Deseo
El impulso de una pasión prohibida, movían los sentidos de nuestros cuerpos.
Éramos compatibles, inseparables amantes que guardaban secretos.
Los besos y caricias de un dios se volvieron el delirio de mi corazón.
El primer error fue cometido... sólo eramos tres, pero ¿Sería suficiente?
La respuesta casi nos cuesta la vida.
Fue una suerte encontrarte y tenerte.
Ahora es el castigo perderte.