Capítulo único ♡

La primera vez que JiHoon se emborrachó fue cuando cumplió los veinte años, apenas había tomado dos latas de cerveza logrando que el alcohol hiciera rápidamente efecto en él.
Para el resto del grupo de chicos que toleraban mejor las bebidas alcohólicas era divertido verlo con una personalidad completamente diferente a la usual, verlo bailar arriba de la mesa del bar y cantar llamando la atención de todos en el lugar.
JiHoon era un destacado estudiante de medicina, no era de beber, siempre dejó claro que no llamaba su atención pero en el último examen del semestre aceptó salir con sus amigos para celebrar su buena calificación, y cómo no, había estudiado durante toda una semana para ese examen, ni siquiera vio la luz del sol.
Con el alcohol en su organismo se sentía tranquilo y relajado, no pensaba en sus problemas, en los exámenes y seminarios que seguirían el resto del año, se reía hasta por lo más mínimo, tampoco pensaba lo que ocurriría al llegar a casa o lo que dirían sus padres al verlo en ese estado.
Perdió el temor y la vergüenza.
Por lo mismo salió del bar y buscó el móvil en sus bolsillos, rió sin motivos cuando lo encontró en su pantalón, marcó el número de SeungCheol y apoyó su espalda contra la pared de ladrillos.
—Hola cosito bello —Se cubrió la boca con la manga de su camisa ocultando su sonrisa —Sólo llamaba para decirte cuánto te odio y que hoy estabas hermoso en la universidad, me gusta mucho cuando usas pantalones ajustados, marcan esas deliciosas nalgas que tienes y que quiero tanto apretar.
—¿JiHoon? —JeongHan lo encontró e hizo una señal llamando a SeungKwan y WonWoo.
—¿Qué demonios estás haciendo? —Preguntó el pelirrojo quitándole el móvil al menor, los tres estaban conscientes de sus acciones, conocían su límite para beber, JiHoon era el único que estaba experimentando con el alcohol por primera vez.
—¡Estoy hablando con SeungCheol! —Exclamó JiHoon enojado para luego soltar una risita —Le dije cosito bello, ¿Creen que es un lindo apodo?
—Es el buzón de voz —Informó WonWoo revisando la última llamada saliente.
—¿SeungCheol es mi buzón de voz? —Balbuceó entrecerrando los ojos.
—Creo que ya es hora de irnos a casa —JeongHan tomó el brazo de JiHoon, afirmándolo para que no se cayera.
—¡No! —JiHoon se zafó del agarre de JeongHan —¡La noche es joven y aún hay mucho alcohol ahí dentro!
—Vámonos —Dijo SeungKwan y WonWoo asintió.
—Ustedes son muy aburridos —Caminó riéndose y mirando a los chicos —Díganme por qué los tengo de amigos.
Nadie fue testigo de los comentarios sin sentido de JiHoon en aquellas solitarias calles a media noche, se fueron caminando, aunque JeongHan estaba seguro que podía manejar para dejar a cada uno de sus amigos en casa, prefería no arriesgarse a obtener una multa, además sus papás ya le habían dicho que podía salir los fines de semana, que podía beber pero que regresara a casa en taxi.
Y tampoco estaban tan lejos de sus hogares pero primero pasarían a dejar a JiHoon a la puerta de su casa porque quizás qué locura cometería si lo dejaran solo.
Ya había llamado a SeungCheol, un estudiante de medicina que cursaba el último año y les daba algunas clases de farmacología ya que era el ayudante del profesor.
JiHoon estaba loco por él aunque sobrio jamás lo admitiría.
—Tranquilos que estoy bien, puedo caminar solo —JiHoon apartó a sus amigos, estirando los brazos hacia los lados.
Los chicos soltaron una carcajada cuando lo vieron caminar, no sabían si estaba bailando o si algún demonio se había apoderado de su cuerpo.
WonWoo tocó el timbre y JiHoon dejó caer la cabeza en el hombro de SeungKwan mientras esperaban, la luz de la sala de encendió, abrieron la puerta y SeokMin los miró entrecerrando los ojos.
—¿Estás borracho? —Le preguntó a su hermano menor.
—¿Yo? —JiHoon sonrió y caminó hacia SeokMin —No.
—Bueno —SeokMin se cruzó de brazos, impidiéndole que entrara a la casa —Haz el cuatro.
JiHoon bufó y casi cae al suelo cuando intentó tocar el brazo de su hermano mayor —¡Ah! Conozco esa posición —Rió, se agachó apoyándose en sus manos y rodillas, y miró a SeokMin.
—¡Mamá! —Gritó SeokMin mirando hacia las escaleras y escuchando las risas de los demás chicos —¡JiHoon ha llegado borracho!
No tenía sentido regañar a JiHoon, ya tenía veinte años y podía beber, si se lo prohibían lo haría de todos modos y sería mucho peor, el señor Lee habló con su hijo, él ya sabía las consecuencias del alcohol en su organismo, conocía como funcionaba el cuerpo humano pero sí le pidió que fuese cuidadoso, que no descuidara sus estudios.
JiHoon no era un alcohólico, no iría a beber todos los días después de clases pero lo había ayudado bastante a distraerse y quitarse el estrés de su carrera, además la había pasado bien.
Lo único que detestó fue el horrible dolor de cabeza que lo acompañó el día siguiente a la universidad.
—Creo que mi cabeza va a estallar en cualquier segundo —Se quejó arrugando la nariz, dejando la mochila en algún lado para apoyar los codos sobre la mesa, escuchó la tos de WonWoo y lo fulminó con la mirada —¿Quieres matarme haciendo tanto escándalo?
—Pero si yo no he hecho nada —Susurró sin entender, mirando a sus amigos.
—¿Te acuerdas de anoche? —Preguntó SeungKwan con una sonrisa en el rostro —¿A quién querías llamar?
—¿Llamar? —JiHoon abrió los ojos colocando atención.
—Regla número uno al salir a un bar —JiHoon levantó su dedo índice —Si tomas no manejes, no subas fotos, tampoco hagas llamadas, solo toma y sigue tomando.
—¿A quién llamé? —Preguntó JiHoon asustado, olvidando el dolor de cabeza, buscando su móvil en los bolsillos.
—Querías llamar a Choi SeungCheol —SeungKwan levantó sus cejas —Al ayudante de farmacología.
—Díganme que no lo hice.
—No —Dijo WonWoo —Pero deberías hacer algo con lo que sientes por él, anoche no dejaste de mencionarlo todo el tiempo.
—¿Lo que siento por él? —Elevó la voz, enfadado —¿Te refieres a que lo detesto?
—Las personas borrachas dicen y hacen las cosas que le gustaría poder decir o hacer cuando están sobrios —JeongHan sacó su libro de medicamentos —Y a ti se nota que SeungCheol te trae loquito, basta con fijarse en cómo lo miras en cada clase.
—Yo no lo miro de ninguna forma especial, es como si fuese un profesor y ya.
—Pero se besaron en la celebración de Año Nuevo —Le recordó SeungKwan y JiHoon bufó.
—¿Y crees que ya me enamoré de él por un beso tan frío e insípido?
—Anoche dijiste que fue el mejor beso de tu vida —JeongHan desvió la mirada hacia la puerta del salón —Ya llegó el amor de tu vida.
Los chicos no estaban del todo equivocados, en Año Nuevo había bailado con SeungCheol, ninguno estaba bebido, y cuando los fuegos artificiales estallaron en el cielo, el mayor levantó el mentón de JiHoon y lo besó.
No fue un simple toque de labios, no fue un simple beso, JiHoon se quedó sin oxígeno en sus pulmones, la forma en que SeungCheol acarició sus mejillas, había cariño en sus manos, cuando bajaron por su espalda hasta llegar a su cintura mientras que el menor jugaba con el sedoso cabello oscuro del más alto.
Pero cuando volvieron a clases ni siquiera se le acercó para hablar, JiHoon lo intentó el primer día y SeungCheol le respondió que estaba ocupado planificando la próxima clase con ellos.
Aunque en realidad SeungCheol no se percató de quién le estaba hablando.
Había cavado su propia tumba sin saberlo.
—Buenos días chicos —Saludó SeungCheol buscando a JiHoon con la mirada, cuando logró dar con él, y aprovechando que todos estaban sacando sus cuadernos y libros, le guiñó un ojo.
JiHoon lo detestaba por esa misma razón, era odiosamente coqueto pero nunca hacía más que eso, guiñarle un ojo, sonreírle al entregarle los pequeños exámenes que hacía cada clase y rozar sus manos.
Claro que él no iba a volver a insistir con lo que había pasado entre ellos, ya era un tema olvidado.
SeungCheol era ayudante de la clase pero muchas veces el señor Hong lo dejaba a cargo en las mañanas, era un estudiante brillante que podía fácilmente hacerse cargo de todo el salón de clases.
—Hoy continuaremos con los diuréticos —Informó SeungCheol conectando su computador —¿Alguien quiere recordar los tres tipos de diuréticos qué hay?
—Diuréticos tiazídicos, ahorradores de potasio y del asa —Contestó JiHoon en voz baja pero SeungCheol lo alcanzó a escuchar ya que el silencio era rotundo en el salón, al parecer todos habían salido de fiesta por la cara de resaca que traían.
JiHoon no era la excepción.
Pero amaba contestar para dejarlo callado aunque su cabeza estuviese por explotar.
—¿Qué diferencian a los tiazídicos de los demás? —Preguntó SeungCheol dirigiéndose a JiHoon.
—Son la única clase de diuréticos que dilatan los vasos sanguíneos, lo cual también ayuda a reducir la presión arterial —Contestó con el rostro serio, mirando al mayor.
—¿Los ahorradores de potasio? —Subió los escalones mirando y acercándose a JiHoon.
—Como su nombre lo dice, estos medicamentos no ocasionan una pérdida de potasio del organismo.
—¿Y los diuréticos del asa? —Hizo la última pregunta, sabía que JiHoon estaba enfadado con él, se le notaba en cómo lo trataba y cómo lo miraba a pesar de que en varias ocasiones lo encontró mirándolo sin hacer, ni decir nada, más cuando almorzaban en la cafetería.
Recordaba a la perfección el beso con JiHoon, lo había hecho porque desde que llegó a la universidad no le pudo quitar los ojos de encima y fue una de las razones para ofrecerse de ayudante, utilizaba el poco tiempo libre que le quedaba dando una clase sólo para verlo todos los días.
Pero ya habían pasado más de cinco meses desde el beso, se había tardado en hablar, JiHoon lo odiaba y no sabía la razón.
¿Estaba enojado con él por robarle ese beso o acaso no le había gustado?
Tal vez eran ambas.
—Los diuréticos de asa actúan sobre los riñones aumentando el flujo de orina. Esto ayuda a reducir la cantidad de líquido en el organismo lo cual disminuye la presión arterial —Respondió moviendo el lápiz entre sus dedos, nervioso de que SeungCheol se acercara tanto en esta oportunidad.
—¿Tienes resaca? —Preguntó en un susurro ya que nadie les colocaba atención, SeungKwan abrió los ojos de golpe al igual que JeongHan, tocaron el codo de WonWoo y miraron a la pareja.
—¿Qué te importa a ti eso? —Su estómago se revolvió.
—Muy bien —Dijo el mayor elevando la voz —Al parecer JiHoon fue el único que recuerda todo lo que explico y todo lo que hago... Aquí en el salón de clases.
—Necesito una borrachera de esas donde vomitas hasta las mariposas que tienes en el estómago —Murmuró cuando SeungCheol se alejó y SeungKwan lo miró con una sonrisa.
El día sábado después de estudiar para el siguiente examen, JiHoon bebió el vodka de un trago, ya estaba por terminar la botella, era mucho mejor que una cerveza, aguantaba más y se iba emborrachando lentamente por lo cual disfrutaba más de la noche.
Iba perdiendo los modales y el dinero, acabó con sus sentidos nublados por el alcohol. Su coeficiente intelectual caía cien puntos y tomaba decisiones estúpidas.
La sangre subió hasta sus mejillas y casi pierde el equilibrio cuando se levantó de la silla para poder salir del bar aprovechando que SeungKwan estaba bailando con un extranjero acababa de conocer y WonWoo estaba comiéndole la boca a un moreno en los asientos.
JeongHan parecía haber recibido una llamada importante que lo hizo ir al baño para poder contestarla.
Sobrio podía decir que no, que no era amor, podía autoconvencerse de que no era así, costaba bastante pero a pesar de ello lo lograba pero cuando ya estaba ebrio no había otra cosa en la que pensara que no fuese SeungCheol, no lo podía sacar de su mente, buscaba su rostro entre las multitudes del bar y luchaba contra sí mismo para no enviarle algún mensaje de texto.
Aunque siempre terminaba perdiendo.
Sacó su móvil y marcó el primer número.
—¡No sabes lo que es estar enamorado de ti! —Exclamó enfadado con el móvil en su oreja —Deseo que el destino nos cruce un sábado donde ambos estemos borrachos y poder decirte cuánto me gustas.
—¿JiHoonie?
—¿Abuela? —Preguntó confundido —¿Qué haces con SeungCheol?
Aquella fue la peor vergüenza de su vida, más aún cuando el día domingo hubo un almuerzo familiar donde su abuela no dejó de preguntarle por SeungCheol, aconsejándolo frente a todos que debía declararse pero no en estado de ebriedad.
—No estaba tan borracho —JiHoon se quejó el día lunes.
—Estabas usando la linterna de tu celular para encontrar tu celular —Le recordó JeongHan.
—¿Tan mal me puse?
—Solamente eso fue lo divertido y extraño —Respondió SeungKwan —El resto de la noche hablaste de cuánto te gusta SeungCheol.
—Maldición —Se cubrió el rostro con las manos —Él no me gusta.
—Y si lo dijiste estando ebrio, lo pensaste en algún momento en el que estabas sobrio.
—Deja de negarlo que hasta borracho hablas de SeungCheol —Dijo WonWoo.
El fin de semana siguiente, luego de realizar uno de los exámenes más complicados del semestre JiHoon salió con sus amigos.
Le encantaba emborracharse con ellos porque terminaban hablando de política, religión, ciencia y extraterrestres, explotaban a carcajadas y siempre cada uno largaba alguna idea estrafalaria.
—Se toman peores decisiones estando enamorado, que borracho... —JiHoon elevó su vaso con vodka —¡Punto para el alcohol!
Tal vez en ese punto de la noche JiHoon comenzó a sospechar que le gustaba un poco SeungCheol.
Un poco.
Y se hundía en una situación que se le estaba escapando de control.
—Necesito que SeungCheol me mire como yo miro a este vaso de vodka —Susurró con tristeza.
Para los chicos se volvió una costumbre buscar a JiHoon apenas desaparecía porque siempre en un momento de la noche le subía la valentía y decidía llamar a SeungCheol pero siempre se equivocaba de número.
La última vez llamó al profesor de farmacología para confesar sus sentimientos, había estado cerca de SeungCheol.
Pero fue una vergüenza de la que JiHoon se tuvo que hacer cargo.
—No estaba tan borracho —Dijo JiHoon apoyando su cabeza en la fría madera de la mesa.
—¿No? —JeongHan rió —Lanzaste el pez de SeokMin por el inodoro mientras gritabas que Nemo regresara con su padre.
—¿Qué? —Sus ojos se abrieron desmesuramente cuando levantó la cabeza —¡Me va a matar!
—Podemos pasar a comprarle uno igual al que tenía —Propuso WonWoo.
SeokMin no alcanzó a darse cuenta de que su adorado pez no estaba en su lugar y no notó el cambio con el que compró JiHoon.
—Tal vez borracho pueda sentir un poco de tu amor—Murmuró mirando la botella de vodka frente a él, la noche sólo estaba comenzando y la música estaba a todo volumen en el lugar, los hombres y mujeres bailaban en medio de la pista mientras él los miraba desde el segundo piso, lo único que no le gustaba era el detestable olor a tabaco que llegaba a sus pulmones quisiera o no.
En el vaso numero veinte comenzó a reírse por cualquier bobería y a llamar la atención, las conversaciones sin sentido aparecieron sacándole carcajadas que le hacían doler el estómago.
—¡Este va por el beso de Año Nuevo! —JiHoon levantó su vaso de alcohol, un grupo se chicos se había acercado a ellos durante la noche, eran bastante amables y graciosos así que no tuvieron ningún problema en compartir la mesa.
Los ojos de MingHao se achicaron cuando sonrió y todos celebraron a JiHoon.
—Este por las veces que ha rozado mis manos en clases —Continuó el menor, bebiendo de un sorbo el contenido del vaso y los demás lo siguieron —¡Este va por el cariño que sentí cuando nos besamos!
Volvieron a llenar sus vasos y JiHoon se subió encima de la mesa.
—¡Este va porque yo no le he dicho cuánto me encanta!—Exclamó alegre, SoonYoung recibió su vaso y Jun lo llenó para devolvérselo —¡Y este va porque me enamoré de él!
Era incapaz de esconder sus sentimientos cuando el alcohol se transportaba en el torrente sanguíneo de JiHoon, podía olvidar su nombre, dónde vivía, y como se abrochaban sus zapatos pero la cara de SeungCheol estaba intacta en su mente, no podía olvidarse de lo que sentía por él aun sin lucidez.
Porque incluso cuando su cerebro no funcionaba, SeungCheol estaba ahí.
—¡Por ti mi orgullo se ahogó en una botella! —El castaño casi se cae en medio de la calle cuando caminaba con sus amigos —¡Te amo SeungCheol!
—Tranquilo JiHoon —SeungKwan y WonWoo lo afirmaron —Te llevaremos a casa.
—¡Te amo maldita sea! —Su voz se quebró y comenzó a llorar. Los chicos se detuvieron sorprendidos.
—¿Acaso está llorando? —Preguntó JeongHan, JiHoon agachó la cabeza mientras las lágrimas recorrían su rostro.
—¡Con cerveza no hay tristeza! —El menor gritó a todo pulmón comenzando a saltar rodeando a sus amigos —¡Con tristeza no hay cerveza! ¿Era así?
Su cuerpo cayó a la cama y no supo más de la vida hasta el día siguiente.
—No estaba tan borracho —JiHoon frunció el ceño.
—Te sacaste un calcetín en la calle y se lo entregaste a un señor diciéndole que era Dobby y que lo dejabas libre —Le recordó WonWoo y SeungKwan soltó una carcajada escandalosa.
Todos guardaron silencio cuando SeungCheol entró al salón de clases, con sus libros y el bolso donde llevaba su computador con la clase para hoy.
JiHoon miró cada paso que dio, su rostro estaba fresco y relajado como siempre, tanto que le daba envidia porque él cada lunes se despertaba con ojeras y un dolor de cabeza que lo hacía enojarse por cualquier cosa.
Era una clara prueba que SeungCheol no salía a fiestas.
—Puedes quedarte cuando todos salgas y le intentas hablar —Susurró SeungKwan en el oído del castaño.
—Ni aunque estuviese loco —Contestó JiHoon —Quizás algún día borracho le confiese mi amor porque sobrio se me hará imposible.
—Entonces para la próxima no llames a tu abuela o al profesor de farmacología —JeongHan rodó los ojos.
—Aprendí su número de memoria de tantas veces que lo he visto —Apoyó los codos sobre la mesa y las mejillas en sus manos —Cinco, seis, nueve, cinco, siete, uno, cuatro, nueve, tres, cuatro, dos.
—Te hemos perdido —Comentó WonWoo con una sonrisa.
Y claro que lo recordaba a la perfección el número telefónico de SeungCheol pero en su móvil siempre terminaba marcándole a otra persona.
Esa noche los chicos no se percataron cuándo JiHoon salió del bar.
En su estado de ebriedad JiHoon sabía que sus amigos siempre iban por él y detenían sus estupideces, por lo que ahora se alejó del bar, las calles estaban vacías, perfectas para ese momento.
No sacaría su móvil para llamar a SeungCheol.
Entró a una cabina telefónica y buscó una moneda.
Estuvo más de treinta minutos con la moneda elevada en su mano para alumbrarla con el farol, mirándola con el ceño fruncido, asegurándose de que no fuese otra cosa.
—Cinco, seis, nueve —Comenzó a tararear los números mientras los marcaba —¡Cinco, siete, uno, cuatro, nueve, tres, cuatro, dos y apareció mi SeungCheol!
—¿Aló? —¿Quién podía llamarlo a las cuatro de la madrugada?
—Lo siento por llamarte a esta hora —Balbuceó apoyando su espalda en la cabina —Pero necesito decirte algo importante.
—¿JiHoonie, estás borracho?
—No, bueno sí, estoy un poco borracho pero aún puedo mantenerme en pie y recordar cuánto me gustas, no, no fue desde que me besaste sino desde mucho antes, siempre te miraba en los recesos —Confesó sin miedo —Parecías ser imposible e intenté ser coqueto muchas veces pero no sirvo para eso, no puedo guiñar un ojo, me sale fatal. El día que me besaste fue el mejor de mi vida, aún puedo sentir tus labios moviéndose sobre los míos y tus manos en mis mejillas, ¿Querías enamorarme haciendo tal barbaridad? Porque lo conseguiste, no puedo dejar de pensar en ti y cuando será la próxima vez que te veré, debo emborracharme para abrir mi corazón porque sobrio me come la vergüenza y jamás podría decirte que estoy enamorado de ti.
No supo en qué momento las lágrimas resbalaron por sus mejillas, apretó el teléfono en su mano y deslizó su espalda hasta quedar sentado.
—¿Por qué no vamos a emborracharnos juntos, así puedo darte un beso y echarle la culpa al vodka? —Dijo en voz baja, sollozando.
—¿Dónde estás? —Preguntó preocupado SeungCheol.
—En tú corazón —Respondió JiHoon soltando una risita con los ojos llorosos.
—JiHoon, necesito que me digas dónde estás para ir por ti, estás solo y no puedo dejar que algo malo te pase.
—¡Que lindo! —Exclamó feliz —Pero yo sigo en tu esponjoso corazón, me gusta mucho tu corazón, tanto tanto que quiero cuidarlo y protegerlo para siempre.
—JiHoon, podrás cuidarlo todo lo que quieras pero necesito que me digas dónde estás —Se cambió de ropa y tomó las llaves del auto —¿Qué hay frente de ti?
—Un supermercado, ahí venden el jugo de fruta que tanto me gusta, ¿A ti qué frutas te gustan?
—La manzana y la piña, ¿Que más ves?
—Hay un letrero grande —Contestó JiHoon —Con un letrero rosa muy bonito, ¿Qué colores te gustan?
—El negro con el azul —Contestó SeungCheol —Por favor quédate ahí.
La llamada se cortó y el sueño se apoderó de JiHoon.
Cuando sus ojos se abrieron iba en un automóvil, miró la silueta distorsionada de SeungCheol y sonrió.
—¿Este es tu departamento? —Se bajó de los brazos del mayor, quien lo había cargado cinco pisos ya que el ascensor estaba en mal estado.
—Sí —Contestó abriendo la puerta, en el camino intentó sacarle información a JiHoon sobre dónde vivía, fue imposible y tampoco encontró a sus amigos cerca.
—¿Vives solo? —Miró a su alrededor, el departamento era lindo.
—A los diecinueve años dejé la casa de mis padres —Se quitó la chaqueta y cerró la puerta —Era un sueño poder independizarme pero los visito cada fin de semana.
—Ahh —JiHoon rió cuando vio unas velas sobre la mesita de centro en la sala —Sé lo que planeas hacer con todo esto.
—¿Lo sabes? —Siguió a JiHoon.
—Sí —Colocó sus manos en los hombros de SeungCheol y humedeció sus labios —La luz está tenue, romántica, estamos solos, hay velas, yo estoy borracho y soy muy lindo.
—¿Eres muy lindo? —Preguntó con una sonrisa, mirando los brillantes y preciosos ojos de JiHoon.
—Sí —Contestó sin vergüenza —Tengo linda cara, mírala, es bonita y sí, soy bajito pero a algunos chicos les gusta, además mi cuerpo está lleno de curvas —Tomó la mano de SeungCheol y la llevó a su cintura —Siéntelas, te gustarán.
—Las recuerdo muy bien.
—Te aprovecharás de mí —Susurró con los ojos cerrados.
—¿Qué?
—Me llevarás a tu cama —Movió juguetonamente su dedo índice en el pecho del pelinegro —Me besarás, nos quitaremos la ropa y haremos el amor pero mañana harás como si no nada hubiese pasado, te odio por eso, harás lo mismo que en Año Nuevo.
Ahora lo entendía —Pensaba que yo no te gustaba, que me odiabas por haberte besado sin permiso.
—¡Bobo, tú me encantas! —Golpeó el pecho de SeungCheol y caminó hacia el sofá, donde se giró para verlo —¿Y dónde está tu habitación?
—Al final del pasillo —Respondió y lo vio dirigirse a su cuarto.
Cuando atravesó la puerta los labios de JiHoon tomaron los suyos en un beso apasionado y algo desordenado, podía sentir su aliento a alcohol y por unos segundos lo correspondió, abrazándolo por la cintura con una mano y con la otra tomándolo de la nuca para imponer el ritmo del beso.
Adoraba el cuerpo delgado de JiHoon, muchas veces había soñado con ese momento.
Y fácilmente podía aprovecharse de él, hasta JiHoon lo sabía.
Pero no lo quería de esa forma, no era esa clase de chico que buscaba una noche de sexo.
Jamás se lo perdonaría.
—JiHoon detente, no haremos esto —Se alejó mirando al castaño.
—¿No haremos el amor? —Preguntó el menor con tristeza en sus palabras.
—No —Sonrió soltando un suspiro, JiHoon se veía lindo, pero no solamente eso, sino también tierno, aunque estuviese ebrio —No haremos el amor.
—¿Por qué? —Sujetó el cuello de la camisa del mayor para encorvarlo hacia él —¿No te gusto? Mírame bien, soy lindo pero también soy inteligente y podría ser un buen novio.
—Lo sé —Acarició la mejilla de JiHoon con cuidado —Pero estás borracho y probablemente mañana no recuerdes nada de esto, no me gustaría que fuese así.
—¡Claro que no! —Exclamó enojado subiéndose a la cama —Mira, puedo hacer el cuatro.
Fue imposible no soltar una carcajada cuando vio a JiHoon apoyado en sus manos y rodillas.
—Iré a prepararte un café, ¿Quieres ducharte mientras lo preparo? —Preguntó SeungCheol amable —Puedo pasarte algo de ropa para que duermas aquí por hoy.
—No —Hizo un puchero después de sentarse en medio de la cama —Estoy limpio y bonito.
No tenía como comunicarse con los padres de JiHoon, tampoco con sus amigos, lo mejor era que pasara la noche en su departamento y mañana cuando estuviese con todos sus sentidos despiertos, volviera a casa.
—Listo —Entró a la habitación con la taza de café en la mano pero se quedó en silencio cuando encontró a JiHoon profundamente dormido en su cama.
Le sacó los zapatos y lo cargo para poder acostarlo bien, debajo de las mantas.
Él dormiría en la sala.
A la mañana siguiente JiHoon estiró los brazos y podía asegurar que al abrir los ojos la resaca se esfumó, su corazón estaba a punto de salir de su pecho.
¿Qué demonios había hecho anoche?
¿Qué hacía en esa habitación?
¿Acaso había tenido sexo con un desconocido?
¿O estaba secuestrado?
Rápidamente se colocó los zapatos, podía sentir como todo lo que tenía en su cabeza se movía de un lado para otro haciéndolo tambalear mientras caminaba.
Abrió la puerta y su cuerpo se congeló, SeungCheol estaba con una bandeja donde llevaba el desayuno.
¿Se había acostado con SeungCheol?
¿Le había confesado lo que sentía por él?
Soltó el aire que guardaba en sus pulmones y arrugó la frente —Qué fue lo que hice...
—Tranquilo —Le dijo SeungCheol —No pasó nada entre nosotros, yo dormí en el sofá.
La sangre subió a las mejillas de JiHoon, lo empujó hacia un lado y salió lo más rápido que podía de ese edificio.
La vergüenza lo consumía, había llegado por arte de magia al departamento de SeungCheol, había pasado la noche en su casa, quizás que cosas salieron de su boca estando borracho.
Intentó recordar lo que había hecho anoche, él estaba divirtiéndose en el bar, salió y lo último que estaba en su mente era que entró a una cabina telefónica.
¿Había llamado a SeungCheol desde allí?
¿Por qué nadie lo detuvo?
¿Dónde estaban sus amigos?
No tuvo cara para ir esa semana a clases, no podía ver a SeungCheol sin saber qué había hecho y qué le había dicho.
—No puedes esconderte para siempre —Dijo SeungKwan a través de la línea telefónica.
—Llámalo y hablen —Opinó JeongHan —Aunque no pregunta por ti directamente lo he visto buscándote.
—Pero siempre que entra al salón de clases mira tú asiento junto a nosotros —Agregó WonWoo —No pierdes nada con declararte, quizás te rechace, aunque lo dudo, pero podrás seguir tranquilo o tener una linda historia de amor con él.
—¿Hoy saldrás con nosotros? —Preguntó SeungKwan —Quizás te haga bien distraerte de todo esto y pensar qué harás.
—No —Respondió JiHoon —Hoy no quiero salir, ustedes diviértanse por mí.
—¿Estás seguro?
—Sí.
—Bueno, si cambias de opinión ya sabes dónde puedes encontrarnos.
No, definitivamente no perdía nada con intentarlo, salió de su casa a las dos de la madrugada, no lograba conciliaba el sueño, caminó sin rumbo durante varios minutitos, hasta que llegó a una cabina telefónica, la recordaba, él había estado ahí.
Entró y marcó los únicos números que se había aprendido tan fácil como el sistema óseo.
—¿Sí?
—H-Hola —Tartamudeó y se aclaró la garganta, jugando nervioso con los botones del teléfono —Son exactamente las tres de la madrugada y no necesito estar borracho para decirte lo mucho que me gustas.
—¿JiHoon?
—No puedo dejar de pensar en ti —Continuó el castaño, apoyando la frente contra el teléfono —Me gustas desde hace tiempo y me gustaría tener una oportunidad contigo.
—¿Has bebido?
—No tengo una sola gota de alcohol en mi cuerpo —Aseguró JiHoon —Estoy completamente sobrio.
—No te creo.
—Estoy diciendo la verdad —Frunció el ceño.
—¿Dónde estás?
—En una cabina telefónica, creo que sabes cómo llegar —Respondió deslizando su espalda hasta sentarse —¿Vienes por mí?
—Sí —Contestó SeungCheol —Espérame ahí.
A los veinte minutos después JiHoon vio un auto negro estacionándose en la calle del frente, se puso de pie y salió de la cabina telefónica, SeungCheol se bajó del automóvil y cruzó la calle.
—Hola —Saludó el pelinegro.
—Hola —Subió, dobló la rodilla, estiró su brazo derecho y con la mano izquierda tocó la punta de su nariz haciendo el cuatro correctamente —¿Lo ves? No estoy borracho.
SeungCheol bajó la mirada ocultando su sonrisa —Dijiste lo mismo cuando me llamaste la semana pasada.
—Hablo en serio, por Dios, hazme una prueba, la que sea.
—¿Quieres que compruebe si estás o no borracho?
—Sí —Asintió seguro.
—Bésame.
—¿Qué?
—Eso, bésame, si has bebido alcohol lo sabré de esa manera —Todo ocurrió en cámara lenta, JiHoon se acercó a él, decidido y confiado en sus palabras, levantó sus talones, tomó sus mejillas y sus labios se unieron.
SeungCheol rodeó la cintura de JiHoon con sus brazos, ladeando la cabeza cuando profundizó el beso.
Podía quedarse toda una vida ahí junto a JiHoon.
—¿Y? —Preguntó el menor en voz baja, intentando normalizar su respiración, iba a dar un paso hacia atrás pero SeungCheol afirmó el agarre en su cintura para que no se alejara. Sonrió descansando sus antebrazos en los hombros del más alto.
—No has bebido —Se mordió el labio inferior con una sonrisa, sus ojos brillaban al igual que los de JiHoon —Aunque te creí desde que me llamaste.
—Tramposo —Dijo enseñando sus adorables hoyuelos.
—Tenía ganas de verte —Confesó el mayor —Bueno, las he tenido desde el fin de semana pasado cuando saliste corriendo de mi departamento.
—Me gustas SeungCheol y ya no quiero seguir ocultándolo —Habló el castaño —Ni mintiéndome con lo que siento.
—Tú también me gustas a mí —Acarició con cariño el mentón de JiHoon, dejando un tierno un beso en la punta de su nariz —Mucho.
—Podríamos salir a...
—Yo no frecuento bares —SeungCheol lo interrumpió —Ni suelo beber alcohol.
—Iba a decir que podríamos salir a un café para poder hablar, ya sabes, tener una cita —Jugó con el cabello de la nuca de SeungCheol —Y es genial que no bebas alcohol porque quiero comenzar a emborracharme de otra manera.
—¿Con mis besos? —Arqueó una ceja.
—Que cursi ha sonado —Arrugó la nariz —Pero no es una mala idea.
—¿Quieres otra ronda? —Bajó la mirada hacia los delgados labios de JiHoon y los acarició con la yema de su dedo pulgar —Esta irá por mi cuenta.
JiHoon asintió con una sonrisa, levantó un poco sus talones y se dejó embriagar por los labios de SeungCheol.
Tal vez no era una mala idea cambiar los fines de semana en el bar para vivir momentos como ese.
Porque definitivamente los labios de SeungCheol sabían mucho mejor que un vaso de vodka.
