Único
Top! Elquackity, Bottom! Luzu.
Warning; Dirty Talk, Feminización, Daddy kink
Luzu prácticamente no salía de su hogar, no estaba enterado de nada, simplemente había aceptado su vida en esa isla y su día a día era pescar alimentar a sus mascotas y dormir. Maximus había dejado de visitarlo, al igual que todos los demás, aunque le habían dicho que Spreen había muerto. No recordaba la razón. Aún así nadie lo molestaría, se quedaría en su casita. Había obtenido una nota de Quackity hace tiempo, no le había respondido ya que estaba "ocupado" expandiendo su hogar y consintiendo sus mascotas. Pero ese mismo día, el pato se encontraba en su puerta. Sus ojos oscuros penetraban en su alma, analizando cada pensamiento, cada emoción dentro de él.
Se removió incómodo. No entendía que era lo que hacía el híbrido en su hogar, lo estaba aterrando con esa actitud. Quackity se acercó a él y lo saludó de manera formal, hablando como si pudiera saborear las palabras que salian de su lengua, con una dulzura, aún así con un toque agrio. Era horrible. Era como si el vino obtuviera forma propia y le estuviera hablando de frente. Pero Luzu no pudo evitar que sus piernas temblaran y que el actuara de una manera diferente al ver al híbrido.
No sabía que era lo que había cambiado, era más alto, sí. El era joven, aún tendría que estar en crecimiento pero juraba que Quackity era aún más alto que él, tanto que llegaba a intimidar.
Después de tanto tiempo de analizar y dudar. Por fin salió la primera palabra de los labios del gótico.-Quacks, querido Quacks. ¿Que te trae por aquí? Estás un poco más alto, eh.- era inevitable que el nerviosismo no saliera de su voz. El azabache lo vió divertido y sonrió de una manera en la que Luzu juraba que había sentido que su corazón se derretía.
-¿Un amigo ya no puede venir a visitarte? Después de todo estás tan solo aquí.-
Luzu dejó salir una suave risita. Moviéndose a un lado dándole paso al menor para que entrara a su hogar.
El híbrido vestía una camisa negra de botones con unos pantalones negros que hacían resaltar su pequeña cadera al igual que sus pectorales. Lo tenía que admitir, Luzu siempre había visto a Quackity como un hombre traído del infierno. Pues era jodidamente caliente en todo aspecto, pero ese día sentía algo más, algo diferente. Lo sentía mucho más caliente que de costumbre.
Sin permiso, Quackity fue a parar a la cama de Luzu, quitándose sus zapatos para acostarse entre las sábanas negras. El castaño se acercó, mirando al menor, como si pidiera permiso para acostarse a su lado. Cómo si viera sus ojos, Quackity dió una palmada en la cama indicándole que se acostara a su lado. El gótico no lo pensó dos veces y se acostó al lado de él, colocando una mano en el pecho del hombre a su lado. Mirando las facciones perfectas que tenía.-La federación te busca, Luzu.-
-¿Y tú cómo sabes, Quacks?- preguntó con nerviosismo ¿Acaso Quackity sabía sobre Arin?
-Oh, vamos lindura, no creas que soy estúpido. Sé que sabes que tienes algo que te controla por tiempos y por eso tienes miedo de salir de casa. Sabes que no soy el Quackity que amas pero, me prefieres.- Elquackity no pudo evitar tomar la barbilla del castaño dejándole un suave beso sobre sus labios, haciendo que el mayor se encojiera.-Luzu, Luzu. Sabes que debes dejar que investiguen sobre el parasito que tienes enterrado en el cerebro y te dejarán ir. ¿Es que acaso te encariñaste de esa cosa como para protejerla?-
"Quacks." Tan caliente. Tan hermoso. Como un vino. De verdad, se sentía embriagado. El olor a ese perfume caro, esos leves besos, la manera de hablar. Hacía que todo su ser fuera un desastre y no pudiera contestar. No podía creer que ese chico fuera el gemelo de su tan querido Quacks, parecía uno de esos niños ricos mimados que conseguían lo que querían sin importar el precio. Y Elquackity iba a conseguirlo. Por qué sabía cómo retorcer a las personas. Sabía lo que querían. Y ese mismo deseo que el castaño sentía hacía él lo sentía el mismo hacia el contrario. -Luzu.-
Dioses. No supo el momento en que el demonio ante él le jaló la mano para acomodarlo en su pecho. Luzu se sentía derretir ante el toque y soltó un jadeo. -Mi niña, sabes que siempre te consiento en todo lo que quieres, ¿harías esto por mí?- Niña. Una de las palabras que ayudarían a dejar su mente en blanco.-¿Por papi Quacks?
¡Joder! Eso fue suficiente para dejar su mente en blanco. Sus manos se aferraron al borde de la camisa, pequeñas lágrimas de placer salían y finalmente un beso se posó en los labios del demonio.
Quackity tomó a Luzu por sus caderas, apretándolo contra su entrepierna haciendo que el mayor jadeara contra sus labios. -¿Que pasaría si te llevara así como estás frente la federación, eh? ¿Seguirías siendo una perra sumisa?-
Luzu se separó. No iba a ir a la federación así. No cuando ya tenía una erección entre sus pantalones. Iba a abrir su boca cuando el pelinegro lo interrumpió. -¿Qué, acaso te da pena? ¿Crees que el oso ese te va a ver tu pequeña verga? Cucurucho es solo un muñeco de trapo bebé. ¿No querías hacerme feliz? Así lo harás.-
Las manos sostuvieron las caderas de Luzu con fuerza, cargandolo, caminando hacia la puerta cuando el gótico comenzó a sollozar por la vergüenza. No quería que nadie lo viera en ese estado. Nadie más que aquél híbrido.
Pero aquel hombre quería humillar al más bajo. Con una sola mano mantenía a Luzu apegado a él. Tomándolo del trasero, mientras que con la otra lo obligaba a poner su cara contra su pecho. Prácticamente ahogandolo contra él. Quería llorar, se sentía tan humillado y excitado.-¡quawh! ¡Pwhpi!- sollozaba contra su pecho. Haciendo que el sádico sacara una carcajada.
Dejó un beso sobre su frente y dejó a Luzu sentado sobre una mesa.-Bien, bien. Me tienes nena, pero será rápido y no tendré cuidado. Abre bien esas piernas para que papi te joda ese agujero tuyo.
Luzu cumplió las órdenes, no sin antes desabrochar su pantalón y bajarlo junto sus boxers. Su pene estaba erecto y la punta con un leve líquido preseminal. Quackity pasó sus dedos por la punta, tomando un poco del líquido y lo esparció a los lados de su agujero, mojandolo y preparándolo. Metiendo dos dedos, jodiendo aún más la mente de Luzu quien se sostenía con fuerza a la mesa.
No pudo evitar soltar jadeos y gemidos, amaba el sentimiento del pelinegro jugando con él.-Ojalá tuvieras vagina. Me encantaría meterte mi verga una y otra vez para llenarte el útero.
-Quacks.
-yo sé que también quieres eso.-Movió sus dedos más rápido y profundo. Luzu jadeó arqueando su espalda.- De todas formas te encanta mi verga. ¿No es así nena?-Luzu no hizo más que asentir, soltando un jadeo cuando sintió los dedos de Quackity salir de su agujero. Vió como el híbrido sacó su miembro y lo alineó contra su entrada. Dando empujones juguetones sobre esta para después empujar con lentitud y meter su verga en Luzu.
Quackity metía y sacaba su miembro del interior del castaño. Luzu lloraba y gimoteaba, al principio lo hacía de manera lenta para que el mayor no se lastimara, pero luego de un rato tomó a Luzu de las piernas y lo acorraló contra una pared, dándole tan duro que en su vientre estaba la silueta del miembro del menor que salía y entraba. Oh, Luzu. Si su mente ya estaba en blanco ahora estaba jodido. Ahora solo miraba a su querido Quacks jadeando su nombre mirándolo como un cachorrito.
Luzu dejó que su semilla saliera dejando salir un suave "owh" de sus labios. Las camisas de ambos se mancharon del líquido blanquecino. El híbrido aleteaba sus alas, mostrandolas orgulloso, normalmente siempre hacia eso cuando le daba a Luzu como cajón que no cierra. A él le gustaba eso de todas formas. -ouh, la perrita terminó. ¿Es mucho para tu mente, Lu? Ahh, estás tan apretado, como me gusta bebé, ya tendrás tu recompensa.-
Su pequeño no dijo nada, solo mantuvo la cabeza gacha en forma de sumisión mientras que el menor se dedicaba a embestirlo. Luzu había empezado a toquetear su miembro, mientras que el emplumado tomaba sus muslos y los apretaba hasta dejar marcados sus dedos. Las nalgadas no faltaron, haciendo que el mayor diera pequeños saltos sobre la cadera el híbrido quien no duró mucho en correrse dentro del castaño. La semilla salía con fuerza, rozando la próstata del gótico. Quackity había dado una última embestida, apretando a Luzu contra la pared.
Escuchaba gruñidos guturales bajo su oreja. Su barbilla estaba encima del hombro del pato, viendo las hermosas plumas blancas agitarse debido al éxtasis. Se sintió vacío cuando vió que el híbrido sacó su pene.
Quackity observaba el agujero maltratado de Luzu, palpitando por sentirse vacío. Entendía que su dulce perrita quería más, además, Cucurucho no tenía por qué molestarse por la demora. Fácilmente podría joderle el culo cuántas veces quisiera por el día y lo llevaría en la noche a la federación.
Agarró a Luzu sin decir una palabra y lo tiró contra su cama, sacando un gemido del menor. Este como si adivinara la idea que tenía el híbrido alzó su cadera dejando una buena vista de su trasero. Quackity se relamió los labios al ver el semen salir despacio de la entrada. -Papi Quacks, quiero más por favor. Te necesito.-suplicó mientras toqueteaba su entrada, Luzu soltó un suspiro al sentir sus propios dedos entrar y salir para provocar al pato.-oww, papi. ¡Profundo! ¡Papi Quacks!- No duró mucho tiempo para que el menor metiera su miembro de nuevo.
El alado batía sus alas mientras movía su cadera de forma deliciosa, como si estuviera bailando, Quackity se movía en círculos en el interior del mayor. Sacando y metiendo su miembro. Dioses, se sentía tan bien.-Me recibes tan bien.-
Luzu tenía una pequeña obsesión, una muy rara creía él. Y es que cuando tenían sexo las alas y cola de Quackity se sacudían con ferbor. Amaba el movimiento de su colita, ya que se movía rápido y al tocarla hacía cosquillas. Cómo siempre bajó su mano al trasero del menor a agarrar la delicada cola que se sacudía igual que todas las veces. Quackity comenzó a embestir duro, soltando gruñidos ante el toque en su zona sensible. Luzu no hacía más que sollozar por el placer.
Apretó la colita y plumas salieron de ella, quedando pegadas en la sudorosa mano de Luzu. Quackity tomó con unas de sus manos la nuca del mayor, acercándolo a su boca juntandola con los labios contrarios. Luzu acepto el beso dejando sus piernas reposadas en las caderas del menor.
El beso era sucio, las lenguas se movían entre ellas, dejando saliva a su paso. La mano de Luzu apretando su cola. Los dedos de Quackity apretándose a la cadera del mayor. Era mucho.
Sus dedos subieron hasta poder dejar el suéter de Luzu sobre sus hombros. Sus dedos pasaban dando caricias por los pezones duros. Quackity embestía fuerte. Luzu se sentía lleno. Muy lleno. Quería llorar, pero ya lo estaba haciendo, su cuerpo no supo cómo sacar esa presión. Ese placer. Todos los sentimientos se hicieron un remolino dejando a Luzu extasiado.
Quackity se separó del beso para abrir más sus piernas. Vaya que llegaba profundo. -Q-quacks, ya. Me siento ¡uhwn! ¡Awhh!-no podía hablar, su mente estaba jodida.-¡ElQuackity, basta por favor! Owhh, ¡ah! ¡ah!-
Lo único que hizo el mencionado era morderle el cuello y tapar su boca. -Hablas mucho. Más gemidos.- fue lo que se escuchó salir de su boca entre gruñidos.
Después de juguetear con el cuerpo del mayor embistió justo en su próstata. Dejando que del cuerpo bajo suyo salieran gemidos sin control. Luzu sintió como se corría de nuevo, aparentando sus paredes encerrando al miembro de Quackity. Quien se sentía en el maldito cielo. -Ouh, tan bien. Aprietas tan jodidamente bien. ¿No era esto lo que querías, maldita perra? Te voy a llenar.-
Y como dijo, después de unas embestidas más Quackity liberó su semilla una vez más dentro de Luzu. Quien gemía cansado e incómodo al sentirse tan lleno. Afortunadamente, quackity sabía que su pequeño se sentía inconforme con la sensación y sacó su miembro para ir al baño a lavar al castaño. Luzu en ese momento se sentía tan amado que se quedó dormido bajo las caricias de Quackity y el agua caliente de la tina. Olvidando que el menor lo llevaría frente la federación y que muy probablemente le hicieran algo a su cerebro para extraer a Arin de él. Luego haría un plan para escapar, ahora mismo se concentraría en su sueño profundo antes de que Arin despertara