Problemas para sentarse II

Sinopsis

Donghae y Hyukjae tienen diecisiete años. Donghae y Hyukjae son novios desde niños. Donghae y Hyukjae se aman, pero Donghae es muy celoso y posesivo de su novio. Él intenta no demostrarlo, casi siempre lo logra, excepto el día de hoy. Y como no reaccionar cuando Hyukjae prefiere sentarse junto al tal Junsu... Segunda y última parte de Problemas para sentarse.

Genero:
Romance/Humor
Autor/a:
Shiny Eun
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Oneshot

Donghae y Hyukjae tienen diecisiete años.

Donghae y Hyukjae son novios desde niños.

Donghae y Hyukjae se aman, pero Donghae es muy celoso y posesivo de su novio. Él intenta no demostrarlo, casi siempre lo logra, excepto el día de hoy.

Y como no reaccionar cuando Hyukjae prefiere sentarse junto al tal Junsu...


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Hora de ingreso.


Como Donghae se había acostado tarde, buscando ovnis en el cielo, a su hermano le costó más de lo habitual el despertarlo.


—Oye, ¿no teníamos que ir a la casa de Hyukkie para llevarlo al instituto? —le preguntó luego de tirarle un vaso de agua fría en la cabeza.

—¿Qué hora es, Donghwa? —preguntó Donghae exaltado cuando finalmente despertó.

—Pues van a ser las ocho.

—¡NO~!


¡¿Cómo pudo suceder?! Se había quedado dormido, exactamente lo que no debía hacer ese día. Revisó su celular y tenía doce llamadas perdidas de su Hyukkie.

Su novio debía presentar una maqueta para su proyecto de Geografía. Para él era muy importante ya que no le había ido bien en los exámenes anteriores, y su nota anual dependía de ese trabajo especial que le había asignado el profesor. Por ese motivo, Hyukkie le había pedido ese día que lo lleve al instituto en el auto de su hermano.



Donghae, por favor, porfis ¿no podrías pedirle prestado el auto a Donghwa? Mi maqueta es muy grande e incómoda para ir en el bus a la escuela. le pidió su Hyukkie visiblemente preocupado. ¿Qué tal si se me rompe?

No te preocupes, Hyukkie. Yo convenceré a mi hermano para que me lo preste le había contestado Donghae sonriendo mientras le acomodaba los mechones de su cabello detrás de la oreja. Mañana temprano paso a recogerte.

¡Gracias, Donghae! Hyukkie le besó aliviado. Te lo agradezco tanto.


En la noche, Donghae le consultó a Donghwa, pero su hermano mayor no quería colaborar.


Ni loco te lo presto. Con lo salvaje que eres seguro me lo chocas en algún árbol o poste, y con lo que me costó comprarlo.

Pero Hyukkie necesita llevar su maqueta. ¡Por favor, Donghwa, por favor! Apiádate de Hyukkie y de mí.

Aishh Donghwa resopló con molestia al ver los ojos de cachorro de su hermano menor—. Está bien, pero YO los llevaré a la escuela. Ni que estuviera borracho para dejarte a mi belleza metálica en tus manos.

Gracias le contestó Donghae con un puchero en su boca.



Y estaba muy agradecido con su hermano, porque había accedido. Sin embargo, no contó con quedarse dormido.

Hyukkie seguro debía estar más que cabreado...

Se vistió a las apuradas. Tiró su mochila dentro del auto mientras le marcaba al celular de su novio.


—Maldición, no contesta —refunfuñó Donghae—. ¡Más rápido, Donghwa! —exclamó exasperado.

—No me grites. No es mi culpa el que te quedaras dormido.

—Pero apúrate que estamos atrasados.

—El atrasado eres tú —aclaró Donghwa para después sonreír con malicia—. Hyukkie te va a cortar las pelotas.


Donghae quería golpearlo al ver cómo se carcajeaba de su situación, pero su hermano le estaba haciendo un favor al llevarlo. Además, tenía razón, su Hyukkie era todo un fierecilla cuando estaba enojado. De seguro lo castraba o algo así.

A toda velocidad, ambos hermanos se dirigieron a la casa de Hyukkie. “Quizá todavía esté ahí esperando”, pensó Donghae esperanzado. Sin embargo, su cuñada le dio las malas noticias.


—Hyukkie ya se fue al instituto.

—¡Maldición! —gruñó molesto.

—Él estaba que echaba humo —continuó Sora divertida al ver la palidez de Donghae ante sus palabras—. Decía algo sobre matar a cierto chico.

—¡Donghwa, arranca! —gritó Hae a su hermano mayor mientras se metía al auto a las apuradas.


A pesar de ir en auto, Donghae llegó tarde a la escuela y justo en el momento exacto que su novio debía presentar su maqueta.


—Llega tarde, joven Lee Donghae —le dijo el profesor de Geografía cuando ingresó al salón.


Donghae observó que Hyukkie estaba parado al frente, su maqueta sobre el escritorio. A Donghae casi se le fueron los ojos al notar que le faltaba un pedazo y estaba bastante maltratada. Al parecer había sufrido algunos percances en el viaje al instituto...

Con temor observó a su novio a los ojos notando como éste le devolvía la mirada con enojo. Donghae se estremeció. Estaba en serios problemas, lo sabía.




—Es que me quedé dormido, profesor —contestó mirando a Hyukkie, luciendo lo más lastimero posible para que lo perdone.




Sin embargo, Hyukkie lo ignoró totalmente desviando su mirada hacia otro lado, evidentemente enfadado.


—Que no vuelva a suceder. Siéntese que interrumpe la presentación del joven Lee Hyukjae.


Donghae asintió nervioso y se dirigió apresurado a su lugar. Estaba más que preocupado. Le había fallado a su Hyukkie y éste estaba enojado con él. Sumado a eso, el profesor observaba con desagrado el trabajo de su novio.

“Que lo apruebe, que lo apruebe, por favor”, rezaba Donghae a todos los dioses.


—Oye, Donghae —le susurró Kyuhyun desde el asiento trasero, esbozando una sonrisa divertida.

—¿Qué? —le espetó Donghae, ya sabiendo de antemano lo que éste le iba a decir.

—Hyukkie te va a arrancar las...

—Cállate —le cortó el discurso enojado—. Y tú también —le dijo al chico que estaba sentado al lado de Kyuhyun.

—¿Qué? ¡Si yo no dije nada! —refunfuñó Sungmin.

—¡SILENCIO! —gritó el profesor a los tres alumnos. Cuando el salón se sumió en un silencio, dirigió su malhumor hacia Hyukjae—. Explíqueme joven, ¿por qué me entrega tan deplorable trabajo? Esto es una vergüenza para la Geografía. ¿Se está burlando? ¿Acaso mi materia no le es relevante?

—No es eso, profesor —contestó Hyukjae apresurado—. Mi maqueta era mejor, solo que se me arruinó en el bus. Le juro que puse todos mis esfuerzos en este trabajo.

—Pues al parecer no se esforzó demasiado.

—Pero profesor, yo intenté...

—¡Suficiente! —exclamó el profesor enfadado—. Tiene un cero, joven Hyukjae. Siéntese, no quiero escucharlo más.


Hyukkie suspiró decaído. Sacó su trabajo del escritorio y se dirigió a su asiento. Donghae tragó duro cuando su novio dejó caer con brusquedad su maqueta sobre la mesa.


—Perdóname, mi amor —le pidió apresurado cuando Hyukkie se sentó en el asiento contiguo—. Me quedé dormido, no lo hice a propósito.


Hyukkie ni siquiera le observó, simplemente sacó un libro de su mochila y puso su atención en éste. Donghae sabía que no estaba leyendo nada, solo era una forma de ignorarlo. Aunque Hyukkie no le haya reclamado nada, la indiferencia era mucho peor. Donghae prefería mil veces escuchar los regaños justificados de su novio antes que ser ignorado como si nada.


—Hyukkie, por favor, háblame.

—¿Joven, Donghae, acaso prefiere que el director le hable? —preguntó el profesor irritado.

—No —contestó con rapidez.

—Entonces guarde silencio si no quiere una amonestación.


Donghae asintió con un mohín en su boca.

Se había quedado dormido, no pudo llevar a su novio al instituto y, por ende, se le había roto la maqueta en el bus. Ahora su Hyukkie estaba enfadado con él y no le hablaba. ¡Todo le salía mal! ¡Todo!


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Ni bien terminó la clase, Hyukjae salió del salón apresurado. Donghae fue tras él, pero al llegar al pasillo, entre tantos estudiantes juntos, lo perdió de vista. Se la pasó todo el receso buscándolo por el instituto sin resultado. Cuando finalmente volvió al salón, se encontró con que su Hyukkie se había cambiado de asiento. Ahora estaba sentado junto a Junsu.


MAL

DI

CIÓN


Rápidamente sintió todas las alarmas de alerta dispararse en su cabeza. Junsu era un vecino de Hyukjae. “Solo es mi amigo”, siempre decía su novio, pero Donghae se sentía un poco inseguro con el tal Junsu. Inseguro porque a veces se le hacía que a Junsu le gustaba Hyukkie y eso no le gustaba nada. Tampoco le gustaba el hecho de que cuando hablaban, parecían tan unidos, confidentes, “como si estuvieran enamorados” le había dicho Kyuhyun una vez para molestarlo. Eso no era cierto, lo sabía, pero de allí en más los celos siempre estuvieron presentes. Bueno, a decir verdad, Donghae admitía que era celoso, y no sólo con Junsu, más bien con todo ser vivo que mire a su Hyukkie por más de diez segundos, pero quitando eso, Junsu se llevaba el primer lugar a posibles y probables “ladrones de novios” en su lista mental de “Hijos de Pu#@“. Por eso, Junsu y Donghae no se llevaban muy bien. A Donghae realmente le desagradaba.


—¡Oh, veo que te han cambiado! —le murmuró Kyuhyun al ingresar al salón—. Ya veo por qué Hyukkie pasó todo el receso juntito a Junsu —terminó diciendo con esa sonrisa malvada.


Donghae observó como Kyuhyun se alejaba riendo a carcajadas, dejándolo a él más preocupado que antes. “¡¿QUE HYUKKIE QUÉ?!“. “¿Me cambió?“.

Sintió un nudo en el estómago. Eso no podía estar pasando. ¡Era como una horrible pesadilla! Estaba bien que Hyukkie se haya enojado con él, se lo merecía, pero no podía ser cambiado. Hyukkie bajo ninguna circunstancia podía dejarlo. ¿Qué iba a hacer sin Hyukkie? ¡Seguro se moría!

“No te está dejando”, le susurró su consciencia tranquilizándolo un poco. “Solo decidió sentarse con ese cabrón de Junsu porque hay una razón completamente entendible que aún no conoces”. Sí, sí, eso debía ser. Hyukkie se cambió de lugar, prefirió sentarse con Junsu antes que con él porque había una razón para nada alarmante. “Sí, eso debe ser. No hay razones para preocuparse”, se dijo mordiéndose las uñas por los nervios.

Sintiéndose más inseguro que nunca, se acercó al banco donde Junsu y su novio estaban sentados.


—Hyukkie —llamó con el corazón latiéndole a mil y las manos sudorosas—. ¿Qué haces aquí? ¿Por qué te cambiaste de lugar?


Hyukkie levantó la vista de su cuaderno para observarlo medio segundo, con los ojos fríos, el ceño fruncido y una expresión nada amistosa. Luego, como si nada, lo ignoró volviendo la mirada a sus anotaciones.

Donghae sintió su corazón estrujarse en su pecho. Él quería arreglar las cosas con Hyukkie, pero no podía si su novio no le hablaba.


—Vete, lo estás distrayendo —le dijo Junsu sonriendo con suficiencia—. Tú solo lo perjudicas.


Donghae perdió la paciencia al escuchar eso. Junsu no era quien para decirle esas cosas. Él no perjudicaba a Hyukkie... Aunque a veces sentía que sí lo hacía. Como en esas ocasiones en las que Hyukkie debía intervenir cuando estaba por agarrarse a golpes con otros compañeros. O cuando se metía en problemas y Hyukkie se veía arrastrado también. Donghae por alguna razón siempre estaba metido en algún lío, su comportamiento era algo pendenciero desde que era un niño.

A su mamá le agradaba que Hyukkie fuese su novio porque decía que él lo llevaba por buen camino, que lo hacía alguien más responsable y tranquilo. Y eso era verdad, Donghae sabía que Hyukkie hacía de él una mejor persona. Si no fuese por su novio, siempre estaría de amonestación en amonestación, llegando a casa con moretones en la cara y con la libreta de calificaciones llena de tinta roja por las materias desaprobadas.

Gracias a Hyukkie podía aprobar las asignaturas con notas decentes. Sin embargo, debido a que su novio le explicaba todo lo que él no entendía, Hyukkie a veces descuidaba su estudio y, en esta ocasión, había reprobado Geografía, la única materia en la que Donghae iba bien.

Donghae ya se sentía bastante mal por su novio, y no ayudaba nada que Junsu le dijera esas palabras dolorosas que sonaban tan verdaderas.


—¡Cállate, Junsu! —le gruñó sujetándole por el cuello del uniforme—. ¿Tú qué sabes? No tienes idea de nada.

—¡Basta, Donghae! Deja de pelear.


Donghae sintió su corazón encogerse aún más. Hyukkie lo había alejado de Junsu de un empujón y Hyukkie nunca lo empujaba, Hyukkie nunca le gritaba y Hyukkie nunca le miraba de esa forma, como si se tratase de una persona problemática. En su novio siempre había una mirada de amor para él, pero no en esta ocasión. Ese día parecía que todo le salía mal. Él no quería que Hyukkie se enoje aún más con él. Donghae solo quería arreglar las cosas entre ellos.


—Hyukkie... —le llamó decaído—. Lo siento. Hablemos, amor —le pidió tratando de acercarse a él.


Sin embargo, su novio resopló molesto negando con un movimiento de cabeza. Se sentó nuevamente en su lugar volviendo su atención a su cuaderno y al libro que yacía sobre la mesa.


—Ahora no —le contestó enojado—. Estoy ocupado, Donghae. Hablaremos después, en casa. Ya estoy cansado de tu actitud violenta. Te dije miles de veces que no me gusta que pelees.


Donghae sintió sus ojos picar, lágrimas acumulándose rápidamente. Hyukkie no solo estaba enojado, sino también decepcionado de él.


—Perdóname, Hyukkie.


En ese momento, ingresó la profesora de Biología al salón. A Donghae no le quedó más opciones que ir a sentarse a su asiento. Antes de llegar a su lugar, escuchó a Hyukkie hablar con Junsu.


Perdóname, Junsu. No quería meterte en problemas.

No te preocupes, Hyukkie. No es tú culpa que tu novio sea un salvaje celópata. Pero deberías considerar buscarte a alguien mejor.


Donghae quería llorar.


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—Decimos que hay una asíntota vertical en X igual a 0 cuando el gráfico de la función se acerca al valor de X igual a 0 infinitamente, pero nunca llega a este valor ya que...


Donghae dejó de escuchar cuando todo lo que la profesora de Matemáticas decía le parecía chino básico. No entendía nada. De todas formas, no importaba si no prestaba atención. Seguramente, Hyukkie se lo explicaría más tarde de una forma más entendible. “Hyukkie”, pensó al instante. Entonces la tristeza volvió como un golpe duro. Hyukkie no le explicaría nada porque su novio seguía enfadado con él. Donghae suspiró decaído.

Cuando fue el segundo receso, Hyukkie permaneció en el salón junto a Junsu. Donghae pasó por su lado, pero éste no le observó ni por un segundo.

Donghae a veces pensaba que no merecía estar con Hyukkie. Su novio era una gran persona. Él merecía estar con alguien bueno e inteligente, no con alguien bruto como lo era Donghae. Junsu se lo había dicho a Hyukkie, y Donghae tenía que admitir que quizá tenía razón.

Pero el problema yacía en que Donghae no quería dejar a Hyukkie. Ellos eran novios desde el jardín de infantes. Donghae lo quería muchísimo, él de verdad lo amaba y no quería desprenderse de su lado nunca. Además, Hyukkie también le amaba, se lo había dicho muchas veces. Eso tenía que contar. Ellos tenían que estar juntos.


“Si Hyukkie y yo nos arreglamos, prometo estudiar más, dejar de pelear y no ser tan celoso. Promesa”.


Bueno, la parte de dejar de ser celoso no estaba muy seguro de poder cumplirla, ya que al finalizar el receso y regresar al salón, al instante se puso tenso al observar a Junsu susurrarle algo en el oído a su novio. Una punzada de celos le atravesó cuando observó cómo le acariciaba la espalda a Hyukkie. Sintió su estómago darle un vuelco cuando Hyukkie lo único que hizo fue sonreírle amable.

Donghae se quería morir.


—Maldito Junsu, deja de tocar a mi novio —murmuró por lo bajo, sus nudillos poniéndose blancos por la fuerza en la que cerraba los puños.


En ese momento quería acercarse y torcerle el brazo al cabrón de Junsu, pero para su buena suerte su tortura finalizó cuando Hyukkie se levantó de su asiento sujetando unas hojas en las manos para hablar con la profesora en un tono tan bajo que Donghae no pudo escuchar nada. Cuando ésta asintió, su novio se dirigió a la puerta y salió del salón contento.

Donghae no quería dejar pasar un segundo más sin hablar con su novio. Era una tortura estar peleado con Hyukkie. Él quería arreglar las cosas lo más rápido posible, por lo que cuando Hyukkie salió del salón, Donghae vio su oportunidad para abordarle a solas.


—Profesora- gritó Donghae tomándose el estómago—. Necesito ir al baño.

—Debió ir en el receso —le contestó la profesora no dándole mucha importancia.

—Pero es urgente —dijo fingiendo una arcada—. Me cayó mal el desayuno.

—Vaya rápido antes de que ensucie el aula —contestó con asco.


Donghae escondió una sonrisa y salió en busca de su Hyukkie.


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Hyukjae regresaba al salón caminando por los pasillos silenciosos del instituto. Estaba feliz porque finalmente, el profesor de Geografía le había aprobado el informe que le había asignado como última oportunidad para pasar la materia.

Luego de su exposición catastrófica de la mañana, Hyukjae se pasó todo el primer receso rogándole una última chance al profesor de esa materia que tanto le costaba. Como el director del instituto escuchó las súplicas de Hyukjae y tenía un buen concepto de él, había obligado al profesor de Geografía a que cediera. Éste, no satisfecho con la decisión del director, se desquitó con Hyukjae asignándole un trabajo que difícilmente terminaría.


—Bien, joven Lee, ya que el director lo tiene en estima, le asignaré una última actividad. Si la realiza debidamente antes de la hora de salida, lo aprobaré.


Hyukjae suspiró aliviado en ese entonces, pero luego se sintió frustrado al escuchar que debía realizar un informe de más de 10 hojas sobre los procesos productivos y economías regionales del país...


¿QUÉ

RAYOS

ES

ESO?


Mientras el profesor se carcajeaba de su situación, Hyukjae salió de la sala de profesores abatido. Estaba más que seguro que reprobaría la materia y tendría que recuperarla en verano. “En vez de pasar las vacaciones junto a Hae...”, se lamentó al borde de las lágrimas. Había planeado muchas cosas en esas vacaciones y, ahora seguramente se las perdería porque debía asistir al instituto. “Si tan solo no se me hubiera roto la maqueta en el camino”. Una parte de él, estaba enojado con Hae, porque cuando lo escuchó excusarse ante el profesor con ese “me quedé dormido" lo quería matar. Pero por otra parte, Hae no tenía la culpa. Toda la culpa la tenía esa señora que venía en el bus y, que cuando el chofer frenó de golpe, se agarró de su maqueta para no caerse. ¡Aish! Si no fuese educado, Hyukjae le habría dicho mil barbaridades, pero en fin, ya todo estaba hecho y él reprobaría Geografía.


—¿Qué pasa, Hyukkie? ¿Por qué esa cara?


Cuando escuchó la voz de Junsu a sus espaldas, Hyukjae recordó que éste era muy bueno en Geografía. Demasiado bueno y sería de mucha ayuda si le diera una mano en el informe casi imposible de realizar.

Con la buena predisposición de su amigo, Hyukjae regresó al salón y se volcó de lleno a realizar el trabajo, aunque la interrupción de Donghae más tarde casi lo saca de su concentración.

Hyukjae sabía que, si Donghae andaba cerca, le distraería de su tarea; y Hyukjae necesitaba concentrarse al cien por ciento, si quería entregar su informe antes de la hora de salida. Por eso, cuando escuchó la voz de su novio llamándole, optó por echarle una mirada fría para espantarle. Aunque no contó con la frase despectiva que Junsu le dijo a Donghae, “que él le perjudicaba”. A Hyukjae no le agradaba cuando alguien decía algo así y, a decir verdad, eran muchas personas las que lo decían. Sin embargo, para Hyukjae, Donghae distaba mucho de ser un perjuicio. Muy por el contrario, Donghae era el centro del mundo para él. Donghae significaba alegría, mariposas revoloteando en el estómago y mucha necesidad de estar a su lado. Lo amaba con todo el corazón, y estaba por encima de todas sus prioridades, incluso el sacrificio que estaba haciendo en ese momento lo hacía para poder pasar sus largas vacaciones de verano junto a su novio. Sin embargo, nadie notaba sus sentimientos por Donghae y decían esa estupidez de que Donghae lo perjudicaba. Su novio no era perfecto, era muy peleonero desde chiquito y tenía una tendencia a meterse en peleas y problemas, pero así y todo Hyukjae lo quería con todo el corazón.

Entonces cuando estaba por corregir las palabras de su amigo, Donghae tuvo que sacar los puños y ponerse en modo agresivo. A Hyukjae en verdad le disgustaba cuando Donghae olvidaba el modo civilizado de resolver los problemas y se lanzaba a los golpes. Por eso, tuvo que separarlo de Junsu antes de que lo golpee, y darle una buena advertencia. Eso de los golpes y las riñas debía de parar.

Su firmeza casi decayó al ver la carita triste de su novio, pero Hyukjae debía mantenerse firme si quería poner punto final a la actitud pendenciera de Donghae.


Más tarde, tras pasarse toda la hora de biología y el segundo receso escribiendo ese informe, recién a la hora de matemáticas Hyukjae finalizó su trabajo con la ayuda de Junsu.

Fue enorme la sorpresa cuando el profesor de Geografía recibió su trabajo y corroboró que no tenía ninguna falta. Así que feliz, Hyukjae se retiró de la sala de profesores con la materia de Geografía aprobada.

Estaba caminando de regresó al salón cuando pasó por el baño y decidió refrescarse un poco. Tenía la mano derecha dolorida de tanto escribir, pero había valido la pena. Ahora no tenía que asistir al instituto en verano para recuperar la materia y tendría todas las vacaciones libres.


Hyukjae estaba lavándose el rostro cuando escuchó la puerta del baño abrirse. Todo parecía normal hasta que sintió unos brazos fuertes que se cerraban en su cintura y lo empujaban contra la pared. Casi se le escapa un grito agudo por el susto, pero su voz fue amortiguada por una boca cerrándose sobre la suya. Cuando fugazmente se percató de que se trataba de su novio, Hyukjae se dejó atrapar por el perfume familiar y la intensidad el cuerpo varonil que lo apretaba contra la pared, las manos acariciándole desesperadamente por todos lados, la boca impaciente que lo besaba.

Hyukjae perdía la voluntad siempre que Donghae le tocaba con toda su pasión, de esa forma que lo dejaba con la mente nublada de deseo, tal como lo estaba haciendo en ese momento. Pero había algo más en esa forma de besarle los labios, en la fuerza con que los brazos de su novio lo tenían inmovilizado contra la pared del baño. ¿Sería preocupación? ¿Inquietud? ¿Inseguridad quizá?

Hyukjae había percibido esas emociones en Donghae antes, en ocasiones como cuando peleaban y Donghae quería reconciliarse con él, pero siempre de la misma forma. Su novio siempre era así ante los problemas, él dejaba las palabras de lado y se lanzaba a los actos, al igual que esta ocasión. En vez de hablar, Donghae lo llenaba de besos, le dejaba la piel marcada con sus caricias y lo hacía gemir de placer hasta que Hyukjae olvidaba el motivo de su enojo y lo perdonaba.

Pero en esa ocasión no estaban en sus casas. Estaban en el instituto, en el baño de varones mientras los demás estudiantes permanecían en clases. Definitivamente no era el lugar indicado para ir más allá de los besos. Sin embargo, su novio no pensaba así.

Hyukjae jadeó sobresaltado cuando percibió una mano cerrarse en su entrepierna, al mismo tiempo que una lengua húmeda y caliente asaltaba su boca. Un gemido estrangulado brotó de su garganta cuando sintió la mano masajear su miembro, su erección creciendo en el encierro de la ropa. Su pulso se aceleró en una carrera descontrolada. La temperatura de su cuerpo se disparó. Sentía la piel arder con la necesidad del contacto, pero ese no era el lugar adecuado para dar rienda suelta a sus deseos. Aun así, se sentía tan débil para detener aquello, tan débil como para parar el placer que su novio le brindaba con su caricia.

Cuando Hae llevó ambas manos a la cremallera de sus pantalones, Hyukjae despertó de la ensoñación en la que había caído. Haciendo acopio de toda su fuerza, empujó a su novio para poner un mínimo de distancia, rompiendo el beso.


—Hae, espera... —susurró con la respiración agitada, los labios hinchados y rojos—. ¿Qué estás haciendo? —preguntó esquivando su rostro para no caer de nuevo en los labios hambrientos que buscaban los suyos—. Para —suplicó con la cara contraída de placer.


Donghae había hecho caso omiso a sus súplicas. Enterrando la cabeza en su cuello, su novio le besó la piel sensible mientras metía la mano dentro de su ropa interior. Hyukjae mordió su labio inferior al sentir los dedos cerrarse sobre su erección. Las piernas le fallaron cuando su pene desnudo fue masajeado con rapidez. Su novio le rodeó la cintura con un brazo para mantenerlo de pie, mientras que con la otra mano le masturbaba raudamente, desesperado, convirtiéndolo en un manojo de gemidos necesitados.


—Shhh —murmuró Hae en su oído mientras incrementaba el ritmo de su bombeo—. No quieres que alguien escuche lo que estamos haciendo, ¿verdad? —preguntó mordisqueando la piel blanquecina de su cuello.


Hyukjae llevó una mano a su boca para acallar sus gemidos, pero todo el esfuerzo por contenerse le resultó imposible cuando sintió la lengua caliente de Donghae paseándose lentamente por el pulso en su cuello, los dientes cerrándose en su piel para luego chupar con ganas.


—Basta, Hae... —pidió jadeando con fuerza, su voz saliendo ronca—. Basta, por favor... —exclamó sintiendo cómo los pantalones y la ropa interior caían mientras una mano se internaba entre sus glúteos—. Detente... Aaaahh...


Las manos de Hyukjae empuñaron la camisa de su novio cuando sintió los dedos palpando su entrada. Donghae estaba loco si pensaba hacer lo que sospechaba.


—Nos van a ver —musitó con el rostro sonrojado, la temperatura de su cuerpo haciendo ebullición. Pero todo lo que escuchó de Donghae fue una risa sofocada y una respuesta despreocupada.

—Que nos vean entonces —dijo antes de dejarse caer de rodillas y tomar con su boca el miembro erguido.


Hyukjae echó la cabeza hacia atrás cuando sintió el calor de su boca envolverle. Un gemido alto se escapó de sus labios gruesos mientras sus párpados se cerraban con fuerza. Sintió la punta de su pene ser succionado fervientemente para después ser tragado hasta la base. Llevó una mano a su boca para cubrir sus quejidos de placer mientras bajaba la vista hasta contemplar a su novio allí, de rodillas, la cabellera negra enterrada en su entrepierna, su miembro entrando y saliendo de esa boca que lo torturaba en un masaje tan obsceno que se sentía desfallecer.


—Dong... hae... Detente... —pidió observando la puerta cerrada del baño.


Su pulso se disparaba aún más al saber que lo estaban haciendo en un lugar público. La adrenalina le recorría el cuerpo al saber lo expuestos que se encontraban. Cualquiera podía entrar al baño en ese momento, otros estudiantes merodeando por los pasillos, o algún profesor pasando por allí.

El corazón de Hyukjae latió más apresurado. El miedo de imaginarse descubierto recibiendo una mamada de su novio le erizaba la piel y, al mismo tiempo, sentía su miembro crecer aún más. No entendía por qué, pero se sentía muy excitado ante toda la situación. El peligro de saberse descubierto en vez de licuar sus deseos, parecía incinerar su cuerpo hasta hacerle sudar. Aun así, Hyukjae estaba bastante seguro de no querer que nadie lo encuentre con los pantalones en los tobillos, con su novio practicándole sexo oral.

Sin embargo, a Hae parecía no preocuparle en absoluto el lugar donde estaban. Porque lo siguiente que hizo fue liberar unos segundos su miembro para lubricar sus dedos y llevarlos a la parte más íntima. Hyukjae mordió su propia mano cuando sintió un dedo atravesar el anillo de músculos y enterrarse profundamente en su canal, su pene siendo atrapado nuevamente en el calor de esa boca que lo succionaba con esmero.

Sentía las gotas de sudor resbalar por su espalda, la respiración agitada, sus cabellos humedecidos pegándose en la frente. Era un hervidero de deseo en ese momento. No había nada más placentero que ser penetrado y chupado al mismo tiempo. Claro, a excepción de ser embestido por un miembro caliente y endurecido, y Donghae lo sabía a la perfección. Porque ni bien introdujo un segundo dedo, éste se puso de pie y lo empujó de frente contra los lavabos.

Hyukjae contempló en el espejo su reflejo. Estaba hecho un desastre, con el rostro sonrojado, los labios colorados y el pecho jadeante. Donghae le tomó de las caderas, metió una pierna entre las suyas para separarlas lo más posible, y empujó su espalda para inclinarle. Cuando observó el reflejo de su novio en el espejo, a Hyukjae no le quedó la menor duda, iba a ser follado en ese instante. Lo podía ver en la mirada lujuriosa de su novio, en la forma en la que mordía su labio inferior humedecido, en el sonido de una cremallera bajarse. A través del espejo observó a Donghae escupir en su mano y llevarla a su entrepierna para lubricar su sexo.


—No hagas ruido, Hyukkie —murmuró Hae depositando un beso detrás de su oreja—. Calladito mientras te lleno con mi ser. Lo voy a hacer rápido y fuerte como te gusta, hermoso.


Hyukjae se sonrojó más al escuchar las palabras obscenas y, a la vez, tiernas de su novio. Él siempre tenía esa habilidad de decir guarradas con una ternura que no sabía si golpearlo o besarle de la emoción.

Hyukjae abrió la boca al sentir la punta roma del duro pene en su entrada; lanzó un quejido mudo al sentir al miembro caliente adentrarse lentamente en su interior. Sus manos apoyadas sobre los lavabos fríos se cerraron ante la presión de ser estirado. Sus párpados cayeron al sentir la intromisión. Donghae era muy grande, demasiado grueso, pero nada que no pudiera soportar. Sabía a la perfección que ese malestar desaparecería y sería reemplazado por el mayor de todos los placeres, el ser embestido hasta el cansancio por un desenfrenado Donghae.

Con un gemido ronco, sintió las caderas de su novio chocar contra sus glúteos. Sintiendo los brazos de Donghae cerrarse en su cintura, éste embistió con fuerza para adentrarse lo máximo posible. Hyukjae lanzó un grito agudo al sentir el pene enterrado por completo en su canal. Respirando agitadamente, trató de relajarse para acostumbrarse al tamaño del miembro que lo llenaba. Donghae dejó caer su cabeza contra la nuca de Hyukjae, su respiración sonando pesada mientras trataba de permanecer quieto a duras penas.


—¿Te gusta? —preguntó Donghae abrazándole con posesión—. ¿Te gusta cómo te lleno, mi amor?


Hyukjae estaba por responder cuando escuchó el trote de alguien por el pasillo.


—Nos van a ver —dijo alarmado, tratando de apartarse de su novio.


Sin embargo, Donghae sacó su pene hasta quedar solo la punta. Luego le embistió con fuerza, haciendo resonar el choque de sus cuerpos. Hyukjae gritó al sentir su glándula ser golpeada de lleno, su cuerpo estallando en una oleada de placer.


—Concéntrate en mí- exigió embistiéndole nuevamente—. Piensa solo en mí.


Donghae estableció un ritmo rápido, fuerte y rudo, la fuerza de sus embistes consumiendo el cuerpo delgado que poseía con desesperación. Hyukjae trató de acallar sus gemidos, pero con el gozo del miembro grueso entrando y saliendo de su interior, todo esfuerzo resultaba inútil.


—Si sigues gimiendo así... nos van... a escuchar... —musitó Donghae entre dientes, empujando enérgicamente, enterrándose con vigor.


Hyukjae sintió la mano de su novio cubrir su boca, acallando los quejidos de placer. Mirándose en el espejo, se observaba así mismo siendo empalado continuamente, su rostro contrayéndose en infinito placer; los ojos brillosos, llorosos al sentir toda la hombría penetrándole deliciosamente, su cuerpo recibiendo los fuertes embistes. Y Donghae no estaba mejor que él. Su novio estaba con el rostro sonrojado, apretando los dientes, la mandíbula tensa, la respiración pesada, el sudor cayendo por los costados de su rostro extasiado.

Era una follada rápida, urgente, áspera, pero tan excitante y placentera, que Hyukjae no podía hacer otra cosa que empujarse contra él, echar sus caderas hacia atrás y recibir las estocadas vigorosas. Tenía la mente nublada de placer. El nombre de Donghae escapaba de sus labios en un murmullo distorsionado contra la mano que lo acallaba.

De repente, todo movimiento cesó cuando Donghae se salió de su interior y le dio vuelta. Arrodillándose, levantó una de sus piernas liberándolo de la molesta zapatilla, el pantalón y la ropa interior. Cuando Hyukjae estaba por ayudarle con la otra pierna, su novio lo levantó de los muslos. Hyukjae sintió su trasero chocar contra el frío de la pared, sus brazos se cerraron en el cuello de Donghae mientras le rodeaba la cintura con las piernas.


—Me gusta más hacerlo así —gruñó contra su cuello al mismo tiempo que se metía en su interior de una sola estocada—. Me gusta más tenerte con las piernas abiertas, bien dispuesto para mí.


Hyukjae sintió su cerebro licuarse al escuchar semejante guarrada. Gimió fuerte al sentir cómo el miembro endurecido como el hierro se enterraba aún más profundo, estrellándose en su próstata todas las veces, el placer estallando tras sus párpados cerrados. Se sujetó con fuerza cuando Donghae retomó el ritmo desesperado de sus penetraciones.





Donghae sintió la boca de Hyukjae cerrarse en su hombro. Los quejidos de placer amortiguados en ese delicioso mordisco. Hyukjae era todo una delicia. Sentir el pene entre esas estrechas paredes, siendo estrujado entre el canal caliente de sus músculos... Donghae podía sentir el orgasmo creciendo rápidamente. Molió su miembro con mayor fuerza, sus caderas estrellándose en esa entrada ajustada.

Llevó ambas manos a los glúteos de Hyukjae, apretándolos mientras sus estocadas se volvían poderosas e irregulares.


—Me corro —chilló Hyukjae en su oído, clavando sus uñas cortas en su espalda.


Donghae aplastó su boca contra los labios entreabiertos. Sacó su pene hasta quedar solo la punta adentro y, después, lo penetró con todas sus fuerzas.

Ambos gimieron en un beso sofocado. Hyukjae se corrió entre sus cuerpos, su espalda arqueándose ante el golpe del orgasmo. Donghae eyaculó su semilla en el ceñido canal que lo exprimía mientras su cuerpo se incendiaba en el más profundo éxtasis.





Minutos después, sintió las piernas de Hyukjae caer laxas. Con cuidado, se retiró del cuerpo delgado y debilitado en sus brazos. Donghae lo sujetó de la cintura manteniéndolo de pie. Cuando su respiración finalmente logró normalizarse, contempló el rostro satisfecho de su amado novio. Hyukjae tenía las mejillas sonrojadas, los párpados pesados, los ojos observándole con un brillo destinado solo a él. Donghae sintió su corazón tranquilizarse, los rastros de los celos desaparecieron ante la mirada embelesada que le destinaba Hyukjae.


—Te amo —susurró acariciando esos labios llenos.


Pero el momento romántico fue roto cuando escuchó pasos aproximarse al baño.


—Vienen hacia acá —se lamentó Hyukjae preocupado.

—No van a entrar —aseguró Donghae sonriendo confiado—. Le eché el seguro.


Sin embargo, el picaporte sonó mientras la puerta se abría lentamente. Donghae palideció sorprendido. En un rápido movimiento, empujó a Hyukjae al cubículo más cercano mientras él recogía la zapatilla de su novio. Cerró la puerta para luego observar a Hyukjae encaramado sobre la tapa del inodoro, sus pantalones y ropa interior colgadas graciosamente de una de sus piernas, el pobre asustado a morir.

El intruso se adentró en el cubículo de al lado. Luego de un momento, lo escucharon tirar de la cadena. Más tarde, abrió el grifo del agua y finalmente se retiró.

Donghae y Hyukjae suspiraron aliviados al quedarse a solas nuevamente.


—Eres un idiota —le dijo Hyukjae molesto, dándole un manotazo en el hombro—. ¿Cómo se te ocurre hacer algo así? Casi nos descubren. Ni siquiera te aseguraste de cerrar bien la puerta. Eres un calenturiento.

—Pero te gustó, ¿verdad? —Donghae sonrió al ver a su novio sonrojado hasta las orejas.

—Eres un inconsciente, imprudente, por eso te metes en problemas y me haces enojar —murmuró subiéndose los pantalones.


Donghae sintió el corazón estrujarse en su pecho. Hyukjae estaba molesto otra vez.

Triste, se arrodilló en el suelo y tomó una de las piernas de su novio. Le levantó con delicadeza y le colocó la zapatilla.


—Perdón —musitó con la mirada arrepentida, sus ojos suplicantes, un mohín lastimero en sus labios.


Hyukjae suspiró al ver lo tierno y vulnerable que se veía Donghae.


—Ya te perdoné desde el momento en que me besaste —le dijo de mala gana, haciéndose el duro, aunque Donghae pudo ver a través de él.

—¿En serio? —preguntó más animado, hasta que recordó que gracias a él, le había costado la materia—. Lo siento mucho por lo de tu maqueta. No quería perjudicarte. En verdad lo siento. Perdóname.

—No te preocupes —le dijo acariciando los mechones de pelo desordenados—. Ya solucioné eso. Tengo un 7 en Geografía.

—¿Y eso? —preguntó confundido. Donghae no entendía nada. Hasta donde él sabía, el profesor lo había reprobado sin consideración alguna.

—Pues por si no te has dado cuenta, me desaparecí todo el primer receso rogándole al profesor una tercera oportunidad. Él cedió, pero me dijo que debía preparar un informe antes de la hora de salida.

—¿Y lo lograste? —interrogó con precaución.

—Por supuesto —Hyukjae sonrió contento—. Junsu me ayudó.

—¡Ese cabrón! —Donghae resopló molesto, recordando las palabras que le había dicho a su novio, esa locura de que “debía buscarse a alguien mejor”.

—No le digas así —dijo Hyukjae con los brazos en jarras—. Y ya deja de ponerte celoso, que a quien yo quiero eres tú.

—No me pongo celoso —refutó malhumorado. Sin embargo, todo rastro de malestar se borró al comprender las últimas palabras de había dicho su novio—. ¿Dijiste que me quieres?

—No —contestó divertido al ver el mohín descontento de Donghae—. Yo te amo y mucho —le dijo enmarcándole el rostro, deseando besarle más que nuca—. Y ahora levántate. No tienes que ponerte de rodillas.

—Pero te gusta cuando estoy de rodillas—. Donghae le guiño un ojo sugestivamente.

—¡Eres un guarro!

—Y te encanta que lo sea.


Hyukjae quiso darle un manotazo, pero en el fondo, Donghae tenía razón.


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Hora de salida.


Cuando finalmente regresaron al salón, Hyukjae le dijo a la profesora que había encontrado a Donghae descompuesto en el baño y se había quedado con él hasta que éste se sintió mejor. La profesora les creyó y les mandó a sentarse, esta vez Hyukjae se dirigió a su lugar junto a Donghae.

Donghae sonreía feliz de oreja a oreja y, entrelazando los dedos con su Hyukkie, le dedicó una sonrisa triunfal al tal Junsu. Con regocijo, disfrutó de la cara malhumorada del cabrón. Sin embargo, su victoria quedó opacada cuando escuchó a su novio jadear adolorido cuando se dejó caer en la silla. Con preocupación, le observó. Hyukkie tenía la espalda rígida, los labios apretados en un gesto adolorido.


—¿Qué sucede, Hyukkie? —le preguntó tomándole de la mano.

—Pues que lo has dejado con problemas para sentarse —contestó Kyuhyun sonriendo de aquella forma malvada—. Los escuché cuando pasaba por el pasillo de camino a la dirección —continuó mientras el color se drenaba del rostro de Hyukjae—. Por cierto, fue muy osado hacer esas cosas en el instituto. Creo que tendré que informárselo a sus padres, a menos que, claro, me paguen por mi silencio. Aprovecho para decirles que la próxima semana saldrá a la venta una nueva versión de Starcraft y me gustaría tenerlo el mismo día del lanzamiento. Gracias.

—Debieron ser más cuidadosos, par de calentones —dijo Sungmin con mirada reprobatoria—. Agradezcan que fue Kyuhyun en vez de algún profesor el que los escuchó. Aunque pensándolo bien, no sé si eso es mejor o peor —terminó diciendo con incertidumbre—. Aprovecho para agregar que a mi me gustaría esa nueva colección de libros de cocina que saldrá la semana entrante. Muchas gracias.

—Amor, no te enojes —pidió Donghae asustado, contemplando a su novio al borde de la ira.

—¡ESTO ES TU CULPA, DONGHAE!


FIN.

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Bueno, espero que les haya gustado. y si no fue así, espero me lo hagan saber para ir a llorar al rincón TT_TT

XD

Hae celosito u.u es un divino <3