Capítulo I
Siempre tengo la sensación de estar envuelta en fuego, este me consume poco a poco, sueño con ello cada noche... El fuego crece y no me permite salir de ahí, no me permite gritar o moverme. Siempre hay una chica de cabello blanco como la nieve observándome, viendo cómo el fuego crece sobre mí, solo está ahí parada sin hacer nada, sin ayudarme, sin pedir ayuda a alguien más, solo observando. Trato de gritarle que me ayude, pero la voz no me sale, el miedo no me permite suplicar por ayuda. Solo me quedo petrificada entre las llamas, sintiendo como mis pulmones se llenan poco a poco de humo, como mi piel se va calentando y comienza a arder, como voy ardiendo poco a poco. En cierto punto del sueño, aquella chica que me observa con esos grandes ojos azules se da la vuelta para caminar a lo más profundo del bosque, alejándose de mí, dejándome sola, dejando que me consuma entre las llamas de ese hambriento fuego, dejando que me convierta en nada más que cenizas.
—¿Entonces? ¿Qué opinas? — la voz de Lexie me hizo volver a la realidad de inmediato.
—Ahh pues...
La mire tratando de recordar que me estaba contando.
—¡Amber! pon atención ¡Esto es importante!
Me restregó un papel en la cara acompañado de un puchero. Reí un poco por si actitud infantil y tomé el papel que puso en mi cara, era un anuncio sobre el baile de fin de año que se acercaba y estaban postulando a chicas y chicos para rey y reina del baile.
—¡Lo siento! — me disculpe por no prestarle atención. —, pues deberías postularte, no sería mala idea, eres bonita, amigable, eres líder del equipo de porristas y aparte todo mundo te adora. Lexie apuesto a que ganarías.
—¿Enserio lo crees Amber?
Pregunto con un brillo genuino en los ojos. Lexie realmente era muy hermosa, sin contar que todo el colegio la adoraba. Era un noventa y nueve por ciento seguro que ganaría si se postulaba cómo reina del baile.
—Muy enserio, postúlate y yo te ayudaré a escoger el vestido y peinado perfecto. — le regale una sonrisa.
Aquellas palabras la tranquilizaron y la hicieron soltar un chillido de emoción, se estiró sobre la mesa de la cafetería y me abrazó tan fuerte que casi me asfixia, le devolví el abrazo y sonreí ante sus palabras.
—¡Te adoro! ¡Te adoro! ¡Te adoro! — soltó Lexie dándome un beso en la mejilla, reí un poco y me volví acomodar en mi asiento.
—Yo también te adoro muchísimo Lex, realmente no sé qué sería de mi vida sin ti. — solté una pequeña carcajada.
—Tu vida sin mí ¡sería un caos total y súper aburrida!
Ambas nos reímos de aquello mientras que Katherine, Connor y Augus se acercaron a nuestra mesa en cuanto nos visualizaron en la cafetería. Connor jugaba con una manzana entre sus manos y Augus y Katherine llevaban su bandeja con el almuerzo.
—¡Hey! Chicas ¿qué hacen?
Escuchamos decir a Connor mientras le quitaba una uva a Lexie de su bandeja y se sentaba a su lado.
A Connor lo conozco desde que teníamos 7 años, lo conocí en el colegio cuando unos niños me molestaban por llevar lonchera con dibujos de princesas, ese día el me defendió y desde entonces hemos sido inseparables, poco a poco se fueron integrando más personas a nuestro círculo social, Connor era el típico chico popular por jugar en el equipo de futbol americano del colegio, sin contar que era bastante atractivo, aunque lo que tenia de atractivo lo tenía de mujeriego, todas o al menos la mayoría de las chicas del colegio estaban tan encantadas con él, su piel con un bronceado perfecto, sus ojos color miel, ese rostro con facciones marcadas, sus cejas pobladas y ese cabello castaño claro que siempre estaba alborotado seguro que era lo que volvía locas a las chicas y claro su estatura, a mi mínimo me saca dos cabezas de alto, él es de los chicos que la mayoría quieren de novio, claro si omites lo mujeriego, es atlético, divertido, inteligente, atractivo... Entiendo que todas quieran llamar su atención, aunque siendo honesta Connor para mi es como un hermano más, realmente no es mi tipo.
—Nada solo le estaba mostrando a Amber la inscripción para postulación de rey y reina del baile anual. — dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
—¿Te vas a postular igual tu Amber?
Pregunto Augus mientras se sentaba a mi lado, me miró fijamente y me regaló una sonrisa.
—Ahh ¿Qué? ¿Yo? ¡No para nada! — reí nerviosamente. —, sabes que eso no es lo mío chicos.
—¡Se me acaba de ocurrir una idea increíble! — anuncio Lexie dando brincos en el asiento. —¡Postúlate conmigo!
Alterno la vista entre Augus y yo esperando una respuesta positiva con una sonrisa de oreja a oreja.
La manera en que conocí a Lexie fue bastante extraña, con Augus toda la vida hemos sido amigos ya que su papá y el mío se conocen desde niños y ambos fueron padres a la par, literalmente Augus y yo fuimos criados como hermanos desde niños, entrando a primaria el me presento a Lexie una de sus mejores amigas, la conexión que Lexie y yo tuvimos en ese momento fue genuina, no nos conocíamos de toda la vida pero se sentía como si así fuera, siempre sabíamos lo que la otra pensaba o sentía, era como si de alguna forma estuviéramos destinadas a ser amigas, somos diferentes pero encajamos a la perfección como el "Yin & Yang", éramos dos polos opuestos que encajaban perfecto, ella era la extrovertida y yo la introvertida y eso nos convertía en el dúo perfecto, desde entonces somos inseparables.
—¡¿Que?!— la mire perpleja. —¡No! ¡No! ¡No! ¿Lex estás loca?
Mire a Augus en busca de ayuda, pero solo conseguí que se encogiera de hombros. Connor comenzó a reírse y Katherine le dio la razón a Lexie.
—¿Que tiene Amber? Somos amigas y nos postularíamos ambas, la que gane se alegrará por la otra. — me suplicaba con la mirada que aceptará. —Vamos eres muy bonita también tú y eres capitana del equipo femenino de voleibol, el colegio te ama igual.
Me quedé en silencio unos minutos, tomé mi sándwich y le di una mordida, dirigiendo mi vista a todos mis amigos. No me gustaba llamar la atención, cuando me nombraron capitana del equipo de voleibol, ello se volvió un conflicto para mí ya que implicaba más atención de la quería tener, Lex y Augus fueron los que insistieron que debía seguir en el equipo por lo buena que era para el voleibol, que me lo merecía y era mejor seguir con mi vida. Si me postulaba para reina del baile con Lexie la atención seria la doble a la que tuve cuando me volví capitana y eso era algo que no quería ni necesitaba en esos momentos.
—Lex... Yo... Yo no dudo que me quieran, pero no planeo postularme a reina del baile— borro su sonrisa de inmediato. —, peroooo... Con gusto cuando ganes te acompañaré a festejar. — complete de inmediato para no hacerla sentir mal.
—Amber anda postúlate conmigo ¿sí? — puso cara de perrito regañado.
—¿Que tal tu Kath? ¿Porque no te postulas con Lex? — pregunté de inmediato mientras me comía una uva.
—¡No gracias! yo paso. — dijo con una negación de cabeza y continúo devorando su sándwich.
Katherine era las más seria de todos nosotros, a ella la conocimos en primer año de preparatoria, algunas chicas del equipo de porristas solían burlarse de ella por ser rara a su parecer, solían burlarse de ella e incluso llegaron a humillarla, hasta que en una ocasión nosotros vimos aquellos actos y la defendimos, desde entonces se volvió parte de nuestro grupo aunque claro tiene intereses diferentes, a pesar de ello la queremos mucho, supo ganarse nuestro cariño y realmente si soy honesta es la más lista de todos, está en el cuadro de honor, en el equipo de robótica y ajedrez, la mayor parte del tiempo la pasa con su abuela, estudiando o con los de robótica.
Lexie iba continuar su protesta cuando sonó el timbre de la quinta hora, el cual agradecí demasiado ya que fue mi salvación de la insistencia de Lexie. Me tocaba Química así que me despedí de Lex y los demás y me dirigí al laboratorio con prisa. Iba distraída por los pasillos del colegio, realmente el insomnio había vuelvo y cada noche empeoraba más que el anterior, lo cual ya se estaba volviendo un fastidio, mi mente era un torbellino de pensamientos, sobre todo con lo sucedido hace unos años, en todo lo difícil que fue volver a acostumbrarme a la normalidad, volver a ser yo, todo esto era demasiado complicado, de pronto sentí como mi cuerpo chocaba contra el de alguien más, escuche un quejido viniendo de la otra parte, al levantar la mirada note que aquel quejido provenía de un chico que venía de lado contrario al mío.
—Lo siento. — murmuré.
El chico me miro por el rabillo del ojo, puso los ojos en blanco y continúo su caminó sin decir más, aquella actitud me dejo perpleja.
Recordé que ya iba demasiado tarde a clase así que giré sobre mis propios pies para caminar con velocidad al salón de clases cuando la voz del chico me detuvo en seco.
—Fíjate por dónde caminas Hoffmann. — susurró mientras se alejaba.
—¿Disculpa? — lo mire confundida, pero este siguió su camino perdiéndose entre la multitud de alumnos.
Moví la cabeza para concentrarme y continúe mi caminó, si volvía a llegar tarde a la clase del señor Tunner seria acreedora a un reporte por impuntualidad, ya no solo sería una mirada de molestia y un "espero más de usted señorita Hoffman" seguro que ahora si no me perdonaría otro retraso.
Llegué al salón algo agitada debido a que se encontraba del otro lado de la cafetería, tomé un poco de aire e ingresé de inmediato, justo detrás de mí venía el profesor Tunner, con aquel cabello lleno de canas, su típico chaleco con rombos y esos anteojos que lo hacían ver más serio de lo que ya era, realmente ese profesor causaba miedo, su seriedad te daba a entender que no debías tomarte en broma su clase o terminarías mal. Tome asiento y Elena una chica del equipo de voleibol me sonrió al verme llegar.
—¡Buenas tardes muchachos! Por favor saquen su libro y ábranlo en la página 236. — ordenó el profesor Tunner mientras escribía unas formulas en la pizarra.
La octava clase casi terminaba y Lex seguía insistiendo en que me postulara con ella a reina del baile, al parecer las dos horas que estuvimos separadas no fueron suficientes para que olvidara el tema.
Realmente creí que dejaría el tema por la paz, pero podía ser muy insistente cuando se lo proponía, me llevo toda la clase convencerla que dejara de insistir hasta que por fin lo dejo, sabía que seguiría insistiendo, pues cuando se le metía una idea a la cabeza nada podía sacársela, pero por ahora había logrado que me dejara de insistir, al sonar el timbre de salida todos comenzaron a guardar sus cosas y a salir con prisa del salón, me quedé anotando los últimos datos que escribió la señorita Dix en la pizarra, mientras Lex me estaba esperando en la banca de enfrente.
—Bien ya que no quieres hablar sobre postularte conmigo a reina del baile. Entonces... ¿qué harás más tarde? — pregunto Lexie con voz más aniñada y un toque de dramatismo como era costumbre en ella.
Le dedique una mirada entrecerrada en lo que terminaba de guardar mis cosas para salir del salón y ella sonrió de manera angelical.
—Solo iré a casa, haré tarea y estudiaré para los exámenes finales ¿por qué? — pregunté mientras nos dirijamos entre la multitud de gente a el estacionamiento del colegio.
—¡Oh! Por nada importante. — le dedique una mirada de desconfianza, ella rio, pero no me dio oportunidad de hablar pues en el camino nos encontramos a Connor y Augus.
—Hola chicos. — los saludamos de beso —¿Tu que harás más al rato? — pregunté mientras buscaba las llaves de mi auto en la mochila.
—Pues... Patrick y Kelly Cooper harán una fiesta está noche. — le lance una mirada de sorpresa
—Entonces no lo sé pensaba en que bueno tal vez ¿Podríamos ir un rato? — se encogió de hombros.
—Si estás consiente que apenas es miércoles ¿no? Lex. — pregunté alzando una ceja.
—Si, pero nunca es mal día para el desastre Amber. — dijo Connor revolviendo mi cabello un poco, acompañado de una carcajada.
—Exacto Amber, anda vamos un rato, los chicos irán y Katherine y su grupo de amigos de robótica igual. — junto sus manos y me miró con sus ya comunes ojitos de perro regañado. —¿Sí? ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! — solté un suspiro.
—¿A qué hora es? — ella soltó un chillido de victoria —, no he dicho que si aún. — soltó una carcajada ruidosa.
—Te vemos a las nueve en tu casa— solté otro suspiro y asentí. —, sirve haces tus deberes y pides permiso a tu padre, ¡Por cierto! Yo te veré antes para arreglarnos juntas— sonrió y me abrazó.
—Bien, te veo en mi casa. — le correspondí el abrazo y me despedí de los chicos.
Subí a mi auto y encendí el motor, al encenderlo la música en automático empezó a sonar, "Locked out of Heaven" de Bruno Mars uno de los artistas favoritos de Lexie.
—¡Ahh! ¡Mi canción favorita! — chillo Lexie al oírla —¡Te veo más al rato, vete con cuidado! — grito mientras salía del cajón del estacionamiento.
Rumbo a casa tome la avenida principal, que se encontraba a un costado del bosque del pueblo, era la más rápida a mi casa así que técnicamente esa era mi rutina diaria para volver del colegio a casa.
Iba tarareando la canción que se escuchaba mientras daba pequeños toquecitos al volante con mis dedos al ritmo de la canción, mire por la ventana el bosque y un escalofrío recorrió toda mi espalda, normalmente después de unos trescientos metros dentro, ya no se permite el acceso, existe una valla protectora que divide el lado seguro del bosque, muchos se preguntan que se encuentra al otro lado pero nadie sabe que hay ahí, muchos cazadores y residentes de años aseguran que hay osos, lobos y criaturas sobrenaturales, otros que hay muchas criaturas mágicas que te quitan el alma, aunque existen muchos mitos sobre este bosque nadie sabe realmente que hay más allá de la valla de protección, realmente el bosque era demasiado grande como para ser explotado, aunque siempre he tenido la curiosidad y necesidad de ir ahí, de saber que existe realmente detrás de aquella valla, aunque nunca he tenido el valor de volver ahí, no después de lo que pasó hace años.
Volví a concentrarme en el camino, tratando de dejar de lado todos aquellos pensamientos que carcomían mi mente, después de un rato rumbo a casa iba cantando una estrofa de la canción
"Welcome to My Life" de Simple plan
, cuando al voltear hacia el bosque, mis ojos se encontraron con los de aquella persona y eso fue suficiente para hacerme frenar de golpe, el sonido de las llantas chillando contra el pavimento debido al frenon inundaron mis oídos.
Apague el motor, sentía como mis manos temblaban y mi corazón comenzaba a palpitar a una velocidad increíble, tome las llaves del auto y baje de inmediato, me acerque a la orilla sin despegar la mirada del bosque y entonces la vi. Realmente era ella. Era la chica de cabello blanco como la nieve, la que aparecía en mis sueños cada noche y no, no la estaba imaginando, era ella, estaba segura, di unos cuantos pasos hasta acercarme lo suficiente a ella, cómo para que pudiera escucharme.
—¡Hey! — grite para llamar su atención.
La chica solo me dedico una mirada sin emociones, fría y seria como en mis sueños, dio media vuelta y comenzó a caminar sin prestarme la más mínima atención posible.
—¡Oye! ¡Espera! — corrí un poco para alcanzarla.
Jamás se detuvo, solo me lanzaba miradas por el rabillo del ojo para verificar que la seguía, necesitaba respuestas, quería respuestas así que sin darme cuenta la seguí un largo tramo dentro del bosque sin importarme en lo más mínimo. Unos cuantos pasos después note que estaba bastante lejos de la avenida principal, entonces la preocupación llego, pero enseguida se desvaneció al ver que la chica comenzó a disminuir el paso, observé a mi alrededor, ya no reconocía nada, todo eran arbustos y grandes árboles que hacían que te sintieras desorientado, frene de golpe y mire atrás, no sabía si seguir de frente, hasta que ella se detuvo a verme por el rabillo del ojo y le hizo una seña con la cabeza de que la siguiera. No lograba comprender bien porque me pedía que la siguiera, ni si quiera sabía si era real o era producto de mi imaginación.
—¡Hey! ¿No me oírte? Te grite hace unos metros atrás. — trate de verle el rostro, pero seguía dándome la espalda —¿Quién eres?
Solté la pregunta, pero no obtuve respuesta alguna. Comencé a escuchar voces extrañas, estas susurraban mi nombre, me llamaban, eso me desconcertó bastante, así que comencé a mirar a todos lados en busca de los que causaban aquellas voces, en ese momento vi que aquella chica cruzo por un hueco que había en la valla que dividía el bosque, llegue hasta ahí y pase mi vista de aquel hueco a la chica una y otra vez.
—Sígueme. — susurró la chica, su voz era suave y muy ligera, me quede un momento pensando que hacer hasta que ella continúo caminando, me volvió a indicar que la siguiera. Tome una gran bocanada de aire fresco y comencé a seguirla, sentía como mi estomago se retorcía, estaba demasiado nerviosa, tenía miedo de que podría pasar, por lo que pasó hace años, pero quería respuestas, ella las tenía y no dejaría que se fuera, estaba segura de que ella era la chica que aparecía en mis sueños, era la que me miraba sin hacer nada mientras yo me quemada e iba a obtener respuestas sobre porque estaba en mis sueños, sobre lo sucedido aquel año.
Al encontrarme del otro lado de la valla de protección sentí un escalofrío recorrer mi espalda, me estremecí un poco ante aquel acontecimiento, pero no me detuve, caminé unos metros más, todo el bosque estaba en completo silencio y algo oscuro, realmente se veía tenebroso, podía sentir una muy mala sensación en todo el cuerpo, me sentía observada, cada que aquella chica se adelantaba volteaba a mis alrededores en busca de algo... sentía como si alguien o algo me vigilara, como si me siguiera. La chica se detuvo en seco y se quedó muy quieta, trate de agudizar mis oídos para ver si lograba escuchar algo, estuvimos quietas unos segundo cuando el sonido de una rama quebrándose me sobresalto, la chica volteo con rapidez hacia donde provenía, dirigí mi vista hacia donde la de ella estaba enfocada, ella miraba fijamente un árbol y segundos después soltó una carcajada, se le notaba una gran sonrisa atreves del paliacate que traía encima del rostro, este cubría su nariz y boca, dejando solo al descubierto sus grandes ojos, continuamos nuestro rumbo, mis pies comenzaban a doler bastante, caminamos un tramo bastante largo hasta que frente a mi había un río, la chica se metió y camino por el. Me quedé asombrada por la manera tan rápida y ágil en la que caminaba por el, la corriente de aquel río era bastante fuerte y el agua estaba helada.
—¡Oye! ¡Espera! — le grite mientras me quitaba los tenis y me metía al río, para ella era más fácil con aquellas botas que la protegían de aquella agua helada.
Solté un gemido al sentir el agua helada tocar mis pies y piernas.
—Date prisa ¡no hay tiempo! — susurró de nuevo.
—¿Tiempo? ¿De qué hablas?
En ese momento tenía el río llegándome a las rodillas, el agua estaba tan helada que mis articulaciones comenzaban a congelarse, sentía como aquella corriente quería arrastrarme con ella, solté un suspiro con pesadez y continúe caminando con dificultad, sentía que en cualquier momento mis piernas se debilitarían y me harían caer causando que aquella corriente me ahogara.
—¡Corre! — volvió a susurrar.
—¡Voy! no vayas tan deprisa ¡Detente! — suplique.
Me estaba atrasando bastante, la corriente del río era muy fuerte, observé a la chica y ella ya se encontraba al otro lado del río, solo hacia señas con su mano para que me diera prisa. Pude notar que tenía unos ojos muy bonitos, de un azul muy eléctrico, estaba por llegar a otro lado del río, pronto obtendría respuestas.
—¡Ey! Detente ahí. — grito una voz masculina.
—¡No te muevas ni un centímetro más! — grito otra voz masculina aún más gruesa.
Me quedé perplejas al escuchar la voz de aquellos dos hombres.
—Levanta las manos y no hagas movimientos bruscos.
Alce las manos en señal de rendición y al voltear al frente del río note que no había nadie, la chica ya no estaba, no había nadie más que dos guardias de seguridad y yo, cerré los ojos y maldije en voz baja. Sería mi fin. Los oficiales de seguridad me ayudaron a salir del río, me tomaron de ambos brazos de manera un poco brusca y me subieron a una patrulla, realmente había roto las reglas, estaban informando a la estación de policía la situación. Segundos después estábamos de camino a la estación y esto no era nada bueno, que me detuvieran no me ayudaba en lo absoluto, había cruzado la valla de protección del bosque y hacer eso implicaba un castigo. Desde 48 horas en una celda, una multa de miles de dólares, hasta ayuda comunitaria por más de 6 meses. Realmente había sido una idiota.
Al llegar a la estación de policía estatal del pueblo me ingresaron a una celda, en espera a que mi padre llegará, para poder tener un acuerdo sobre cuál sería mi castigó por infringir las reglas del bosque. Había pasado más de una hora desde mi arresto, lo cual se me hizo eterno, veía como los oficiales pasaban con papeles e incluso llevaban a gente a otras celdas. Solté un suspiro con pesadez y puse mis manos en mi cara. Ralamente estaría en grandes problemas. Uno de los oficiales venía hablando con otro de sus colegas, estos traían esposado a un chico de unos 19 o 20 años de edad, me acerque con curiosidad a los barrotes de la celda, aquel chico traía una sudadera negra y pantalones del mismo color, realmente lo estaban tratando con más brusquedad que a mí.
—¡Camina Lennox! — sentenció uno de los oficiales.
—Ponlo en esta celda. — comento el oficial más joven de los dos.
Aquel oficial señaló mi celda y en ese momento mi mirada se encontró con la de aquel chico, me dedico una sonrisa llena de burla, enseguida como instinto aleje mi rostro y camine a la parte de atrás de la celda.
—No, en esta celda no, colócalo en la de enfrente.
—Pero todas están llenas.
—Colócalo en la de enfrente. — dijo el oficial entre dientes. —Aquella chica es la hija del señor Hoffmann, sabes cómo se pondrá si se entera que su hija compartió celda con un criminal como él. — susurró señalando con la cabeza al chico esposado.
Me quedé observando a las tres personas que se encontraban fuera de mi celda. En ese momento llegó el oficial a cargo de la estación preguntando porque se encontraba aquel chico ahí de nuevo.
—Oficial Wood, lo encontramos vagando otra vez en el bosque, más allá de la valla de protección. Otra vez estaba fumando marihuana. — mencionó el oficial más joven.
—Lennox, Lennox, Lennox, creí que había quedado claro la última vez que te vi aquí. — soltó un suspiro con pesadez.
—Me encantan los problemas, que te puedo decir Robert. — soltó una risa.
El oficial Wood abrió mi celda y me miró un momento.
—Hoffmann Miller, sal, pagaron tu fianza.
Me levanté del asiento con bastante nerviosismo y camine hacia la puerta de la celda, al pasar a un lado de aquel chico pude sentir su mirada penetrante sobre mi rostro, eso causo que me pusiera aún más nerviosa, toda m torpeza me hizo tropezar y golpearlo por accidente.
—Lo siento. — susurré.
—¡Ha! hasta las niñas bonitas se meten en problemas. — comenzó a reírse por lo bajo.
Levanté la mirada y noté que me miraba con un toque de burla en el rostro y una sonrisa de satisfacción, eso me molestó causando que arrugará las cejas.
—Cuídate Hoffmann, no te metas en más problemas. — susurró a mi oído.
Lo mire sorprendida por aquel comentario.
—Entra ahí Lennox. — dijo el otro oficial empujándolo dentro de la celda.
Escuche como el chico se reía sin preocupaciones, enseguida el oficial Wood me tomo del brazo y me guío por el pasillo rumbo a las oficinas principales.
—¡Nos veremos pronto! — soltó aquel chico acompañado de una risa.
—¡Cállate Lennox! — le sentencio uno de los oficiales.
Lo observé un momento por el rabillo del ojo, estaba parado frente a los barrotes de la celda, sentía su mirada sobre mi espalda. Salí del pasillo que daba a las celdas acompañada del oficial Wood, cuando visualice a mi padre hablando con otro oficial, el alma se me fue, se veía bastante molesto, enseguida el oficial Wood se acercó a él intercambiando un par de palabras y lo hizo pasar a su oficina, mi padre ni me miro. Una de las oficiales en el mostrador me indico que me sentara acompañada de una sonrisa. Pasaron unos treinta minutos desde que mi padre había entrado a la oficina del oficial Wood, sentía como mi pierna se movía con impaciencia hasta que atravesó de la ventana lo vi levantarse de la silla.
—Si señor Hoffmann no hay ningún problema. — le dijo el oficial a mi padre estrechando su mano afuera de su oficina.
Al darse la vuelta, me fulmino con la mirada, papá les regalo una sonrisa de cortesía y salió de la oficina, me lanzó una mirada dura, esa mirada representaba demasiado coraje, agache la mirada de inmediato, sería mi fin definitivamente, me levanté del asiento regalándole una ligera sonrisa a la oficial del mostrador y comencé a caminar hasta donde se encontraba él bastante apenada.
—Vámonos, llevarán tu auto a casa en grúa. — dijo con dureza.
Cerré los ojos, pues sabía lo que eso significaba, le habían cobrado una multa bastante cara. Les regalé una sonrisa tímida a los oficiales de la puerta y ambos salimos de la estación y nos dirigimos a su camioneta que se encontraba estacionada frente la estación de policía, me subí al asiento del copiloto y él se subió al del conductor dando un portazo a la puerta de la camioneta, realmente estaba furioso, me coloqué el cinturón de seguridad y miré a la venta sin decir absolutamente nada.
—¡¿Qué es lo que pasa contigo?!— grito mi padre.
Di un respingo por el abrupto grito de papá, y volví a bajar la mirada a mis manos temblorosas, pero lo comprendía, tenía miedo del bosque, temía que pasará lo de hace un par de años atrás.
—¡¿Qué es lo que pasa por tu cabeza Amber?! Acaso no mides el riesgo que corriste, quieres que pase lo mismo que con...— dejo la frase en el aire.
Levanté la cabeza para mirarlo, hacía tiempo que no hablaba de ello, simplemente dejo de mencionarlo, mis ojos se humedecieron, las lágrimas amenazaban con salir, no quería ser la causa del dolor de mi padre de nuevo, ya había sufrido demasiado, años atrás y no quería que recordara ese dolor de nuevo, a mi aún me dolía cada que pensaba en ello, no podía imaginar a él. Fueron tiempos difíciles los que pasamos y realmente no quería volver a aquello, había sido todo un infierno el que pasamos.
—Mira— soltó un suspiro pesado y bajando el tono de voz —, solo... No vuelvas allá, sabes lo peligroso que es, Amber, no quiero que nada malo te pase, eres mi niñita y no quiero verme en la obligación de tener que llevarte de nuevo...— detuvo la frase, mirándome con miedo reflejado en los ojos.
—Pe-perdóname— dije al borde del llanto. —, n-no quería recordarte lo de hace...— me corto de inmediato.
—Solo prométeme que no volverás a ir allá. — me miró antes de colocarse el cinturón de seguridad.
—Lo prometo. — dije mirándolo a los ojos. —¿Mamá se enteró de esto? — pregunté retorciendo los dedos de mi mano.
—No.— dijo mientras salía del estacionamiento. —Si tu madre se entera ten por seguro que no dudará en hacer lo de la última vez. — dijo con el semblante serio.
—¿No sé lo diremos? — mire a papá algo perpleja.
—No, este será nuestro secreto, no queremos que esto sea un problema, aparte no queremos que pierda los estribos, ya ha tenido suficiente. — me miró de reojo. —Pero a todo esto dime ¿Porque estabas en el río? Sabes que no podemos cruzar la valla. — pregunto pensativo.
—Bueno es que yo...
Mire hacia la ventana, sentía como si me observaran de nuevo, veía como los árboles pasaban a una velocidad moderada, en ese momento vi a la chica de cabello blanco entre los árboles. Me quedé mirándola fijamente, no se veía bien el rostro de la chica debido a los árboles, pero sus ojos la delataban, al mirar a papá y de nuevo a la chica noté que me hacía una señal con el dedo índice "Shhh" mientras desaparecía entre los árboles.
—¿Y bien? ¿Me vas a contestar? — la voz de mi padre me hizo voltear a verlo.
—Ah bueno es que yo... Creí haber visto un... Un perrito y pensé que estaría en peligro, pero... Pero creo que escapó. — me excusé con lo primero que se me ocurrió.
—¿Un perro? Raro que allá perros en el bosque, la mayoría de los animales que entran ahí en busca de comida o refugio mueren por los lobos o por el río. — dijo mientras miraba al frente.
—Supongo. — susurré.
—¿Estás tomando el medicamento cierto? — me miro de reojo con preocupación.
—Si. — susurré.
Su rostro se relajó de inmediato al oír mi respuesta. No volví a hablar del tema, el resto del camino me mantuve callada y pensativa, cómo era posible que los guardias no vieran a esa chica, ella estaba frente a sus narices y no la notaron, esto no era normal. Su acción me había sacado muchas preguntas que ahora rondaban por mi mente.
Llegamos a casa y guardamos la camioneta en el garaje, note que mi auto ya se encontraba estacionado fuera de la casa, así que papá lo metió al garaje junto a la camioneta, enseguida nos metimos a la casa, papá menciono que se quedaría en casa está tarde, yo le dije que tenía que hacer deberes, así que subí a mi habitación, mientras mi padre se quedaba en la sala viendo fútbol americano. Entre a mi habitación y me tumbé en la cama, cerré los ojos un momento y aquella chica apareció en mi mente, su piel blanca, sus ojos azul eléctrico, las pecas cubriendo parte de sus pómulos que el paliacate dejaba a la vista. Enseguida aquel chico y las palabras que me había dicho en la estación de policía se repitieron en mi mente una y otra vez, ahora tenía más dudas que antes y tenía que ver la forma de darles una respuesta a todas.
Más tarde me encontraba realizando la tarea de química, cuando mi celular comenzó a sonar, en la pantalla el rostro y nombre de Lexie se hicieron visibles.
—¡Hey! Amber ábreme estoy afuera de tu casa. — dijo Lexie al teléfono.
—¡Oh! Mierda olvide lo de la fiesta de hoy, espera ya bajo.
Al bajar las escaleras note que mi padre seguía en la sala. Observo que iba hacia la puerta y me dedico una mirada llena de curiosidad.
—¿Quién es cariño? — pregunto papá mientras iba a la cocina por un vaso con jugo.
—Es Lexie papá. — sonreí inocentemente.
Abrí la puerta y Lexie estaba ahí con una mochila con ropa y una maleta llena de maquillaje, al verme dio brincos de felicidad.
—¡Lista para la noche de hoy! — le tapé la boca y le hice señas de que estaba papá.
—¿Noche de hoy? — pregunto papá volviendo al sofá.
—¡Oh! hola señor Hoffmann— Lexie le regaló una sonrisa.
—Hola Lexie, antes que nada Amber no tiene permitido salir hoy, ¿Acaso no te contó que paso en la estación de policía está tarde?— dijo mi papá con una ceja alzada.
—No— me miró desconcertada. —¿Que paso? — susurró a mi lado.
—Solo fue un inconveniente. — fui a la cocina a servirme jugo.
—La arrestaron por estar en el río del bosque, pasando la valla. — dijo mi padre mirando el televisor.
—¿Que? Amber sabes lo peli...
—Se que fue peligroso, sé que fui estúpida al ir y no lo volveré hacer, lo juro. — puse los ojos en blanco y comencé a subir las escaleras.
Me sentí fastidiada de todo, no tenía muchos ánimos de salir, enseguida oí los pasos de Lexie tras de mí. Deje el vaso con jugo sobre el buró y me lance a la cama tapándome la cara con ambas manos y soltando un suspiro lleno de pesadez.
—A ver, ahora sí cuéntame ¿qué pasó realmente? — pregunto Lexie dejando sus cosas en el poff del cuarto.
Separé mis dedos de la mano y la mire por el hueco que se formaba en ellos, me incorpore en la cama y comencé a contarle a detalle lo que pasó en el bosque con aquella chica y le conté que trataba de mostrarme algo, pero en ese momento los de seguridad llegaron y no pude continuar, la multa que le cobraron a mi padre, los gritos que me dio en la camioneta fuera de la estación de policía y sobre las burlas de aquel chico en la estación.
—¡Wow! Ahora sí cruzaste la línea, una cosa es verla en tus sueños y otra verla frente a ti de nuevo ¡Es una locura! — dijo mientras buscaba algo en su mochila. —, bueno entonces creo que... Nos quedaremos en casa a ver películas. — se lanzó a la cama y suspiro.
—Lo siento, no fue mi intención arruinarte la noche, deberían ir sin mí. — dije viéndola a los ojos.
—Nah para nada, ya abra más fiestas, jamás nos iríamos a una fiesta sin ti linda. — se acomodó mejor a mi lado guiñándome un ojo.
Tomo el control remoto y encendió la televisión poniendo Disney en ella. Unos minutos después papá subió y tocó a mi puerta, Connor, Katherine y Augus estaban abajo, habíamos olvidado avisarles que no iríamos, al estar los cinco juntos tratamos de convencer a mi papá de ir a la fiesta.
—Por favor señor Hoffmann, prometemos traer a Amber temprano. — dijo Lex con un puchero en el rostro.
—Si señor Hoffmann, nosotros la cuidaremos bien. — comento Connor.
Papá miró el reloj que llevaba en la muñeca y soltó un suspiro de rendición.
—Son las ocho treinta y seis, los quiero aquí máximo a las 3 de la mañana.
Todos soltamos un chillido de victoria, mientras nos lanzamos sobre mi papá para llenarlo de abrazos.
—Debes prisa antes de que cambie de opinión. — soltó una risa.
Todos subimos corriendo a mi habitación, Katherine, Lexie y yo nos estábamos arreglando en mi habitación y los chicos se encontraban en la habitación de huéspedes.
—Vaya Amber tu sí que sabes preocupar a tu padre. — comento Katherine con una risa leve.
—No fue para tanto. — me encogí de hombros mientras me ponía un poco de rubor en los pómulos.
—No importa, lo importante es que convencimos al señor Hoffmann de dejarte ir. — soltó Lexie poniéndose un vestido dorado de tirantes que resaltaba su cabellera rubia, acompañado de unos zapatos de tacón alto negros.
—Eso fue increíble. — dijo Katherine.
Nos terminamos de maquillar y Katherine comenzó a vestirse, se puso un vestido negro en cuello uve, que le quedaba increíble a su piel bronceada, acompañado de unas zapatillas de tacón bajo.
—Amber ponte el vestido rojo, te queda estupendo. — soltó Lexie con una sonrisa enorme.
—¡Oh! ¡Si! Te queda hermoso el rojo, resalta más tu piel. — le siguió Katherine.
Fui a mi guardarropa y comencé a buscar aquel vestido rojo, al encontrarlo lo saqué y comencé a quitarme la ropa que llevaba puesta, al tener el vestido puesto Lexie y Katherine empezaron a decir que me veía increíble con él. Era un vestido Strapless, ajustado de la cintura, pero suelto y esponjado de la parte baja, de un tono rojo intenso, lo acompañe con unas zapatillas abiertas negras.
—¡Dios! Augus se va morir cuando te vea. — soltó Lexie.
Salimos del cuarto y los chicos estaban recargados en la puesta de la habitación de huéspedes esperándonos, al vernos los dos se quedaron callados, Connor le dedico una mirada y un ligero empujón con el codo a Augus y después soltó una risa.
—Se ven hermosas chicas. — dijo Connor mientras se acercaba a Katherine y Lexie.
—¿Que tal me veo? — dije en voz baja a Augus.
—T-te ves hermosa.
Sonreí al oírlo decir aquello. Entre lace mi brazo con el de Augus y nos dirigimos a las escaleras, al bajar papá nos esperaba ahí.
—Se ven increíbles chicos. — dijo para todos.
—Gracias señor Hoffmann. — soltó Connor.
—Vayan con cuidado, los quiero aquí temprano por favor y me imagino que como van a tomar así que uno de ustedes será el chófer de los demás ¿No es así?
—Exacto señor Hoffmann, ya lo decidiremos allá. — soltó Augus.
—Bien, cuando lleguen ya saben las reglas, chicos en la habitación de huéspedes y chicas con Amber, ya no les quitó más el tiempo, vayan de una vez que ya son las nueve de la noche.
Nos despedimos de papá y salimos de la casa, Connor y Augus acomodaron sus autos enfrente del garaje y todos subimos al de Lexie, Connor conducía y Lexie iba en el asiento del copiloto, Katherine y yo en las ventanas, así que Augus se colocó enmedio de nosotras.
Connor comenzó el camino y empezó poner música, mientras lanzaba bromas y todos reíamos, realmente ellos me hacían olvidarme un poco de todo este desastre. Al llegar a casa de los Cooper notamos que la fiesta ya estaba en su punto de desastre total, algunos ya se veían borrachos, otros estaban besándose y otro fumando. La música se escuchaba bastante fuerte, se escuchaba "Can't Get You out of My Head" de Kylie Minogue, Connor estacionó el auto y todos salimos de el, oíamos a una enorme multitud gritando y divirtiéndose.
—¡Esto será increíble! — soltó Katherine mientras caminaba hasta donde estaba Connor y Lexie, Augus me miró y sonrió, le devolví el gesto, miré a mi alrededor, la brisa estaba fresca, te llegaba el aroma al bosque, los Cooper vivían sobre la avenida principal que daba al bosque. Baje la mirada y note que Augus quería tomar mi mano, pero estaba tan nervioso que no lograba hacerlo, solté una pequeña risa por su acción, tome su mano entrelazándola con la mía y lo jale hacia mí, me miró sorprendido y enseguida sonrió, ambos nos acercamos con los demás chicos.
—El ambiente está al tope. — rio Lexie.
—¡Vayamos a enloquecer! — grito Connor pasando sus brazos por los hombros de Lexie y Katherine.
Ellas rieron y los tres chicos comenzaron a caminar hasta la entrada, Augus y yo los seguimos enseguida, al entrar a la casa, una ola de calor y olores invadió nuestras fosas nasales, había bastante gente, algunos se encontraban jugando, otros haciendo retos de alcohol y otros bailando con amigos, amigas o parejas, la música inundo mis oídos por completo.
—¡Chicos!
La voz de Kelly Cooper se hizo oír, al llegar a nosotros nos abrazó a cada uno, era evidente que ya estaba borracha, el tono carmesí de sus mejillas y su cabellera despeinada la delataban.
—Creí que no vendrían.
—Aquí nos tienes Kell's. — soltó Connor con una risa coqueta.
La rubia se puso roja de inmediato.
—Disfruten de la fiesta, ¡Barra libre toda la noche! — grito Kelly.
Jalo a Connor del brazo haciéndolo desaparecer entre la multitud de gente. Katherine se dirigió a un grupo de chicos que la llamaban, así que igual desapareció entre la multitud de gente.
—Connor se divertirá mucho hoy ¿No lo crees? — solté a Augus.
—Bastante, sabes que él es así, no puede estar con una sola chica.
Ambos reímos ante aquello. Lexie nos jalo a ambos a la pista de baile y comenzamos a bailar los tres en toda la casa se podía escuchar
"Without You" de Dj L.a.m.c.
Los tres nos encontrábamos eufóricos, estábamos bailando sin parar al ritmo de la canción, Después de unos minutos nos dirigimos a la cocina y nos servimos del vodka con jugo que ya estaba preparado, toda la gente seguía bailando como loca.
—¿Lexie Brown? — dijo una voz masculina.
Lexie levantó la cabeza y observo a un chico de cabello dorado.
—Kendric Wright, quien diría que te encontraría aquí. — Lexie le dedico una sonrisa llena de picardía.
Aquel chico paso entre nosotros empujando a Augus, no se disculpó ni saludo, al verle bien el rostro me causo una desconfianza inmensa, me tense al ver cómo tomaba a Lexie por la cintura y la jalaba a él de una manera muy descarada.
—Te vez ardiente con ese vestido.
Ella rio por lo dicho y le puso una mano en el pecho. No pude evitar fruncir las cejas por aquello.
—Ellos son Amber, que ya la conocías y Augus. — dijo Lexie volviendo a su realidad.
—¡Ah! Mucho gusto. — dijo con poco interés.
Aquel chico se volvió a la rubia que tenía enfrente, se inclinó hacia ella y le susurró algo al oído que no logré escuchar, está comenzó a reír y después se dirigió a nosotros algo sonrojada.
—Chicos, yo... Tengo que ponerme al día con Kendric. — soltó una risa nerviosa. —Eh los veo más tarde ¿sí?
Kendric la jalo de la cintura para llevársela, pero detuve a Lexie del brazo y le dediqué una mirada dura a aquel chico.
—Tengo que hablar con mi amiga.
Jale a Lexie lejos de Kendric, Augus se quedó frente a Kendric para evitar que nos siguiera.
—¿Qué pasa Amber?
—¿Estas segura que confías en él? — lo señale con la cabeza.
—Tranquila mamá, todo va estar bien. — puso los ojos en blanco.
—No me da buena espina Lex.
—Voy a estar bien Amber, relájate y mejor aprovecha para estar a solas con Augus.
Se soltó de mi agarre y fue hasta Kendric dando pequeños saltitos sobre sus pies. Este la abrazo por la cintura y bajo más su mano hasta su trasero, me miró un momento y luego me dedico una sonrisa con soberbia. Le enseñe que dedo corazón y el volteo la cabeza hacia enfrente, llevándose con él a mi amiga.
—Estará bien, tranquila Amber.
—No lo creo Augus. — susurré.
Nos quedamos tomando y bailando un buen rato, la mayoría que se encontraban en aquella casa estaba ocupados, tomando, besándose o haciendo otras cosas, mire a Augus para hacerle una seña con la cabeza de que saliéramos de la casa. Al estar afuera pude respirar, el ambiente de la casa me estaba sofocando bastante, Connor se había perdido seguro en alguna de las habitaciones con Kelly, Katherine estaba con Alexa y otros amigos suyos de robótica, Lexie estaba con Kendric en la sala de la casa, este la tenía sobre su regazo y la besaba con intensidad como si quisiera devorarla de una sola vez. Augus entro a la casa por un vaso con agua para mí, así que aproveche para caminar hacia unos chicos que estaban en el jardín delantero fumando.
—Hola, podrían darme uno. — señale la cajetilla de cigarros que tenían en las manos.
—Claro. — un chico extendió la cajetilla hacia mí.
Tome un cigarrillo y otro de los chicos que los acompañaba me tendió un encendedor para prenderlo. Di una calada grande y después solté el humo, les agradecí y me dirigí a unos arbustos que estaban en la parte de aun lado de la casa, era una especie de callejón que se encontraba a un lado de la casa, al otro lado se encontraba el segundo jardín y la piscina de los Cooper, miré al cielo dando otra calada.
Una voz masculina me hizo darme vuelta.
—No sabía que Amber Hoffmann fumaba. — soltó una risa.
—¿Disculpa?
—¿No se supone que las niñas buenas no fuman?
—¿Quien dijo que soy una niña buena? — camine hacia él.
Me examinó con la mirada de pies a cabeza, recorrió cada parte de mi cuerpo.
—Te sienta bien el rojo, definitivamente es tu color. — soltó una risa baja y seguido a eso dio una calada a un papel algo grueso.
—¿Marihuana?
—Qué lista. — ironizó mientras alzaba una ceja.
Me quedé a unos centímetros de él, traté de observarlo con detenimiento, pero la oscuridad dónde se encontraba refugiado no me permitía ver bien sus facciones.
—¿Quieres probar?
Me tendió aquel papel blanco con marihuana.
—No, gracias.
Me di media vuelta para volver a dónde Augus me había dejado.
—¿Ya descifraste el porqué de tus sueños Hoffmann?
Me detuve en seco al oír aquello, al darme vuelta el lanzo el cigarro al suelo, pisándolo para apagarlo.
—¿Qué? Tu cómo...
—¡Amber! — la voz de Augus me corto de inmediato.
Voltee a verlo, el venía con un vaso en la mano, regrese la mirada a aquel chico, pero este ya estaba caminando dándome la espalda.
—¡Espera!
—¡Te vez linda con ese vestido Hoffmann! Nos veremos pronto.
Se perdió en la oscuridad.
Augus llegó a mí y me tomo por el brazo.
—¿Dónde estabas?
—Perdón, solo quería aire fresco.
—Ten. — me tendió el vaso con agua. —Lexie está aún con Kendric, parece que van a terminar cogiendo en el sofá de la sala — soltó con incomodidad. —, para ser honesto, Lex se ve bastante ebria ya, considero que es mejor irnos, ya casi van a dar las tres.
—Si, vayamos por los chicos y vámonos de aquí.
Augus entrelazo nuestras manos y tiro de mí, comenzamos a caminar, pero antes le eche un último vistazo a dónde había estado aquel chico.
Al entrar a la casa a la primera que encontrarnos fue a Katherine, ella y yo buscamos a Lexie por toda la casa, debido a que ya no se encontraba en la sala con Kendric, Augus fue en busca de Connor, cuando por fin encontramos a Lexie ya estaba bastante ebria, tanto que no podía ni pararse, el imbécil de Kendric la dejo en el jardín acostada, así que Katherine y yo la cargamos como pudimos para llevarla al auto, era bastante difícil teniendo que llevarla a ella, sus zapatos, los míos y ambos bolsos, nos acercamos hasta el carro donde enseguida vimos a Augus con Connor, él igual ya estaba bastante ebrio, así que Katherine quedó en medio de Lexie y Connor, estos dos quedaron recargados en cada hombro de Katherine, me imagino que rogaba que no le vomitaran encima. Pasado un rato los tres se quedaron dormidos casi al instante, Augus había tomado igual un poco así que yo sería la que los llevaría a casa, puse el seguro de niños en el auto y me asegure que todos llevarán cinturón de seguridad.
—¿Estás bien?
Mire a Augus de reojo.
—Si. — susurré. —Todo bien.
De regreso a casa Augus y yo venimos en silenció, mi mente era una oleada de preguntas sin respuestas, miré al asiento del copiloto y Augus estaba quedándose dormido, puse un poco de música en lo bajo para no despertarlos y no quedarme dormida, mire el reloj del estéreo 2:43am, a esta hora el bosque se veía aún más tenebroso que de día. El camino a casa fue tranquilo, los cuatro venían dormidos así que no hubo mayor problema en ello, trababa de distraer a mi mente de todas las preguntas que se le formaban, al llegar a casa estacione el auto de Lexie por el garaje donde estaban los autos de Connor y Augus y solté un largo suspiro, me sentía realmente extraña, pero tenía que ver la forma de dejar de pensar en ello. Le di un pequeño toquecito a Augus en el hombro para despertarlo.
—Ya llegamos, ¿Me ayudas a subir a Lexie al cuarto y luego a Connor? — susurré.
—Hmmm sí. — dijo adormilado.
Bajamos del auto, así que fui hacia la puerta con mis zapatillas en mano y abrí la puerta, deje los zapatos en el sillón y Augus entro con Lexie en brazos, subí tras ellos para abrir mi habitación, quite las cobijas de la cama para acomodar a Lexie en ella, la tape con las cobijas y bajamos por Connor y Katherine.
La brisa de la madrugada se sentía más fría, el pavimento y el pasto con el sereno de la noche inundaban mis pies descalzos, corrí al auto para poder despertar a Katherine y ambas ayudamor a Augus a subir a Connor al cuarto de huéspedes, Katherine se quedó dormida a lado de Lexie de inmediato se veía agotada, salí rumbo al cuarto de huespedes a ver si Augus y Connor ya se habían acostado.
—¿Todo bien? — susurré.
—Si, está dormido ya hasta mañana que despierte con su resaca. — dijo Augus susurrando.
—Bien, descansen, iré a dormir.
—Descansa Amber.
Salí de la habitación y camine hacia la de papá, abrí la puerta cuidado y note que estaba viendo la televisión.
—Ya llegamos papá.
—Perfecto cariño, ¿Todo bien?
—Si, descansa.
Papá apagó la tele y se acomodó en su cama. Cerré la puerta con cuidado y me metí a mi habitación, me puse un short y una blusa de tirantes de pijama, me metí a las cobijas y cerré los ojos, venia agotada así que conciliar el sueño fue fácil.
—¡Amber corre! — grito.
—No vayas tan rápido ¡por favor espera! — gritaba tratando de seguirle el paso.
—¡Corre la perderemos de vista! — volvió a gritar mientras cruzaba la valla de protección.
—¡Espera! — cruce la valla imitando los movimientos de ella.
Me tomo de la mano y tiro de mí, corría, pero mis piernas comenzaban a arder, me estaba cansando.
—Date prisa Amber.
Mis pulmones comenzaban a congelarse por el frío, el invierno había llegado y cubría todos los árboles con nieve. Después de unos metros vimos un río congelado, corrimos hacia él.
—No creo que sea...
—No seas miedosa Amber, estás conmigo, relájate. — soltó una risa.
Comencé a oír voces que susurraban las mismas frases una y otra vez.
«Amber. Amber. Eres tú. Tu nos vas a salvar. Tu eres la elegida. La profecía se cumplirá. Has llegado para salvarnos. Eres valiente. Eres fuerte.»
Mire a mis alrededores en busca de algo que me dijera de donde provenían aquellas voces, no había nada más que nieve y árboles. Nuestras manos se separaron cuando yo frene a buscar entre los árboles, al mirar al enfrente ella ya no estaba, la había perdido de vista.
—¡Ruth! ¿Dónde estás? ¡Ruth! — grite con más fuerza.
Grité hasta quedarme sin voz, grité y grité, pero jamás tuve respuesta, la garganta comenzaba a dolerme, los pulmones se me congelaban, las piernas me dolían.
—¡Ruth! ¡Contéstame por favor!
En ese punto estaba cansada y nerviosa, con miedo y preocupación. Era noche y no encontraba a Ruth por ningún lado. No sabía cuánto había caminado, pero mis piernas estaban cansadas, mis pulmones dolían por respirar todo ese aire congelado.
—¡No es gracioso! ¡por favor ya sal! — volví a gritar, pero solo obtuve silencio como respuesta.
Sentada a un costado de un árbol abrazaba mis piernas, hacía frío, la nieve caía, el invierno había llegado demasiado rápido, aquella nieve abundante caía sobre mi cabello y mis hombros, dándome por vendida escondí la cabeza entre mis brazos y mis rodillas, sin darme cuenta lágrimas cayeron por mis mejillas, tenía miedo y frío, me quedé así un largo rato hasta que escuché algo. Alcé la cabeza al oír mi nombre, me levanté con tanta rapidez que casi me resbalaba. Eran de nuevo aquellas voces, pero está vez decían algo diferente.
«¡Amber! ¡Amber! No llores. Eres fuerte. Serás alguien grande. Lograrás salvarnos. Se paciente. Se paciente. Tu perteneces aquí. Se valiente. Tú serás nuestra salvación. Tú nos salvarás. Este es tu mundo. Este es tu hogar. Se paciente. Se paciente. Esperamos por ti.»
Eran susurros, uno tras otro sin parar, repetían lo mismo una y otra vez. Comencé a caminar y mirar a mi alrededor esperando encontrar a alguien que me ayudara, comenzaba a sentir el rostro quemándome por el frío, las manos las tenía heladas, mis orejas y nariz estaban rojas. A lo lejos vi una sombra, corrí hacia ella, creí que había encontrado a Ruth, pero no, era una mujer no muy grande, de unos veinticinco años aproximadamente, ojos verdes, capucha blanca, paliacate dorado, con un atuendo como de soldado o guerrero, limpié mi cara y corrí hacia ella.
—¡Espera! ¡Por favor!, ¡Ayúdame!, No encuentro a....
Deje la frase en el aire al oír algo.
—¡Amber! ¡Noooo! ¡No des un paso más! — aquella mujer de capucha fue la que grito. Tenía una voz muy cálida y una mirada que reflejaba terror.
Frene en seco y mire hacia abajo, un escalofrío recorrió mi espalda, me encontraba en una pequeña capa de hielo delgado, mi peso provocaba que este se fuera quebrando, me quedé muy quiera, pero note las lágrimas rodando por mis mejillas rojas del frío.
—Ayúdame, por favor. — suplique en un susurró.
Mire a mi alrededor, note que a lo lejos venía Ruth. Corría hacia donde yo me hallaba, estaba desesperada, estaba llorando y gritando algo, pero no podía oírla muy bien, volví mi vista hacia la chica frente a mí, iba a decirle algo pero un ruido en la parte de atrás de mi impidió que dijera algo, gire lentamente a modo de no sobre poner todo mi peso en el hielo blando, al mirar me quedé petrificada, las lágrimas cayeron más rápido por mis mejillas, no pude evitar gritar al ver aquella escena tan aterradora, solté un aullido de dolor y terror combinados y puse un pie atrás, una voz grito, al entender lo que pasaba me tape la boca pero ya era demasiado tarde.
—¡Nooooo! — la voz de la mujer misteriosa sonó.
Al voltear nuestras miradas se cruzaron y el hielo se quebró haciéndome caer por ese agujero frío y estrecho. Solté un grito desgarrador, estaba aterrada, la escena que había presenciado, el terror que provocaba el que tal vez moriría, todo había pasado tan rápido que estaba en shock, trate de aferrarme a las paredes, pero fue inútil, solo logré cortarme y quemarme las manos por el frío. Un fuerte impactó hizo que todo mi cuerpo doliera, lentamente subí una mano hasta mi rostro, toque mi nariz y note que tenía sangre en ella, mi cabeza palpitaba, podía sentir el sabor metálico de la sangre en mi boca, sentía toda esa nieve penetrar mi cuerpo, sentía como mis pulmones iban congelándose poco a poco más rápido, como todo se iba volviendo borroso, como comenzaba a oír un pitido en mis oídos. Entonces todo acabo, no sentía más frío, ya no tenía voz para gritar más, no tenía buena vista para ver a mi alrededor, de pronto todo acabo, de pronto todo se volvió...
Obscuridad.
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¡Mi Primera Novela! 🖤🦖🖤
Estoy muy emocionada y espero de corazón que la disfruten tanto como yo al escribirla.
Tu opinión será bien recibida, así que no te dé pena comentar tu punto de vista :) Sígueme para que no te pierdas de las actualizaciones.
Espero que le den una oportunidad a esta historia llena de romance, misterio, drama y fantasía.
¡Muchas gracias por leer esta historia!
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
Los tqm :)
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