único!!
Craig era alguien entregado a su religión, desde pequeño siguiendo el camino correcto y trazado por la iglesia. Hasta este punto en el que era un sacerdote que creía y seguía fielmente en Dios.
En todos sus años en aquella iglesia siempre fue alguien respetado, que guío a otros al camino correcto.
O eso hasta aquel día en el que un hombre más bajo qué el ingreso a la iglesia y Craig no podía quitar sus ojos de encima de este. A cualquier lado que fuera siempre buscaba con la mirada a aquella persona que parecía incómoda con el ambiente.
Y pronto descubrió por boca de otros que Tweek, como se llamaba, era gay y sus padres intentaban llevarlo al camino correcto al llevarlo a la iglesia. Craig tuvo que reprimir la sonrisa en sus labios porque no era correcto alegrarse de que una persona homosexual viniera a su iglesia o la idea de que tenía una oportunidad.
Se despidió de las personas con las que estaba platicando cuando observo cómo Tweek era empujado hacia un confesionario.
Su trabajo era entrar al otro lado de la cabina y escuchar lo que Tweek tendría que decir. Sin embargo, está vez sus pies lo guiaron hasta la misma cabina que Tweek.
Observando de reojo que la iglesia comenzaba a vaciarse ya que era tarde y para estos momentos solo debía sentarse a escuchar a los demás cristianos.
—¿S-sacer-
Craig presionó su mano contra la boca de Tweek y se acercó aún más a su cuerpo, intentando acomodarse en la pequeña cabina.
—Sé que no estás interesado en arrepentirte de tus pecados.— sonrió con sorna.
Tweek mantenía los ojos abiertos en sorpresa, observando detrás de Craig cada segundo, sin entender bien qué es lo que pretendía hacer. Aunque asintió a aquello dicho.
—Antes de que llegarás nunca había pensado en ir contra las reglas de Dios, pensar en pecar era una idea descabellada y me pondría a rezar en cuanto un pensamiento así viniera a mí.
Inclinó su cabeza mientras la acercaba lentamente hasta el rostro de Tweek que ahora parecía más confundido que antes.
—Hay algo en ti, algo que me incita a pecar.— deslizó sus manos de la boca de Tweek, fijando sus ojos en sus labios —Eres el pecado que más quiero cometer.
Empujó sus piernas alrededor de las de Tweek, quedando así sentado en el regazo de este que por instinto posó sus manos en cintura. Rozo sus narices e inhaló el aire caliente.
—Espera, ¿el sacerdote intenta seducirme?
Craig chasqueo su lengua con disgusto. —Soy Craig.
—¡Sigues siendo el sacerdote!
Craig tuvo que callarlo, asustado de que alguien supiera de sus intenciones y probablemente la culpa recaería más en Tweek que en él.
La mayoría fácilmente creería que Tweek lo sedujo e intentaba hacerlo pecar y el pobre sacerdote se había visto obligado a esto.
—Cállate.
Le ordenó y empujó un poco más su cuerpo hacía Tweek, buscando más contacto con él aunque empezaba a sentir calor.
—Es solo que no estoy comprendiendo, estamos dentro de la iglesia y tú eres el sacerdote. Es tan surrealista.
—Bueno, el único perfecto es Dios. No esperes que yo sea igual.— Pauso. —Entonces, debo bajarme y fingir que nada paso o continuar con esto.
Susurró con voz sensual y pudo sentir el cuerpo de Tweek tensándose debajo suyo. Sus manos presionaron su cintura y atrajo su cuerpo hasta golpear contra su pecho donde tomó sus labios con fiereza, moviéndose con agilidad y lamiendo por encima causando estragos en el cuerpo de Craig que se removía inquieto, sujetándose de su sotana que empezaba a estorbarle.
—¿Es tu primera vez?— susurro Tweek contra sus labios.
Craig mordió los labios de Tweek, causando que este retrocediera un poco.
—Deja de hacer preguntas estúpidas o empezaré a arrepentirme.
Tweek observó con detenimiento al chico encima suyo, con el cabello desordenado y su sotana arrugada, el crucifijo en su cuello brillante. Quiso reír, realmente debía estar loco para cogerse al sacerdote de la iglesia a la que sus padres acudían.
Todos amaban al correcto Craig, pero nadie lo amaría más que Tweek en este momento.
Comenzó a desabrochar la sotana larga de Craig, dejando ver su pantalón negro con un bulto presionando en medio, paso sus dedos por encima con gracia.
—¿Estás así por unos simples besos?
Craig le dedicó una mirada enojada, tomando la mano de Tweek y empujándola en su entrepierna para tener más contacto y fricción, agitando sus caderas y comenzando a desabrochar su camisa para dejar ver su pecho sudoroso y brillante para Tweek que se acercó para comenzar a lamer su estómago y pezones, aún con sus manos siendo guiadas por Craig en su pene que cada vez más se sentía doloroso apretando contra sus pantalones.
—No creo que podamos llegar más lejos que esto, no tengo lubricante y tú...te harías daño.
—Sé que se puede usar la saliva. Abrió su boca y sacó su rosada lengua, enseñándosela a Tweek que sintió un tirón en sus pantalones. La imagen erótica de Craig en su regazo con sus labios hinchados, su lengua afuera, mejillas rojas y su pecho sudoroso expuesto a él.
Nadie más sería capaz de ver esta imagen de Craig Tucker.
La saliva comenzó a descender por la lengua de Craig que mantenía sus ojos empañados en él.
—Porque no lames tus dedos mientras yo quito tu ropa.
Craig asintió ansioso, dirigiendo su mano derecha hacia sus labios, abriendo grande y extendiendo sus dedos dentro de su boca, enrollando su lengua alrededor, chupando y lamiendo con ganas.
Tweek solo podía imaginar empujando su pene en aquella boca, hasta llenar sus mejillas y golpear contra la garganta de Craig, escuchando su húmeda garganta por cada golpe dentro.
Tomó de la cintura a Craig, obligándolo a pararse y girar, dándole así la espalda y apoyándose contra la pared de la cabina con su mano izquierda y sus manos todavía dentro de su boca. Tweek tuvo que desabrochar los pantalones de Craig a tientas y cuando pudo lograrlo no espero tanto a tirar de los pantalones hacia abajo junto a la ropa interior de este.
Un nuevo tirón en sus pantalones cuando observo el culo de Craig levantado para él y con su pequeño agujero arrugado. Tuvo que desabrochar sus pantalones y sacar su pene, no pudiendo aguantar más las ganas de tocarse.
Pasó su mano por la punta de su pene, soltando un gruñido cuando un escalofrío recorrió su columna, queriendo tomar todo su pene y comenzar a bombearlo para terminar, pero recordó a Craig y su lindo culo justo delante de sus ojos, pidiendo ser follado.
—Tus dedos deben de saber bien.
Tomó la muñeca de Craig, tirando de su brazo hacia atrás para observar lo mojados que estaban los dedos, rojos y goteantes.
Sonrió y dirigió la mano de Craig hacia su ano, guiándose para presionar sus dedos en su entrada e introduciéndose lentamente; sintiendo el cuerpo del sacerdote tensándose conforme sus dedos iban ingresando cada vez más profundo hasta que desaparecieron de la vista de Tweek, que tuvo que sostener por la cintura a Craig para evitar que se moviera hacia adelante.
—Lo haces bien.
Alabo, dejando un beso en el cuello de Craig que soltó un bajo suspiro.
—Deberás mover tus dedos dentro, extendiéndolo para poder entrar en ti sin hacerte daño.
Explico brevemente a Craig que se mantenía quieto, recibió un leve asentimiento apenas perceptible y observó cómo la mano de Craig comenzaba a moverse dentro con lentitud.
Dolorosos minutos pasaron mientras su mano en la cintura de Craig se había deslizado hasta su pene erecto que requería atención, masajeando sus bolas y su glande con suavidad, recorriendo con sus dedos cada parte hasta comenzar a bombear con algo más de presión. Craig estaba temblando en sus brazos con pequeños suspiros saliendo de sus labios.
Un minuto después Craig empujó su trasero hasta el pene de Tweek, con un gemido que rápidamente fue ahogado por las manos de Craig que agacha su cabeza hacía el suelo.
Tweek soltó el pene de Craig y observo como sus manos dejaban su culo para dirigirse hacía adelante dónde ahora se apoyaba con ambas manos de la pared delante suya, Tweek tomo eso como una señal, alineando su polla en la entrada de Craig, con ambas manos sujetando cada nalga y abriéndolo un poco más para tener mejor exceso. Ingresó con suavidad para no lastimarlo, observando cada segundo en dirección de Craig que parecía estar conteniendo bien su voz.
Cuando al fin pudo terminar de ingresar todo, tuvo que reprimir un gruñido, las paredes anales de Craig lo apretaban tan bien, tomándolo de manera deliciosa. Cómo si hubiera sido hecha para él.
Retrocedió un poco y volvió a ingresar en su agujero; Craig no pudo evitar gemir.
Fue tarde cuando Tweek comenzó a penetrarlo repetidas veces, arremetiendo contra su trasero y cubriendo la boca de Craig con una de sus manos, sintiendo como su respiración caliente chocaba contra su palma. Embestidas cada vez más fuertes y rápidas, el cuerpo de Craig balanceándose hacia adelantes y atrás.
—¿Sacerdote, está bien?
La voz de una señora fuera de las cabinas sorprendió a ambos, Craig intentando empujar el cuerpo de Tweek para que dejara de penetrarlo, pero en cambio lo hacía cada vez más rápido, tomando con sus dos manos sus piernas por debajo de sus muslos y alzándolo con facilidad, teniendo más acceso a su agujero y penetrando más profundo hasta llegar a su punto que hizo volver a gemir a Craig.
—¡¿Sacerdote?!
Craig tuvo que tomar aire para poder hablar y retener sus gemidos, con voz quebrada y baja.
—Perdone, pero es —Pauso cuando Tweek volvió a empujar en aquel punto. —irrespetuoso interrumpir el confesionario—tartamudeo—de otra persona.
Su voz entrecortada, sus manos arañando las piernas de Tweek que era de lo único de lo cual podía sostenerse mientras seguía siendo empujado hacia arriba con delicadeza.
—Esto es importante, váyase.
Mordió sus labios con fuerza, su voz ahogada. Girando su rostro hacia Tweek para besarlo con deseo, dejando escapar toda su voz entre sus labios y oyendo levemente unas disculpas y pasos alejándose de las cabinas.
Tweek siguió un poco más antes de que Craig apretara su ano sobre su pene, rechinar sus dientes y eyacular sobre el suelo, paso un poco más antes de que Tweek acabará, gimiendo contra la boca de Craig y dejándose caer sobre el asiento de la cabina aún dentro de Craig que respiraba con dificultad.
Craig no quería levantarse, no tenía fuerza en sus piernas y tampoco es que quisiera dejar ir el pene de Tweek dentro suyo, aún así Tweek tuvo que recordarle el tiempo. Ayudándolo a pararse y ponerse su ropa aún con el semen fresco en la parte delantera y detrás de su ropa interior y pantalones.
Ambos salieron de las cabinas y se dirigieron hacia un pequeño grupo más en el fondo conversando, Craig tuvo que hacer su mayor esfuerzo por caminar correctamente con sus piernas temblorosas y el líquido pegajoso en su cuerpo.
—Después de todo no fue mala idea venir a la iglesia, madre.
Comentó contento Tweek, dando palmadas suaves en la parte baja de Craig que rechino sus dientes adoloridos, fingiendo una sonrisa.
—Espero verte más a menudo.