Capítulo 1
-aquí tienes hermana mayor-. El albino le sonrió a su hermana extendiendo frente a esta un vaso de agua
-no lo quiero-. La hermana del albino golpeó el vaso de agua tirando el mismo al suelo
-¡yo lo limpio!-. El albino tomó un trapo recogiendo los pedazos de cristal del suelo y limpiando el agua sobre el mismo
-...-. La chica observó a su hermano menor en silencio preguntándose por qué este seguía siendo tan amable cuando ella lo trataba tan mal. -¿por qué?- preguntó
-¿qué cosa?-. El albino dejó de limpiar el suelo dirigiendo su azulada mirada hacia el rostro de la chica.
-no deberías ser amable conmigo, te trato mal y sigues aquí, ¿por qué?-
-...-. El albino guardó silencio por algunos segundos observando atentamente a su hermana antes de sonreír de forma infantil retomando el habla. -porqué eres mi hermana mayor-
La chica se sorprendió ante las palabras del albino, después de algunos segundos, gruñó con molestia levantándose del sofá con irritación. -no somos hermanos-
El albinó sonrió de forma infantil negando las palabras de su hermana mayor. -¡lo somos! ¡yo soy tu hermano menor y tú mi hermana mayor!-
-... cállate-. La chica salió de la habitación con prisa dejando al albino solo aún limpiando los cristales esparcidos por el suelo.
Al día siguiente, el albino entró a la habitación de su hermana llevando consigo un plato con una rebanada de pan bañada en jalea. -¡hermana! ¡tu desayuno!-
La chica se sentó en la cama tallando sus ojos con los dorsos de sus manos. -te he dicho que no entres, ¿y si padre hubiera estado aquí?-
-...-. El albino guardó silencio cambiando su sonrisa por una mirada seria antes de retomar el habla. -no lo dejaré-
La chica rió sin gracia tomando la rebanada de pan que el albino le extendía. -¿qué harás contra él?, sólo eres un niño estúpido que no puede hacer nada por si mismo-
El albino bajó ligeramente la cabeza ante las palabras de su hermana apretando el plato que tenía en manos. -no me importa, haré todo por ti-
La chica frunció en entrecejó con molestia arrojando la mitad de la rebanada de pan al albino manchando el cabello de este con jalea. -¡deja de ser estúpido! ¡sólo eres un niño! ¡eres un inútil! ¡no puedes hacer nada contra él!-
El albino elevó la cabeza limpiando las pequeñas lágrimas acumuladas en sus ojos, observó a su hermana con ojos llorosos antes de hablar con voz temblorosa. -¡no me importa! ¡eres mi hermana! ¡no dejaría que algo malo te pasara!-. El albino se arrodilló juntando la rebanada de pan en el suelo dejando la misma sobre el plato que aún sostenía. -no me importa lo que digas, ni tú ni mamá, eres mi hermana mayor y voy a cuidarte sin importar qué tenga que hacer-
La chica desvió el rostro tratando de contener las lágrimas ocasionadas por las palabras del albino. -no somos hermanos, no somos hermanos y nunca lo seremos, ¿crees que somos hermanos sólo por tener la misma madre?, eso no nos hace hermanos, sólo eres un niño tonto que me fastidia día y noche-. La chica se levantó de la cama tomando algo de ropa antes de dirigirse al baño en el pasillo.
-... pero si somos hermanos...-. El albino observó la puerta de la habitación con tristeza antes de salir por la misma dirigiéndose hacia la cocina, al llegar, comió el resto de la rebanada de pan antes de lavar el plato sucio.