Unico capitulo
Sofía y Micaela son hermanas que se odian a muerte, más ahora por el simple hecho de que Micaela le robó la novia a su hermana, esta al enterarse fue a encararla ya que estaba harta de todas las cosas que ella hacia.
-¿Se puede saber que mierda te pasa?- le pregunte mientras entraba a su pieza y azotaba la puerta y me encaminaba hacia ella.
-¿de que demonios hablas?-me pregunto
-no te hagas la estupida ahora micaela
-No me hago la estupida Sofía, no se de que me hablas- dijo mientras se paraba enfrente mío
- ¿el robarme a Lola te parece poco? ¿ qué más quieres robarme ? ¿Mi vida?
-yo no te robe a Lola, que ella me prefiriera a mi no es mi culpa
-seguro que te prefirió a tí antes que a mi- dije sarcásticamente
Me acerqué a ella y pude apreciarla mejor, la verdad es que siempre me llamo la atención, era delgada de tez Blanca, pelo rubio ojos de un hermoso color verde, pechos grandes y un trasero mediano
Yo en cambio tengo el pelo pintado de rosa, ojos marrones, soy de tez más morenita no tengo tantas tetas y tengo un trasero bastante favorable
No pude evitarlo y me acerqué a ella y la besé, tenía unos bonitos labios que sabían a fresa por seguro un labial, ella al principio se resistió pero con el tiempo me siguió la corriente
Paso sus manos por mi cuello mientras yo pasaba las mías por su espalda hasta llegar a su trasero el cual apreté y masaje a mi gusto, ella gimió en medio del beso y yo pude adentrar mi lengua en su boca. Empezamos a pelear por ver cuál tenía el control de la situación pero yo termine ganando.
Empece a caminar con ella hacia la cama y una vez que toco el borde de la cama la empujé y ella cayó encima
-Sofi- gimió mi nombre agitadamente
Empecé a besar su cuello, dejaba pequeños besitos para luego morder, lamer y chupar así dejar moretones que se notarian en los días siguiente pero no me importó. Metí mis manos por su blusa y empecé a tocarla, subía y bajaba mis manos por su cuerpo hasta detenerme en sus grandes pechos los cuales toqué a mi gusto y lo que recibía eran gemidos de excitación, recorrí con mi boca sus pechos primero uno y luego el otro, los lami, mordí y chupe hasta que se pusieron erectos.
-Sofi, por favor-me suplico pero yo no le hice caso, quería seguir torturandola por lo que me había hecho.
Deslice mis manos sobre sus piernas para sacarle el molesto pantalón mientras ella se retorcía, le pegué una cachetada para que se quedara quieta y eso la hizo gemir aún más así que volví a darle otra y gimió más fuerte, no puede evitarlo ya que eso me éxito aún más.
Me deshice de mi ropa y ella me miró. acerco sus manos a mis pechos y empezó a masajearlos a lo cual no pude evitar gemir ya que eso me gustaba y mucho. Empecé a acariciar su cuerpo hasta llegar hasta una pequeña braga de color mostaza y se la saqué, pude apreciar su entrada húmeda y no pude evitar agacharme hasta ella, me llené de su exquisito aroma que emanaba su clitoris y procedí a lamer una y otra vez, a lo cual Micaela no dejaba de gemir, me quedé quieta un segundo y Micaela empujó sus manos hacia mi cabeza para seguir con lo que estaba haciendo a lo que le hice caso. Mientras la comia no pude evitar llevar mis manos hacia mi entrada. La cual acaricie para posteriormente meterme dos dedos, a lo cual gemi fuertemente. Mica se di cuenta de esto y no pudo evitar empujar su cadera para mi cara para que siguiera con lo que estaba haciendo.
Deje de lamer su entrada y saque los dedos de la mía y procedí a subirme encima de ella para besarla mientras frotaba nuestras vaginas juntas lo cual provocaba que las dos gimieramos juntas. Empecé a moverme más rápido y Micaela empezó a gemir más fuerte lo cual me motivó a seguir con lo que estaba haciendo. Me detuve por un segundo y me moví hasta dejar mi vagina en su cara, ella comprendió y empezó a morder y lamer mi vagina a lo cual yo empecé a gemir y yo hice lo mismo con ella. Estuvimos así durante un tiempo hasta que ella se vino provocando que yo me viniera también.
Pero eso no acabo ahí, me salí de encima de ella y la di vuelta. Pude apreciar su hermoso trasero el cual apreté, pegué y mordí a mi gusto. Abrí sus mejillas y procedí a meter mi lengua en su entrada, a lo que ella gimió. Estuve así un rato hasta que ella se vino de nuevo y cayó dormida, yo aproveché y la limpié y yo me tomé una ducha para después encaminarme hasta donde estaba ella y acostarme al lado.
Fin.