MAKE A WISH: pide un deseo Yoongi | YM.

Sinopsis

La costumbre antes de apagar la velas era pedir un deseo. Sin embargo Yoongi nunca creyó que el absurdo deseo que había pedido se haya convertido en realidad. ¡Ahora no sabía cómo lidiar con la situación! 🎂Os. 🎂Ym. 🎂Romance. 🎂🎶Homenaje al birthday de 윤기.

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16+

𝑴𝒂𝒌𝒆 𝒂 𝑾𝒊𝒔𝒉 ✨



La alarma resonó normalmente a la misma hora en que se levantaba para ir a trabajar. Sus rulos de color chocolate claro estaban revueltos en el aire.


—Ahh, otro día más— exclamó con cansancio quitando los restos de saliva en las comisuras de sus labios finos y rosados. Siempre tenía la costumbre de que cada vez que estaba en una cómoda posición listo para dormir empezaba su boca segregando la saliva, desbordándose entre las esquinas de sus labios.


Cuando estuvo limpio con la reciente ducha se colocó en conjunto de hoy y de todos los días en la oficina, una camisa blanca con pantalones, saco de botones de color grisáceo y la corbata de color rojo quemado con franjas delgadas del color dorado.


En el comedor comió un breve desayuno porque estaba contra el reloj por haberse tardado en la ducha. Se colocó sus zapatos negros brillantes por la lustrada de ayer.


Camino hacia adelante para abrir la puerta de la cerca café.


—¿Yoongi, ya vas para el trabajo?— su vecina entablaba conversación cada vez que salía en la misma hora y en esas horas ella se encontraba siempre regando las plantas cerca de la valla.


—Si, señora Hana y ya se me está haciendo tarde— rio nervioso mientras revisaba el reloj de su muñeca. La señora de cincuenta años sonrió al jovencito.


—Que tengas un buen día.


—¡Igualmente señora Hana!— subio a su automóvil arrancando directo a la empresa.


Al llegar se estacionó caminando apresuradamente en el interior del edificio de la empresa en que trabajaba como administrador. Se golpeo en hombro cuando trato de entrar en el momento justo que las puertas se cerraban. Los trabajadores del interior lo observaron con mala cara y tuvo que dar una pequeña reverencia como disculpa.


Acomodo su bolso negro cruzado en el pecho. Mirando las puertas metálicas.


—Otra vez tarde Hyung— una vocecita se escucha al lado suyo teniendo que girar su cabeza para verlo. Era el rubio de sonrisa espléndida un poco más alto que él, percató que llevaba documentos en sus brazos.


Se llamaba Park Jimin, el perfecto e inalcanzable park Jimin, era amable y servicial con todos los empleados, hacía bien su trabajo que era excelente a los ojos de los demás y del jefe por supuesto; también por ese motivo tenía millones de premios cada año por ser el mejor empleado del año. Quería, deseaba ser como él, perfecto y radiante con una sonrisa.


Sin embargo era totalmente diferente, un desastre andante y el menos importante de ahí.


Suspiro apartando la mirada a otra parte lejos de Jimin, estar cerca de él le hacía verse lamentable.


—Hyung... Ya es nuestro piso— exclamó dulcemente apretando los papeles en su pecho. Yoongi salió de sus pensamientos asintiendo saliendo del elevador observando los escritorios, sillas y ordenadores junto a la gran vista de los edificios.


Camino a su escritorio que hasta cerca de la pared de cristal.


—¡Oh, Yoongi! Me alegro que hayas venido— el nombrado asintió con extrañaba confusión en su rostro de la mujer de recursos humanos.


—Si, señora Suran— respondió sin quitar la expresión de su rostro.


—Ven conmigo un momento— tomó la muñeca del castaño escuchando las exclamaciones del contrario.


Suran sonrie al ver la puerta que decía prohibida la entrada solo para personal autorizado.


—¿Qué es lo que sucede Suran Noona?— entro junto a ella observando la oscuridad hasta que Jungkook su compañero y amigo de trabajo estaba con un pastel con velas y junto a Suran le cantaban el feliz cumpleaños.


Su cuerpo se paralizó parpadeando para ver si era real, ¿hoy era su cumpleaños? Miro el reloj observando la fecha en una esquina, definitivamente era su cumpleaños, nueve de marzo.


—Yoongi, pide un deseo y sopla las velas— la voz de Suran le saca de su ensoñación. Sonrió levemente acercándose a las velas que formaban lo que cumplía.


Pedir un deseo, era absurdo, una cruel fantasía para los niños que se podía cumplir.


—Noona, ya no soy un niño— refutó con una expresión incrédula.


—¡Ya lo sé! estas en tus treinta ahora pero, hazlo por mí— Yoongi exhalo al ver su mirada convencedora.


—De acuerdo— junto sus manos cerca de sus labios cerrando sus ojos lentamente.


¿Qué puedo pedir? Ah, que pueda leer la mente de los demás.


Abrió sus ojos con una traviesa sonrisa, era absurdo que se le cumpliera.


Y por último sopló las velas siendo apagadas con rapidez.


—Felicidades de nuevo Hyung— sonrió Jungkook dejando el pastel encima de unas cajas del almacén.


—¡Hay que partir el pastel!— exabrupto emocionada Suran, Yoongi sonrió asintiendo. El interior era de chocolate— Yoongi, dale este pedazo a Jimin el se tomó el atrevimiento de buscar el pastel— Yoongi se sorprendió, Jimin había sido el que compró el pastel.


Salió del almacén para ir al lugar donde se encuentraba Jimin. Suspiro nervioso al verlo sentado con un rostro concentrado viendo unos papeles y ojeando la pantalla del ordenador por leves momentos. Cuando estuvo cerca carraspeo obteniendo su atención.


—Yoongi Hyung— con una sonrisa radiante se levanto del asiento.


—Suran Noona, me dijo que te diera este trozo de pastel— exclama extendiendo el plato con el pastel. Jimin rio suavemente tomando la esquina del otro lado inevitablemente tocó los dedos de Yoongi que se paralizó al escuchar la voz del rubio.


«Ah, espero que le haya gustado el pastel  a Hyung, me esforcé en buscar uno perfecto para él»


—¿¡Ah!?— exabrupto con sus ojos sorprendidos y Jimin se sobresalto dejando el plato en su escritorio.


—¿Ocurre algo Hyung?— Yoongi parpadea mirando su rostro lleno de confusión.


—T-tu acabas de decir que...


—¿Eh, Hyung? Yo no he dicho nada— Yoongi jadea negando revolviendo sus caballos castaños.


—¿Q-qué?— retrocede dándose la vuelta para correr directo al baño. Estaba  estupefacto, Jimin había hablado perfectamente pero, él lo había negado con sinceridad.


¿Qué es lo que pasaba?


Accidentalmente chocó con otro empleado justo en el hombro.


«Ojalá haya un buen almuerzo en la cafetería»


Yoongi agrandó sus ojos viendo al hombre con el que había chocado.


—Fijate por donde caminas— exclama con irritación yéndose a la cafetería. Yoongi se queda solo en el pasillo con su rostro pálido solo observando la espalda del empleado.


—Yoon Hyung ¿le diste el pastel a Jimin Hyung?— se acerca Jungkook. Yoongi gira a verlo para luego tocar su antebrazo viéndolo fijamente.


«¿Qué le pasa a Yoongi Hyung? Su rostro se mira más pálido de lo normal»


El castaño aleja su mano con rapidez con miedo, observo a Jungkook; sin embargo, cuando escucho su voz jamás vio que sus labios se movieran solo estaba su rostro de incertidumbre.


—Tengo que ir al baño— dicho eso se fue con rapidez poniéndole pestillo a la puerta viéndose al espejo— Min Yoongi a tus recién treinta años ya estás loco de la cabeza escuchando voces en su cabeza— agrandó sus ojos al percatarse de lo sucedido.


Voces en sus cabezas.


El deseo de cumpleaños, leer las mentes.


—¡Mierda!— taco sus mejillas sin poder creerlo, el deseo se había cumplido. Ahora estaba jodido.


Podía leer la mente de las personas con solo un toque o roce.


—Bien Yoongi, solo tienes que alejarte un poco de las personas para no leer sus mentes— asintió para luego jadear al verse hablando así mismo en el espejo.


—¿Ya vas a salir del baño?— una voz de afuera lo asustó. Ahora estaba todo paranoico después de que su deseo de cumpleaños se haya cumplido.


Ahh, si hubiera sabido que se podrían cumplir mis deseos entonces hubiera deseado ser millonario.


Acomodó por última vez sus cabellos abriendo la puerta mirando al mismo que había chocado.


—Hazte un lado chico— exclamó con molestia. Yoongi evitó rozarlo para no leer sus pensamientos.


Camino directo a su escritorio para hacer su trabajo y olvidar por momentos lo que le pasaba. Se sentó encendiendo la PC. Inevitablemente giro su cabeza para ver el ventanal siendo cubierto por la cortina de un material sólido que se apegaba al ventanal para que el sol de la tarde no le estorbara su rostro.


El jefe bajo por las escaleras en medio con su maletín en mano.


—Nos vemos mañana— sonrió bajando los últimos escalones. Suran se levantó de su puesto colocándose enfrente del inicio de las escaleras cuando jefe se había ido.


—¡El jefe se ha ido!— grito emocionada, mientras que los empleados se levantaban con rapidez agarrando sus cosas y apagando sus ordenadores. Yoongi sonrió divertido al ver a sus compañeros salir casi corriendo directo a los ascensores— Yoongi, ¿Qué esperas? Hoy el jefe se fue temprano— tomó su bolso.


—Los alcanzo luego— le sonrió y la de recursos humanos asintió yéndose directo a los ascensores. Yoongi suspiro aliviado, ahora sólo faltaba que esperar un poco para que el ascensor estuviera vacío y así no tocar a ninguna persona y poder leer sus mentes.


Miro su reloj y se levantó cuando había pasado varios minutos. Apagó su ordenador acomodando su bolso cruzado a su pecho.


—Yoongi Hyung, ¿ya te vas?— su voz hizo que se sobresaltara girando su cabeza con rapidez viendo a Jimin con su mochila en los hombros junto a una sonrisa.


—S-si— creía que era único que estaba todavía en la empresa— ¿por qué estas todavía aquí?


—Ah, b-bueno...tenía algunas cosas que hacer todavía— su voz estaba tildada con timidez y no pasó desapercibido su sonrojo en las mejillas; sin embargo, no le dio importancia.


—Entiendo. Nos vemos mañana— dio una leve venía y camino a los ascensores con Jimin siguiéndolo que le provocó escalofríos.


Se giro para verlo y Jimin se detuvo cuando casi choca con su espalda.


—¿Por qué me sigues?— Jimin rio negando.


—Claro que no Hyung, solo voy a tomar el ascensor para ir a casa— Yoongi se giro de nuevo para que no vea sus mejillas llenas de bochorno al no haber pensado en esa posibilidad.


Dio un toque a los botones para ir a la planta de abajo, por lo menos no había nadie que le forzará a rozar con Jimin y leer su mente de nuevo. No podía creer que Jimin haya descubierto el día de su cumpleaños cuando no habla con él, de seguro Suran se le había salido de su boca y Jimin como buen samaritano que era quería ayudar.


Suspiro cansado esperando en el interior del ascensor escuchando las reparación del rubio en la otra esquina, por supuesto él estaba lejos de él para no poder tocarlo.


Las puertas se abrieron y salió lo más rápido posible, quería ir a su casa, darse una ducha y cenar.


—Hyung, nos vemos— asintió con una leve sonrisa incomoda y salio por las puertas de cristal sin ver más el rostro de Jimin.


Un día más hizo la misma rutina y esta vez era un saco y pantalones azul oscuro con corbata gris. Tocó los botones del ascensor para ir a la planta de arriba. Jadeo asustado en su mente cuando miro el centenar de personas en el interior cuando las puertas se abrieron.



—Buenos días Yoongi Hyung.


Oh no, tenía que ser justamente este día para hallarse a Jimin y compartir el ascensor con él.


—B-buenos días, Jimin-ah— el rubio sonrió.


—Entremos antes que cierren las puertas— entró buscando al fondo del ascensor.


Yoongi apretó sus puños entrando también buscando con la mirada un lugar menos lleno y tuvo que gritar cuando había un hueco en el rincón con Jimin alzando su mano para que fuera donde él.


Que mala suerte. No tuvo opción y se metió en el hueco tratando de no rozar el hombro con el de Jimin que sentía que su mirada estaba al frente con un sonrojo en sus mejillas. Algunas personas se metieron más antes que las puertas del ascensor cerraron.


Jimin no tuvo más remedio que acercarse más a su Hyung y tocar su hombro con el contrario.


¡NO!


Yoongi cerro sus ojos apretando sus labios y puños.


«Se mira tan lindo con su cabello alborotado»


Abrió sus ojos rápidamente sin poder creerlo, sonrió de lado, al parecer al perfecto Jimin le gustaba alguien.


Se inclinó levemente mirando alrededor para ver quién era el que estaba enamorado Jimin.


De repente las personas se hicieron más para atrás y tuvo que encerrar a Jimin con sus dos brazos para que no fuera golpedado. Sintiendo su respiración contra su pecho y Yoongi oliendo su cabello.


El castaño podía sentir los latidos resonantes cuando Jimin estaba en su pecho.


«¡oh por Dios! ¡Hyung, me está protegiendo! Me siento cálido en su pecho, ¿esto es un sueño? ¡Me siento en uno! Yoon, haces que me enamores más de ti»


Al escuchar sus pensamientos agrandó sus ojos. ¡Del que estaba enamorado Jimin era él mismo! Esto es malo, muy malo.


¿Por qué Park Jimin está enamorado de mí?

Esa fue su duda. No tenía nada en especial en él.


Se separó mirando las mejillas rojas de Jimin que reía nerviosamente.


Salió del ascensor todo espantado saludando a Suran rápido y sentarse en su silla mirando de reojo al rubio que saludaba a Suran con una sonrisa amable, como es que estaba enamorado de alguien como él.


Sus hombros cayeron derrotados tratando de olvidar eso encendiendo la PC. La jornada laboral se hizo muy noche, a las diez de la noche el jefe se despedía de sus empleados como un rostro cansado. Y los demás lo imitaron buscando los ascensores.


—¡Ahs! Porque justamente hoy está lloviendo— replica Suran viendo la pared de cristal con gotas de lluvia un poco apañado el vidrio— Yoongi, ¿llegarás a tu casa bien?— el castaño que todavía se encontraba haciendo su trabajo asintió mientras revisaba unos documentos.


—Cuídate cuando termines de trabajar— Suran le apretó un hombro y se fue con su bolso rojo oscuro.


Yoongi suspiro profundamente tocando el puente de su nariz esperando la llamada para mandar a hacer la cantidad de bolígrafos que necesitaba la empresa para vender a los emprendedores. Su pierna estaba inquieta mirando el teléfono de la oficina.


—¿Hyung, te falta mucho?— esa voz.


—Estoy esperando una llamada para mandar a imprimir los diseños en los bolígrafos— Jimin frunció el ceño.


—De eso se encarga Hyunjin, el de las pasantías— Yoongi asintió.


—Lo sé, solo le quise ayudar porque tenía un compromiso y no podía cancelarlo— Jimin se sentó en la silla de otro escritorio acercándose al castaño que miraba con detenimiento un bolígrafo.


—Déjame ayudarte— Yoongi giro su cabeza para observarlo.


—No es necesario Jimin— sonrió incómodo dirigiendo la mirada de nuevo al bolígrafo. El sonido de una llamada le interrumpió la conversación, Yoongi atendió con rapidez.


—¿Si? Ya pueden realizarlo...bueno le daré primero la revisión al diseño de los bolígrafos y te mando a confirmar— asintió dejando el teléfono en su lugar para agarrar el mause— ¿Qué? El diseño es diferente— murmullo para luego revisar el documento en físico tratando de hallar la diferencia de esta.


—¿No te lo dijo? Hyunjin cambio el diseño, esta bien, Hyung— Yoongi suspiro cerrando el documento.


—No me había dicho— tomó el teléfono y habló y lo confirmó empezando a laborar el diseño en los bolígrafos.


Se levantó apagando la laptop de escritorio acomodando su bolso cruzado en el pecho. Jimin se levantó con una sonrisa dirigiéndose con su Hyung al ascensor escuchando la lluvia de fondo.


Estando afuera Yoongi pudo visualizar el cielo oscuro con tonos extraños por la lluvia arrasadora. Jimin estaba viendo las reacciones de Yoongi.


—Ya es muy tarde para que un transporte público este por las calles, Hyung— musito lentamente, buscando la manera para que Yoongi se quedara en su departamento— puedes quedarte en mi departamento hasta mañana— el castaño no se sorprendió al escucharlo, era algo obvio estando él enamorado de su persona.


—No es necesario me iré en un taxi— negó Jimin apretó sus labios.


—Hyung...


—¡Oh, mira! Un taxi esta por ahí, nos vemos Park— huyó de él colocando sus manos para cubrirse un poco de la lluvia llegando al taxi.


Jimin miro desde la distancia con una expresión enmudecida mirando que el hombre del taxi negaba para luego marcharse. Yoongi estaba desesperado, el taxero le había dicho que no trabajaba por motivos del pronóstico del tiempo. Una mierda.


Sintió que la lluvia ya no llegaba a su cuerpo por el paraguas que le habían colocado, el mayor giro a ver el rostro de Jimin el que sostenía el paraguas.


—Jimin, no es necesario esto, necesito ir a la estación tal vez encuentre otro taxi— quiso alejarse pero, Jimin tomó su antebrazo para que no saliera de la protección del paraguas sombrilla. Oh no, una escena se presentó en su cabeza por medio de Jimin.


El castaño está sentado en un cómodo sillón individual junto a una pequeña sonrisa de felicidad con Jimin sacándole sus cabellos con una toalla feliz por complacer a su mayor.


Parpadeo alejándose del toque de Jimin, estaba asombrado y un poco asustado por la escena que vio por el rubio.


—Mi departamento está cerca, Hyung— Yoongi suspiro, sin otra opción asintió mirando que la sonrisa de Jimin se iluminaba.


Estando ahí, Yoongi estaba sentado en el sillón individual mirando alrededor temeroso secándose las palmas de sus manos en el pantalón medio húmedo por la lluvia que todavía no cesaba.


—Hyung, toma esta pijama, jamás la he usado— llegó Jimin extendiendo hacia él la ropa doblaba, sin querer Yoongi tocó los dedos de Jimin cuando iba a tomar la prenda.


«Por supuesto que no la he usado, espere que este momento llegara, Yoongi Hyung con la pijama que mandado a confeccionar ¡Hasta es a juego con mi pijama!»


Yoongi tomó rápidamente las prendas colocándola en su pecho sintiendo sus mejillas calientes y su corazón errático. ¿Qué es lo que había dicho Jimin?


—V-voy al baño— se levantó rápido siguiendo las indicaciones de Jimin.


Se puso la pijama mirándose al espejo mirando el diseño con detenimiento. La blusa y el pantalón eran de color negro como rayas blancas delgadas, en el bolsillo pequeño cerca del corazón había un dibujo de la cara de un gato que le hizo cubrir sus mejillas cuando las miro rojas de la vergüenza. Que se creía ese mocoso al confeccionar esta pijama y encima con un dibujo de un gato en el bolsillo delantero de la camisa.


Salió del baño luego de unos minutos viendo a Jimin con los más brillantes de lo normal que le hizo bajar la mirada a la pijama que usaba y si era a juego con la suya. Los patrones eran los mismos solo que el blanco estaba en toda la prenda y las rayas delgadas negras sin ningún diseño en el bolsillo de la camisa.


—Hyung, t-te miras muy bien con esa pijama— exclamó tímido y sonrojado mirando a Yoongi que rehuía a su mirada.


—Este... — carraspeo sin nada que comentar al respecto.


—Toma— le dio una mascarilla para los ojos— las cortinas del ventanal son muy delgadas y puede que te moleste las luces de los edificios— Yoongi agradeció con una pequeña sonrisa. Se acostó en el sillón cómodo cubriendo su cuerpo con las mantas que le había dado el rubio— buenas noches Yoongi Hyung.


—Buenas noches Jimin— se puso la mascarilla en sus ojos suspirando con alivio.


Jimin se fue a su habitación después de dar un vistazo al mayor.




Ya en el ascensor de mañana, Jimin y Yoongi estaban en el interior para empezar su jornada la laboral con normalidad. Jimin miro a Yoongi de reojo y se percató de algo.


—Hyung, su traje es el mismo de ayer, si me permite le puedo cambiar la corbata para que no piensen en ello— Yoongi asintió lentamente y Jimin sonrió sacando la corbata de su mochila. Le quitó la que tenía y le colocó esa corbata.


Cuando las puertas del elevador se abrieron ya estaba listo, encontrando a Suran y Jungkook enfrente a ellos.


—Yoon Hyung ¿acaso son pareja? Usan corbata a juego— apuntó Kook, Yoongi miro hacia su corbata y luego la de Jimin percatándose muy tarde. Suran tapó su boca para que no vieran su sonrisa de felicidad por lo fan que era de ese ship que conformaba a ellos dos juntos.


El rubio rio tímido y Yoongi negó rápidamente con sus mejillas rojas y calientes, jamás debió hacerle caso al menor.


—Solo fue una coincidencia Kook— se excusó.


—Por cierto Yoon Hyung el jefe te espera en su oficina— dijo seriamente Jungkook— se enteró que te quedaste muy noche haciendo lo que a Hyunjin le correspondía hacer— dijo afligido. Yoongi suspiro asintiendo.


Se fue a su escritorio dejando sus cosas y dirigirse a las escaleras deteniéndose en la puerta del jefe. Tocó para esperar su confirmación.


—Min Yoongi, ¿sabe lo que hizo?— fue lo primero que escucho al sentarse en la silla enfrente del escritorio del jefe.


—Lo sé perfectamente señor Kim— dijo con seriedad. El jefe suspiro quitándose los lentes.


—Yoongi, sé que eso fue un acto muy bueno de tu parte para ayudar a tu compañero pero, no puedes tomar un rol que no te pertenece y que se aprovechen de tu amabilidad, Hyunjin es un pasante que debe respetar lo que se le indique, es la responsabilidad de él que se cumpla.


—Señor Kim, hyunjin tenía un compromiso que no podía anular fácilmente, le pido que no tome cartas sobre el asunto y afecte las pasantías del joven. He visto su desempeño y es muy bueno en su trabajo.


—Lo siento mucho Yoongi pero, mi deber es que Hyunjin cumpla con el trabajo que se le correspondió, es un compromiso y responsabilidad al hacerlo, él estaba consciente de esto al venir a hacer sus pasantías aquí— Yoongi suspiro derrotado— le pido amablemente que jamás vuelva a ocurrir esto, no puede tomar la responsabilidad de otro— Yoongi asintió levantándose.


—De acuerdo señor Kim— dio una reverencia y salió de la oficina.


Cuando bajaba de las escaleras observo a Hyunjin con una mirada de tristeza.


—Hyung, lamento meterlo en este embrollo yo solo quería tener una cita con mi novia para no perderla; sin embargo, ella me dejó ese mismo día— sonríe amargamente— ahora mis pasantías están siendo afectadas por mi irresponsabilidad.


—No te agobies, Hyunjin, puedes mejorar esto con el tiempo— lo tranquiliza.


—Gracias Hyung— sonríe para luego irse a su puesto.




—Hyung, usted es muy amable— fue lo primero que escucho de Jimin estando en la terraza con él. Yoongi recibió un llamado del rubio por eso se encontraban ahí— P-por eso me enamoré de usted Hyung— Yoongi agrandó sus ojos, Jimin se estaba confesando ahora mismo.


—¿Q-qué?


—¿No te acuerdas de ese día Yoongi Hyung?— el castaño ladeo su cabeza. ¿Qué día?


—No— fue su respuesta. Jimin sonrió ameno bajando su mirada.


—Entonces déjame que te cuente...






Años atrás.


Jimin estaba en una mesa revisando su cuaderno con post-it pegados en las páginas remarcando lo importante para saber lo que el cliente quería y llevar la reunión a un buen ritmo.


—Jimin, ¿estás listo?— levanto la mirada al ver a su superior de pie enfrente suyo.


—Si, necesito que mire...


—No es necesario esto Jimin— le arrebató el cuaderno— yo solo necesito que te sientes aquí— lo obligó a sentarse mirando las expresiones del rubio—... Y pongas una bonita cara cuando la señorita Sumin esté aquí— Jimin trata de no sentirse incómodo y solo asintió— ¡Oh, Yoongi me alegro que vinieras!— un castaño de piel pálida llegó sentándose enfrente de Jimin que solo miraba la libreta cerrada en la mesa.


—Si— fue lo que formuló el castaño.


La señora Jung llegó y todos se levantaron dando una reverencia.


—Me alegro que este con nosotros señorita Sumin— la mujer sonrió altaneramente sentándose al lado de Jimin dándole una mirada sugerente al rubio que la ignoró.


—Señorita Sumin, me percaté que...— abrió el cuaderno, Sumin tocó su nariz cerrando sus ojos.


—Por favor no me hables del trabajo, me da una jaqueca escucharlo— respondió con pesadez, el superior de Jimin le arrebató el cuaderno tirándolo al piso sin compasión, Yoongi lo noto y no comentó nada.


—Jimin, ya te dije que no es momento— siseo para él sonriendo hacia Sumin.


—Vamos a divertirnos— exclama Sumin levantando una copa de vino, todos también la levantaron chocando con la copa de la mujer. Todos bebieron menos Yoongi que estaba incómodo y solo esperaba que esto terminara para luego marcharse.


Jimin estaba un poco mareado era intolerante al vino con alcohol.


—Bebe un poco Yoongi— exclama Sumin esperando al castaño que hizo una mueca tomando la copa. Jimin observo su incomodidad y tomó la copa.


—Al parecer quiero más vino— sonrió atontado tragando todo el vino de la copa. Sumin sonrió provocativamente acercando su mano a la pierna del rubio guapo que le había traído el señor Lee.


—Se está haciendo muy noche, creo que es hora de irnos, porque mejor te quedas conmigo aquí hay habitaciones y nosotros... Podemos pasarla bien— la mano de la mujer empezaba a subir para tocar su entrepierna, Jimin se levantó rápidamente.


—¿¡Qué te pasa!?— exabrupto levantándose de la silla y bastante borracho, la mujer se asustó porque podría revelarlo ante todos.


—¡Park Jimin!— exabrupto el señor Lee, el superior de Jimin.


—N-necesito ir al baño un momento— retrocedió yéndose de ahí escuchando los gritos de su superior.


Estando en el aire libre vómito en un arbusto del hotel de lujo, escucho unas voces conocidas detrás de las macetas.


Era su superior Lee y otro acompañante.


—En serio que Jimin lo arruinó— escucho a Lee.


—Señor Lee, usted dijo que la cara bonita de Jimin iba a entretener a la señorita Sumin— exclama el otro.


—Sí, para eso es que lo traje pero, el muchacho me dejó en ridículo— gruño, Jimin tocó su pecho sintiéndose de pronto decepcionado y deprimido, quería llorar tanto, un ruido de una maceta caída fue el motivo de que se metieran de nuevo en el hotel.


Encontró a Yoongi a lado suyo con una expresión seria, él había escuchado todo.


Se fue del hotel rápido y en una banca se acostó colocando su mochila debajo de su cabeza mirando el cielo nocturno y la iluminaria cerca de la banca.


—Estuve viendo tu cuaderno lamento eso pero, me di cuenta que tienes unas buenas ideas, me gusta que tengas remarcado los puntos importantes para no perderte, es impresionante porque yo cuando escribo soy un desastre total— Jimin escucho al castaño sentarse a lado suyo y se sintió tan consolado que empezó a llorar tapando sus ojos y Yoongi solo dejaba que se desahogara.


—E-es la primera vez que alguien me dice eso sabes— sollozo dolido— jamás me eligen por mi desempeño y rendimiento laboral, todo el mundo cree que por mi cara bonita he llegado hasta aquí— limpiaba sus lágrimas que caían en un santiamén.


—Que mal que ellos no miren tu esfuerzo y desempeño en tus labores, eres una persona muy dedicada a tu trabajo que espero que algún día abran los ojos y miren la gran persona que eres y no hablo solamente de tú rostro bonito— tomó una pluma en su bolsillo de la camisa y se la extendió a Jimin —Toma, esto es una pluma que me hará que me borres la memoria y que jamás te vi llorar— Jimin se sentó sorbiendo su nariz mirando la pluma, era absurdo que le pudiera borrar la mente pero, estaba agradecido por la intención.





—...Desde ahí empece a mirarte con más frecuencia en el trabajo, me di cuenta lo mucho que eras amable y atento con los demás, como por ejemplo que mirabas las necesidades de los demás antes que las tuyas, echándole grapas a sus engrapadoras, colocando más papel en las impresoras para que su trabajo no se vea interrumpido. Empecé a sentir sentimientos profundos que quería hacer algo para ti; ya que, cuidabas a todos en la empresa y nadie te cuidaba a ti, entonces empece a hacerlo, constantemente miraba la hora para calentar el agua para que bebieras tu café sin ninguna interrupción, también bajaba la cortina para que el sol no pegara en tu cara— Yoongi escuchaba atentamente viéndose sorprendido que Jimin lo había estado cuidado por mucho tiempo sin percatarse de ello.


—Jimin...


—Hyung, me gustas y quiero seguir cuidándote como haces con los demás— Yoongi sintio sus mejillas calientes y su pecho retumbando. Nunca había sentido eso por nadie— no espero una confirmación Yoongi Hyung... Pero quiero cortejarte.


Yoongi trago duro por las palabras decididas del menor que no pudo decir que no.


—Hyung, haré que me quieras como yo te quiero— lo abrazo sorpresivamente aceptando a gusto.


Inevitablemente ya había caído por Jimin.


Y sintió que ya no podía leer la mente de Park Jimin.


El deseo de cumpleaños se había culminado al sentir algo más allá del cariño hacia el rubio.


—Ya no es necesario Jimin— fue lo único que dijo mirando la sonrisa iluminada del menor.















안기에.