Verte en Diciembre.

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Sinopsis

Dos chicos con problemas se conocen a través de las redes sociales, deciden hacerse amigos, ambos tienen una vida muy similar y parecen conectar como nunca lo habían hecho con nadie. ¿Cuál será el final de su historia?

Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

14 DE DICIEMBRE.

Solo podía escuchar gritos desde mi habitación.


Un día más una pelea más.


Golpes, insultos, objetos volando...


-¡Te odio, te odio con todo mi ser, ojalá no fueras mi madre!- gritaba mi hermano desesperadamente.


Estas peleas se repetían cada día más, era un niño de dieciséis años intentando superar la muerte de su padre de manera incorrecta, mi madre no tenía culpa de nada, pero tampoco sabía cómo manejar la situación.


-¡Eres la peor madre del mundo, ojalá me muera!-seguía gritando mientras lanzaba el teléfono contra la pared. Solo quería sacar esa rabia que tenía dentro, pero no lo estaba haciendo bien, solo se controlaba conmigo, aunque, cada vez, les costaba más.


Mi madre era una mujer joven pero enferma, no tenía tiempo para ella, para cuidarse, para quererse... Siempre estuvo sola aunque intentó criarnos de la mejor manera, tuvo parejas pero no todos estaban dispuestos a aguantar una familia como la nuestra. Su último novio se fue a escondidas de mi madre para volver con su ex y nunca más volvió. Era un capullo. No hacía mucho de esto, ella estaba destrozada pero no lo demostraba.


Mi hermana mayor se había marchado de casa hacía unos años, era una adulta jugando a ser una niña, es comprensible porque su infancia fue la más difícil de todos nosotros, básicamente nunca pudo actuar como alguien de su edad porque se tenía que encargar de mi hermano y de mí mientras mi madre trabajaba. Se fue con su novio, al que ni siquiera quería porque le gustaban las chicas y no se atrevía a contárselo al mundo por miedo.


-Alex, por favor, para de una vez y vámonos.-exclamó su tío de repente entrando por la puerta. Había venido a llevárselo unos días con él hasta que la situación se calmara.


No es necesario decir que casi se lo llevó a rastras, dijo cosas horribles que probablemente ni sentía, pero esa frustración la tenía que pagar con alguien y, mi madre, parecía ser la más débil. Bueno, no lo parecía, lo era.


Cuando salí de la habitación la vi sentada en el sillón devastada, ella y yo tampoco teníamos una relación muy cercana, yo era una adolescente perdida que no sabía acercarse al mundo, ni siquiera quería seguir en él. Tiempo atrás yo también le grité cosas horribles, de las que me arrepiento. Ojalá fuera capaz de pedirle perdón.


La miré y no pude evitar recordar su intento de suicidio. Yo era muy pequeña, tendría quizá unos seis años, pero lo recuerdo como si hubiera pasado ayer. Era de noche, estábamos mis hermanos y yo en casa junto con ella. Acabábamos de cenar y dijo que iría a darse una ducha. Pasó un buen rato y mi hermana al ver que no salía fue a buscarla, ella tendría unos diez años en ese momento y mi hermano dos. Lo siguiente que recuerdo es a mi hermana en el sofá llorando asustada, había llamado a la ambulancia con la esperanza de no ver a mi madre morir, mi hermano no entendía nada de lo que había pasado y yo simplemente estaba allí existiendo, no sabía cómo reaccionar, era consciente de lo que estaba pasando pero a la vez no. Solo veía el cuerpo desnudo de mi madre en el suelo, la habían sacado de la bañera ahogada después de tomarse un bote de antidepresivos, intentaban reanimarla y, por suerte lo consiguieron. No hemos hablado de ello desde entonces, pero se repite en mi mente cada día. Ahora, cada vez que la veía mal, tenía miedo de que se volviera a repetir pero que fuese demasiado tarde, nunca le he contado a nadie que vivo con ese pensamiento en mi mente cada día de mi vida.


No sé cómo pero le di un abrazo, no quería llorar pero tampoco pude evitarlo.


-Eres buena madre, te quiero y no quiero que pienses lo contrario.-pude sentir cómo ella contenía sus lágrimas. La estaba perdiendo cada día más y no quería perderla también en ese sentido.


Eran las doce en punto de la noche, me había preparado para salir con alguien a quien había conocido a través de una historia en redes sociales, no quería irme, quería quedarme con ella pero fue ella misma la que insistió en que saliera por primera vez y me divirtiera, en que dejara de pensar en lo que me estaba pasando y disfrutara por primera vez después de tanto tiempo.


Con la peor cara posible y con los ojos hinchados me puse en marcha a mi destino. La noche estaba oscura y silenciosa para ser un viernes, hacía frío y algo de viento. Mientras esperaba pasó un estúpido en una furgoneta el cual empezó a gritarme cosas subidas de tono y ahí llegó el chico de las redes sociales.


Alto, pelo negro y despeinado, ojos castaños achinados y sonrisa tímida.


Inteligente y divertido, le gustaba jugar al fútbol y debatir.


Jeans, chaqueta vaquera y deportivas rojas. Un look muy desenfadado.


Nada especial.


Nos montamos en su coche negro, olía bien, estaba limpio y bien cuidado. No podía decir mucho más, no me considero muy fanática de los coches.


-¿A dónde vamos?-le pregunté tímidamente.


-Improvisemos.-sonrió él.


Condujimos unos pocos minutos antes de parar en un lugar cualquiera, no era un sitio maravilloso pero sí era tranquilo. No había gente pasando, no se escuchan ruidos de fondo solo la música del reproductor, había poca luz, quizá solo la del interior del coche y tampoco había un plan, solo habar.


Realmente podría haber sido un asesino en serie y yo dejé que me llevase a un lugar cualquiera sin cuestionar absolutamente nada. Muy inteligente por mi parte. Tampoco le había dicho a nadie con quien estaba o donde. Pero bueno, sigo viva.


-Hazme preguntas.-Comenzó él.- Ya sabes que me encantan las preguntas.


-Pues no sé... ¿Cuál es tu color favorito? No me digas que el negro, serías muy predecible.


-No es el negro, idiota, es el verde. ¿Cuál es el tuyo? No me digas que el negro sería muy predecible.-Me imitó.


-Es el azul, estúpido.-Y así empezamos una conversación que duró horas y horas.- A ver, ¿tu cumpleaños?


-El 27 de agosto, ¿el tuyo?


-El 27 de febrero.


-Nos llevamos, literalmente, seis meses.


-Enhorabuena, sabes contar.-Me burlé de él.


También hablamos de cosas más profundas como de su madre, igual de perdida que la mía, de su hermano, mismo nombre, edad y actitudes que el mío, de su padre y del mío, que solo se diferenciaban en una cosa. Básicamente nos conocimos el uno al otro. También nos reflejamos el uno en el otro.


En cada palabra se podía sentir la complicidad, en cada risa la confianza y, en cada mirada, la conexión. Teníamos tantas cosas en común sin ni siquiera saberlo.


-¿Te gusta Queen? Hoy me compré el disco.-me dijo mientras lo ponía- ¿Y la película? Tienes que verla es genial.-El rey de las recomendaciones.


Podía hablar de mil temas, siempre tenía algo para decir.


A veces lo veía muy emocionado hablando de las cosas que le gustaban y yo prefería no interrumpirlo.


-La Casa de Papel, tienes que verla, yo sería el profesor, estoy 100% seguro, es un genio.-No he mencionado que medía absolutamente todo lo que le gustaba con porcentajes.- Pero, ¿sabes cuál es la mejor serie? Breaking Bad, es una obra de arte.-Hablaba con tanta seguridad de lo que le gustaba que me impresionaba porque yo, la mayoría de veces, tenía que fingir.


La noche parecía no acabar, todo fluía de forma cálida, no podíamos dejar de hablar, nos entendíamos, conectábamos.


Todo pasó muy rápido, empezamos a jugar, a hacernos cosquillas y, simplemente pasó.


Nos besamos.