Tú y ella.
—Allura tiene una cita con mentón puntiagudo.
Pidge se quedó con una expresión neutral, tan neutral que nadie sospecharía que en su interior era un desastre.
¿Así que había llegado ese día? ¿Lance y Allura saldrían? Pero... ¿Qué estuvo haciendo ella mientras Lance y Allura progresaban de manera tan significativa en su relación?
Las únicas palabras que salieron de su boca fueron simples interrogantes que tenía la función de asegurar que había escuchado bien: Allura, su mejor amiga, saldría con aquel chico por el cual guardaba sentimientos, Lance.
No lo vio venir, eso era algo de lo que estaba segura. Todo debido a la actitud de la morena, quién seguía llorando en sueños por la perdida de Lotor, su ex novio.
Pidge se extrañó el que hubiera aceptado una cita con Lance, quién la buscó, día y noche para animarla. Siendo aveces rechazado, siendo a veces la almohada de lágrimas para la chica o su mismo diario. A veces llegaba a pasar horas con Allura escuchándola hablar de lo fabuloso que había sido ese novio suyo. Mientras que el corazón del chico se quebraba pero alguna acción, aunque fuera sencilla, que hiciera que Lance creyera que Allura, tal vez, se sintiera igual que él hacia ella, era como vendajes en las heridas de su corazón.
Y a eso habían llegado. McClain llevaría a Allura a su casa.
Y de nuevo aquella interrogante ¿qué había hecho ella?
Simplemente también era otro paño de lágrimas, pero ahora para Lance. Era la persona a la que Lance recurría para darle el más pequeño adelanto que hubiera tenido con Allura:
"Me miro a los ojos directamente"
"Me sujetó la mano"
"Me acarició el cabello"
Pidge simplemente escuchaba sin cambiar su gesto, sin opinar, sin intentar hacer entrar en razón a Lance de que él se merecía algo mejor. No era ella quien debía acordarle ese detalle, debía ser el mismo Lance el que se diera cuenta.
Ella simplemente asentía, como señal de que le prestaba atención a su mejor amigo y animándole a continuar compartiendo su avance con Allura.
Pidge quería ver feliz a Lance. Y si para él, cualquier gesto que le mostraba Allura, ya fuera por simple cortesía o por lástima,era razón suficiente para sonreír, lo soportaría. Soportaría observar que Lance había decidido cambiar esas tardes de videojuegos y trabajo en equipo para obtener la puntuación más alta para pasar su día con Allura y sonreír por la simple presencia de la chica.
Allura y Romelle arrastraron a Pidge al centro comercial, donde comprarían lo necesario para dejar más hermosa a Allura y lograra sorprender a Lance. Pidge sabía que eso no era necesario. Allura podría vestir una pijama y Lance la consideraría la chica más hermosa de todo el universo y de las diversas realidades. Eso era Allura para Lance. Pero ¿qué era Lance para Allura? ¿Un clavo para sacar ese clavo de nombre Lotor?
Pidge se decidió por intentar comportarse como Pidge lo haría. Como aquella parte de ella se comportaría y dejar a Katie fuera. Katie, para Pidge, era la chica que estaba enamorada de Lance, la adolescente que sentía celos de Allura y el otro alter ego que lloraría más tarde.
—¿Qué opinan de ésto?— Salió Allura del cubículo vistiendo un bello vestido blanco con un tapizado de flores rosas.
Romelle y Pidge levantaron los pulgares.
—A Lance le encantará— dijo Pidge algo desanimada pero cubriendo ese humor con una sonrisa de lado.
— ¿En serio, Pidge?— Allura sonrió— me alegra que hayas venido. Conoces tan bien a Lance que eres de mucha ayuda.
Y eso terminó por afectar más a la pequeña.
Sí, conocía a Lance, lo conocía tan bien para darse cuenta que era tiempo de renunciar a sus sentimientos por el chico pues él, por primera vez, se tomaba con tal seriedad la relación con una chica, que la invitaría a cenar y conocer a sus padres y demás familia.
Lo conocía tan bien al chico que Pidge, aunque estuviera segura de lo que era y de las cualidades y defectos que tenía para ofrecer a Lance, el solamente buscaba a Allura. La buscaba entre la muchedumbre. Podría no estar alumbrado el lugar y Lance encontraría a la chica de sus ojos. Aquellos ojos azules brillaban tan intensamente cuando la imagen de la chica era reflectada.
Lance se trababa cuando, con un cálido y gentil tono de voz, le recordaba a Allura lo bonita e inteligente que era. Cuando le decía que era especial para él. La chica más linda que Lance pudo conocer. El regalo que la vida puso en su camino y que hacia de su travesía algo interesante.
Comparado con esos cumplidos, los que Lance le ofrecía a Pidge eran con un tono de compañerismo. Con un tono que un mejor amigo utilizaría con su mejor amiga. Palabras como :
"Aprecio tu compañía"
"Que buena jugadora eres"
"Adoro tu cabello alborotado"
No tenían comparación. Era como sí se comparara un algo insignificante con algo que le duplicaba o triplica su valor y su significado.
Así era como Pidge lo conocía tan bien para saber que era tiempo de decirle adiós a sus sentimientos por McClain.
—Romelle, ¿tienes dinero?
—¿Se te acabó?
— Ni si quiera me alcanza con lo que tengo.
Pidge observaba a lo lejos como Allura estaba preocupada, pues aquel hermoso vestido se quedaría simplemente como un "Lamento ésto, no puedo pagarlo".
— ¿Qué quiere para que nos dé el vestido?— cuestionó la castaña al dueño del local.
— ¿Qué tienes para ofrecer?
— ¿Qué renunciar a los sentimientos que tenía por mi mejor amigo no es suficiente?— Se cuestionó para sí misma.
Al ver que no contestaba la chica, el chico de rubios cabellos detrás de la caja registradora le dijo —¿Qué te parece aquel dije edición limitada de plata de Killbot Phantasm?
Pidge lo vio con un gesto de dolor y duda. Ese dije se lo había dado Lance, de hecho era un dije a juego edición especial por los 10 años del videojuego. ¿Tenía también que renunciar a ésto?
Y como lo había hecho con sus sentimientos, entregó la cadena que compartía con el chico al vendedor, quién se puso de inmediato el collar.
— ¿Se me ve bien?
— Eso no importa— dijo Allura algo malhumorada— ¡Pidge! ¡No debías! Ese dije significa mucho para ti y para Lance.
— No, no tienes que preocuparte Allura. Quiero ayudarte a que ese cita salga bien. Por Lance— La chica se quedó callada pero completó la oración para que no sonará extraño su comentario
— Por ti. Se lo merecen.
Él se lo merece.
Pidge no supo nada relacionado con la preparación de Allura para su encuentro con Lance, pero supo que cuando su reloj marcó las 7:30 pm, ellos se encontraría en una cena preparada por la señora McClain.
Pidge se encerró en su cuarto y comenzó a leer. Quería distraerse de todo. No pensar en Lance o en Allura u otra cosa. Solo enfocarse en ella.
Las horas pasaron, marcando las nueve de la noche. Desde hace treinta minutos se encontraba vagando con la ayuda del robot de nombre Beezer. Paseó por todo el edificio, encontrándose con diversas personas, que al toparse con el pequeño robot lo saludaban. Todo mundo desconocían que Pidge podía ver desde la cámara del electrónico lo que ocurría, estando ella en la comodidad de su cuarto.
Beezer salió del edificio y se dirigió a un pequeño parque cerca de la zona.
— ¿Beezer? No te alejes del edificio. ¿Bien? ¿Por qué te diriges al parque?— Cuestionaba la chica que veía a través de su monitor lo que la cámara del pequeño robot mostraba.
Cuando visualizó en la pantalla lo que el robot veía entendía que había detectado la presencia de dos personas.
La cámara se enfocó correctamente y Pidge pudo visualizar a sus dos amigos admirando un bello árbol que se encontraba en la glorieta del parque. Beezer se aproximó algo sigiloso mientras que Pidge le ordenaba volver.
Pidge paró en secó la orden. En la garganta se le formó un nudo y sus ojos comenzaron a sentirse pesados.
Había evitado a lo largo de ese día el llorar.
Sentía que hacerlo solo dejaba ver sus emociones y sentimientos egoístas, pero cuando visualizó como Lance tomó gentilmente a Allura y le dio un beso en los labios, le había caído como balde de agua fría la idea de que había perdido a Lance.
Parecía que en la tarde, la idea de una cita entre ellos dos, dejó en la castaña un poco de esperanza, una que le decía que tal vez Lance llegaría el siguiente día y le diría "Me he dado cuenta que Allura no es la chica que busco" Pero ese beso se esforzó en desechar ese granito de esperanza. No existía. Se había ido dejando a Pidge con la idea que tenía desde en la mañana, cuando se enteró que Lance y Allura saldría:
Lance y Pidge eran simples amigos y por más intensos que fueran sus sentimientos por su mejor amigo eso no cambiaría el hecho que él amaba a Allura. Para él su chica número uno era Allura. Lance, tal vez, ni si quiera veía en Pidge una mejor amiga sino un mejor amigo.
Comenzó a llorar mientras veía el monitor.
— Me doy por vencida, Lance. Te amo y es por ello que dejo que seas feliz con Allura. Por que tú felicidad será la mía aunque no la compartas a mi lado. Lamento no haber hecho nada por estos sentimientos, Katie.— Se dijo más a si misma que al chico que sonreía en dirección hacía Bezeer mientras abrazaba a Allura y el robot le tomaba una foto.