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La luz de la nuca sobre la vida nocturna de la ciudad es lo único que ilumina la gran habitación, por suerte tenía unos enormes ventanales y se situaba en el piso 34, la altura brindaba privacidad a la ocasión.
Ella lo sentía entrar, golpeando su interior de forma exquisita, perdieron la noción del tiempo, eran presos del placer. Ese lugar se embriagaba de sus gemidos.
Cada mordida en su cuello, cada embestida en su interior, el movimiento de sus caderas, el placer solo iba en aumento.
—Vaya... -decía el chico- tú si ¡Agh! Joder
—No te molestes en decirme cuando acabes -dijo _____ mientras seguía moviendo sus caderas sobre el miembro de su acompañante- me gusta que sea sorpresa -el chico rió-.
—Las extranjeras están llenas de sorpresas...
______ apretó su piso pélvico mientras daba un último movimiento a sus caderas, así intensificó la sensación del miembro golpeando su punto G, llegando al orgasmo. El pelinegro sonrió cuando la chica gimió cerca de su boca, tomó el mentón de ella y la besó con pasión, ella le correspondió, saboreándolo con delicia. Minutos después él también acabó.
La chica recuperó el aliento en 3 minutos y ahora se vestía.
—No mentías con lo de tu resistencia -comentó el chico aún en la cama-.
____ solo le guiñó el ojo, había jugado con ese chico como quiso y de todas las formas en que quiso. Se sentía orgullosa de sí misma. ”Así debes hacerlo en este mundo, de otra forma te comerán viva”-decía ella.
—Casi siento lástima de que esta sea la primera y última vez que me acueste contigo.
—Gajes del oficio -dijo _____ terminando de abrochar sus botas- qué se le va a hacer.
Se arregló en el espejo de pared, ordenó su cabello, notó 2 marcas en su cuello, cortesía del chico en la cama.
—Lo que me sorprende -dijo ____a es que te refirieras a esta habitación como “sé de un lugar donde no nos escucharán”
—¿Por? -el chico estaba usando su celular- ¿La decoración no fue de su agrado, Madame? -dijo sarcásticamente-.
—Los tipos que hacen mucho dinero, no necesariamente gastan mucho dinero -se había aproximado a la cama-. Y tú tienes cara de no comprarle flores ni a tu mamá -el chico soltó una risa seca y veía el trasero de la chica que se dirigía a la puerta-.
—¡Espera! -la llamó y sacó algo de su chaqueta, ____ se acercó a él- Ten -eran billetes. La chica rió al recordar la broma de hace un rato-.
—¿Por acabar dentro? -guardó los billetes con una sonrisa-.
—Soy hombre de palabra.
______ le dio una última sonrisa engreída y salió del lugar. Llamó al elevador y fue a las escaleras de emergencia para dirigirse a la azotea del edificio. Al encontrarse con la puerta de metal sacó su arma y disparó contra la cerradura.
“El buen sexo te pone de tan buen humor...”-se dijo a sí misma.
Tomó su linterna y dio la señal desde la cornisa a su compañero.
—Y qué mejor forma de cerrar la noche que con un logro más a mi lista -dijo en voz alta- Ay Dios... me amo.
—Tengo la duda, -sonó la voz de su compañero por la radio- ¿Qué requisitos debe tener un pene para que te lo comas?
______ rió y se escucharon otras risas por los canales de la radio. Provenientes de todos sus compañeros.
—¿Por qué la duda, Sanzu~? ¿Quieres ver si calificas? -dijo ____, molestando a su compañero-.
—Que horrible que acabemos esta misión y Eru nunca nos reveló sus requisitos a la hora de comer -comentó una de sus compañeras-.
—Solo sigo lo que dicta mi corazón -bromeó ____ y guardó su arma-... y lo que sea que no deje mi garganta vacía.

En breves llegó el helicóptero y abandonaron el lugar. “Eru” era el seudónimo que _____ usaba, en negocios clandestinos solo un idiota da su verdadero nombre. Este surgió de una mala pronunciación de su nombre real por parte de los japoneses.
Hija de un tipo japonés y madre extranjera. Padre en Dios sabe dónde, un desgraciado saliendo con su madre y un hermano mayor.
Al llegar al cuartel todos se deshicieron de la ropa que llevaban y se la cambiaron a su ropa usual.
—Solo digo que al ser chicas, la tienen más fácil en este tipo de misiones -comentaba uno de sus compañeros-.
—Alguien deme una cerveza antes de que le vacíe mi cargador en la cabeza -dijo su compañera-. ¡Eru! Ilumínanos. ¿Era como te decía? ¿O este imbécil le atinó? -la chica señaló al compañero de antes-.
—Ash -dijo ____ pasándole la cerveza a su compañera y dirigiéndose a su compañero- disculpa, ¿a cuántos millonarios pudiste entretener en una noche? Porque a mí me espera el tercero en -miró su celular- el centro de Shibuya en hora y media.
—Jodanse -el resto de gente presente empezó a molestar al chico haciendo que se fuera a fumar a otro lugar del cuartel-.
—El tipo la verdad que me sorprendió -dijo ____- se veía delgado y tacaño. Pero Uff, él fue bendecido con los atributos que solo he visto en América.
—¡O sea gané! -dijo su compañera- la tenía grande -las chicas rieron mientras brindaban-.
—Así que ese es tu requisito... -molestó Sanzu desde una esquina. _____ caminó hacia él en una batalla de miradas-.
—Ay Sanzu -fingió un puchero mientras deslizaba su mano a través de todo el torso del mencionado hasta su entrepierna- si quieres lo medimos -el chico ni se inmutó cuando la mano de ____ llegó al lugar-. Pero no es mi único requisito.
Sanzu apuntó su arma a la cabeza de ____, creyendo que la tenía, le extrañó que la chica no hiciera lo mismo, de hecho lo seguía mirando con esa sonrisa en su rostro. Miró al rededor y vio el motivo, estaba a escasos centímetros de un charco producido por las goteras, el que estaba a punto de llegar a cables que sacaban chispas.
—Toda una perra... -dijo Sanzu-.
—Pero nunca la tuya -respondió ella-.
Se mataban con la mirada. No se soportaban. Lo único que los frenaba de molerse a golpes o vaciar el cargador de sus armas en el otro, era el sentido común, (el poco que les podía quedar) y su madurez. Bastaban 2 dedos de frente para notar que no les convenía ponerse a pelear ahí.
—Antes de no volver a ver sus caras, o la mitad de ellas -él jefe llegó al lugar dejando papeles sobre la mesa de centro- hay un nuevo trabajo. Es más simple, en parte.
—No participo -dijo _____-. No hago caridad con caprichos de niños.
—Apenas y leíste el papel -protestó uno de sus compañeros-.
—No me interesa involucrarme con pandillas llenas de niños encaprichados con “ser el más fuerte” o “el peor de Japón”.
—Quién manda el trabajo te quiere en el equipo -le dijo el hombre-. No es como el de recién. Solo debes investigar los agujeros de los “Black Dragons” y se te pagará por cada información.
—¿Solo eso? -preguntó uno de los chicos-.
—Por nuestro lado. Las sombras están moviéndose y se dice que varios de sus miembros ya tienen un lugar listo en otras pandillas una vez que Black Dragons caiga. Ese mundo es un lío ahora -_____ seguía sin tocar los papeles-. Vamos, al menos léelo. Si sale bien este trabajo, te servirá a futuro... escucha lo que estoy diciendo.
—Bien -_____ tomó la carpeta y se fue a la salida- tal vez en la mañana me de por leerlo.
Subió a su moto y se dirigió a su “base” para darse una ducha e ir con su cita. Solo se encontraría con un tipo que le pagaría por la noche. No era algo habitual pero hay muchos que pagan por sexo y el sujeto se le hizo guapo, le gustaba divertirse y aprovechó la oportunidad.
Cuando estaba tomando las últimas cosas que llevaba miró esa carpeta. La leyó, era información del estado y reputación actual de la pandilla. Pero lo que le sorprendió fue uno de los miembros destacados de ahí. Con foto y todo.
—Conque así te llamas... Hajime Kokonoi. Capitán de la guardia de élite. Mira~
“Kokonoi... ¿podré seguir divirtiéndome contigo?”
___′s POV
“Y joder... hizo el movimiento con su rodilla”
—No lo haces mal... -dije entre gemidos, saltando sobre el chico-.
—Conque no me tenías fe... -empezó a bajar por mi cuello dejando suaves y cálidos besos-.
—¿Tenía razones para esperar algo bueno?
—Ahora te daré algunas...
Empezó a quitar mis bragas con su boca, ya sabía donde iba. La verdad es que el encuentro fue bueno, me sorprendió un poco, como dije. Además era guapo, esa cicatriz en su rostro y el cabello despeinado le daba un toque. Estábamos en una habitación de hotel.
—Di mi nombre -dijo a la par que me embestía, era lindo, algo tierno, así que seré amable con él-.
—Pequeño... d-detalle, genio. Aún no me dices tu nombre -rió-.
—No me creas un idiota -me miró, había bajado la velocidad de sus embestidas- Dime Kakucho.
—Interesante -llevé mis manos a su rostro y lo besé-.
Fue una buena noche, sabía que los más callados son los que esconden grandes sorpresas. Valió la pena darle una oportunidad. Al vestirme noté algunas de sus marcas en mi cuerpo y sonreí.
“Te tendré en cuenta si nos volvemos a topar, Kakucho...”
Él estaba sentado en la cama, encendió la luz y yo ponía mi camiseta frente al espejo en la pared del cuarto.
—Oye, debo recalcar algo -dijo y me volteé a verlo, linda imagen para mis recuerdos-. No andes diciendo que tuvimos este encuentro, por tu propio bien.

—Descuida, mis conversaciones no van de describir con quienes me divierto por las noches -terminé de poner mi chaqueta-. Y tampoco me pagaste tanto como ir promocionándote.
Minutos después, cuando ya cada uno fue por su lado, seguía pensando en el trabajo con esa pandilla, en ese chico, Kokonoi.
“Mmh, ¿usaré ese encuentro como ventaja?”
—Como sea... -dije apoyándome en el barandal- se lo dejaré a los chicos. Qué cosa interesante podría traer una pandilla de niños...
NARRADOR
—...sé que harán un buen trabajo -dijo Koko al abandonar la mesa-.
—¿Crees que puedes confiar en la palabra de ese tipo?
—Solo confió en el dinero -dijo Koko subiendo al auto junto a su acompañante-. Y dinero, es justamente lo que me traerá este trato.
—Típico de ti... Espero que tus habilidades con el dinero sean tan buenas como tu informante. Si resulta que ellos no estaban ahí esta noche ese ataque se llevará mucho más que tu dinero... y nuestra cabeza.
Kokonoi se tensó ante esa idea. Debía matar a todo ese grupo esta noche para abrirle paso a los Black Dragons y por consiguiente, a él. Todo ese mundo se basaba en tu reputación, Koko ya tenía la de ser el genio del dinero, pero según le dijeron, “Bonten” buscaba algo más que solo ejecutivos hábiles. Por ello, esa gente le servía más muerta, que viva.
No contaba con que la joven y escurridiza asesina justo esa noche tuviera una cita con un tipo, fue la primera en abandonar el lugar, tenía los documentos en su poder. El cuartel quedó reducido en cenizas una vez la masacre se llevó a cabo.