Tiempos de guerra

Sinopsis

-Solo léelo, ignora las putas faltas de ortografía. Atte: Lucas (mateoH20) -Estos idiotas no tienen tanta materia gris como parece. Atte:Oriana -Somos un caso perdido. Léelo si quieres y si no también. Atte: Benjamín (Berlin_91) ▲ Las imágenes en la historia le pertenecen a su respectivo autor. Los personajes pertenecen a Koyoharu Gotōge. ▲ No se permiten copias ni adaptaciónes sin autorización previa. Edición de portada: Nicol Angeles en Facebook.

Genero:
Romance
Autor/a:
Berlín
Estado:
Completado
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Parte 1

El hastío de estar atrapado en miles de recuerdos era abrumador.


La época dorada de bailes donde se veía la algarabía y gozo de cientos de personas de la más alta sociedad en el salón principal de veintiseis que poseía la manción ya no existía más tras aquella tragedia que marcó al único sobreviviente de la familia Tomioka.


Los leños ardientes en la chimenea, le recordaban a su yo de once años que vio morir a sus padres y su querida hermana; una joven virtuosa a punto de ser desposada por un buen hombre que la amaba con tal pasión como eran descritos en los versos que le escribía.


"Debí haber sido yo el que muriera" se repetía incansablemente mientras tomaba varias veces del licor que lo embriagaba para olvidar, mas alcontrario el efecto hacía que su memoria viaje al pasado una y otra vez hasta quedar dormido.


Los días siguientes eran los mismos, ningún suceso importante, hasta que resonó el clarín de la guerra, donde los hombres estaban llamados a servir a la nación, muchos de ellos dejaban atrás a sus familias; esposa e hijos.


Por su mente había cruzado la idea del suicidio, pero al pensarlo sería una manera estúpida de acabar con su vida haciendo que fuera en vano el sacrificio de su hermana si debía morir debía hacerlo defendiendo a su nación.


No teniendo nada que perder se presento voluntariamente al sitio de reclutamiento.


-Nombre.


-Tomioka Giyu.


-Edad


-23 años.


-¿Experiencia militar?


-Preste el servicio militar en la marina.


-Apartir de ahora estarás destinado a los puertos de la nación, partiras en tren junto a tu escuadrón apenas salga el sol por la mañana.


-Sí señor.


Tal y como lo había dicho, el tren partió antes del amanecer con cientos de soldados marinos rumbo al puerto, con lagrimas en los ojos muchos vinieron a despedirlos con la promesa de volver. Una promesa que talvez no era posible cumplír.


-¡Atención cucarachas inútiles!


-¡Señor, sí señor¡


-¡Estan aqui para morir por la nación si es necesario, aqui estan hombres de verdad y no maricones ¿Entendido?!


-¡Señor, sí señor!


-Preparen las velas, eleven el ancla.


Dadas las órdenes cada marino se dirigía a sus obligaciones.


-Es un navío precioso ¿no?


-Lo es.


-Y muy bien armado.


-Lo es.


-Ahora somos compañeros puedes decir otra cosa que no sea "lo es".


-Algo como...


-Muchas cosas que decir por ejemplo: Hola me llamo Sabito Urokodaki, tengo 23 años y una linda esposa que me espera en casa.


-Suena estúpido.


-No es estúpido, se llama modales, mo-da-les. Anda preséntate.


-Sabes que estamos en guerra cierto.


-Lo tengo muy claro, solo que por lo menos quiero conocer a un buen amigo.


-No vine a conseguir amigos.


-Yo se que quieres, hazlo, hazlo, hazlo...


-Esta bien, Hola mi nombre es Giyu Tomioka, tengo 23 años y perdí a toda mi familia ¿Satisfecho?


-Oh siento lo de tu familia, pero mira el lado bueno ahora tu seras como mi hermano, ya tienes una familia.


Posteriormente de aquel día ambos se volvieron inseparables la guerra había dado inicio con victorias a su favor luchaban lado al lado tanto Giyu como Sabito fueron ascendidos al grado de tenientes.


-Ella es Makomo, mi esposa- saco un reloj de bolsillo con la foto de una muchacha realmente hermosa- Es una lastima que no esté para el nacimiento de mi hijo o hija.


-No mencionaste eso antes, no sabia que esperabas un hijo.


-Lo supe hace seis meses, Mokomo escribió una carta.


-Regresaras de eso estoy seguro, volverás a casa.


-Y tú no planeas volver.


-No tengo a donde volver, me quedaré navegado en los mares... No hablemos de mí. ¿Ya pensaste un nombre para tu hijo o hija?


-Lo pensé sí, Hana si es niña y Kai si es niño.


-Son lindos nombres.


-Y tú mi amigo ¿Ya pensaste en los nombres de tus futuros hijos?


-Porsupuesto que no, no esta en mis planes enamorarme y tener hijos.


-No digas eso, cuando salgamos de aquí una mujer te gustará y tendrás que guardar tus palabras.


-Eso lo veremos.


-¿Es una apuesta entonces?


-Es una apuesta.


-Una noche oscura realmente.


Giyu solo asintió, miró las estrellas hasta perderse en ese cielo nocturno.


-¡A las armas, nos atacan, preparen los cañones! -todos los soldados reacionaron y tomaron sus armas lo más pronto posible defendiéndose del ataque.


El barco enemigo los había tomado desprevenidos, superarandolos en número y armamento aquella noche varios fueron asecinados.


-¡Sabito! ¡Resiste!


-Giyu, por favor escucha.


-No digas nada, tienes que descansar, estarás bien ¡resiste!.


-Entregale esta carta a mi esposa.


-No puedes dejar a tu hijo sin un padre, tienes que verlo crecer.


-Cuida de ellos por favor.


En medio de lágrimas Giyu volvió a la lucha, sus esfuerzos por continuar no fueron suficientes cayendo gravemente herido.


★☆★


-Es una suerte que haya sobrevido al naufragio del Relámpago Dorado.


Con mucha dificultad abrió los ojos despertando de su letargo, inconsciente  quien sabe cuanto tiempo y lo primero que vio fue unos ojos profundos de color morado que lo miraban fijamente y su fragancia de glicinias envolvía sus sentidos.


-¿Quién es usted?


-Shinobu Kibutsuji, médico profesional del ejército ¿y usted es? Dejeme ver -dijo tomando un cuaderno con registro de paciente -Giyu Tomioka, teniente del Relámpago Dorado y único sobreviviente del mismo.


-Sabito...


-¿Quién?


-¿Dónde están mis cosas?...¡Ahhh! -en un moviento vano trato de levantarse, al hacerlo sintió un dolor intenso en el pecho.


-Todavia tiene que guardar reposo, no está en condiciones de hacer movimientos bruscos, déjeme revisar -como ya lo había previsto, la herida sangragaba nuevamente, esto requería otra sutura -de no ser tratado a tiempo usted habría muerto, el corte es profundo en el pectoral derecho.


Giyu solamente la escuchaba su voz era melódica, trasmitia paz, sentía sus delicadas y suaves manos acariciar su piel procurando no lastimarlo.


-Tengo que irme.


-Ya le dije que no, no sea necio.


-Es algo importante.


-¿Más importante que su salud?


-Lo es.


-Voy por sus cosas usteded recuestese nuevamente, Yae-Chan, ve que el señor Tomioka no haga una locura.


-Si, señorita -dijo una joven apareciendo tras el umbral de la puerta, inmediatamente dirigio su atención al joven soldado.


La joven médico durante su trayecto no pudo pasar por alto aquella chispa que se había producido en su corazón al vislumbrar aquellos zafiros de las profundidades del mar, esa chispa amenazaba con desatar un incendio, un sentimiento nunca antes experimentado, sus manos inquietas la trajeron a la realidad, es cierto, en el dedo anular de su mano derecha estaba la alianza de matrimonio con el coronel Douma Kibutsuji hijo del comandante del ejército Muzan Kibutsuji, sí, era una mujer casada en contra de su voluntad, pero aún así debería guardarle respeto, hasta que la muerte los separe.


Tras aquellos pensamiento volvió a la habitación de Tomioka, encontrando un panorama extraño, pues Yae asistente de enfermería, traba de socializar con el soldado.


-Ya estoy de regreso, Yae por favor retírate, atiende a los otros pacientes yo me encargo de Tomioka-San.


-Eso puede hacerlo usted, yo atiendo a Tomioka-san.


-Olvidas quien da las órdenes aquí, no lo repetiré otra vez, retírate ahora.


-Nos vemos luego Tomioka-san -dijo sonriendo, para después salir molesta del lugar.


-Disculpala es nueva. Aqui está lo que pediste -dijo extendiendo sus cosas.


Giyu las tomo inmediatamente buscando eso tan importante, finalmente lo encontró, mientras era observando por Shinobu que la miraba atentamente.


-¿Una carta?


-Sí una carta, debo entregarla ahora, debo irme.


-Espera un momento si es tan importante te acompañaré.


-No es necesario.


-Órdenes de su médico señor.


-Deacuerdo.


★☆★


Sabito le había descrito perfectamente el lugar donde vivía él y su esposa, no estaba muy lejos del hospital donde estaba.


-Por favor espereme aquí es un asunto personal.


-A mi no me da órdenes.


-Por favor -Dicho esto Giyu se fue alejando de la plaza donde estaban, deteniéndose en una casa decente, de donde salio una joven con una niña en brazos, Shinobu no pudo escuchar desde la distancia, solo pudo ver cuando ellos dos entraron, y tal como había sucedido con Yae un sentimiento de celos tomo el control de su corazón, "ella es su esposa y tienen una hija, es el motivo de su urgencia por verlas" penso.


Pasado un buen tiempo Giyu salió de la casa al encuentro de Shinobu, quien la esperaba con el ceño fruncido.


-Deberia quedarse en casa con su esposa e hija, notifique al coronel cuando pueda volver a sus funciones. -Giyu la miró aún más sorprendido no escucho después de las palabras esposa e hija.


-Se equivoca ellas están bajo mi protección, es la viuda y la hija de mi mejor amigo, del teniente Sabito Urokodaki, vine a darles mis condolencias.


Shinobu callo esos pensamientos de su mente al escuchar sus palabras -No me debe ninguna explicación, disculpe mi impertinencia.


-No, olvidelo, regremos.


★☆★


Su recuperación fue más pronta de lo previsto, y en ese tiempo su relación se había fortalecido aflorando sentimientos de amor inslatados en su pecho, cada vez que era atendido por ella sentía su perfume, sus ojos grabando cada detalle de su cuerpo, sus manos cálidas curando cada herida, todo ese sentimiento se desvanecía con el tacto de ese metal frío sobre el dedo anular, hace no mucho la conoció más a detalle: Shinobu Kocho veinte años adoptó en apellido de su esposo tras su matrimonio a los dieciocho años, ejerce como médico del ejército por el estado de guerra. Sus padres murieron, no sin antes "asegurar un futuro" para ella y sus hermanas.


Kanae también médico, contrajo matrimonio con Sanemi Shinazugawa de rango teniente de infantería. Kanao aún era pequeña para ser presentada en sociedad, quedando al cuidado de Kanae.


-¿No tuvieron un hermano varón?


-De ser así papá no habría "asegurado un futuro" para las tres y no estaría casada con Douma.


-¿Y su hermana la Sra. Shinazugawa?


-Mi cuñado se esforzó, por obtener el rango, para agradar papá, todo por ser digno de Kanae ellos son una linda pareja que se caso por amor.


-Disculpe la interrupción Kibutsuji-sama, traigo una carta para el teniente Tomioka -de no ser interrumpidos su platica podría seguír durante horas pues Giyu había descubierto en Shinobu una mujer interesante y lo propio Shinobu. Una salida a lo rutinario.


-Adelante.


-Teniente de la marina Sr. Tomioka el comandante y el coronel Kibutsuji demandan su presencia en el cuartel general, encontrará más detalles en la carta. Yo me despido -dijo el hombre despidiéndose con el saludo militar.


-No lo distraigo más, ha de ser algo importante si es departe el coronel. Permiso Tomioka-san.


-Gracias -dijo siguiendo con la mirada hasta que cerró la puerta y dirigio su vista en la misiva lo cual contenía lo siguiente:


"Estimado Teniente Tomioka he tenido el privilegio de oír sus asañas en el campo de batalla.


La valentía y el coraje que tuvo hasta el final por la nación que lo vio nacer, son el motivo suficiente para ascenderlo a un rango mayor y dirigir nuestras tropas hacia la victoria.


Esperamos su pronta recuperación y verlo nuevamente en combate.


Atte: Comandante del ejército Muzan Kibutsuji"


Tuvo que pasar una semana exactamente para estar completamente  recuperado físicamente. Por lo tanto podía marcharse del centro médico en donde estaba.


-Ehmm Tomioka-San ¿ya se va?


-Asi es  ya me dijeron que estoy bien


-Yo quería...


-Dígame, la escucho.


-Si bueno verá...


-Ya... -las palabras fueron calladas por los labios de la mujer, sus ojos se abrieron abruptamente y a pocos metros estaba Shinobu que lo miraba atónita, con lagrimas al borde de sus ojos, esos ojos que tanto amaba ver y que lo vieran a él. Shinobu salió corriendo del lugar.


Giyu reaccionando del trance, aparto a Yae de manera tosca provocando que cayera.


-¿Qué pasa Tomioka-san? ¿No te gusto?


La ayudo a levantarse tomándola por los hombros con fuerza.


-No vuelvas a hacer eso ¿Entendido?


-Pero...


-No hay peros, no quiero que me dirijas la palabra. -dijo saliendo en busca de la mujer que tenía prisionero su corazón desde el momento en que escucho su voz, la busco en todos los lugares posibles mas no la encontró. Entre los muchos pasillo se encontró con un oficial que lo llevaría ante el comandante.


★☆★


-El comandante lo espera señor.


-Gracias -las puertas del salón se abrieron ante él, la silueta de dos hombres se dibujaba en el trasfondo del lugar.


-Señor Kibutsuji vine porque ordeno verme.


-Tomioka-san lo estábamos esperando, le presento a mi hijo el Coronel Douma.


-Es un gusto conocer al hombre que, incluso me atrevo a decir. Bendecido por el mismo Poseidon Dios de los mares.


-Yo digo que exagera, no es para tanto, considerando que muchas vidas se perdieron y la pérdida del Relámpago Dorado.


-Déjese de modestias, que para sonrojarse están las mujeres, usted me entiende, todas sucumben ante el uniforme militar y más ante las dotes físicas de uno.


-No comparto su ideología a sabiendas que ustede es casado.


-Oh, por sus argumentos veo que ya conoció a mi esposa, muchos querían tenerla como mujer, pero solo yo pude conseguirla.


Realmente era un hombre detestable a primera impresión, alardear de su esposa como un trofeo más, delataba su carácter de mujeriego e infiel.


-Suficiente charla caballeros, habrá tiempo de sobra después de vencer al enemigo. -Intervino muzan.


-Disculpa padr... comandante.


-Como ya te lo mencionaron estas aquí por tu ascenso a un grado mayor. Apartir de hoy Tomioka Giyu te nombro Capitan del navío más poderoso del ejército el Dragón de agua.


-Agradezco el ascenso señor, pondré el mayor esfuerzo hacia la victoria.


-Puedes retirarte capitan.


-Señor, sí señor. -dijo despidiéndose con el ademán militar.


★☆★


-Buenos días reclutas apartir de hoy están bajo mis ordenes, no tolero ninguna indisciplina, están aquí para morir si es necesario.


-El rey de la montaña se ríe de la muerte ja, ja, ja.


-Inosuke callate, harás que nos castiguen.


-¿Quien dijo eso? Que se atreva a repetirlo.


-El rey de la mo... -fue interrumpido por dos jóvenes que rápidamente le cubrieron la boca.


-Capitan Tomioka, por favor el es nuevo y no sabe las reglas.


-Sus nombres, ahora.


-Kamado Tanjiro -dijo el muchacho pelirrojo, con pendientes.


-Agatsuma Zenitsu -dijo con voz temblorosa el joven de cabellera rubia.


-Hashibira Inouke -respondió el joven de mechas azules y de rostro afeminado según los demás, por lo que tuvo problemas en enlistarse al ejército.


-Así que tu eres el que no le teme a la muerte.


-Por favor disculpe, por favor disculpe.


-Los tres a mi oficina.


★☆★


¿No son muy jovenes para estar aqui?¿Cuántos años tienen?


-Sí, bueno verá...


-El ejército nos obligó a venir por las bajas y necesitaban más soldados.


-Ya veo.


-Que se atrevan a atacar si son valientes, los destruiré uno por uno.


-Ya cálmate Inosuke.


-Los entrenare personalmente, aún tienen una familia que los espera en casa.


-Muchas gracias, no le fallaremos.


-Pueden retirarse.


-Gracias, compermiso -dijeron, dejando solo a Tomioka, él y sus pensamientos.


Realmente la situación no andaba nada bien. Enviar a jóvenes a empuñar las armas era una medida desesperada, prácticamente los estaban enviando a una muerte trajica y segura que él  como capitán no estaba dispuesto a permitir esos niños regresarían a casa.


Las horas parecian eternas, la noche antes de sarpar, no paraba de pensar en Shinobu, en sus sueños recordaba el día de su partida, no pudo despedirse de ella, posiblemente este molesta por lo que vio, necesita explicarle lo que pasó, necesita estrecharla entre sus brazos y decirle que la ama.


-Ganaste... Ganaste la apuesta Sabito, amigo mío, pero no dijiste que ella estaría casada con otro hombre. Ella esta prohibida en cuerpo y alma y yo me he enamorado en cuerpo y alma. No pienso morir hasta aclarar el mal entendido entre nosotros, necesito decirle cuanto la amo.


-Deacuerdo muchachos, todo se decide aquí y ahora, es ganar o ganar, no hay más opción. ¡Ataquen!


-Todo a estribor, alisten los cañones.


-¡Preparen! ¡Apunten!... ¡Fuego!


La lucha continua sin dar tregua con notables bajas en ambos bandos, ninguno daría su brazo a torcer estando tan cerca el final de la guerra.


-¡Resistan, falta poco para vencer!


-Sí capitán.


Después de una ardua lucha el último navío enemigo se hundía en las profundidades del mar dando fin a la guerra, se capturaron prisionero de guerra que serían ejecutados.


-¡Vencimos! ¡Ve...!


-¡Tanjiro!


-¡Aguanta Kentaro! ¡no te mueras!


-Capitán Tomioka, Tanjiro está herido, debemos volver al puerto.


-¡Preparen el viraje! Hombre herido.


★☆★


-Despierta Monjiro.


-¿Quién es ese?


-Pues tú...


-¡Ahhh Tanjiro ya despertaste, estas vivo!


-Callate Monitsu.


-Es Zenitsu idiota.


-Veo que ya despertaste.


-¿Quien es usted?


-Mi nombre es Aoi asistente de médico.


-Aoi-san gracias por sus cuidados.


-No hay de que, en cuanto se recuperen reunanase con el capitán Tomioka -Dijo la joven de ojos azules antes de abandonar la habitación


-Tomioka-san... ¿Cómo esta él?


-Él está bien, solo fueron pequeños cortes, Inosuke y tú fueron los más heridos. Además oí que habrá un baile para celebrar la victoria.


-Yo iré por la comida.


-Inosuke puedes pensar en algo que no sea comida.


-No, las tripas me lo recuerdan.


-Dejen de pelear entre ustedes.


-Monitsu empezó, y puedo pensar en otra cosa, por ejemplo en Makoi.


-Es Aoi idiota.


-Como sea, ella cocina muy rico.


-Inosuke no me digas que tu y ella...


-¿Qué?


-Nada, nada, entonces ¿iremos al baile?


-Por comida si.


-¿Y tu Tanjiro?


-Es bueno para conocer gente, así que porqué no, además podré llevar a Nezuko.


-Nezuko-chan, pediré el primer baile.


-Zenitsu.


-No dije nada malo.


★☆★


-Eso es todo caballeros, pueden retirarse, ganamos la guerra y hay que celebrarlo, esperamos su presencia el día de mañana.


-¡A sus ordenes comandante!


La sala en la que estaban reunidos hace un rato dando un informe sobre la guerra en general estaba más vacía a cada instante.


-Capitán Tomioka ¿Asistira al baile de mañana?


-Si el Coronel Kibutsuji nos honra con su presencia. Estaré celebrando junto a usted.


-Me alaga capitán, entonces mi esposa y yo lo estaremos esperando.


-El honor es mío Coronel, compermiso.


La oportunidad para aclarar sus sentimientos y mal entendidos se presentaba en el baile de mañana, ¿por qué no la increpo antes? Simple, ella lo estaba evitando a toda costa desde su llegada al puerto, la noticia fue más veloz que el viento advirtiendo su llegada.


-Tomioka-san este salón es enorme.


-¿Nunca habias visto uno así?


-Nunca.


-La comida ¿Dónde está la comida?


-Primero debes anunciar tu llegada, te faltan modales.


-A la mierda los modales Monitsu, solo importa la comida.


-No sé  porqué acepte venir con  ustedes, en fin vamos.


-Lo siento Capitan.


En el salón se encontraban personas de  la realeza al igual que los altos mandos militares.


-Capitan Tomioka que gusto que haya venido siendo un hombre ocupado.


-Soy un hombre de palabra Coronel.


-Permitame presentarle a algunas amistades. Ami hijo y a su esposa ya los conoce.


Giyu hizo una reverencia hacia las mencionados. Sostuvo la mano de Shinobu para depositar un beso sobre los guantes blancos que tenia sin dejar de mirarla a los ojos.


-A pasado mucho tiempo madam.


-El tiempo suficiente capitán, pensé que en vez de un baile habría una marcha fúnebre para su entierro.


-Por algún motivo la muerte aún no a reclamado mi nombre.


-Y es una suerte a diferencia de los demás soldados muertos en mar y tierra.


-Como le iba diciendo capitán él es el teniente Shinazugawa y su esposa la señora Kanae, hermana de mi nuera.


-Shinazugawa Sanemi, no siento ningún respeto por usted capitán no le temo a la censura usted debió de perecer junto a su barco y tengo entendido que fue su amigo quien lo salvo de la muerte.


-Sanemi, No haga caso de sus palabras es una suerte que haya sobrevido -dijo su esposa con un tono afable, una mujer justa de bellas facciones.


-No es necesario Señora Shinazugawa, el teniente tiene la razón, por otra parte es un gusto conocerla.


-Y por último ella es Kanao la menor de las hermanas Kocho. -la joven sólo hizo una reverencia sin pronunciar palabra alguna.


-Por lo visto usted tampoco viene solo -menciono Douma refiriéndose a los jóvenes detrás del capitán.


-Por supuesto ellos fueron un apoyo importante durante la lucha, caballeros ellos son Kamado Tanjiro, Zenitsu Agatsuma, Hashibira Inosuke y Kamado Nezuko hermana de tanjiro.


Al momento de ser presentados, Tanjiro y Kanao cruzaron miradas por instante y por siguiente el muchacho quedó prendado de la joven.


-Basta de presentaciones pasemos a lo que realmente importa. El baile.


Cada quien tomó a su pareja y se fueron  dispersando formando grupos o solo para conocer amistades mientras la música al son de los violines invitaba al centro de la pista a una caballero a bailar con una dama.


-Es una velada exelente para las parejas ¿no lo cree Capitan? -Dijo la una voz que Tomioka conocía a la perfección provocando que se atorace con un poco de vino.


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Hola, gente que lee las incoherencias de Benjamín, les escribe Oriana.


La historia está dividida en dos partes. 6600 palabras es demasiado largo.


Esperen la otra parte para mañana gracias por su paciencia.