Capitulo 1: Después de la guerra.
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[POV Sirius]
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Azkaban es el peor lugar en el que se puede estar, ya ni siquiera se cuantos días, semanas o incluso meses llevo aquí, me estoy volviendo loco, mi mente se la pasa vagando de un lado a otro y son poco los momentos de cordura como este. Recuerdo la muerte de James, me siento triste pero ya no soy capaz de llorar por eso, Lily fue una mujer maravillosa y muy fuerte por algo mi hermano de otra madre la amaba, es una lástima que también haya muerto para proteger a mi cachorro, mi cachorro, mi pequeño Harry ¿Estará bien? ¿Quienes lo estarán cuidando? Espero que lo traten bien, lo quieran como si fuera su hijo, no quisiera saber que mi cachorro está sufriendo abuso domesticado o que lo traten con indiferencia, si llego a salir de este lugar lo primero que haré será ir a ver a mi cachorro, aunque creo que lo mejor sería recuperarse primero y luego ir por mi cachorro, espero que esté bien.
Mire a la ventana, estaba lloviendo y a mi mente vino un recuerdo James junto a mi corriendo en nuestra forma animaga, ambos corríamos lo más que podíamos al final por querer ganar nos tropezamos, volvimos a nuestra forma humana y nos miramos, estábamos llenos de lodo por lo que estallamos en risas. El recuerdo se esfumó por culpa de un dementor aunque esté en vez de retirarse como siempre se quedó observándome, le dirigí una mirada de amenaza que si mi padre viera estaría orgulloso, el dementor se retiró pero puedo jurar que estaba riéndose, como odio esas cosas.
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Hay veces que recuerdo estar cargando a mi cachorro, sonrió ante la imagen de Harry sonriéndome cuando le hago una cara graciosa, entonces un maldito de mentor llega y se roba el recuerdo, como quiero eliminar esas cosas de la faz de la tierra, juro por mi vida que cuando salga de aquí y recupere mi puesto como patriarca de la casa Black, me voy a encargar que los dementores ya no trabajen con el ministerio. Apreté mis manos en puños mientras la crecientes ganar de matar me inundaban, suspiré al saber que estaba pasando otra vez, calle mi mente antes de cometer una estupidez, esto estaba pasado demasiado seguido. Si sigo en este lugar lo más seguro es que me convierta en el asesino que dicen que soy. Tal vez debería dormir, hace tiempo que no duermo, dormiré y trataré de eliminar mis malos pensamientos.
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Me desperté de manera abrupta, de no ser porque estoy algo débil hubiera golpeado a el auror que me despertó, este detuvo mi puño y me obligó a caminar afuera de mi habitación-celda sin delicadeza alguna, es obvio que a pesar de sangre pura no tiene la destreza y elegancia de uno, de yo estar en mejores condiciones o en las de él, demostraría mi educación sangre pura, aun con mi condición camine como todo digno sangre pura y vi con satisfacción como el otro hacía una mueca.
— Tienes suerte escoria, — Su tono estaba lleno de frustacion y asco, senti que la sonrisa que había formado se borro para ser una cara seria y sin emociones, mi madre estaría orgullosa de mi, — Te harán un juicio, gracias a que cierta persona logró potente pruebas de que era inocente, solo falta tu testimonio bajo veritaserum. — Me informo a lo que me sorprendí, para que una persona pudiera encontrar pruebas tendría que haber sido cercana a mi o a mis amigos, Remus tal vez pero no tenía la influencia suficiente para ello, aunque duela decirlo mi amigo es completamente inútil para ayudarme, ademas de que nunca me ayudaría después de todo me ve como un traidor, suspire y me di cuenta que ya habíamos llegado a un bote para llevarme fuera de Azkaban, aveces mi mente se pierde un poco.
En todo el viaje medite quien pudo haber hecho eso, mis padres tenían la influencia, pero no el conocimiento para reunir pruebas, Dumbledore lo más seguro es que haya ideado un plan por lo que liberaría hasta que él quisiera así que el viejo quedaba descartado, no había personas que les importa siquiera un poco como para buscar pruebas y presentarlas a el ministerio. ¿Quien será mi salvador o salvadora? Tal vez lo averigüe en el juicio.
El auror me bajo de mala gana para tocar mi hombro cosa que en molesto, pero no dije nada, nos apareció cerca del ministerio, que extraño, el ministerio nunca hace esto.
— Quien te liberó pidió este trató especial para ti. — Me susurró y hice mueca de asco, como odio que los hombres me susurren creyendo que pueden intimidarme, bueno si fuera cierto pocionista con ese trasero relleno y ese cuerpo tan hermoso junto a esa hermosa personalidad que me vuele loco ¡No! Sirius no es momento de estar pensando en el, no ahora, si quedo libre tal vez después de bañarme me deje llevar por una fantasía.
Me llevaron a donde sería su juicio, nadie nos vio, cosa que él auror se aseguró que pasara, me puso en un asiento en medio de todos los presente, estoy seguro que me pueden ver perfectamente al punto que si se quisiera huir me haría la de Barty Crouch Jr, solté una risa al recordar eso, mis pies y manos estaban con cadenas. Mis pies a cadenas pegadas a el suelo mientras mis manos con cadenas pegadas a los mangos de la silla.
Y el juicio comenzó, la verdad presente atención, se dijeron varias mentiras de las cuales me sentí sumamente indignado, no puedo creer que piensen eso de mi. Estaban apunto de hacerme volver a Azkaban solo con la condena reducida, pero quien menos espere se levantó llamando así la atención de todos los presente y la mía principalmente, se ve más sexy de los que recordaba parece que los años le sentaron a bien.
Severus Snape se puso de pie ante el tribunal pidiendo las palabras con la elegancia sangre pura que le faltaba a muchos. Escuche como pidio el permiso de dar sus prubas. ¿Pruebas? ¿Pruebas para que se haga mas grande mi tuempo en la carcel o para que? Fueron preguntas que vinieron a mi mente, vi como al recibir una positiva, Snape empezó a hablar con esa voz que me encanta escuchar de el.
— Ministra, si bien recuerdo se tienen todas la pruebas de la inocencia de Sirius Black y podría decirse que hasta más de las necesarias, aunque, se lo digo con respeto, usted pidió un testimonio del acusado mientras este bajo los efectos del veritaserum, por lo que considero que toda esta platica a sido una pérdida de tiempo. — Dijo con su bien conocido tono de hielo. — Podemos proceder con lo que vinimos a hacer a este juicio y dejar de discutir como si fuéramos simples... plebeyos. — Cierto, aveces olvido que es el heredo del reino de Elian Prince rey de Arendelle, es un príncipe y se comporta como tal, es bien sabido que el rey de Arendelle no es paciente y odia los rodeos, pero su nieto el príncipe, por suerte es un hombre paciente, en ciertas cosas.
La cara de la ministra se puso roja muy seguramente de vergüenza cosa que casi me hace reír pero me contuve dada mi situación. No quiero que por estarme burlando me regresen para Azkaban.
— Gracias por recordarlo, Príncipe Alexis II. — La voz de la ministro había sonado algo avergonzada, Severus solo asintió y se volvió a sentar. Un auror se aproximó a mi para darme veritaserum que tome de su mano solo porque ya me quería a mi casa, tomar un buen baño rejuvenecedor y dormir todo el tiempo que pueda.
— ¿Nombre completo?
— Sirius Orión Black tercero. — Respondí casi en automático.
— ¿Edad?
— 23 años.
— Iniciemos entonces, ¿Fue usted quien mató a Peter Pettigrew y los trece muggles después de la muerte de los Potter?
— No.
— ¿Usted fue el guardián de los Potter y los traiciono revelando su ubicación a el innombrable?
— No.
— ¿Sabe quien traiciono a los Potter y mato a Peter Pettigrew y los 13 muggles? Si es así díganos quien fue.
— Si lo se, fue Peter Pettigrew. — Se escuchó una jadeo en toda la sala.
— ¿Como es que lo inculparon de la traición a los Potter, asesinar a los 13 muggles y Peter Pettigrew?
Suspire recordando ese día, oh por Merlin se volvería Lord oscuro y aprovecharía su poder si era necesario para hacer pagar a la rata.
— Después de encontrar a James Potter muerto en la sala, vi a Peter Pettigrew tratando de huir, no lo pensé dos veces ante de correr a perseguirlo. Llegamos a un vecindario muggle donde Peter Pettigrew mató a 13 muggles frente a mi, iniciamos una pelea, al verse acorralado por mi se cortó un dedo para transformarse en rata y huyo, ante eso lo único que yo hice fue reírme por ese acto de cobardía.
Los presente se vieron entre sí preguntándose qué harían, me encerraron en Azkaban y ahora debían no solo una disculpa pues no me dieron ninguna clase de juicio como debían dado mi derecho antes de ser votado a la presión.
— Dada las pruebas y testimonio del acusado bajo los efectos del veritaserum, se declara que Sirius aviación es inocente y será liberado hoy mismo. El ministerio pide una disculpa y promete compensar su error. Se levanta la sesión. — Pegó su martillo a su lugar predestinado, el auror que me dio veritaserum, me hizo beber el antídoto para liberarme de las cadenas. Vi como todos se retiraban, mire los ojos negros del príncipe de Arendelle y este me vio, fue una breve mirada pero se sintió muy diferentes a otra miradas que me haya dado, tal vez porque no estaba cargada de odio, el auror que me liberó de las cadenas me escoltó hasta una chimenea.
— Le pido disculpas por tratarlo de esa forma. — Me pido disculpas el auror, que hipócrita de su parte.
— No se preocupe, era su trabajo. — Respondí como si de verdad no me importara, mis padres de verdad estarían orgulloso de mi. Tome el polvo para la Red Flu. — ¡Número 12 de Grimmauld Place! — Grite al echar los polvos y las llamas consumieron mi imagen, para dejarme aparecer en la casa ancestral Black, el porte de sangre pura por más que trate de quitarlo, solo puedo actuar para hacer como que no lo tengo a pesar de que son cosas que una vez aprendes nunca las olvidas.
Mis padres me esperaban en la entrada, mi madre tomando té junto a mi hermano, mientras mi padre leía el profeta. Los tres me regresaron a ver con una sonrisa, mi hermano soltó una pequeña risa, mientras mi madre y padre me veían felices, así se sentía volver a casa, todo el mundo cree que mi hermano está muerto y que murió odiándome, las dos son mentiras, lo mismo pasa con mi padre. Mientras mi madre es conocida por haberme repudiado y odiarme por traidor de sangre aunque no lo soy, son dos cosas muy diferente aceptar a los que provienen de los muggles y ser traidor de sangre, mi madre nunca me repudió pero todo el mundo piensa eso gracias a un hechizo de ilusión que él aplicamos a el tapiz familiar. Deje que mi familia me tratara como mierda en público para hacer creer que me odiaba, como también fingí odiar a mi familia, los cuatro hicimos eso para protegernos, a mi de unirme a los mortifagos, a mis padres de ser asesinados por los mortifagos y a mi hermano de ser torturado o asesinado por el señor oscuro.
Le di una sonrisa a mi familia—Aquí estoy y libre legalmente—ellos me sonrieron.
Regulus me sonrió haciendo que recordara cuando éramos niños y no teníamos ninguna preocupación—bueno vete a dar un ducha para que podamos abrazar, porque enserio hermano hueles a perro muerto—me dijo bromeando, estaba apunto de abrazarme cuando lo pare.
—mejor me doy una ducha, sino tendrías que tirar tu túnica y sería un desperdicio, solo tardaré una hora a lo mucho ¿te parece? O quieres oler tu también a dementor.
Mis padres soltaron una risa, mientras mi hermano hizo cara de asco—asco, mejor si vete a bañar, no quiero soñar con esas cosas hoy o mañana solo por oler a ellos—solté una carcajada, para subir a mi habitación. Al verla solté una alta carcajada que denotaba la burla en ella.
—¡Les dije que no las podrían quitar!—escuche el fuerte gruñido de mi padre, mi madre en cambio me grito que era un inmaduro, mire las revistas de chicas en bikinis, solo las tenía para molestar a mi padres, si bien me eran atractivas lo único que de verdad llamaba la atención era cierto hombre de pelo largo color negro, con ojos obsidianas y piel blanca como la nieve, me encantaría tener fotos de él en bikinis, agite la cabeza, no es buen momento de tener un problema abajo.
Me metí a el baño, no me tome la molestia de observarme, solo prendí la regadera para quitar mi ropa, la agua que caía de mi cuerpo era normal pensé que estaría algo sucia pero dado como fue mi estancia en Azkaban aunque creo que era obvio que no saldría así. Me duché como nunca tal vez y me tarde más de una hora pero mi familia no dijo nada sabían que lo quería y necesitaba, al terminar de limpiarme, llene la bañera y le eche productos rejuvenecedores que yo mismo había hecho hace un año, nunca se dañaban era algo de lo que me había asegurado que pasara, fueron muchos experimentos pero logré hacerlos de esa forma no por nada era hijo de Walburga Black. Me metí a la bañera y observé mi baño, era como recordaba, no fue muy costo para mi estatus, creo que lo más complicado fue hacer lo hechizos de expansión permanentes.
Me quede recostado en la bañera mientras los productos hacían su efecto, luego me pondría cremas en mi cara para devolverla a su gloria de antes.
Cuando termine mi baño, me puse una bata para ir a verme a el espejo, Azkaban me sentó terrible parecía 10 años más viejo, saqué unas cremas de unos cajones, me aplique por toda, casi toda la cara dejando libre la parte de las ojeras donde puse otro producto para estas. Conjure un tempus no verbal para ver la hora, a los pasados 15 minutos quite los productos para ponerme otros y repetir el procedimiento, benditas sean las pociones pensé a verme a el espejo.
Mire mi barba al menos algo bueno tenia que salir de esos años en Azkaban, siempre quise saber como me vería con barba y ahora tenía una algo larga, pero desafinada para mi facciones, recuerdo haber comprado algo para la barba, espero que sirva sino tendré que ir a robarle a mi padre. No eso ya no servía, tire las cosas a la basura para salir de mi habitación, me metí como pancho por su casa a la habitación de mis padres, fui a el baño para empezar mi búsqueda de productos para la barba, en eso encontré unos condones y pociones anti-embarazos, saqué la lengua con asco, no quería ver eso, seguí buscando hasta encontrar una navaja y unos productos para cortar la barba, a pesar de la educación mágica a mi padre le gustaba cortarse la barba de forma muggle, es raro pues le quedaba más preciso el corte cuando lo hacía de esa forma, me encogí de hombros para volver a mi baño con los materiales, me dispuse a arreglar mi barba con ellos.
Me mire a el espejo—¿Merlin, quien es ese guapo que está en el espejo?—pregunte mientras veía mi reflejo—¡Mis años de oro volvieron!—exclame, después de peinarme el pelo hacia atrás, me había tomado la molestia de cortármelo con un hechizo no verbal. Salí del baño para cambiarme, agradezco rotundamente haber comprado ropa que se adapta a tu talla, solo tuve que aplicarle un hechizo de limpieza, cuando estuve vestido hice un ademán y todas las revistas de chicas en bikinis cayeron a el suelo.
—¡Kreacher!—llame a el elfo quien apareció con expresión enojada—Limpia mi habitación y es una orden—el elfo solo bufo enojado—gracias—dije para bajar las escaleras a toda prisa, fui a el comedor e encontrando a mi familia lista para comer, les sonreí para tomar asiento.
Me serví tanta comida que mis padres me vieron incrédulos de que me comiera todo eso, casi me atraganto de risa cuando vi sus caras al ver que me estaba sirviendo otro plato igual de lleno, mi hermano contra toda educación sangre pura me lanzó un guisante con su cuchara, lo mire como diciéndole "¿Enserio?" Y él solo se rió para seguir comiendo, como extrañaba una comida así.
Después de comer tres grandes platos de comida y casi atragantarme 3 veces por las caras que pusieron mi hermano y padres, me estire en mi silla mientras dejaba escapar un bostezo, me dirigí a la sala, mi madre llegó minutos después junto a mi hermano, mi padre se tardo un poco más por haber puesto a lavar los platos que usamos.
Estábamos sentados viéndonos entre nosotros, mis padres no era muy expresivos, no eran los padres que te llenaban de besos pero te demostraban que te querían de otras formas, mi hermano era muy meloso pero algo asustadizo con la idea de dejar ver esa forma de ser, por lo que yo era quien iniciaba normalmente abrazos o otras muestras de cariño.
Me levante de mi sillón, fui donde mi hermano y lo hice levantarse, este me miró algo confundido pero solo lo abrace fuerte, mi pequeño hermanito se aferró a mi, empezó a sollozar cosa que casi me hace entrar en pánico, no era bueno consolando a las personas y parece que mis padres leyeron mi mente porque se acercaron a envolvernos en un abrazo.
Walburga—Esta bien mi niños, estamos a salvo y nadie nos volverá a separar de los juro—prometió mi madre con voz estrangulada, nos abrazo más fuerte cuando ella también empezó a llorar.
Orión—Nos voy a proteger, no voy a dejar que nos separen otra vez, se los prometo mis cachorros—desde donde estaba pude ver como unas lagrimas salían de los ojos de mi padre, abrace más fuerte a mi hermanito.
—Yo también nos protegeré, y prometo no volver a alejarme nunca más—mi voz salió algo rota, como había extrañado a mi familia.
Nos quedamos así un rato hasta que todos logramos calmarnos, les di un abrazo antes de retirarme a mi habitación, una vez ahí me deje caer en mi cama, mire a el techo y no pasó mucho tiempo antes de caer en el velo de los sueños.
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Desperté y vi hacia mi ventana notando que era noche, al ver eso me volví a dormir con la imagen de cierto príncipe en mi cabeza.
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Volví a despertar y era de tarde, bostece para darme un buen baño, me cambie, me aprecie en el espejo por un tiempo, para luego observar mi habitación, vaya debo darle un alago a Kreacher, se lució.
Baje y vi a mi madre leyendo un libro, a Regulus jugando ajedrez con mi padre, los tres me regresaron a ver.
Orión—Hasta que despiertas hijo—me dijo y movió m una pieza—Jaque mate hijo.—mi hermano hizo un puchero muy tierno sacándome una risa por su comportamiento infantil.
Walburga—Te dormiste un día entero—me dijo y abrí los ojos en grande—aunque es normal dado qué tal vez no pudiste dormir bien durante más de un año—asentí y mi estómago rugió a lo que me ruborice, mi hermano soltó una risa ante eso.
Regulus—Te dejamos la comida en comedor, tiene un hechizo para que no se enfríe por lo que no tienes que calentarla—me informo mi hermano con una sonrisa burlona, puse los ojos en blanco para irme a la cocina.
Cuando termine de comer, por alguna extraña razón me puse a observar mi físico, había perdido mi musculatura pero no estaba tan desnutrido como pensaba, si bien tenía hambre en Azkaban a pesar de la horrible comida podía decirse que si la comías era lo suficientemente nutritiva para que puedas ejercicio, los primeros 6 meses antes de caer en la locura, hacía ejercicio y comía para no perder del todo su figura, después de esos seis meses deje de hacer ejercicio por lo que perdí algo de mi figura, pero la recuperaré en unos pocos meses.
Salí de la cocina y mi padre me invitó a jugar ajedrez, rechace la propuesta con respeto para dirigirme a la sala de entrenamiento de la casa ancestral Black, ahí se podía hacer tanto entrenamiento sin magia como mágico, era como gimnasio y campo para lanzar hechizos, había dos salas, en una sala había pesas, caminadoras modificadas haciéndolas más eficientes que las muggles, varios aparatos para hacer ejercicio que estaban basados en los muggles pero modificados con magia, mientras en la otra era un lugar encantado para entrenar hechizos y la forma física pero principalmente los hechizos, la zona mejoraba en cuanto tu mejorabas pues el objetivo era aprender siempre y no quedarte estancado. Iré a la zona mágica cuando se comprar un varita.
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Mi metabolismo es muy rápido pues recuperé mi figura en dos meses de hacer ejercicio mágico y practicar mi magia, podía decirse que estoy mejor entrenado que antes, me compre una nueva varita a la semana de ser libre, la idea de unirme a los aurores llego, pero mejor decidí obtener una maestría, sorprendente para el mundo, obtuve mi doctorado y capacitación para ejercer la medimagia en 3 años, ahora no solo tengo maestría en Runas antiguas, Artes Oscura y en su defensa, ahora también soy un doctor capacitado por el hospital de San Mungo.
Recupere mi musculatura pero mi fuerza es mucho mayor de lo que aparentan mis músculos dado que en estos 3 años he estado practicando Power Lifting es un deporte del que escuche por casualidad, en este deporte adaptas tu cuerpo para cargar la mayor cantidad de peso posible sin hacer mucha masa muscular, un tutor profesional muggle me enseñó a ejecutarlo las primeras semanas, llevo 3 años practicando el deporte y no tengo mis músculos exagerados, poseo unas fuerza antinatural eso lo han comprobado muchos, aunque como no tendría fuerza antinatural dada mi herencia de criatura cosa que complicó un poco el ejercicio ya que tenía que hacer hechizos para hacer que las pesas fueran por muchos más pesadas, mis músculos están bien para mi figura, no quería tener unos músculos demasiado exagerados, soy vanidoso pues me dedico unos minutos a admirarme en el espejo....
Aunque estos últimos días he vuelto a pensar en mi cachorro, me enfoqué en muchas cosas para mantenerlo alejado de mi mente pues no quería saber que él era feliz con los que los cuidan y que no quiere separarse de ellos, que me llegue a decir eso me hará caer en depresión por lo que decidí tratar de ignorar esos pensamientos pero al final termine buscándolo, me enteré de las atrocidades que le hacían a mi cachorro y por Merlin de no haber sido por Regulus esta ves me enviarían a Azkaban por asesinar muggles de verdad.
Fui a el ministerio exigiendo la tutela de mi ahijado pero no la conseguí dado que mis padres me comprometieron con alguien y al parecer no puedo obtener la tutela de mi cachorro si la otra parte del matrimonio no está de acuerdo. Le hice una escena dramática a mis padres y estos me dijeron que me comprometieron con él heredó de Arendelle, me puse a saltar de emoción con eso durante unos segundos antes de volver a enojarme pues por eso ahora no podía estar con mi ahijado. Trate de citar a él heredó de Arendelle pero parece que su correo era supervisado por el rey que no quería que él se enterara, estuve buscando una solución para ello, pero como si Merlin escuchara mis plegarias, Elian Prince me citó el mismo a su hogar para tratar el tema de matrimonio.
Gracias a eso ahora estoy parado enfrente de quien me robó el corazón la primera vez que lo vi en el tren de Hogwarts, se sigue viendo tan angelical como recordaba...