Dejarlo todo por amor (Peter Pan y Tú

Sinopsis

Todos critican esa unión entre ellos, no quieren que ella este con un cruel villano. Un simple hechizo de amor le hace creer que él la ama, sus ojos están vendados con tal de que no vea sus malas intenciones. Pero un despampanante sentimiento surge en su corazón. Desgraciadamente a ella le hacen ver la repulsiva verdad. Y tristemente llega a perder la confianza debido a una persona especial. Deseando poder olvidar todo, o simplemente desaparecer. Sus pensamientos le aconsejan que cruce esa línea y así olvidara, los olvidará. Pero él está dispuesto a dejar toda la magia y el poder solamente para estar con ella. Nunca creyó que ella fuese demasiado especial. Le había enseñado todo ese noble amor que le tenía. Aún inseguro por lo que cometería, no la dejó sola, no permitiría perder algo muy valioso, nada sería lo mismo si ella desapareciera. -¿Lo harás? ¿Enserio lo dejarás todo por ella? -cuestionó. Este solo le dio una última mirada. Tendría toda la magia y el poder, pero no la tendría a ella. O la tendría a ella pero perdería todo lo que había anhelado una vez. El mencionado dio un paso hacia atrás, su mente decía que él tendría todo el poder que siempre quiso tener, pero su corazón le decía que nada sería lo mismo sin ella. Teniendo su respuesta habló-. Si, soy capaz de dejarlo todo por amor -y tras decir eso, corrió detrás de ella para lograr alcanzarla y no vo

Estado:
En proceso
Capítulos:
36
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
16+

[1] Un amor..

Erase una vez...


En un hermoso lugar donde se encontraban personas, cada uno de ellos tenía su historia o mejor dicho su cuento. El lugar no era exactamente un gran bosque, podían ser grandes campos llenos de hermosa flora y fauna, mares desconocidos que muy pocos se atrevían a enfrentar, islas poco conocidas donde abundaba la eterna juventud y países llenos de gracia y locura.


Todos eran buenas personas, sus corazones estaban llenos de bondad y cariño, no había personas que tuvieran una pizca de maldad.


Todos los días eran de paz y tranquilidad. Los niños jugaban y cantaban felizmente, las personas se ayudaban mutuamente cuando alguno de ellos tenía problemas, muchachas cantando mientras recogían pequeños frutos del bosque, jóvenes enamorados que caminaban tomados de las manos con las mejillas pintadas de un leve tono color carmesí.


Pero no eran los únicos, había princesas con una gran belleza llena de sencillez; pero no te dejes engañar, detrás de esas caras bonitas se encontraban hermosas chicas que poseían una gran inteligencia y a decir verdad no veían la necesidad de que un príncipe las rescatara desde lo más alto de una torre.


Había sirenas en los mares, estas poseían una belleza extrema que hacía que te quedaras viéndolas tontamente, pero no creas que todo lo hermoso no tenga maldad, si llegaras a toparte con una de ellas no te sorprendas cuando empiece a cantar; su voz es tan hermosa que con solo escucharlo por unos segundos hace que te acerques a ellas y no sientas la noción del tiempo, mientras que ella canta te acercas lentamente a ella admirando su belleza y su hermosa voz... hasta que de sorpresa ella puede llegar a agarrar tu brazo y atraerte hacia ella haciendo que caigas al agua, ella tomaría ventaja y nadaría hasta lo más profundo del mar solo para ahogarte.


Habían piratas que se la pasaban navegando en los mares, navegaban en busca de criaturas míticas o simplemente en busca de riqueza, si llegas a toparte con uno de ellos, te contarían extraordinarias historias donde había vivido sus aventuras, algunas de ellas podrían ser ciertas, otras... podían llegar a ser una completa mentira y te engañarían.


(...)


No hacía falta decir que en algunas partes del gran lugar se encontraban diferentes reinos. Eran familias que poseían el don de tener lujos y riquezas, y también se encargaban de que en su reinado no hubiera problemas.


Había un reino donde habitaba una familia, solamente eran 3 personas, estaba compuesta por la reina, el rey y la pequeña princesa. Eran una familia humilde y llena de bondad y amabilidad. La pequeña princesa era aventurera, amable, le daba igual si los demás tenían fortuna o no, no era una niña que se preocupara tanto por la realeza. Era muy diferente a sus padres.


Estos la educaban para que fuera una princesa llena de clase, para que fuera una muchacha tranquila y que se casara con una buena familia, como la de ellos.


La pequeña niña se la pasaba fuera del castillo, se mantenía afuera todo el día porque sus padres, al ser la reina y el rey, se la mantenían ocupados la mayor parte del tiempo.


Debido a esto, a la pequeña le gustaba estar en el bosque donde jugaría con algunos niños del pueblo. Pero hubo un día en el cual se encontraba caminando en el bosque, veía a pequeños pájaros volar juntos, unas cuantas ardillas que revoloteaban por las ramas de los árboles y una que otra mariposa que se le atravesaba en su camino.


Pero de la nada escucho un pequeño sollozo detrás de un árbol, esta camino sigilosamente hasta el árbol, rodeó el árbol y se encontró con un niño aproximadamente de su edad.


Ella vio como pequeñas lágrimas caían por las mejillas del niño, el pequeño tenía los ojos cerrados, la punta de su nariz estaba un poco roja.


Cuando el pequeño abrió los ojos, se sorprendió al verla. Rápidamente giro su rostro para que ella no le viera la cara, pero ya era demasiado tarde, pues ya había visto su rostro lleno de lagrimas.


—¿Por qué lloras? —preguntó la pequeña niña.


Este solamente se quedo callado por unos segundos pero luego habló.


—Porque...no le caigo bien a nadie—dijo en un sollozo—. Todos me ignoran, y se burlan de mí por ser débil —.


La pequeña solamente se acerco y se sentó a la par de este.


—Eso no es cierto... no te estoy ignorando y no veo que seas débil —dijo con honestidad la niña.


Y esas fueron las únicas palabras que crearon una linda amistad entre los dos pequeños.


(...)


Pasaron los años y aquel par de niños eran mejores amigos, todos los conocían por ser "la pareja divertida y bromista". Se ganaron ese apodo debido a que hacían pequeñas bromas a los aldeanos, jugaban con los demás niños, lo que cualquier pareja de amigos harían.


(...)


Los días se convertían en semanas, las semanas en meses y los meses en años. Ahora el par de jóvenes tenían 17 años, ya no eran los pequeños niños juguetones que se la pasaban jugando en la aldea. Con el paso de los años la joven se había dado cuenta de que poseía el don de tener magia.


Ella era una jovencita hermosa, muchas la envidiaban por su belleza e inteligencia, y él era el mismo joven de la aldea. Las personas pensaban en que ¿Cómo una princesa podía estar con alguien poca cosa como él? Pero aún así a ambos les daba igual los comentarios de los demás.


Llego un momento en el que ambos ya no se veían como amigos. Con el paso de los años, ambos llegaron a desarrollar un sentimiento por el otro.


Ese sentimiento hacia que se les acelerada el corazón cuando veían a su amigo, sus manos sudaban cada vez que se agarraban de las manos, ese leve sonrojo en las mejillas de ambos aparecía cuando estaban muy cerca y claro, no podían faltar esas mariposas que revoloteaban en sus estómagos cuando estaban juntos.


(...)


Ambos jóvenes de habían dado cuenta de que estaban enamorados del otro. Su amor era tan grande que ignoraban los descarados comentarios de los demás. Pero toda esa magia y fantasía se desvaneció cuando sus familias no aceptaron la unión entre ellos dos.


La familia de la chica no aceptaba que su hija estuviera enamorada de un chico pobre. Y la familia del chico no aceptaba que su hijo estuviera enamorado de la princesa, era algo imposible para él.


Los días soleados se convirtieron en días nublados, ambos jóvenes ya no se veían, ninguno sabía nada del otro. Ellos se enviaban cartas para mantenerse comunicados.


Hubo una noche en la que la princesa salió del castillo a escondidas sin que nadie la viera. Y el chico había salido de la aldea sin que nadie lo notara. Habían planeado encontrase en el bosque esa misma noche.


Ambos jóvenes se adentraron al oscuro y profundo bosque, caminaron y caminaron hasta que se encontraron. Los dos salieron corriendo en dirección al otro haciendo que se dieran un gran abrazo. Seguido de eso se dieron un beso lleno de amor, cariño y necesidad. Ellos sabían que esa sería su última noche juntos. Los besos subieron de nivel y decidieron demostrarse el amor que le tenían al otro.


Esa noche, aquella pareja decidieron compartir su amor, se demostraron el amor que le tenían al otro.


Después de esa noche, ninguno de los dos se volvieron a ver.


Los días pasaron y ahora aquella princesa ya tenía 18 años y estaba lista para tomar el puesto de sus padres. Se convertiría en reina en unas cuantas horas.


Las horas pasaron y ella ya no era una princesa, ahora era una reina. Todos la felicitaban y celebraban. Ella sin embargo estaba feliz pero había una pequeña parte de su corazón que hacía que no estuviera feliz completamente.


Lo que ella no sabía era que en su vientre se encontraba el fruto del amor que tenia con aquel chico.


(...)


Pasaron los meses y ella se encontraba en el jardín del castillo leyendo un libro en voz alta para que escuchara la pequeña criatura que se encontraba en su vientre.


Al principio la noticia era un escándalo por todo el reino pero luego esos murmullos se convirtieron en felicitaciones hacia la muchacha, nadie la criticaba porque sabían que ella sería una gran madre.


Pasaron 3 meses y ahora había una pequeña princesita en el castillo, sus llantos se escuchaban por los pasillos. Todos celebraban pues ya había una integrante más en la familia.


Ella estaba feliz por su bebé, pero un pensamiento le decía ¿Dónde está él? pero ignoro aquel pensamiento que la intrigaba.


(...)


Una noche ella se encontraba en la ventana de su cuarto, estaba admirando la luna y las estrellas hasta que uno de sus sirvientes tocó la puerta de su cuarto. Este entró y le dio una pequeña cajita con unas flores, salió de su cuarto para darle privacidad.


Ella con curiosidad abrió la pequeña caja y vio que tenía muchas cartas e incluía un pequeño collar con una flor.


Unas lágrimas escaparon de sus ojos al ver de quien eran las cartas. Eran de su amado. Pasó toda la noche leyendo las cartas, a la mañana ella iba decidida a ir a verlo pero una noticia le destrozo el corazón.


El joven muchacho al que amaba lo habían envenenado, habían encontrado su cuerpo en la sala de su casa, en la pequeña mesa de madera se encontraba una copa con vino, pero el vino estaba envenenado.


Todos decían que el mismo se había envenenado pero cambiaron de opinión al ver que en la cocina había una botella abierta de vino que venía acompañada de una nota que decía "espero que lo disfrutes, Att: A. A." entonces rápidamente supieron que la botella estaba envenenada.


Ella lloraba en su habitación, había muerto la persona a la que tanto amaba. Pero su llanto paró al ver que tenía más cartas por parte del muchacho. Esta las abrió y sus ojos volvieron a votar lágrimas al leer las cartas.


Pues estas traían poemas dedicados a ella y a su hija, eran cartas de amor para ella y la pequeña princesa, y en la última carta decía que el lucharía para poder estar con ella y cuidar también de su hija.


Una cosa era clara, el nunca dejo de amarla ni a ella ni mucho menos a la pequeña princesa.