Parte I: Apuesta.

—Un piercing —Dijo JeongHan con malicia al ver que JiHoon había obtenido una calificación más baja que la suya.
—¿Estás loco? —Exclamó JiHoon golpeando la mesa del salón de clases llamando la atención de sus demás compañeros. Arrugó el examen y lo lanzó con rabia hacia la pizarra, el profesor ya se había ido así que nadie se burlaría de su comportamiento infantil.
—El lugar no me importa —Sonrió el de cabellos rubios —Pero tú decides, una perforación o pagarme quinientos dolares.
—No tengo esa cantidad de dinero.
—Entonces espero ver la foto de tu primera perforación —Apoyó los codos sobre la mesa mirando al castaño —Tengo curiosidad por el lugar que escogerás, ¿La ceja? ¿La nariz? ¿La lengua?
Derrotado, JiHoon suspiró echando su cuerpo hacia atrás en la silla. Había sido una pésima idea apostar sobre quién sacaría la mejor calificación en el examen de Derecho penal general, iba en su tercer año de leyes y lleno de confianza en sus conocimientos apostó con uno de sus mejores amigos pero obtuvo más errores de los que pudo imaginar.
No había recibido una mala calificación pero JeongHan logró ganarle por bastantes puntos.
Sin ninguna otra opción, en su tiempo libre de la mañana se fue a los computadores de la universidad para buscar algún sitio confiable donde ir en la tarde.
—¿Ya pensaste en dónde te lo harás? —Pregunto SoonYoung dejando la mochila en el suelo para sentarse junto a JiHoon, miró la pantalla y leyó las tiendas de perforaciones que ofrecía internet.
—No puede ser en el rostro o mis padres me matarán —Era en lo único que tenía claro —Además que probablemente sea el nuevo punto de burlas del profesor Kim haciéndole saber a todos cómo supuestamente no debe verse un respetable abogado, como si no hubiesen ladrones que utilizan traje.
—¿Entonces?
—No lo sé —Dio click en la siguiente página —¿En las clavículas?
—Eso suena doloroso sólo con escucharlo.
—No me haré uno en el ombligo, mi ombligo es extraño, no quiero que lo vean —Escuchó la risita de su amigo y lo miró con una expresión seria en el rostro —No te burles.
—Tú ombligo es tierno —Molestó SoonYoung.
—Cierra la boca y mejor ayúdame a pensar.
Al salir de clases le pidió a SoonYoung y SeungKwan que lo acompañaran a una tienda de tatuajes y perforaciones que había visto en internet, parecía un lugar confiable, limpio, y seguro.
JeongHan los alcanzó en el camino, quería asegurarse de que cumpliera la apuesta.
Cuando llegaron a la tienda JiHoon pudo sentir como el almuerzo se estaba revolviendo en su estómago, el salón era color rojo con negro, con figuras de calaveras que le dieron miedo apenas entró, tenían una galería de imágenes con los trabajos que hacían, perforaciones en lugares que jamás se le hubiera ocurrido y tatuajes hechos por un verdadero profesional en el rubro.
Estaba todo organizado de una manera impecable, bajo las fotografías de los clientes habían comentarios escritos a mano.
La mayoría había tenido una experiencia agradable y dejaron claro que sin duda alguna regresarían pero lo que le llamó la atención es que recomendaban a un tal SeungCheol.
—SeungCheol —Susurró JiHoon recordando con quien había pasado una noche de sexo desenfrenado y sin compromiso.
No podía ser la misma persona.
Pero la página de dónde sacó la dirección no enseñó la fotografía del profesional principal de la tienda.
—Hola, mi nombre es Chan —Habló el chico que estaba en el mostrador y el grupo de amigos se volteó a verlo —¿En qué puedo ayudarlos?
—Quiero hacerme una perforación —Contestó JiHoon con nerviosismo, en cualquier momento vomitaría.
—Para eso debes sacar una cita antes.
—Bien —Se giró mirando a sus amigos —Lo he intentado y he fallado miserablemente, vamos por un helado.
—Espera, espera —JeongHan lo detuvo agarrándolo del brazo, miró a Chan y sonrió —¿No podrían hacer una excepción? Mi amigo realmente quiere hacerse su primera perforación, ha estado todo el año repitiéndolo.
JiHoon frunció el ceño al escucharlo.
—Debo preguntarle a... —Las palabras quedaron en el aire cuando una puerta se abrió.
—Chan necesito que canceles la cita de las cinco, se arrepintió.
Todos se quedaron con la boca abierta cuando vieron a un chico alto, de cabello rojo y húmedo hablando con Chan, estaba vestido completamente de negro lo cual hacia resaltar aún más su cabello pero lo que llamaba la atención no era eso, sino los incontables tatuajes que se alcanzaban a ver, en los brazos y en el cuello.
También tenía un piercing en la ceja izquierda y otro en el labio inferior, además de las orejas.
El chico llevaba un delineado negro muy sutil pero que le hacia la mirada más iluminada y profunda.
Su cuerpo podía ser envidiado por los mejores modelos del mundo, espalda ancha, muslos gruesos y con una altura perfecta.
Sus labios eran gruesos, muy sensuales, pero con una sonrisa tan dulce que hacia una combinación única provocando que la ropa interior de las personas cayera con facilidad para entregarse a él.
Un verdadero pecado.
—Me dieron ganas de perforarme el pene —Murmuró SeungKwan y JeongHan le cubrió la boca con una mano.
—A mí de tatuarme el ano —Susurró SoonYoung —¿Se puede hacer eso?
—Que gusto verte —SeungCheol posó los ojos en el pequeño castaño que estaba allí —JiHoon, ¿Verdad?
Los chicos se miraron entre sí, preguntándose desde cuándo JiHoon tenía otras amistades que no fuesen ellos.
Se sentían traicionados por no haberles presentado a tal monumento.
Y lo que ellos no sabían es que hace tres meses JiHoon asistió a la fiesta de cumpleaños de su hermano mayor; MinGyu, no quería beber, tampoco fumar así que salió al balcón del bar para poder respirar aire puro, a los minutos después apareció un chico que no había dejado de mirarlo desde que llegó.
El menor no se percató de su presencia hasta que SeungCheol se paró junto a él.
Esa noche las cosas sucedieron bastante rápido, hablaron, se conocieron, bailaron y terminaron teniendo sexo en el departamento del mayor.
A la mañana siguiente, espantado, JiHoon salió del edificio lo más rápido que pudo.
Y no es que estuviese arrepentido, fue el mejor sexo de su vida hasta el momento, recordaba cada segundo, cada caricia y cada gemido que desgarró su garganta.
—Viene por una perforación pero ya le he dicho que debe sacar una cita antes —Comunicó Chan.
—Puedo atenderlo —Dijo SeungCheol sonriéndole a JiHoon —¿Quieres entrar?
JiHoon no alcanzó a responder cuando JeongHan lo empujó hacia SeungCheol.
Esta sala era completamente diferente, blanca y muy luminosa, en las paredes habían dibujos hechos a mano, por alguien bastante bueno, JiHoon se acercó a una pared leyendo el certificado de acreditación del establecimiento.
Ya había leído en las condiciones que debían atenderlo, como buen abogado en formación que era.
Todas las herramientas y agujas debían estar en paquetes estériles individuales y debían ser abiertas frente a sus ojos.
SeungCheol cerró la puerta y siguió a JiHoon con la mirada, no había minuto en que no recordara el día que estuvieron juntos, no estaba enamorado pero sí le había gustado al punto de querer repetirlo.
Conocía a MinGyu, no eran grandes amigos y no tenía cómo pedirle el número telefónico de JiHoon.
Esa noche la pasó increíble, jamás había conocido un chico que hiciera vibrar cada parte de su cuerpo y esperaba que para JiHoon fuese igual aunque le dio a entender lo contrario cuando no lo encontró en la cama al día siguiente.
—Por aquí —SeungCheol apuntó la camilla junto a una mesa donde tenía los materiales, JiHoon lo miró y asintió, dejó la mochila en el suelo y se sentó donde le habían indicado —¿Dónde quieres perforarte?
—En realidad no sé —Contestó avergonzado, SeungCheol se sentó frente a él y fue imposible mirar el tatuaje de diamante que tenía en el cuello, aquel que había besado hace unos meses atrás.
—¿Te puedo sugerir un lugar? —Lo había pensado en el momento que lo vio desnudo.
—Sí.
—El pezón —Alzó las cejas con una sonrisa pícara.
—Eso suena doloroso —Pero nadie lo vería, punto para él.
—A muchos no les duele, en realidad depende de la persona —Se encogió de hombros.
—¿Me pondrás anestesia o algo?
—Aquí no trabajamos con anestesia para estas perforaciones, sólo hielo para dormir la zona.
—¿Tú te has hecho uno ahí?
—¿Acaso no lo recuerdas? —SeungCheol se levantó de la silla y se quitó la camisa enseñando las perforaciones que tenía en sus pezones y JiHoon los recordó claramente, había jugado con ellos en el acto sexual, además de delinear y memorizar sus tatuajes —¿Qué piensas?
—Se ven bien —Admitió acostándose en la camilla tomándose camisa con miedo, levantándola hasta su ombligo —No me dolerá.
SeungCheol iba a tomar la camisa para ir a lavarse las manos pero JiHoon la tomó antes.
—No es necesario que te la coloques —Dijo JiHoon haciendo sonreír a SeungCheol —Quizás viendo tus perforaciones pueda tranquilizarme.
—Está bien.
Con el torso desnudo comenzó a preparar todo bajo la atenta mirada de su cliente especial, se colocó los guantes y sacó la aguja del empaque.
—A ver, espera —JiHoon se sentó asustado cuando vio la enorme aguja en las manos del pelirrojo —¿Me atravesarás todo eso?
—Es la idea —Sonrió SeungCheol al verlo nervioso.
—Mejor no lo haré —Se levantó y tomó su mochila.
—¿Asustado? —Preguntó SeungCheol en tono de burla antes de que saliera de la sala —Pensé que aguantabas cosas más gruesas y grandes que esta pequeña e inofensiva aguja.
El menor apretó la mano alrededor del pomo de la puerta y se volteó, lanzó la mochila al suelo y se quitó la camisa para volver a su lugar anterior.
SeungCheol se humedeció los labios al ver esa pálida y adictiva piel que lo dejó deseando por más, disimuladamente llevó la mano hacia su entrepierna y la apretó hacia abajo.
—Hazlo —Dijo decidido pero al sentir el frío hielo endureciendo su pezón volvió a arrepentirse —Espera, espera, mejor primero háblame de todos los cuidados que tendré que tener.
—Bien —SeungCheol se cruzó de brazos con una sonrisa en el rostro —Debes limpiar el piercing una vez al día por las primeras cuatro semanas, después de la limpieza inicial, necesitarás lavarlo una vez al día usando un limpiador antibacteriano, siempre recomiendo hacerlo en la ducha, primero realizas tu rutina a normal, y te lo limpias al final, debes remojarlo en agua durante unos minutos, derramar una o dos gotas del limpiador en tu mano y frotar hasta formar espuma, extenderla girando suavemente, deslizando el metal hacia atrás y adelante. Luego secarás tu cuerpo como sueles hacerlo pero tienes que utilizar una toalla de papel para secarte la perforación, las toallas pueden albergar bacterias y ocasionar una infección —Explicó con calma obteniendo la completa atención de JiHoon, era algo nuevo para él —Una vez transcurridas las primeras cuatro semanas, puedes limitar esta rutina de limpieza a una vez cada dos o tres días por los siguientes cuatro meses. Esto es importante, ya que el exceso de limpieza del piercing puede causar la sequedad e irritación del mismo. Otra cosa que puedes hacer para incentivar la sanación del piercing es sumergirlo en agua con sal una o dos veces al día. Esto se hace disolviendo media cucharadita de sal de mesa o sal marina en agua hirviendo, aproximadamente la mitad de una taza. Una vez enfriado, puedes verter esta solución en un vaso limpio y presionar firmemente el contorno del vaso alrededor del pezón, de esta manera el piercing estará sumergido en la solución. Mantente en esa posición por diez o quince minutos, luego enjuágate con agua limpia y sécate con una toalla de papel. Puedes repetir este proceso una o dos veces al día durante el tiempo que desees. Mientras más frecuente lo hagas, más rápido cicatrizará la perforación.
—Eso suena a mucho trabajo —Logró decir JiHoon.
SeungCheol soltó una risita —También debes protegerlo en las noches para evitar que se enganche en la ropa o en las sábanas y sea arrancado al momento de levantarte pero el resto del tiempo debe ser expuesto al aire ya que esto acelera el proceso de cicatrización.
—¿Cómo sabré si está infectado?
—Con síntomas como dolor en el pezón, enrojecimiento e hinchazón o una secreción de sangre o pus —Respondió SeungCheol —Puedes llamarme para atenderte si llega a ocurrir.
JiHoon asintió con la mirada perdida en el suelo.
—Después de haberme escuchado —Levantó el mentón de JiHoon con sus dedos mirando esos ojitos preciosos que tenía —¿Estás listo para hacerlo?
—Sí —Mintió, no estaba preparado pero no quería verse como un cobarde frente a SeungCheol.
El pelirrojo presionó el hielo durante unos minutos en la zona, estaba tan cerca que podía sentir su respiración irregular, tomó unas pinzas y sujetó el pezón derecho de JiHoon.
Lo vio cerrar los ojos con fuerza cuando acercó la aguja.
—Estás muy tenso —SeungCheol alejó la aguja de JiHoon dejándola sobre el campo estéril sobre la mesa —Si lo hago en el estado en el que te encuentras será doblemente peor para ti, sentirás cada milímetro de la aguja.
—No me puedo relajar en esta situación —Confesó abriendo los ojos.
SeungCheol se quitó los guantes de látex lanzándolos a la basura, acercó dos dedos al pezón derecho de JiHoon y comenzó a acariciarlo con suaves y delicados giros.
Se miraron a los ojos, JiHoon estaba permitiendo que lo tocara y no quería que se detuviera por nada en el mundo.
—Si quieres te puedo relajar de otra manera —Susurró SeungCheol con voz grave, deslizando su mano por el abdomen plano del menor, llegando al borde de su pantalón y dejando claro cuál sería el método que utilizaría.
La tensión sexual era evidente.
Y ellos querían romperla.
Así que por su parte, JiHoon movió la mano en la camilla tocando la entrepierna de SeungCheol, apretando suavemente su miembro —Hazlo.
