Capítulo único ♡

—¿Esto es una broma? —Preguntó SeungCheol levantando la mirada de la invitación que sostenía con sus manos para fijar la vista en Hansol y SeungKwan quienes estaban sentados frente a él en su sala.
—No —Respondió Hansol con una sonrisa, tomando la mano del pelirrojo para apoyarla en su pierna —Nos casáremos este domingo.
—¿Y cuándo lo han decidido? —Alzó la voz sin querer —Es decir, hace dos semanas se comprometieron.
—Lo sabemos pero no queremos esperar más —Esta vez habló SeungKwan.
—Saben que pueden tener sexo antes del matrimonio, ¿Verdad? —Dijo SeungCheol mirando a la pareja —Eso de llegar puro y casto al matrimonio se quedó en el siglo pasado.
—Queremos hacerlo oficial, es todo —Rió avergonzado SeungKwan.
—Pensé que estarías feliz por nosotros —Habló Hansol.
—Lo estoy, no me malinterpreten, hacen una pareja hermosa y sé que seguirán siendo felices como esposos, además la boda será preciosa —Suspiró mirando a sus amigos —Felicidades.
—Gracias.
—Me parece gracioso que menciones lo de tener sexo antes del matrimonio cuando tus libros están llenos de momentos románticos y cursis a la antigua —Comentó el pelirrojo —Hace poco compré tu última obra de arte y ya llegue a la mitad.
—Es que no aplica en ustedes, ni en la mayoría de las personas —Se encogió de hombros.
—No me digas que aún no... te has estrenado.
—¡Claro que sí! —Respondió SeungCheol avergonzado, sintiendo sus orejas calientes —Hace mucho tiempo.
—¿Y hace cuántos meses que nada de nada? —Preguntó Hansol.
—¿Vienes aquí junto a tu prometido para invitarme a su boda y quieres hablar sobre mi vida sexual?
—Tienes razón, olvídalo —Rió el castaño.
—El jardín botánico debe haber costado dinero para alquilarlo algunas horas —SeungCheol volvió a leer la invitación.
—Pero queríamos que fuera allí, además hay que aprovechar esta buena época —Sonrió Hansol.
—Tú con mayor razón —Agregó SeungKwan mirando a SeungCheol —Tú piel ni siquiera ya recuerda los rayos de sol, pareces un fantasma.
—Estoy a punto de correrlos de mi casa —Confesó el pelinegro.
—¿Tienes algo para beber? —Hansol se colocó de pie y caminó hasta la cocina.
La casa de SeungCheol era preciosa, le molestaba que le dijeran que tenía mucho dinero pero era así, pudo pagar por un terrero en las afueras de la ciudad para estar conectado con la naturaleza, alejándose de la contaminación y de las personas.
Era un escritor excelente y muy reconocido por sus novelas de amor que podían derretir al corazón más frío.
Pero lamentablemente estaba solo, había salido con chicos pero algo fallaba, a muchos no les gustaba la idea de tener a un novio que no le gustaba salir de casa, ir a fiestas o socializar con otras personas.
Sin dudas, no se daban el tiempo de conocerlo.
O simplemente no eran para él.
—No he ido al supermercado —Comentó cuando Hansol abrió la puerta de la nevera.
Pero si revisaba los muebles podía encontrar las sopas instantáneas, listas para ponerlas en el microondas y comer.
Nada de picar, lavar o cocinar.
Era más práctico.
—SeungCheol —Lo regañó.
—No crean que no estoy comiendo —Se defendió frente a la pareja.
—Tu trasero me dice que no has bajado de peso —Murmuró Hansol dándose la media vuelta, hacia SeungCheol —No quiero decir que lo mire cuando llegue.
—Quiero que sepas que no llegaré al día de tu boda para impedirla y confesar que estoy enamorado de ti desde hace años, no ocurrirá —Dijo divertido.
—Idiota —Sonrió Hansol.
—Cheol —SeungKwan se apoyó en el mesón con una sonrisa, pestañeó varias veces seguidas y SeungCheol sabía que quería algo.
—Dime.
El pelirrojo sacó de la mochila de Hansol un libro, su libro y se lo ofreció —¿Puedes firmarlo?
—Sabía que habían venido por algo como esto —Rodó los ojos y buscó una pluma.
—Todo el mundo está loco por tus libros, es un honor para mí poder conocer al escritor —Siguió al mayor llegando a una habitación más pequeña que la sala pero igual de luminosa, con una vista soñada del bosque.
Pero estaba hecha un desastre, con pilas de libros, hojas de papeles regadas por todos lados, sopas instantáneas y algunas copas del menor vino.
SeungCheol despejó el escritorio y escribió una dedicatoria para su amigo, cerró el libro y se lo entregó —¿En cuál parte vas?
—Cuando lo golpean sus amigos alcohólicos y no llega al examen de la universidad —Respondió SeungKwan con tristeza —Me está partiendo el corazón este libro.
—El final te gustará —Aseguró confiado, conociendo los gustos de uno de sus mejores amigos.
—¿Viven felices comiendo perdices? —Intentó tomar una de las hojas del escritorio pensando en que encontraría algún avance pero SeungCheol se lo impidió, sacándolo de la habitación.
—Debes leerlo, no te haré un adelanto pero el libro tiene un mensaje importante.
—¿Pero los protagonistas sí acaban juntos?
—No te lo diré y ya me aburrió su visita, los quiero pero lárguense.
—Dime que sí terminan juntos o moriré de tristeza y tendrás que pagarme la terapia —Dijo SeungKwan siendo arrastrado por el pasillo, intentando afirmarse en las paredes para no avanzar.
—¡Oye! —Exclamó SeungCheol cuando vio a Hansol hurgando en los papeles de la sala —Saca tus asquerosas manos de ahí.
—No sabía que te gustaba este tipo de contenido —Levantó una revista porno, con un chico joven en la portada completamente desnudo.
—S-Son de un amigo —Tartamudeó sonrojándose.
—El amigo que está entre tus piernas —Molesto Hansol.
—Largo —Empujó a la pareja hasta la puerta —Agradezco que vinieran pero el horario de visita terminó.
—¿Irás a nuestra boda el domingo? —Preguntó SeungKwan afirmando el libro contra su pecho.
—Eso que pusieron acerca de la compañía a la boda —Recordó haciendo una mueca —¿Es obligatorio?
—Claro que no pero la gran mayoría del grupo tiene pareja, es para que invites a alguien —Sugirió Hansol con inocencia.
—Claro, gracias por venir hasta aquí —Juntó la puerta, escondiéndose detrás de ella cuando unos pocos rayos de sol lo tocaron.
—Nos vemos, Cheol —Se despidió Hansol y SeungKwan agitó su mano.
—Adiós —Sus amigos se giraron y vio cómo sus manos se buscaban inconscientemente para luego entrelazar los dedos.
Cerró la puerta y volvió a su mundo, agradecía que sus amigos fueran hasta su casa, costaba un poco llegar porque el camino de autos aún no estaba muy claro, muchos periodistas se perdían terminando en otros lugares, su casa parecía estar oculta entre tantos árboles.
Suspiró y caminó hasta su estudio para seguir trabajando.
La boda de SeungKwan y Hansol no estaba entre sus planes, no podía ir por más que quisiera.
—¿Y entonces? —Preguntó JeongHan bebiendo el vino de su copa.
—¿Entonces? —SeungCheol alzó una ceja sentándose frente a la chimenea que había prendido Joshua sin su permiso.
Al parecer era la semana de las visitas, debía considerar la idea de poner un letrero con horarios para tocar su puerta.
—¿Tienes algún plan para este día viernes? —Preguntó JeongHan con una sonrisa —¿Salir a un lugar agradable con un chico magnífico?
—¿Por qué tendría que tener un plan? —Hizo una mueca de desagrado —No iré a ningún lugar agradable con ningún chico magnífico, me quedaré en casa mirando películas hasta mañana o quizás avance en mi siguiente libro, pero cualquiera de las dos no incluyen a nadie.
—Podrías probar conocer a alguien en citas a ciegas —Opinó Joshua desde la cocina.
—No, no podría —SeungCheol apretó sus labios y negó con la cabeza, bajando a sus amigos de esa nube imaginaria donde él era sociable.
—Estás muy solo, SeungCheol —Comentó JeongHan de pronto.
—No me había dado cuenta, gracias por abrirme los ojos a tan bella verdad.
—¿Irás a la boda de SeungKwan y Hansol? —Joshua llegó con los cubos de queso que habían llevado a su casa para compartir.
—¿Por qué le preguntas eso? Claro que irá —Respondió JeongHan.
—Claro que no iré —Corrigió SeungCheol.
—¿Por qué no?
—Porque la luz del sol en este punto de mi vida quema mi piel, ¿Feliz? —Tomó su copa de vino, agitándolo un poco antes de beberlo.
—¿Ahora te crees un vampiro?
—No iré porque no tengo con quien hacerlo y no pasaré vergüenza allá estando en un rincón como un miserable ratón que nadie quiere —Admitió de mala gana.
—Oh... —Fue lo único que salió de la boca de Joshua.
—¿Qué vida tan triste y solitaria debo tener como para ir a una boda sin pareja?
—Puedes ir con nosotros —Propuso Joshua.
—¿Y hacer un mal trío? —Preguntó arqueando una ceja —¿O para cantarles una canción romántica mientras se comen las bocas? No, gracias por tan tentadora oferta, me siento halagado pero debo rechazarla para salvar lo que me queda de dignidad.
—Quizás sería una buena opción invitar al chico con el que saliste el mes pasado —Habló JeongHan.
—¿DoYoon? —Preguntó frunciendo el ceño —Estoy seguro de que bloqueo mi número cuando se dio cuenta de que era un escritor ermitaño de veinticinco años.
—Estás exagerando.
—Lo dices porque no viste su cara cuando vino, me sentí un bicho raro, más de lo normal —Recordó ese lamentable día —¿Y cómo no pensar raro? Tenía los ventanales cubiertos con tela negra, velas rojas por todos lados y era como si hubiesen entrado a la casa a robar de lo desordenado que estaba, pero ni siquiera me preguntó por qué estaba así, si lo hubiese hecho podría haberle respondido que escribía un libro sobre vampiros, o eso intentaba, pero fue más fácil llegar a la conclusión de que lo había traído hasta aquí para hacer un ritual satánico donde ofrecería su cuerpo, salió corriendo.
—¿Ritual satánico? —Rió JeongHan.
—¿En verdad no tienes a nadie para invitar? —Preguntó Joshua y SeungCheol negó con la cabeza —¿Algún chico de la universidad?
—No, nadie.
—¿Del instituto?
—Ni siquiera del jardín de niños —Se colocó de pie caminando de un lado para otro, como si intentara hacer un agujero en el suelo y enterrarse.
—Auch.
—¿Sabes? Hace un par de semanas a uno de mis compañeros de trabajo lo visitaron los padres —Dijo JeongHan afirmándose el mentón con una mano.
—¿Me alegro por él? —SeungCheol arrugó la frente sin entender la razón de su comentario —No sé muy bien cómo debo responder a eso.
—Él les había mentido, diciéndoles que estaba felizmente casado —Continuó JeongHan —Ya sabes, la presión familiar a esta edad.
—No tienes que decírmelo —SeungCheol rodó los ojos —Mi mamá llama todos los días preguntando cuando le presentaré a alguien.
—Mi compañero estaba desesperado y contrató a un chico por línea —Levantó las cejas como si fuese una excelente idea.
—No haré semejante locura —Se negó inmediatamente.
—El chico simuló ser su esposo, son una empresa responsable y muy seria —Trató de convencerlo, levantándose de sofá.
—¿Estás hablando así de una página donde ofrecen a los chicos como pedazos de carne?
—Ellos ganan dinero y no es nada sexual, sólo compañía —Explicó con calma.
—Pagar por compañía —SeungCheol pensó en voz alta —¿Quién diría que acabaría así?
—Puede ser una buena opción —Habló Joshua comiendo un cubo de queso.
—No, Joshua no, es una pésima opción.
—Te dejaré el nombre de la página de todas formas, quizás cambies de opinión —Tomó una de las tantas hojas que estaban en la sala y le robó la pluma que SeungCheol tenía en el bolsillo de su camisa —Está es la página.
—¿Tú chico ideal? —Arqueó una ceja leyendo el papel en sus manos —Debieron haberse quemado todas las neuronas para pensar en el nombre.
—Deja de quejarte de todo y revísala —Animó el pelilargo.
—No lo haré.
Cuando se fueron sus amigos, dejó el papel en el escritorio, junto a las pilas de libros que debía firmar para que se los llevaran a un orfanato, al comienzo sólo daba dinero siendo anónimo pero un día visitó el lugar dándose cuenta de que tenía a muchos lectores adolescentes allí, desde entonces les enviaba sus novelas, los niños no podían pagarlas y él no perdía nada teniendo ese detalle.
Comenzó a trabajar cerca de la media noche, ya se había preparado tres tazas de café que lo ayudarían a mantenerse despierto, estaba inspirado para escribir que no quería desaprovecharlo.
Terminó el capítulo del libro en su computador y echó su cuerpo hacia atrás en la silla para estirarse.
Miró la hermosa vista que tenía frente a sus ojos, esa habitación siempre fue su favorita, por algo la escogió para trabajar, mientras el resto de las ventanas de la casa eran tapadas por árboles, desde ahí podía admirar una hermosa cascada y las estrellas brillantes en el cielo, junto a la luz de la luna.
Se creaba una atmósfera romántica que hacia aflorar sus sentimientos más profundos y transcribirlos en una hoja para que el mundo pudiera suspirar con el amor en sus personajes literarios.
Noches como esas también jugaban en su contra, haciéndolo desear vivir todos esos momentos y admirar esos paisajes con alguien a su lado.
Tocar una cálida mano en vez de una fría copa de cristal.
Que sus labios se entibiaran con otros, con sangre caliente corriendo en esos vasos sanguíneos.
El mundo seguía corriendo, el tiempo no se detenía para nadie, todos avanzaban.
Conocían y vivían el amor.
Mientras que él sólo lo escribía.
Dejó la taza de café a un lado y miró el papel con la letra de JeongHan.
—Debo estar muy desesperado o muy demente para hacer esto —Habló tomándolo en sus manos para buscar la página web.
Efectivamente existía algo como eso, miles de perfiles de chicos ofreciendo sus servicios y como había dicho JeongHan, no era nada sexual, sólo compañía.
Revisó varias fotografías pero ninguno le convencía.
“Se ha subido un nuevo perfil”
—¿Nuevo perfil? —Preguntó bebiendo de su café —Veamos a quién se le ocurre sumarse a esta página tan tarde.
Bastó con que apretara dos veces la flecha en la pantalla para quedarse estático, sin palabras ante la imagen del hermoso chico.
Pudo sentir como su corazón se detuvo e hizo un clic para continuar latiendo.
Como si algo hubiese cambiado.
▫️ Nombre: Lee JiHoon.
▫️ Edad: 22 años.
▫️ Código: 961122.
▫️ Disponibilidad: Inmediata. 🔓❤️
—No está nada mal —Admitió mirando la foto —Tiene lindos ojos y labios muy bonitos y apetit- ¡Por Dios! —Cerró la compradora de golpe y se levantó del escritorio —¿En qué demonios estoy pensando?
Cerró las cortinas como si alguien pudiese ver lo que estaba haciendo.
—¡No puedo simplemente pagar por compañía! —Exclamó enojado —¡¿Es que acaso ese chico no se quiere?!
Tomó una botella de vino y lo sirvió en una copa, apoyándose en una estantería de libros, abrió la computadora y la imagen de JiHoon apareció nuevamente.
—Pero quizás está en la universidad y necesita el dinero para las mensualidades —Pensó en voz alta mirando la fotografía de JiHoon en la página web —No tiene cara de ser becado.
Estuvo más de media hora en el mismo lugar, preguntándose si acaso lo que estaba haciendo estaba mal o bien.
Se acercó al escritorio y se sentó en la silla.
—¿Necesitas el dinero? —Preguntó angustiado pero su expresión cambió rápidamente a una enojada con el mismo —¿Por qué le estoy hablando a una pantalla?
Despejó su mente y mordió su labio inferior, nervioso, revisó la información y todo parecía estar en orden.
—Él debe necesitar el dinero y yo necesito que le acompañe a una boda, sería un intercambio beneficioso para los dos —Concluyó finalmente. Buscó el número telefónico y tomó su móvil.
—Buenas noches, está hablando con el encargado de “Your ideal boy”, mi nombre es Lee Chan, ¿En qué puedo ayudarle.
—Buenas noches —Habló SeungCheol sin tener claro que debía decir —N-Necesito... un... pille su página por casualidad y justamente el domingo debo ir a una boda.
—¿Ajá?
—Está bien, seré sincero, mis mejores amigos se casarán este domingo y no tengo con quien ir —Habló rápidamente sin darse el tiempo de respirar —Vivo apartado de todo el mundo, prácticamente soy un ermitaño, no salgo hace meses de mi casa pero todos estarán en la boda y no quiero verme como un completo patético, que lo soy, por Dios, estoy llamando para pagar por la compañía un chico pero sí, estoy desesperado, ¿Pueden ayudarme?
—No es necesario que me cuente sus problemas —Dijo Chan —¿Tiene el código?
—961122 —Respondió SeungCheol —¿Cómo se hace todo esto? Es mi primera vez.
—En este momento estamos rastreando su dirección, en quince minutos un hombre golpeará su puerta con el contrato en mano, debe leerlo, es muy importante, saldrá el monto del dinero y las horas de trabajo.
—Pero...
—Gracias por llamar a “Your ideal boy” que tenga una buena noche, adiós.
—Que amable —SeungCheol miró su móvil dejándolo encima del escritorio, aún intentaba recordar todo lo que le había dicho el chico —¿Dijo que rastrearían mi casa?
Exactamente quince minutos después golpearon la puerta de la casa, SeungCheol dejó a un lado las ideas que estaba creando para la siguiente portada de su libro.
Se asomó por la ventana y un chico de traje estaba esperándolo, abrió la puerta olvidando la última llamada que había hecho.
—Buenas noches, trabajo en “Your ideal boy” mi nombre es Jun —Levantó una carpeta en su mano —Traigo su contrato.
—Oh, claro —No pensaba que en verdad estaban rastreando su dirección —Adelante, perdón por el desorden.
—No se preocupe —Dijo Jun parándose en medio de la sala, volteándose para mirar a SeungCheol —El contrato es válido por veinticuatro horas, con un costo de mil dólares.
—¿Mil dólares?
—Le aseguramos una compañía agradable y sin problemas, no aceptamos a cualquier persona, sólo a los mejores.
—¿Será el mismo chico que vi en su página? —Preguntó sin saber lo que estaba haciendo y en lo que se estaba metiendo.
—Código 961122, Lee JiHoon de veintidós años —Leyó abriendo la carpeta en sus manos —Las reglas son pocas, esto no incluye besos, ni sexo.
—Es para asistir a la boda de unos amigos.
—Bien —Ofreció la carpeta —Puede leer el contrato y firmarlo.
SeungCheol se sentó en el sofá para leer el contrato, Jun miraba los cuadros de pinturas colgados en las paredes, parecía gente seria.
Firmó el papel y se lo entregó a Jun.
—JiHoon estará el día domingo aquí a primera hora, se llevará la mitad del pago y estará a su disposición hasta las ocho de la mañana del día lunes —Explicó Jun —¿Alguna duda?
—No, me ha quedado todo claro leyendo el contrato.
—Entonces me retiro —Sonrió amablemente y caminó hasta la puerta, SeungCheol lo siguió —Muchas gracias por solicitar nuestros servicios, que tenga una buena noche.
—Adiós —Cerró la puerta con una sensación extraña, había sido la experiencia más rara que había vivido en su vida.
El día domingo SeungCheol se despertó por los golpes en la puerta principal, adormilado caminado por la casa y abrió la puerta frotándose los ojos.
Un chico de cabello rubio y húmedo, con un traje oscuro hecho a su talla, con labios finos y mirada intensa estaba en el marco de su puerta.
Mientras que él parecía un indigente.
—Buenos días —Se presentó el menor —Mi nombre es JiHoon.
Si SeungCheol se había quedado sin palabras cuando vio su foto por la pantalla de la computadora, ahora que lo veía en persona, pensaba que estaba en el cielo.
Era mucho más bajo que él, podría llegarle al hombro, con un cuerpo delgado pero con curvas, el traje que llevaba puesto las hacía resaltar.
Un rostro angelical, con ojos afilados pero profundos, labios delgados y su piel parecía no tener imperfecciones.
—¿Hola? —Sonrió moviendo su mano frente a la cara de SeungCheol —¿Hay alguien ahí?
—S-Sí —Contestó haciéndose a un lado para dejarlo entrar.
JiHoon pasó por su lado dejando el aroma de lavanda en el aire, SeungCheol inspiró profundamente y caminó detrás del menor.
El rubio miró todo a su alrededor, la casa era enorme, muy linda pero descuidada, había tardado una hora en llegar, era como si la hubiesen construido en un lugar estratégico para que no fuese fácil de encontrar.
No había televisión, ni otros aparatos electrónicos, a SeungCheol no le gustaba escuchar música o ver televisión, los muebles eran diseños antiguos, con una hermosa chimenea siendo el centro de atención, un candelabro colgaba del techo, las cortinas estaban cerradas a pesar de que era un día soleado.
JiHoon pudo contar las estanterías, siete en total, llenas de libros de diferentes géneros, mesas de madera con papeles y copas de vino vacías.
—¿Eres de la mafia o algo así? —Preguntó JiHoon.
—No, soy escritor de novelas románticas.
—¿De verdad? —Se volteó para mirar a SeungCheol.
—Pensé que me conocerías, mucha gente me agobia cuando me ve por primera vez —No le agradaba esa parte —Por cierto, mi nombre es SeungCheol.
—Un gusto, SeungCheol —Sonrió apenas —No leo mucho, además de los ensayos de la universidad o para mis informes.
—¿Qué estudias? —Preguntó curioso, no estaba seguro de lo que le pasaba pero ese chico le interesaba.
Pero sabía que estaba ahí porque había pagado, nada más que por eso.
—Gastronomía.
—¿Eres bueno cocinando?
—Supongo que sí —Se encogió de hombros —Eso me han dicho, estoy en mi último año.
—¿Y qué tienes planeado hacer al egresar?
—No lo tengo claro, pero mi sueño es tener mi propio restaurante.
—Parece un buen sueño.
—Cambiando de tema —Alargó la última vocal mirando de pies a cabeza al mayor, su cabello estaba un poco largo y despeinado, tenía ojeras pero eso no era lo peor, traía un buzo gris y una camisa blanca que estaba rota —¿Con esa ropa irás a la boda de tus mejores amigos?
—Sí —Contestó SeungCheol mirándose a sí mismo —¿Por qué? ¿Qué tiene de malo?
—Todo —Arqueó una ceja —Afortunadamente tenemos el tiempo a nuestro favor, podemos ir a comprar un traje.
—¿Disculpa?
—No seré tu acompañante en esa facha.
—Tengo estilo —Miró el agujero de su camisa y metió el dedo soltando una carcajada.
—Claro, estilo de vagabundo —Se acercó a SeungCheol y lo tomó de la muñeca —Vamos.
SeungCheol no estaba seguro como es que había salido de su casa o como permitió que JiHoon manejara el automóvil que tenía guardado en el garaje desde hace meses.
Ni siquiera recordaba cómo era la ciudad o los nombres de las calles pero JiHoon tenía muy claro a dónde ir.
Se detuvieron frente a una tienda en el centro, las vitrinas con trajes formales hicieron suspirar a SeungCheol.
Detestaba comprar ropa.
Se esperaba que los empleados del lugar fijaran sus ojos en él, muchas veces la ropa podía dar una impresión errónea.
Porque seguramente pensaron que iba a pedir dinero o robaría.
Cuando había hombres de traje del gobierno que ya lo hacían y ellos lo permitían.
—Buenos días —Saludó JiHoon cuando una empleada se acercó a ellos —Ando buscando un traje para él, ¿Qué color te gustaría? —Preguntó mirando al mayor.
—No lo sé, me da lo mismo —Contestó SeungCheol y JiHoon rodó los ojos.
—¿Puedo buscarlos yo mismo?
—Claro —Dijo la chica mirando la ropa de SeungCheol —Estaré por aquí si necesitan ayuda.
JiHoon tomó la mano del pelinegro y comenzó a mirar los trajes mientras SeungCheol estaba sentado, sacó seis y se los entregó.
—Pruébate estos —Se los entregó en los brazos —Yo seguiré buscando.
—Me quedaré con el primero que me coloque.
—No.
—Sí.
—No, no harás eso, debes verte bien —Empujó a SeungCheol hacia los probadores —Tú sólo hazme caso y yo me encargaré de todo.
Se probó más de diez trajes, saliendo a enseñárselos a JiHoon para que diera su punto de vista, pensó que sería aburrido pero los comentarios del menor lo hacían reír.
Tanto así que en los últimos modelaba en una pasarela imaginaria que iba en dirección a JiHoon.
—¡Estoy esperando aún! —Gritó JiHoon moviendo sus pies, esperando ver el siguiente traje.
—Ya.
Al levantar la vista se encontró con un hombre imponente, alto, de traje negro y camisa blanca, con una hermosa sonrisa y bellos ojos. Tragó saliva cuando se fijó en los hombros anchos de SeungCheol y sus piernas...
Por Dios.
Quería tocar esos muslos y saltar en ellos.
SeungCheol caminó hacia él y JiHoon sentía que se desmayaría en cualquier momento, afortunadamente eso no ocurrió, se colocó de pie frente a un Dios griego.
¿Quién hubiese pensado que bajo esa ropa de vagabundo había un hombre tan atractivo?
—¿Qué tal me veo? —Se corrió un mechón de cabello y JiHoon no pudo encontrarlo más sexy aquel movimiento.
—Bien —Contestó soltando un suspiro —Muy bien.
Pagaron por el traje y los zapatos, fue divertido para JiHoon ver a los empleados babeando por SeungCheol después de que lo miraron como si fuese una basura.
—Bien, traje comprado —Dijo JiHoon saliendo de la tienda —Ahora iremos a una peluquería para que te corten esas greñas.
—No me cortaré el cabello —Se detuvo y JiHoon se giró.
—Lo harás.
—¿Estás loco?
—Eres como el nombre de la selva, un corte vendrá mejor con el traje —Se acercó al pelinegro acomodando su corbata —Y estoy seguro de que te verás más atractivo.
—Olvídalo.
—¿Por mí? —Hizo un adorable puchero que JiHoon no evitó mirar —¿Por favor? Quizás hasta me enamore de ti —Dijo en broma.
Esas palabras fueron suficientes para SeungCheol —Me arrepentiré toda mi vida por hacerte caso.
—Vamos —Está vez sus dedos se entrelazaron cuando tomó su mano.
Le dio indicaciones simples al peluquero, quería que SeungCheol le dijera con mayor claridad cómo quería su corte de cabello, también le dijeron que iban a una boda y JiHoon se sentó a leer una revista mientras esperaba.
—¿Listo para ver a tu hombre? —Preguntó MingHao parándose delante de SeungCheol.
JiHoon rió nervioso por lo que había dicho, su hombre.
Asintió sin corregirlo.
El chino se hizo hacia un lado y SeungCheol giró en la silla dejando a JiHoon con la boca abierta, su cabello estaba corto, no demasiado, peinado hacia atrás con gel, dándole un aspecto más maduro y serio.
—Papi —Susurró mordiendo su labio inferior.
—¿Cómo? —SeungCheol se puso de pie acercándose a él.
—¿Qué? No, nada —Desvió la mirada hacia MingHao quien sí lo había oído, por eso intentaba no reír —Te ves muy bien.
—Parezco otra persona —Se volteó mirándose al espejo.
—Sigues siendo tú —SeungCheol colocó las manos en los hombros del más alto, a su lado, mirándose por el reflejo del espejo —Un poquito más guapo.
—¿Entonces si te enamoraste de mí? —Preguntó bromeando.
—Claro —Rió JiHoon golpeando suavemente el pecho del mayor —Me flechaste.
¿En realidad bromeaba?
El importante evento era a medio día, terminaron todo lo que debían hacer y partieron al jardín botánico, el buen clima acompañaba para una boda al aire libre.
—Espera —JiHoon se detuvo sujetando el brazo de SeungCheol antes de entrar al lugar —¿Cómo debo actuar? ¿Cómo un amigo o como tú novio?
—¿Puedes actuar como mi novio?
—¿Me lo estás preguntando o es tu respuesta? —Sonrió recibiendo una dulce sonrisa de vuelta.
—Es que leí en el contrato que no había nada de besos en la boca.
—Puedo besar tu mejilla, mira, así —Levantó sus talones dejando un rápido beso —¿Lo ves? También puedo tomar tu mano y abrazarte.
—Actúa como te sientas más cómodo —Respondió el mayor.
—Bien —Apenas cruzaron la puerta, tomó la mano de SeungCheol, levantó sus brazos y entrelazó sus dedos para luego regalarle una sonrisa, enseñando los agujeros de sus mejillas.
El lugar estaba adornado con flores amarillas y blancas, mesas redondas y pequeñas para los invitados, con luces que prenderían cuando el sol comenzaría a ocultarse.
Para SeungCheol fue bastante claro que SeungKwan se preocupó por la decoración y el enorme pastel de tres pisos.
Un arco de flores iniciaba y terminaba un camino por la hierba que llevaba hacia la mesa del juez.
SeungKwan y Hansol estaban vestidos de blanco, Hansol llevaba un pañuelo amarillo en el bolsillo de su chaqueta y SeungKwan un pequeño girasol.
Había más gente de la que imaginaba, personas que comenzaron a murmurar mientras caminaba de la mano con JiHoon.
—Tengo un novio famoso —Bromeó el pequeño.
Aquel comentario relajó a SeungCheol, después de tanto tiempo sin asistir a ningún evento social, se sentía agobiado entre tanta gente.
Saludó a sus amigos de universidad y no falto presentar a JiHoon, él decía que era su novio y a todos le sorprendió.
—Cuéntame más sobre ti —Habló JiHoon sosteniendo una copa con agua.
La boda ya había finalizado, oficialmente SeungKwan y Hansol estaban casados, parecían felices, hasta el momento todo el mundo parecía disfrutar de la fiesta.
—¿Qué quieres saber? —Sus ojos se iluminaron cuando encendieron las luces del jardín haciéndole saber que sí se podía ver más hermoso el lugar.
—Mmm, ¿Por qué vives solo en esa casa tan grande? —Preguntó JiHoon apoyando los brazos sobre la mesa para afirmar su mentón.
—Me gustan los espacios amplios —Respondió bebiendo vino.
—¿Tú elegiste el lugar?
—Sí y el modelo, trabajé con el arquitecto en la creación de los planos.
—Tienes buen gusto, es muy bonita.
—La mayoría de la gente no piensa de la misma forma cuando me visita, ya sabes, las cortinas, el desorden, las copas de vino por todos lados —Colocó toda su atención en JiHoon cuando se dio cuenta de que estaban solos en la mesa.
—Supongo que así obtienes la inspiración para escribir, además es tu casa, puedes hacer lo que quieras en ella —Opinó el rubio.
—Sí —Sonrió por las palabras del menor —Es por mi trabajo, me gusta ambientar todo para sentirme cómodo.
—Tiene lógica para mí.
—¿Desde cuándo trabajas en esa página de compañía? —Preguntó esta vez SeungCheol.
—Desde ayer —Respondió JiHoon —Hice una apuesta con mis amigos y la perdí.
—¿Qué apostaron?
—Uno de mis profesores es un ogro —Hizo reír a SeungCheol —Nunca le han gustado mis platos, tenía la confianza suficiente para apostar que me evaluaría bien el siguiente.
—¿No fue así?
—Obtuve un nueve —Asintió.
—Eso es bueno.
—Nueve de cien puntos —Terminó suspirando —Pero está bien, debo mejorar muchas técnicas y siempre habrán retos en mi camino como chef.
—¿Cuándo cocinarás para mí? —Preguntó coqueto.
—Cuando quieras —JiHoon guiñó un ojo escuchando que cambiaban la canción, se puso de pie, se quitó la chaqueta dejándola en la silla y miró al pelinegro.
—¿Qué quieres?
—¿No es obvio? —Preguntó moviendo sus pies al ritmo de la canción —Bailar.
—Eso no sucederá, no sé hacerlo.
—¿Y piensas que yo tome clases en una academia? Sólo hay que moverse.
—No lo haré frente a tanta gente, se reirán de mí.
JiHoon tomó las manos de SeungCheol, intentando levantarlo de la silla —Vamos, yo los golpeo antes de irnos.
SeungCheol agachó la cabeza por unos segundos y se colocó de pie, caminó con JiHoon sujetándolo de las manos, llegando a la pista de baile.
No sabía moverse, nunca fue bueno e hizo movimientos extraños que para él eran aceptables.
—Eres como un robot —Molestó JiHoon.
—¿Gracias? —Sonrió forzado —No sé muy bien que estoy haciendo.
Después de dos canciones no le importó que lo grabaran o le sacaran fotos, se estaba divirtiendo después de mucho tiempo y todo era gracias a JiHoon.
La siguiente canción no fue tan rápida como la anterior, varias parejas se fueron a sentar y otras se abrazaron.
JiHoon miró su cintura y luego los inocentes ojos de SeungCheol, diciéndole con su mirada pícara lo que debía hacer, el pelinegro deslizó sus manos por la diminuta cintura del bajito y JiHoon rodeó su cuello.
Se miraron a los ojos durante los primeros segundos de la canción, sin decir nada.
No hacía falta.
JiHoon apoyó su mejilla en el pecho de SeungCheol, abrazándolo con fuerza, y SeungCheol acarició su cabello sin dejar de mover lentamente sus pies.
—Tú novio se enojaría bastante si te ve de esta manera con otro hombre —Comentó el mayor.
—Seguro que sí —Susurró JiHoon —Pero para mí buena suerte no tengo novio.
—Oh...
—Buena táctica para sacarme esa información —Soltó una risita en el oído del más alto.
—Al menos funcionó.
A las dos de la madrugada llegaron a casa, SeungCheol no tenía muy claro si es que debía ofrecerle a JiHoon una habitación para dormir o se iría a casa, pero tampoco quería preguntarle.
Claramente habían coqueteado en la fiesta, con miradas y sonrisas cómplices que sólo ellos entendían.
Y JiHoon le atraía, no solo físicamente, se dio el placer de conocerlo más a fondo, saber de su vida y sus sueños.
—Bien, entonces... —Se paró en medio de la sala mirando al rubio frente a él —Gracias por acompañarme a la boda.
—Gracias a ti —Apretó la chaqueta con sus manos —La pase muy bien.
—Y ahora... —Musitó sin ganas —Supongo que debes irte a casa.
—Sí —Hizo una mueca con sus labios —Supones bien.
—¿Quieres que te vaya a dejar?
—No, puedo llamar a un auto.
—Te acompaño a la puerta —Se golpeó mentalmente cuando dijo aquellas palabras. Pasó junto al pequeño en dirección a la salida.
—SeungCheol —Lo llamó JiHoon haciendo que se volteara a mirarlo.
—¿Sí?
—Lo siento por esto —Subió el escalón acercándose al mayor —Pero es que si no lo hago me arrepentiré toda mi vida.
No vaciló, ni le dio tiempo a SeungCheol para reaccionar y unió sus labios con los de él.
El pelinegro correspondió el beso, el cual comenzaba a tomar intensidad. Movió sus labios encajándolos con los de JiHoon, caminaron hacia atrás, teniendo cuidado de no tropezar, deslizó sus manos hasta la espalda del rubio acostándolo sobre un sofá.
—Esto no es parte del contrato —La falta de aire los hizo separarse.
—No lo estoy haciendo por el contrato, SeungCheol —Afirmó el cuello de la camisa del mayor para que no se siguiera alejando.
—Si me dices que te gusto no te creeré.
—¿Quién te hizo tanto daño como para llegar a pensar que nadie se puede fijar en ti?
—No es que alguien me haya hecho daño, ese es el problema —Se reincorporó sentándose en el sofá —Nadie me ha hecho nada, ni para bien, ni para mal.
—Bueno —Se levantó y estiró su brazo ofreciendo su mano —Está noche yo te haré de todo, menos romperte el corazón.
SeungCheol miró la mano del rubio, se colocó de pie y agarró su cabeza para volver a besarlo, esta vez quitándole la camisa como fuera, haciendo reír a JiHoon en medio del beso.
—¿Dónde está tu habitación? —Preguntó JiHoon.
—Hay un lugar mejor —Deslizó sus brazos por la pequeña cintura de JiHoon, levantándolo del suelo para besarlo, el menor rodeó la cintura de SeungCheol con sus piernas y no abrió los ojos hasta que el pelinegro cerró una puerta.
La luz intensa de la luna llena traspasaba los ventanales de esa habitación, el lugar favorito del escritor, no fue necesario encender las luces para tener cuidado al caminar, SeungCheol tiró las cosas del escritorio para sentar a JiHoon en él, bajó las manos hacia las piernas del pequeño, acariciando sus caderas, buscando el botón de su pantalón para quitárselo.
Mientras tanto JiHoon desabotonaba la camisa del mayor, acariciando su torso, besando sus pezones y hombros, mordiendo levemente su piel.
SeungCheol logró desnudar a JiHoon, tirando los zapatos a cualquier lugar, se quitó el resto de la ropa y rozó su miembro con el del rubio, gimiendo al sentirlo caliente y tan necesitado como el suyo.
Se besaron apasionadamente, robándose el aliento, como si fuera el último día de sus vidas.
JiHoon tomó la mano de SeungCheol y terminó el beso bruscamente para introducir dos dedos en su boca, lamiéndolos como si se tratara de un dulce.
—Hazlo ya, por favor —Dijo abriendo las piernas y levantando sus caderas, afirmándose de una pila de libros que estaba a su lado.
SeungCheol introdujo los dedos con la saliva de JiHoon en la entrada del rubio, obteniendo un quejido de dolor que lo alertó.
—Perdón —Dijo con voz ronca, apoyando su frente contra la del menor —La falta de experiencia.
—Está bien, muévelos despacio —Pidió recargando su mentón en el hombro del mayor.
SeungCheol comenzó lentamente a penetrarlo, separando sus dedos para dilatarlo, añadiendo otro cuando lo estimó necesario, JiHoon se removía en sus brazos, arqueando la espalda, soltando suaves y débiles quejidos en su oído que lo excitaban.
—Ya —Logró decir JiHoon —Hazme tuyo.
Pensar en buscar un preservativo en ese instante no estaba en sus mentes, ninguno de los dos lo traía, confiaron en el otro.
Levantó a JiHoon del escritorio y lo acostó en el suelo, encima de los borradores de sus escritos, no le importaba perderlos, con todo lo que sentía en ese momento fácilmente podía escribir tres libros.
JiHoon abrió las piernas y SeungCheol lo besó hasta los muslos, iniciando en sus pies y se masturbó antes de deslizarse dentro del menor.
El cuerpo humano estaba hecho para besarlo por completo.
—Dios, eres estrecho —Gruñó SeungCheol descansando su cabeza en el cuello de JiHoon, sintiendo como los músculos apretaban su pene.
—Por favor —Habló JiHoon acariciando la espalda ancha de SeungCheol —Te necesito.
SeungCheol levantó la cabeza, la luz de la luna hacia brillar la blanquecina piel de JiHoon, se afirmó en sus antebrazos y movió sus caderas, retirándose del rubio para volver a entrar, un poco más rápido, robándole un gemido.
Comenzó un continuo y grato vaivén, satisfaciendo a ambos, besándose por ratos, acariciando la piel ajena, sintiendo con el tacto como sus cuerpos sudaban al pasar los minutos.
JiHoon por fin pudo volver desordenar el cabello de SeungCheol, mordiendo y lamiendo el lóbulo de su oreja, gimiendo en ella haciéndole saber que sus movimientos lo estaban llevando a la locura.
Sus sentidos se nublaron, dejándose llevar por el placer que le daba SeungCheol, cerró sus piernas con la mínima fuerza que tenía buscando más profundidad.
—¡Ah! Ahí —Gimió separando sus labios cuando SeungCheol tocó su próstata —Ahí, dame más ahí, por favor.
SeungCheol no necesitó que lo repitiera dos veces, a pesar de que le encantaba oírlo gemir y pedir por él, aumentó el ritmo en sus caderas, golpeando y escuchando sus pieles chocar.
Creando una perfecta melodía con los gemidos que escapaban de sus gargantas.
Afirmó las piernas de JiHoon dando certeras y profundas estocadas que hicieron que se corriera en su abdomen, él jadeó cuando el orgasmo del menor provocó que su pene fuese estrujado en su interior, llevándolo al tan ansiado clímax.
Tomó las delicadas manos de JiHoon y las subió por encima de su cabeza, entrelazando sus dedos mientras seguía penetrándolo, llenándolo con su esencia.
Cuando se detuvo soltó un suspiro y buscó los labios de JiHoon.
—Esto estuvo increíble —Susurró el rubio acomodando las mejillas de SeungCheol entre sus manos.
—¿No te he hecho daño?
A JiHoon le pareció dulce que esa fuese su primera pregunta, los chicos con los que había estado solían quedarse dormidos inmediatamente o alardear por los gemidos que habían provocado en él.
—No —Sonrió —Todo lo contrario.
—No te vayas ahora —Pidió SeungCheol —Por favor, no te vayas.
Durmieron abrazados sobre las hojas con frases y párrafos llenos de romance, sólo con una manta encima.
A la mañana siguiente SeungCheol abrió los ojos y cuando estiró los brazos se encontró solo en la habitación.
JiHoon se había ido.
Tomó su ropa y miró una nota pegada en la pantalla de su computadora.
“Surgió un imprevisto en casa, no quería irme pero no tuve opción. Gracias por una noche inolvidable. JiHoon.”
Continuó su vida siguiendo la misma rutina de siempre pero con JiHoon todo el tiempo en su mente.
Buscó su perfil en línea pero ya no estaba.
No podía considerar que había soñado todo, tenía la nota que le había dejado y las marcas de sus labios en su pecho.
Era imposible.
No tenía cómo contactarlo, tampoco sabía dónde vivía, llamó al mismo número cuando lo contrató y Lee Chan dijo que no podía darle información privada.
Todo estaba en su contra.
Y así pasó una semana, volviendo a su soledad.
Encerrándose en su burbuja lejos del mundo.
JeongHan y Joshua lo ayudaron a darse cuenta de que no estaba loco y que JiHoon sí existía, los habían visto juntos en la boda.
SeungCheol despidió a sus amigos y cuando caminó hacia su estudio golpearon la puerta.
—¿Qué se les olvidó? —Preguntó cuando abrió, para su sorpresa no eran sus amigos.
Sino JiHoon.
No estaba vestido formal, era ropa bastante simple pero lo hacía ver igual de hermoso.
—¿Alguien solicitó mis servicios? —Preguntó el pequeño.
—No, yo... ¿Qué haces aquí? Tú perfil ya no existe en la página.
—¿Así que me has buscado en línea? Es bueno saber que me has extrañado —Dijo divertido —Y creo haberte dicho que era una apuesta.
—Oh.
—Pero lo qué pasó entre nosotros, no fue por la página o por la apuesta, quise que pasara y no me arrepiento de nada.
—No he dejado de pensar en ti —Confesó haciendo sonreír al menor —Pero desapareciste sin decir nada, por una semana.
—Estuve en exámenes finales —Dijo JiHoon —Durante siete días no salí de mi casa.
Hubo una pausa incómoda.
—Pero tampoco pude dejar de pensar en ti —Admitió el rubio.
—¿Quieres pasar?
—Claro.
—Parece un cine —Comentó mirando la sala, las cortinas de los enormes ventanales estaban cerradas impidiendo que cualquier rayo de sol entrara.
—Me gusta trabajar así.
—¿Acabaste el nuevo libro?
—Empecé uno nuevo —Respondió con orgullo.
—¿De qué trata? —Sus pies lo llevaron al estudio de SeungCheol, quería y necesitaba volver a ese lugar.
—De un hombre que... —Caminó detrás de JiHoon mientras hablaba —Se alejó del mundo pero llega un día en el que todo cambia.
—¿Cómo cambia? —Se volteó hacia SeungCheol, afirmando las manos en el escritorio donde hace una semana había estado sentado.
—Llega un chico a su vida que lo saca de su burbuja.
—¿Ya has escrito el final? —Caminó lentamente hacia el pelinegro.
—Estaba en eso antes de que llegaras.
—Si quieres te puedo ayudar.
—El chico rubio se acerca al mayor, nervioso y con su corazón latiendo sin control —Comenzó a hablar con voz suave —Esperando que el otro corazón qué hay en la habitación este igual, apoya sus manos en el pecho del más alto —Hizo lo que salió de su boca —Le dice que quiere seguir sacándolo de su burbuja y también entrar en ella, para acompañarlo en su soledad, amarlo, mimarlo e inspirarlo para nuevas novelas de amor pero aún más importante, que viva su propia historia romántica.
—El pelinegro toma las mejillas del menor, con cariño y las acaricia con la yema de los dedos —Continuó SeungCheol —Amando que haya ido a casa y dispuesto a salir de su burbuja.
—¿Y a dejarlo entrar? —Elevó el mentón mirando fijamente los ojos del pelinegro.
SeungCheol se inclinó hacia abajo para besarlo —Ya estás adentro.

