1. Soy tímida, no callada
La voz no me sale, ese miedo está de nuevo invadiendo mi mente, haciéndome creer que hablan de mi. Las miradas me dejaron inmóvil.
Esto era lo que quería evitar en el momento que mis padres me dijeron que nos íbamos a mudar.
—Señorita Campos, le estoy hablando—Menciona el profesor de hace un momento.
Estoy en shock total. Tengo que respirar y hacer mi presentación a la clase. Bajo la mirada y entonces menciono algo bajo, pero lo suficientemente audible para escucharme:
—Buenos días a todos, soy Amy Campos Gagnon, mi papá es de México y mi mamá es de aquí, de Toronto, vivíamos en México pero hubieron temas familiares que tratar acá y por eso me transfirieron.
Lo dije de una forma sutil pero rápido. Nadie contesto y eso me alivio un poco, el hacer amigo no es mi fuerte y mucho menos el entablar un conversación.
—Mucho gusto Amy, soy el profesor William Thomson y desde hoy soy tu profesor de física, puede sentarse en cualquier asiento qué este libre, espero sea bien recibida por la clase.
El profesor fue muy amable al contestar mi presentación, pero de nuevo no pude contestar, así que solo le sonrió y me dirijo al asiento en la esquina por la ventana, siento las miradas sobre mi, así que me apresuro a caminar.
Así transcurrió el día, entre presentaciones donde los profesores son los únicos que contestaban, solo faltaba una clase y me iría de este infierno.
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Genial. Última clase y es matemáticas.
Creo que no es necesario el decir por que odio esta clase, el solo nombre explica todo.
Pero la única diferencia en esta clase, fue que la chica de a lado me habló y lo primero que me dijo no me sorprendió mucho.
—¿Eres callada verdad?
—Realmente no, solo no estoy acostumbrada a socializar.
—Entonces eres tímida.
—Creo que esa sería lo que mejor me define— Claro que me define, es lo que muchos me dicen, de verdad que no soy callada, solo que a la primera vez de hablar conmigo no deben de esperar mucho.
La chica extendió la mano y pronunció:
—Hola, soy Milly, Milly Han Derry, espero que nos llevemos bien.
Estaba algo abrumada, pero aun así le devolví el gesto. Tome su mano y le respondí:
—Mucho gusto Milly, Soy Amy, Amy Campos Gagnon, espero también poder llevarnos bien.
Milly solo asintió y me sonrió. Realmente estaba feliz, era la primera persona con la que hablaba. Estoy segura de que estaba roja, pero no me importo, a decir verdad, ella realmente era linda, se notaba que es alta, por el largo de sus piernas, tiene el cabello lacio y negro, su piel es blanca y tiene los ojos rasgados, estoy segura que por su apellido es coreana o al menos tiene rasgo de serlo. Me gustaría preguntarle sobre su familia pero creo que eso sería muy inapropiado.
Entro una señora alta con el cabello en una coleta de
caballo y un fleco de lado, es joven, no ha de tener más de 30, muy guapa la verdad ¿sera la profesora? No lo se, pero se ve demasiado seria para ser tan guapa.
—Me dijeron que hay alguien nuevo en la clase, transferida a mitad de ciclo, ¿quien es?
Su voz es linda pero la manera en la que hablo fue dura, sentí miedo de nuevo, pero no podía dejarla con la pregunta así que solo alce la mano.
—Muy bien, so...
—¡Lo siento! Me permite pasar
.
—Esto ya es costumbre de usted señor Roy.
—Será la última vez, pero por favor déjeme pasar.
No se quien era, otro compañero, pero su cara se veía algo desesperada para poder tomar la clase. Yo en cambio estaría feliz de que no me dejaran entrar.
Pero era lindo muy lindo, tenía cabello negro azulado, era alto y delgado, vestía unos jeans holgados y una sudadera negra, era de piel clara, sus ojos no logré verlos, al final la profesora lo dejo pasar y no continuo con lo que iba a decirme hace un momento.
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Por fin termino la clase.
—¿Entendiste la tarea que dejo? —Me pregunto Milly con una cara de "estoy confundida, no entendí nada"
—Las matemáticas no son mi fuerte, lo siento—Respondí sutilmente.
—Lo sabía, pero no te preocupes, tengo mi herramienta secreta y no me molesta compartirla.
Se levantó de la silla para dirigirse al asiento de el muchacho de hace rato. La seguí y solo escuche su conversación.
—De nuevo tarde señor Roy—Pronunció con voz chistosa.
—Deja de molestar Mimi—Le contesto con una molestia falsa. Milly comenzó a reírse.
—Tienes que admitirlo, fue gracioso.
—No, no lo fue, si de nuevo llaman a mis papás por esto, se acabó mi libertad, ¿entiendes?
—Lo entiendo, pero en fin amigo, solo venia para avisar que iré mañana hacer la tarea de Matemáticas con una amiga.
—No tienes amigas.
—Ahora la tengo.
Milly se volteo y me jalo con el brazo derecho para luego ponerlo al rededor de mis hombros.
—Te presento a Amy, es nueva, no la trates mal por favor—Dijo con súplica falsa, pude notarlo, quizás en ellos era normal—Amy, el es Dante, mi hermano menor.