" -- recito
-- ¡¡Qué mierda!! -- exclamo, algunas veces no entendía una mierda de lo que hablaba mi amiga
-- Solo hazme caso Alex y sabes que rara vez me equivoco en lo que digo
-- Hablas como si Ámbar hubiera hecho algo más que bromas, ella no sería capaz -- me acomodé en el asiento para mirarla
-- Dejemos el tema por la paz Alex -- rodó los ojos -- no quiero que acabemos discutiendo por culpa de Ámbar
Ninguno volvió a decir una palabra durante resto del trayecto. Estaba seguro de que Kayla hablaba como la típica hermana celosa que no quiere que nadie se acerque a su hermanita y es capaz de inventar cualquier cosa para alejar a un futuro pretendiente, después de todo no sería la primera vez que lo hacía en la escuela, lo hizo conmigo cuando una chica se me acercaba a coquetearme mientras estábamos en la escuela
Quizás el que me haya encontrado con la persona por la que sentí algo hace unos años era una señal de que debíamos estar juntos, solté un suspiro y cerré mis ojos, mi mente se vio invadida de la sonrisa angelical de Ámbar, olvidándose por completo Henry