Luces apagadas [YoonMin]

Sinopsis

Yoongi relata su historia de amor con Jimin hasta el día qué la muerte los separó.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo único

Un niño de 6 años corría por la escuela mientras su madre le daba algún que otro reproche por no quedarse quieto al estar entusiasmado por ir, claro, su progenitora no lo sabía pero había hecho a su primer amigo.


Su nombre era Jimin.


A él no le hablaban demasiado porqué para algunos era una persona "extraña", no le gustaba jugar o estar con tantas personas a su alrededor, le gustaba estar solo y así quería que fuera hasta el final.


Pero aquel niño había insistido tanto que terminó juntandose con él en los momentos de descanso.


En realidad era algo... Entusiasta, muy diferente a él pero aún así le gustaba no estar solo del todo.


Las cosas iban bien, estaba llegando a tiempo, nadie le había robado algo de su almuerzo, sus clases eran aburridas pero no negaría que le gustaba conversar con ese niño sobre ellas.


No tardaron mucho en que sus padres se conocieran, le hicieron prometer que cuidaría de Jimin, él estaba dispuesto a cumplirlo.


•°•°•°•°•°


Tenía 7 años, se había vuelto realmente cercano con aquel niño, aunque en ese momento le decía "mocoso", aunque solo se llevarán algunos meses de cumpleaños.


Jugaban siempre que podían, se veían casi todos los días incluso después de la escuela, también se habían hecho una promesa.


"No importa lo que pase, siempre seremos mejores amigos".


En ese momento para unos pequeños era algo realmente serio, los dos estaban dispuestos a cumplir esa palabra.


Compartían sus almuerzos, compartían los juegos o revistas que tenían, las horas de juego siempre eran divertidas cuándo había alguien a tu lado que valía la pena.


Quizás Yoongi era muy pequeño, pero esa última parte siempre la había entendido a la perfección.


Quería ser un buen hombre cuando fuera más grande, quería proteger a su amigo siempre.


Y lo cumplió.


•°•°•°•°•°


Tenía 10 años cuándo había tenido su primer pelea con Jimin, lo recordaba perfectamente, irónicamente era por algo estúpido.


Su discusión fue porqué él estaba en un curso diferente, había dicho que no siempre estarían juntos todo el tiempo.


Jimin le había dicho que esa no era una promesa de mejores amigos, Yoongi solo decía que eran unos salones de diferencia.


Pero aún así terminaron discutiendo sobre eso, el niño decía que lo cambiaría por alguien mejor, alguien que fuera mejor amigo.


Y fue ese momento, de forma irónica que aquellos mejores amigos se convirtieron en "los mejores novios".


•°•°•°•°•°


Los 11 años comienza a haber cosas nuevas, descubres muchas de ellas en diferentes formas.


Jimin había besado a Yoongi, pero ni siquiera había sido algo de 3 segundos, solo un roce de labios, pero su corazón se aceleraba con eso, además que tomaba su mano presumiendo qué era novio del niño más bonito de la escuela.


Eso lo hacía sentir más que bien, aunque a veces su novio se iba algunos días a un doctor, según él decía que no era nada grave, que solo eran días dónde se sentía levemente cansado.


Quiso creerle y cuándo volvía a la escuela llevaba los dulces favoritos de Jimin para que pudieran compartirlos.


•°•°•°•°•°


—¿Te has sentido mal?— preguntó el médico viendo a aquel pequeño, odiaba esa parte de su trabajo.


—Solo algo cansado pero aún puedo jugar un rato, no me siento débil o querer estar en una silla como los otros señores que vienen aquí—


—Esas son buenas noticias, significa que el tratamiento está funcionando—


Jimin estaba feliz de saber eso, así que podía volver a estar con su felicidad, con su novio, Yoongi.


•°•°•°•°•°


—¿Coldplay?— preguntó Yoongi sentado a un lado de Jimin, tenía un teléfono qué le había regalado su padre.


—Es una banda muy buena, hyung— su novio comenzaba a decirle así desde los 12 años, solo porque era unos meses mayor, era algo estúpido según él.


—¿Y porqué es tan buena?— se arrepintió al instante de haber preguntado eso, ya qué su querido novio comenzó a reproducir prácticamente toda la discografia del momento.


Un chico de 13 años no era precisamente un genio musical, pero los ritmos eran agradables al menos, la letra conocía pocas palabras pero algunas eran para declararse, otras para seguir adelante, como Fix You.


—Esa canción te pertenece, Yoongi— Jimin tomó su mano —Te quiero—


—También te quiero, mocoso— bromeó.


•°•°•°•°•°


—Esto se siente raro... Mghm... Yoon—


—¿Quieres que me detenga?— preguntó, estaban besándose y terminaron en otro tipo de situación, pero si Jimin no quería seguir no lo obligaría a hacer nada que no quisiera.


Comenzaban a saber qué sus cuerpos tenían reacciones diferentes, que querían ir más allá de besos, Yoongi había investigado por su propia cuenta.


—No... Quiero que sigas, por favor—


A sus 15 años, en su quinto aniversario como pareja y mejores amigos, Yoongi había preparado una cena, su casa estaba vacía ese día, así que incluso había hecho un camino de rosas hacía su habitación, habían cenado algo ligero y en ese momento estaban teniendo la primera vez más hermosa y memorable.


Entre besos y caricias, palabras dulces, cuidando qué ambos se sintieran bien, sabían ambos que los dos estaban hechos el uno para el otro.


•°•°•°•°•°


Jimin se había ido a Londres para algo que no entendía, le dijo que iba a volver por él, que no importará cuánto tiempo llegará a pasar, siempre sería su primer amor.


Se habían comunicado algunas veces, pero poco a poco aquello se fue perdiendo, aquel chico que conoció en la escuela ya no estaba disponible la mitad del tiempo.


Y también entendió qué no podía esperarlo por siempre.


Rehizo su vida, conoció a muchas personas, aunque solo había salido con 3 de ellas y no por mucho tiempo.


Su relación más larga era Jimin, sus primeras veces fueron con Jimin, como había sabido amar... Era por Jimin.


Tenía 17, empezaba la preparatoria, se hizo amigo solo de dos o tres personas, pero eran las más leales, Hoseok, que era todo lo contrario a él, Namjoon, el qué era más inteligente según él y con quién habla salido también, Seokjin.


Aunque este último pensó qué solo había confundido amistad con algo romántico, pero debía admitir qué esa había sido su mejor relación hasta ese momento.


•°•°•°•°•°


18, ya era mayor de edad, quería ver a Jimin, quería ir hacia Londres pero no tenía el suficiente dinero para ir a ese lugar, suspiró suavemente, era invierno y tenía aquella lista de canciones de Coldplay, recordando que la última vez que lo vió, se habían despedido con Yellow.


—¿Estarás bien?— preguntó mirando al cielo —Espero qué sí—


Después de eso, sus amigos lo llevaron hacia un bar para divertirse, debían hacerlo después de ver a su amigo tan melancólico.


Y alguien le coqueteó, una chica muy bonita y agradable en realidad, si no mal recordaba su nombre era Hyejin.


No habían llegado a algo más, pero podía decir que tenía 4 amigos en quién confiar.


•°•°•°•°•°


Jimin respiraba con dificultad, llamando a una de las enfermeras con el botón de emergencia, sentía que se estaba ahogando.


—¿Cuánto tiempo le queda?—


El médico miró a su paciente, uno de varios años que estaban ahí.


—No lo sé— respondió.


Su enfermedad iba avanzando en vez de retroceder, le dolía moverse o respirar, se sentía débil, pero aún quería ver a Yoongi, al menos llegar a despedirse de él como era debido.


Había llegado hasta los 19 años, podía llegar a uno más.


•°•°•°•°•°


Yoongi estaba frente a la universidad, había fallado dos veces, pero en ese momento lo había logrado, estaba preparado para estudiar como debía.


Tenía 20 años, aún era joven, entendía también que las relaciones no eran necesarias todo el tiempo, tenía amigos, tenía a su familia.


Quizás le faltaba el amor de su vida, pero haría lo posible para continuar, para ser mejor persona.


Las primeras semanas fueron tediosas, realmente insoportables pero estaba siguiendo el ritmo de cada una de las cosas que dictaba cada profesor, cada proyecto.


Pero un día, lo recordaba hasta ese día, había recibido una llamada.


—Yoongi...—


—¿Jimin? Oh, por... ¡Jimin! No sabes cuánto me alegra oír tu voz—


—La tuya suena mucho más gruesa que cuando nos conocimos— el chico se rió, aunque tosió después.


—¿Estás bien?— preguntó.


—Lamento... Dejar de comunicarme pero... Estar aquí... Es... Difícil tener un teléfono—


—¿En Londres?— preguntó.


—Te amo Yoongi— dijeron al otro lado de la línea —Te amo como la primera vez que te vi solo en el almuerzo cuándo teníamos 6 años—


—Jimin...—


—Siempre serás la persona correcta para escuchar Coldplay a mi... Lado...—


Estaba escuchando un tipo de máquina sonando demasiado fuerte, después otras voces diciendo que lo estaban perdiendo.


No entendió nada hasta que la madre de su chico había tomado el teléfono.


—Jimin... Mi niño...—


Al parecer no se había dado cuenta que estaba en la línea.


—Hora de muerte, 3:22 p.m.—


Hora de muerte...


Yoongi tiró el teléfono, olvidándose que aún lo estaba sosteniendo.


No se había equivocado en la traducción, habían dicho que Jimin estaba muerto.


Su mejor amigo.


El amor de su vida.


Había fallecido.


Se sintió pequeño, vulnerable, estaba solo, no podía hablar con alguien más, no...


—Jimin...— susurró empezando a llorar, sus lágrimas caían porqué no sabía que más hacer —Yo también te amo— debió haberlo dicho cuándo aún...


—Yo también... Te amo...—


•°•°•°•°•°


El funeral era en Corea, podría verlo al menos.


Tenía un traje negro, sus padres lo estaban abrazando, sabían lo que Jimin significaba para él.


Llegaron con tiempo.


—Lo siento tanto Yoongi— dijo su suegra —Lo siento...—


—Lamento mucho su perdida, era su hijo— dijo él, la mujer estaba hecha trizas, pero ¿Qué más podía decir? Nunca había sido bueno con las palabras.


El funeral fue breve, vió algunos conocidos del vecindario.


Después de eso, la madre de Jimin le entregó una carta en un sobre.


—No quería dártelo, pero al final pidió que lo hiciera—


—¿Quieres quedarte aquí?—


—Estaré bien papá, usaré el auto, pueden ir con la señora Park— dijo él.


Los adultos mayores se retiraron y el entró, empezando a leer aquella carta.


Querido Yoon:


Quizás tarde demasiado en hacerte saber que no estaba bien, pero siempre pienso en ti, me mantiene vivo pensar que volveré a Corea para amarte como lo he hecho hasta ahora.


¿Recuerdas como nos definíamos el uno del otro?


Decías que yo era tú rayo de esperanza, que era las flores del jardín, que era el clima cálido, que era tú "panquecito" porqué era suave y amable.


Y yo te respondía que eras como la noche, que estabas llenos de soles iluminando el camino al lado de la luna, que eras un bosque en día de lluvia, que eras una brisa.


Y siempre he tenido razón en una cosa, Yoongi.


Eres la única persona con la que disfruto escuchar a Coldplay.


¿Te casarías conmigo Min Yoongi?


Atte: Park Jimin, futuro Min Jimin si dices que sí.


Yoongi leyó todo, volviendo a llorar, creía que no podría hacerlo más, pero ahí estaba, incluso estaba un anillo de plata, arrugó la carta un momento.


—Maldito...— susurró, en ese momento estaba una canción que solo lo haría llorar más.


If i die young.


Tenía el anillo en su mano.


Y empezó a conducir de nuevo a su hogar.


•°•°•°•°•°


—¿Cómo sientes que ha estado tú semana?—


Era una pregunta tan sencilla pero tan difícil de responder al mismo tiempo.


—Escuché una canción de Coldplay— respondió —No lloré, pero... Aún lo extraño—


—El duelo de una persona que amas, es un proceso lento, pero además de eso, ¿Porqué estás aquí?—


Yoongi miró al terapeuta, quería responder algo sarcástico, quería hacer parecer que esa muerte después de dos años no le afectaba, pero estaba equivocado en todo.


—No vuelvas con la persona dos veces— dijo —Porqué en la primera amas quién es, la segunda es porqué amas las memorias—


Suspiró tocando el anillo que estaba como un collar.


—Conocí a alguien— admitió —Sabe de él, sabe de lo importante qué era para mí, pero no quiero ser una carga repetitiva de algo que sé qué nunca volverá a existir—


—Cuando hablas de ese alguien sonríes, eso es un gran avance—


—Quiero vivir de nuevo—


La sesión había terminado, salió del consultorio y miró hacía las estrellas.


—¿Estarás iluminando el cielo ahora?— preguntó con una sonrisa, mientras alguien de algún puesto escuchaba everglow de Coldplay.


Jimin era el amor de su vida, eso nadie iba a cambiarlo.


Pero también, es la persona que lo hacía mejor incluso a esas alturas.


También te amo Jimin, pero esta vez, quiero ser el escritor de mi propia historia.


Fin.