Lo que es crecer | GinHiji-OkiKagu

Sinopsis

Las desventuras y el día a día de GinHiji y OkiKagu, con un poco de trama.

Genero:
Humor/Romance
Autor/a:
Jackari
Estado:
En proceso
Capítulos:
24
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo Uno

“Los adultos no deberían hacer berrinches”


—¿Ya vieron el live action de One Piece? —preguntó Gintoki, por el micrófono de sus audífonos, sin despegar la vista del monitor.

Salió hace meses, actualízate —contestó Toshirou—. Me sorprende que no lo hayas visto aún, yo lo vi apenas salió.

—Calla mierda —contestó Gintoki sin pensar, frunciendo su rostro en una mueca.

No importaba cuantos ataques lanzara, el Rey Demonio era persistente.

Entrando un poco en contexto, la Yorozuya y el Shinsengumi se encontraban en llamada mientras jugaban un videojuego de fantasía en línea. Hace dos meses, llegó un encargo peculiar a la oficina de la Yorozuya, donde la clienta quería que se deshicieran del acosador que la perseguía en el juego, el cual resultó ser un jugador legendario.

Es así que entre los tres comenzaron a jugarlo casi sin descansar y por alguna razón, el Shinsengumi también se vio involucrado, específicamente Toshirou y Sougo.

De hecho, Hijikata-san- —intervino Sougo, pero se vio interrumpido cuando apareció una notificación en el chat del juego.

Mayora13 se ha desconectado.” Decía.

Ah, se desconectó. Por cierto, jefe, yo ya lo he visto, pero puedo prestarle mi cuenta de Netflix.

Oye, Gin-chan —habló Kagura desde el micrófono de Sougo—. Acabo de recordar que ya no hay arroz.

Kagura-chan, eso se lo puedes decir en otro momento —habló Shinpachi.

—¡Vete a la verga! —gritó Gintoki cuando fue derrotado, al tiempo que mostraba el dedo medio a la pantalla—. Ah… dios, ya fue suficiente, me rindo —suspiró mientras se quitaba los audífonos y se desconectaba del juego.

El yorozuya se recostó sobre su silla y tapó la mitad de su rostro con su antebrazo y soltó otro suspiro. En ese momento, se dio cuenta del grave error que había cometido hace unos instantes, y se sintió peor.

Nunca dejaría de ser un imbécil al parecer.

Agarró su celular y fue directamente a su chat con Toshirou, donde dudó varias veces sobre cómo empezar la conversación.


Ginsan

Oye.

Toshi corazón

No.

Ginsan

¿Estás molesto?

Toshi corazón

¿Por qué lo estaría?

Ginsan

Lo estás.

Toshi corazón

???

Ginsan

Perdón:(((((

Toshi corazón

¿Por qué?

Ginsan

Porque te dije calla mierda:((

¿Ya no estás enojado?

meper d0nas?

pEROCONTÉSTAME

NO ME IGNORES

QUE ME DA ALGO

TOSHIROU

PERDÓN MI VIDA YA NO LO VUELVO A HACER

😭 😭 😭


Gintoki se llevó sus dedos a la boca y comenzó a masticar sus uñas, mientras esperaba una respuesta de su pareja, la cual nunca llegó y que, además, le dejó en visto. Se levantó de su silla abruptamente y golpeó el escritorio con sus manos.

¡ME DEJÓ EN VISTO! Exclamó para sus adentros, mientras que demostraba pánico en el exterior. Estoy acabado, sigue enojado. Toshi me dejó en visto, me va a putear en cuanto me vea. No, ¡ni siquiera me va a dirigir la palabra!

Con un caos en su cabeza, Gintoki comenzó a berrear —siendo escuchado en el bar y hasta en el techo— y le marcó a Toshirou, que no le contestaba. Después de varios intentos por marcarle, en medio de su desesperación, comenzó a idear planes para hacer que le perdone y reconciliarse.

—Oh, Dios, ya empezó —mencionó Shinpachi mientras miraba hacia arriba, con pesar.

—¿Otra vez haciendo berrinche? —cuestionó Otose, con desgano.

—¿Ahora que pendejada ha hecho? —se preguntó Shinpachi, que recargaba nuevamente sus brazos en la barra del bar.

Por otro lado, en el cuartel, Toshirou estaba revisando los documentos que le fueron entregados recientemente. Su teléfono no dejaba de vibrar por las notificaciones de tweets donde le pedían que fuera a callar el berrinche de Gintoki.

Dejarlo en visto no fue una buena idea, pero, ¿qué podía hacer? Ahora mismo estaba trabajando.

—No dejan fumar a gusto, puta madre —farfulló el subcomandante, apagando su cigarro y sacudiendo su cabello. Por inercia, publicó un emoji en Twitter y nuevamente se enfocó en su trabajo.

—¿Terminaste con el yorozuya, Toshi? —preguntó Kondo Isao, que se encontraba en el pasillo exterior.

—Kondo-san —pronunció el más joven—. Veo que ya te enteraste —dijo en un suspiro de resignación—. Pero no, no hemos terminado —contestó—. A estas alturas creo que ya es imposible hacerlo —agregó, con una sonrisa ligera.

—Ya veo. —Asintió el comandante.

—Y no solo se enteró el comandante, Hijikata-san —comentó Yamazaki, apareciendo, por un lado—. El resto del Shinsengumi también lo hizo.

Toshirou hizo una mueca en reacción, ¿qué tanto andaba haciendo aquel que ya todo el mundo sabía de su pequeña “discusión”? Si es que podía llamarle de esa forma.

—Haga algo, subcomandante, el jefe está a nada de enloquecer —rogó Yamazaki, mostrando la pantalla de su celular.

Diversas publicaciones de Gintoki aparecieron en la pantalla, todas ellas clamando por la presencia y perdón del vicecomandante, que solo pudo fruncir su ceño.

—Dios mío, ¿qué le pasa? —se preguntó aquel adicto a la nicotina—. Así déjenlo y ya no se metan, es un idiota.

Kondo y Yamazaki se compartieron una mirada y solo pudieron suspirar ante aquello que ya era común. Un ciclo que parecía interminable, pero gracioso.

—En ese caso, te dejamos trabajar a gusto —comentó el comandante, mientras sonreía y se llevaba a Yamazaki consigo.

Así, el vicecomandante pudo volver a enfocarse en su papeleo.


Nuevamente en la Yorozuya, Gintoki miraba con obsesión su chat con Toshirou, que aún no marcaba el visto. Sentía desquiciarse cada vez más. Se reprochaba el haberle dicho “calla mierda”, aunque él también estaba estresado por el juego y sus pocas horas de sueño. Sí, pero tampoco debí contestarle así, ni que fuera Shinpachi, pensó.


Ginsan

YA PASÓ UN BUEN RATO.

TOSHIROU

AMOR

MI VIDA

CONTÉSTAME


Al borde de la locura, Gintoki, decidió pedir consejo, o algo por el estilo. Mientras tanto, en el tejado de la Yorozuya, se encontraban Kagura y Sougo siendo cubiertos de los rayos del sol por la sombrilla de la fémina.

¡KAGURA! ¡SHINPACHI! —llamó Gintoki, a gritos desde el interior de la casa. Se escuchaba desesperado.

—Ahhh —suspiró Kagura en un canturreo—. Gin-chan está a punto de cometer un crimen de odio —comentó con pesadez.

—No me agrada decirlo, pero no creo que Hijikata lo esté ignorando a propósito —comentó Sougo, acomodando su cabeza en el regazo de Kagura mientras esta acariciaba su cabello cenizo.

—Yo creo que en parte sí lo está ignorando —contestó de vuelta Kagura.

—También es seguro.

—¡KAGURA! —gritó Gintoki nuevamente, al parecer ya estando fuera.

Cansada de sus gritos y berrinches, Kagura se levantó de su lugar, dejando atrás a su novio y después agarró una teja del techo.

—¡CÁLLATE GIN-CHAN! ¡PARECES PERRA CHILLONA! —contestó Kagura muy molesta, mientras le lanzaba la teja que tomó una vez se encontró en la orilla del techo.

Gintoki cayó de hocico al suelo por el impacto y se mantuvo ahí por un momento, lamentándose lo patético que se sentía ahora mismo.

Kagura soltó un bufido y junto con Sougo, bajaron de un brinco hasta el suelo, colocándose a los costados de Gintoki.

—Jefe —le llamó Sougo en una postura relajada, manos metidas en los bolsillos—, no creo que Hijikata te ignore a propósito —dijo, con el afán de darle esperanzas a Gintoki y de que se relajara un poco.

—¡Cierto! —exclamó al tiempo que se enderezaba. Su expresión demostraba nula cordura—. Ese ladrón de impuestos no puede ignorarme, porque me quiere, sí, es cierto —habló rápidamente.

Kagura oscureció su expresión, harta de que Gintoki montara un escándalo cada que Toshirou se enojaba con él —muchas veces—, se colocó en cuclillas y tomó la cabeza platinada con una de sus manos, aplicando fuerza en sus dedos, como si quisiera perforar.

—¿Kagura... chan...? —llamó Gintoki con voz temblorosa, temeroso por la expresión de Kagura, sabía que se venía una fuerte madreada.

—Oye, chihuahua —llamó con voz ronca sin apartar su intensa vista de Gintoki, quien sudaba frío. Sougo dio un respingo al ser llamado, esta etapa de novios ha sido dura para él—. No le des esperanzas a este pendejo, no lo merece —reprendió.

—¡Kagura, Kagura, Kagura! —le llamó Gintoki repetidas veces, dando manotazos al aire por el inconcebible dolor perforando en su cabeza.

—Oye, china —ahora la llamó Sougo, viendo que tal vez se estaba pasando un poco.

—¡Okita-! —pronunció Gintoki, desesperado.

—Kagura —la llamó Sougo por su nombre con firmeza, al tiempo que con ambas manos tomó la mano que agarraba la cabeza del mayor.

Kagura lucía realmente irritada con Gintoki siendo infantil, estaba muy harta, ya había sido mucho por hoy.

Al ver que Kagura aún mantenía su mirada fija en Gintoki y que parecía no calmarse, Sougo se acercó a ella por detrás y pronunció su nombre al oído de ésta, quien sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, reaccionando al instante.

—¡ESO AQUÍ NO! —gritó Kagura para después insertar una patada en el estómago de Sougo, lanzándolo lejos. Sus mejillas estaban coloradas y su piel se había erizado.

Se sintió avergonzada.

—OKITAAA —exclamó Gintoki extendiendo la última sílaba.

Gintoki observó a Kagura y de nuevo cayó en cuenta del miedo que daba su muchacha estando enojada.

Kagura se dio cuenta de lo que hizo e inmediatamente fue a socorrer a su novio, que estaba en el suelo a varios metros lejos de ellos, era incapaz de levantarse.

—¡Lo siento, chihuahua! —se disculpó mientras corría hacia él.

Gintoki iba a ir detrás de ellos, pero sintió vibrar su celular. Se levantó rápidamente del suelo para revisar si era un mensaje de Toshirou, cosa que era así.


Toshi corazón

NO CONTESTO PORQUE ESTOY OCUPADO, IMBÉCIL

YO SÍ TRABAJO


Al leer el mensaje, Gintoki sonrió con alivio y rápidamente le marcó a su pareja, que contestó al cabo de unos eternos segundos.

—TOSHIROU, AL FIN —exclamó Gintoki con alivio—. PERO NO SEAS GROSERO CABRÓN —remarcó altivo, con cierta molestia, y antes de que el vicecomandante dijera algo, añadió en un otro grito—: YO HAGO DE TODO, TÚ SOLO ROBAS IMPUESTOS, NO SOMOS IGUALES.

Alguien quiere que lo bloquee —tanteó Toshirou desde la otra línea, parecía aferrarse al último hilo de paciencia que le quedaba por culpa del yorozuya.

—YA, PERDÓN, ES QUE ANDO QUE ME CAGO, A LA VERGA —excusó, nervioso.

Ajá —respondió a secas el contrario.

—¿Sigues enojado? —preguntó Gintoki, con cautela.

Bueno, acabas de insultarme, ¿tú qué crees?

—¡Era una bromita, mi vida! —aclaró entre risas nerviosas.

Ambos sabían perfectamente que no lo era, especialmente Gintoki, pero estaba desesperado y esa un tonto a la hora de resolver las cosas.

Ajá.

¿Dónde estás? —preguntó Gintoki, ahora un poco más tranquilo.

—¿Dónde crees? Estoy realizando un informe —respondió, sin dejar de escribir sobre el papel—. ¿Por? —cuestionó, pero no recibió respuesta—. Ah —realizó—. NI SE TE OCURRA APARECER POR ACÁ —advirtió, alzando la voz—. ¡Oye, Gintoki, respóndeme! —gritó y luego despegó el celular de su oreja y revisó la pantalla.

Gintoki ya había colgado.

—CABRÓN —exclamó con molestia.

Talló su rostro con ambas manos y luego fue rápido a ver si había publicado algo respecto a la llamada. Eureka, pensó en cuanto vio el tweet de celebración de Gintoki por haberle respondido y cuando vio el otro donde afirmaba que ya mismo iría a verlo, suspiró.

—Por eso peleamos, pendejo, no me escuchas —murmuró.

Guardó su celular y se enfocó en seguir trabajando en el informe.