Arrête de faire semblant
Shuge es persona despreocupada, usualmente no le importaba lo que la gente dijera de él, sin embargo, algo que lo pone de mal humor o hace que quiera romperle el cuello a alguien es: que se burlen de su esposo.
Él lo conocía lo suficiente como para saber que detrás de esa cara de idiota estaba oculto alguien sumamente diferente. Alguien que, en su mayoría, desde la muerte de su hermano, sería capaz de usar a cualquiera que pudiera ayudarlo en su venganza, aún si eso necesita de matar a ese alguien, por supuesto, no es como si estuviera del todo de acuerdo en cuanto al uso de esos métodos, pero considerando que si algo le ocurriera a su hermana estaría dispuesto a hacer lo mismo, no puede decirle lo que está bien y mal, eso sería hipócrita.
Sabía los motivos del porque actuaba como un completo perdedor, pero eso no quitaba el hecho de que le molestará que lo insultaran.
¿A quién no le irritaría el hecho de que insulten a una de las personas más importantes en su vida? Es decir, era su esposo, maldita sea. Ese hombre le gustaba más de lo que realmente podía admitir y si no fuera porque Huaisang le había pedido que no haga algo impulsivo, hace mucho ya se habría agarrado a golpes con esos chismosos buenos para nada, más que inventar tonterías.
— ¿Por qué estás molesto? — la voz de su pareja lo sacó de la nube llena de maldiciones en la que se había sumergido.
Yun observó con un puchero en sus labios al hombre a unos metros de distancia, lucia tan guapo como siempre, hizo un par de mueca antes de caminar hacia el líder de Secta, abrazándose a su cuerpo en un silencioso pedido de mimos. El de ojos pardos sonrió y también lo rodeó con sus brazos, haciendo círculos en su espalda para relajarlo.
— ¿Realmente no puedo golpearlos? Aunque sea un poquito — preguntó, alzando la mirada para ver los ojos de su esposo.
Estos tenían un brillo que expresaban su diversión sabiendo sin decir mucho a qué exactamente se refería, Huaisang sonrió antes de agacharse un poco para besar sus labios. Shuge se relajó visiblemente ante la muestra de cariño.
— Sabes que pienso sobre hacer eso, zhiji — declaró en voz baja, acariciando la suave piel de las mejillas de su pequeño esposo.
El hombre más bajito gruñó de mal humor, sin embargo, se enterró en el pecho del Nie. Tal vez Huaisang podía no ser la persona más alta del mundo, tampoco era poseedor de músculos exageradamente grandes como su hermano mayor, pero si era visiblemente más grande que él y Shuge debía admitir que las características personales del Nie le gustaban, le gustaban mucho, le gustaba todo lo que hacía a Huaisang ser Huaisang.
Su propia persona tenía sus encantos y si tan solo los demás hicieran el esfuerzo de notar lo que había detrás de su fachada, estaba seguro que dejarían de menospreciarlo. Pero eso era un caso aparte, porque tambien era celoso y estaba seguro de que, si por A o B Huaisang fuera acaparado durante demasiado tiempo, explotaría. El aroma de su esposo lo relajaba y hacía que su estrés se esfumara, estar tanto tiempo lejos de él, luego de acostumbrarse a su presencia, provocaría una reacción para nada agradable en su propio ser.
No es como si su persona ocupara demasiado, en realidad.
Shuge Yun nunca se avergonzó de su estatura pequeña y su cuerpo flacucho — pese a qué hacía ejercicio como condenado y tenía testigos que podían confirmar ese hecho—, a veces lucir indefenso era una ventaja que solía aprovechar para patearles el trasero a los idiotas que lo subestimaban, — De hecho, muchos le dijeron que parecía más un niño de 15 o 16 como máximo, siempre sentía que sus casi 33 años de vida fueron insultados cuando alababan su apariencia juvenil, luego recordaba que los cultivadores permanecían con una apariencia juvenil durante más tiempo y se le pasaba, aunque a veces no podía evitar jalar las mejillas de Huaisang, pues el al menos aparentaba los 20. —
Si tan solo le dejarán golpearlo a todos esos vejestorios... No es como si hicieran nada mas relevante que hablar de chismes y esparcir rumores.
Desde que se casó había dejado de buscar problemas y pelear con cualquiera, todo para no manchar el nombre de su esposo más de lo que ya lo estaba. No soportaría ser la razón de traerle más vergüenza e insultos al Nie, se negaba a hacerlo por mucho que su esposo decía que no debería importarle.
Suspiró.
Se puso de puntas para prenderse al cuello de su pareja, este se dejó hacer, pegándosele aún más, mientras repartía besitos por todo su rostro en busca de calmarlo.
Realmente, si no fuera porque le incomodaba bastante que otros lo vieran ser cariñoso en público — ya que ser vistos significaba chisme y los chismes significaban tener conversaciones incomodas con personas que no soportaba—, se la pasaría pegado todo el día al Nie, sabía que Huaisang no se quejaría porque ese tipo era igual que él, amaba las muestras físicas de amor, pero es que personalmente odiaba tener que lidiar con miradas indiscretas y susurros ridículamente mal disimulados, explotaría y no quería eso.
Yun se movió ligeramente para capturar los labios de su esposo, sintió como este sonrió contra sus labios antes de empezar a besarlo con hambre.
¿Su esposo era inútil?
No, realmente no. Solía hacer su trabajo de forma perfecta pues sabía que jamás permitiría que Qinghe Nie se vaya al carajo por algo tan banal como la venganza.
Es solo que... Las apariencias eran lo que importaba. Por fuera todos se dejaban guiar por su actitud cobarde y estúpida. Sin saber que eran analizados a fondo en silencio, viendo si eran competentes o desechables, debía admitir que a veces se preguntaba si Huaisang lo quería de verdad o solo era otro peón en su juego de ajedrez. De todos modos, Huaisang a menudo le daba el crédito cuando algo bueno ocurría en Qinghe Nie. Según lo que escucharon, todos pensaban que la secta seguía en pie gracias a su gestión. A Yun le daba gracia, el odiaba hacer papeleo, prefería ser el encargado de entrenar a los discípulos.
No es como si les importara o cambiará algo en su relación, ambos estaban bien algunas de las ridiculeces que esos viejos escupían.
Un escalofrío le recorrió cuando sintió unas traviesas manos acariciar su cuerpo por sobre sus delgadas túnicas interiores, jadeó suavemente al sentir una mordida en sus labios, permitiendo que la lengua de su esposo se colara en su boca.
Tan inocente que se veía este hombre la primera vez que lo vio y resultó ser tremendo amante del arte primaveral. No le disgustaba pues siempre que aplicaba su conocimiento lo dejaba temblando, pero es que recordarlo le causaba risa.
Por eso mismo ante el recuerdo no pudo evitar reírse, cortando el beso y por ende las caricias que andaba recibiendo.
— ¿De qué te ríes, A-Yun? — preguntó, observándolo con una ceja arqueada.
— Solo estaba recordando la primera vez que nos vimos...~ — tarareó, ladeando la cabeza.
Huaisang hizo una mueca, cargando el cuerpo de su esposo para movilizarlo a la cama, este no peleó, riéndose de la cara de su líder.
— Ese día fue el día más vergonzoso de mi vida — declaró, atacando el delgado cuello del hombre debajo suyo como represalia por recordarle momentos vergonzosos.
— ¡Ah! No muerdas tan fuerte — regañó, no estando realmente molesto, sino más bien divertido.
El Nie en respuesta succionó su piel, saboreándolo, mientras quitaba la fina capa de tela que cubría su cuerpo.
— Ese día pensé que estabas leyendo poesía o algo así — comentó en medio de un jadeo, su cuerpo se arqueó cuando su traviesa lengua capturó una de las bolitas de carne en su pecho.
Nie Huaisang tarareó, quitando el pantalón de forma hábil. Habían estado casados ya varios años, la práctica que tenía y la agilidad de sus manos eran grandes debido a que conocía el cuerpo de su amante incluso más que su propio cuerpo.
— Mm~ cuando... Cuando vi que era porno me sentí estafado, aunque... ah~ me dio risa tu hermano — continúo, soltando un gemido ahogado al sentir manos acariciando su dureza.
Huaisang arqueó una ceja, alzando ligeramente la mirada para ver el rostro de su pareja. Este se aferraba a las sábanas, jadeando suavemente, sus mejillas estaban rojizas y sus ojos brillaban.
El Nie capturó la belleza de Yun en su cabeza para luego pintarlo, un dibujo más en su colección, misma que nadie más aparte de él y el mismo retratado podían ver porque inmortalizaba la belleza de su amor en el momento más libertino de su vida marital.
— Pero... Me alegra haberme acercado... Ahm... — gimió al sentir su pecho se abandonado y su miembro ser atormentado por la cálida boca de su hombre.
— ¿Sí? ¿No te arrepientes? — preguntó, sus ojos fijos en las expresiones del más pequeño. Sus acciones nunca se detuvieron.
— ¿Por qué debería? A-Sang es asombroso — se retorció ligeramente, gimoteando — es solo que... La gente es estúpida.
El Nie sonrió y no dijo nada.
— A-Sang, ya... Deja de hacer eso, sigo abierto por lo de la tarde, rápido... — exclamó con impaciencia, abriendo las piernas lo más que podía y presentándose en bandeja de plata para el Nie.
— Mi esposo es tan... — soltó una risita, antes de obedecer la orden y sumergirse entre las cálidas y apretadas paredes de su pareja.
— A-A-Sang... — gimió suavemente al sentirse lleno con algo tan familiar.
A la hora del almuerzo ambos se habían animado bastante y terminaron dejando de lado todo para jugar un rato.
A veces, Yun no podía evitar sentirse incómodo por el vacío que sentía al no tener a ese hombre empalándolo. Por eso mismo, había conseguido ciertos juguetes que le ayudaban con su problema y lo mantenían disponible para que su esposo lo tomara en cualquier momento.
Huaisang incluso le compró algunos más insistiendo en verlo ponérselos, vergüenza no tenía por lo que solo se acostaba en la cama teniendo a su esposo enfrente, con los pantalones abajo, mostrando sus muslos pálidos con algunos besos y marcas de mordidas antes de meterse un trozo de Jade con forma especial en su entrada.
Por estar jugueteando y disfrutando la sensación de algo duro y frío rozar con sus suaves, cálidas y sensibles paredes, aquella vez no se dio cuenta de la mirada de su esposo, teniendo de resultado haber sido cogido de forma brusca y animal. Al día siguiente de eso, no salió de su habitación por lo débiles que se sentían sus piernas.
Recordar su intimidad traía a su cabeza todas las veces en las que disimulada o descaradamente se le ofrecían, alegando que estar casado con un pequeño inútil que no sabía más que huir debía tenerlo frustrado.
Está demás decir que esos idiotas terminaron mal. No solo por su esposo, sino también por su cuñado, Jin GuangYao. El Jin siempre lo cuidaba y procuraba que nadie lo molestara cuando iba de visita a Jinlintai.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por los movimientos de su pareja. Apretó su interior sintiendo el órgano endurecido temblar contra sus paredes, un gemido estrangulado escapó de sus labios
— Fóllame, fuerte y duro, A-Sang. — pidió.
Volteó sus posiciones, su esposo se colocó sobre la parte trasera de sus piernas revelando su rosada, bonita y húmeda entrada al salir unos segundos solo para aumentar su ansiedad y jugar con su cordura. Se relamió los labios mientras ensaliva su mano y alinea la cabeza de su pene hacia la entrada otra vez.
Con un empujón, ambos gimieron. Para Huaisang su esposo era tan jodidamente apretado que le tomó unos minutos antes que continuase metiéndose a través del músculo interno porque diablos, se apretaba contra él tan implacablemente que estaba a punto de acabar corriéndose demasiado rápido al tener a un marido tan malditamente sensual. Esto era duro, muy duro.
Por otro lado, Yun tenía los ojos perdidos, sonriendo y mordiendo su labio inferior frente a la gran longitud que estaba apretando sus entrañas. Es tan grande y grueso, muy diferente de la apariencia pequeña y flacucha que todos percibían de su marido.
Lo que a Huaisang le hacía falta en el tamaño de su cuerpo, lo compensaba con su longitud y tamaño ahí abajo.
Bueno, era de esperarse, era un Nie.
— ¿Te gusta? — Jadeó bajo, penetrándolo hasta el tope. Sus bolas hinchadas entrando en contacto con la hendidura de su esposo.
Aquel que sabía daría todo por él, aquel que no dudaría nunca de su palabra, aunque fuera muy obvia la mentira. Era orgulloso, pero al momento de amar lo entregaba todo. Por eso, y otras razones es que no había dudado nada en cortejar a aquel pequeño diablillo temperamental.
— T-Tan grande y tan grueso. — Gimió y soltó un gruñido en respuesta porque sí, es perfecto para él todo.
— Ah, ¿Sí? ¿Te gusta? — el Nie sonrió satisfecho al oír como respuesta un "Mhmm."
— M-muévete. — Demanda ligeramente y Huaisang obedece como el buen chico que es.
Primero comenzó lento porque no estaba lubricado adecuadamente y porque no lo preparó, pero cuando se dio cuenta de cómo su esposo estaba gimiendo, tan jodidamente necesitado, entró en ritmo rápidamente.
— Dime A-Yun ¿Te has estado comportando? ¿Verdad? — preguntó con un jadeo, saliendo para luego volver a entrar de golpe, haciendo que su pequeño esposo llorara de puro placer. — ¿Estabas siendo un buen chico?
— Si, si... Me he portado bien. — Responde mientras siguen chocando contra él y con todo lo que tiene, enviando increíbles olas placenteras por todo su cuerpo. — A-Sang, bésame — Tira de él hacia abajo para un beso con lengua completamente desesperado.
Huaisang gime porque su esposo es bueno en todo; luchando, cocinando, enseñando, riñendo, estudiando, manteniendo el orden como un buen Furen, dando mamadas, en beso francés, follando suciamente como ahora. Se aparta y aprieta esos esbeltos y lechosos muslos, doblándolos por la mitad y estrellándose contra él en varias ocasiones, haciéndolo gritar.
— E-espera. — El más bajo dice y Huaisang obedece, aunque acompañado de prisa, se sorprende cuando siente deslizarse fuera del culo precioso y justo cuando quiere quejarse, Yun se pone de rodillas para levantar su trasero al aire.
— A-Sang~ — Avisa incitándole y Huaisang piensa que podría correrse con tan sólo verlo así de perfecto, sus espasmos y ese agujero profanado goteando, ahora rojo, hinchado y abierto. — Tu pene — Le dice y el Nie se arrodilla para alinearlo hacia su entrada, una vez más y gimiendo por cómo aquellas paredes succionaban la cabeza.
Ese cálido agujero se siente tan bien. Y con un fuerte empuje, chocó de nuevo haciendo que los brazos del más bajo se tambaleasen, se retira y golpea repetidamente, vez tras vez y de pronto, el precioso rostro fue empujado en las almohadas. Los gemidos y gritos amortiguados por el algodón.
'Más', 'Más fuerte', '¡Rápido!' era un mantra de la boca sucia del esposo del Nie y él obedece.
— Voy a... — Se estremece de inmediato y el líder de secta envuelve su dedo índice y pulgar en la base de su pene, impidiéndole correrse. — ¡A-Sang! — solloza.
El nombrado sonríe viéndolo quejarse y su pareja trata de forzar su agarre de hierro, pero evidentemente, Huaisang es más fuerte en medio de la bruma que el sexo provocaba en el más bajo. Eso era algo que ambos habían descubierto juntos, Yun era sumamente débil al estar borracho por culpa del sexo.
— ¡A-Sang, por favor! — Escucha Huaisang y no hace caso, lo sigue penetrando para que vuelva a gemir en su lugar.
Unas pocas estocadas más y derrama su semilla dentro de las paredes de su esposo. Una pintura blanca. Inconscientemente, afloja su agarre sobre el pene de Yun y lo siente derramarse fuertemente en sus manos.
Se derrumba sobre su pequeño cuerpo. Oye algunos gemidos y quejas por su peso y gira sobre su espalda junto a su jadeante amante. Cierra los ojos y antes de quedarse dormido, siente algo moviéndose y de pronto, hay muslos sobre sus caderas, su pene envuelto por nalgas y unas manos en su pecho. Abre los ojos y Yun lo está mirando.
— Aún no — declara con ojos brillantes.
Nie Huaisang solo puede sonreír ante lo apasionado y entusiasta que era su pareja, pero obviamente no se queja y procede a complacerlo.

Cuando los rayos de sol golpearon contra el rostro ligeramente sonrojado del hombre acostado en la cama, la espesa cortina de pestañas tembló antes de que un par de bonitos ojos brillasen inocentemente, aturdido gracias al reciente despertar.
Con algo de pereza, estiró su cuerpo sintiendo un conocido y agradable dolor en su espalda baja y piernas. Una sonrisa perezosa afloró entre sus labios mientras se levantaba con cuidado.
Se quitó la túnica unas cuantas tallas más grande que las que suele usar pero que conservaban el característico olor de su esposo mientras, a paso calmado, se dirigía detrás de la pantalla en la que lo esperaba una tina llena de agua tibia gracias a un talismán que lo conservó en una temperatura agradable.
Sus dolencias pasaron luego de un baño relajante, se vistió con las túnicas perfectamente acomodadas en la mesa al costado de su cama y luego salió.
Ese día le tocaba viajar hacia Lanling Jin con Huaisang para conversar con Madam Jin y de paso molestar un poco a ese pequeño sobrino suyo.
Jin Ling era una cosita de lo más adorable y de ser por un gato morado, ya se lo habría robado hace mucho.
Apenas llegó al salón, observó a su esposo encargándose de algunas cosas antes de partir. Una sonrisa cariñosa afloró en sus labios antes de correr a abrazarlo por detrás. Huaisang por su puesto ya se había dado cuenta de que se acercaba y no se sorprendió, recibiéndolo gustosamente.
Sus manos fueron acariciadas con suavidad mientras el rico aroma de su esposo invadía sus fosas nasales. Murmuró gustoso:
— ¿Tienes hambre, A-Yun? — preguntó el Nie, volteando con cuidado para abrazarlo. Por su parte no se quejó y se sumergió entre los brazos de Huaisang.
— Mm~ — respondió de forma afirmativa antes de ser arrastrado hacia un salón aparte.
Sin vergüenza alguna fue sentado en el regazo de su esposo, recibiendo besitos en su cuello que lo hacían estremecerse porque aún seguía sensible y, además, su cuello era una zona erógena. Sin saber en qué momento fueron ordenados, un sirviente entro con una bandeja con su respectiva comida. El Nie se encargó de alimentarlo una vez volvieron a estar solos, aunque sus traviesas manos iban de aquí por allá sobre su cuerpo.
Entre mimos, bromas y algún que otro beso descarado, la comida se acabó y ambos tuvieron que partir.
Cuando llegaron a Lanling Jin, Yun preguntó de forma animada a Jin GuangYao donde se encontraba su hermana jurada, Qin Su, siendo guiado rápidamente hacia el salón en el que estaba la mujer, misma que sonrió apenas lo vio.
— Bienvenido, A-Yun — saludo la mujer, sirviendo té para su invitado.
Mismo que no dudó en acomodarse para platicar amenamente con su hermana.
— ¿Sabes A-Su? A veces quisiera tener la capacidad para poder darle hijos a A-Sang — Declaró de la nada, metiendo un bocadillo a su boca. — a veces quiero ser mujer.
Su expresión era tranquila, sin embargo, la mujer dentro de aquella habitación notaba el anhelo en la mirada del pequeño hombre. Qin Su conoció a Shuge cuando ambos eran niños, crecieron juntos. Yun siendo un miembro más de su familia. Si su amigo no hubiera dejado claro desde el inicio que sus gustos no estaban en las mujeres, y claro, el hecho de que Yun se esforzó mucho para que sus padres no decidieran por él, incluso amenazando con huir o suicidarse si lo forzaban a un compromiso, era muy probable que sus padres les hubieran arreglado un matrimonio hace mucho.
Qin Su recordaba claramente el día en el que su amigo armó un completo escandalo cuando el padre de Yun le gritó luego de abofetearlo por ser una vergüenza y un desviado. Jamás había visto al bien portado y respetuoso Yun — al menos con los adultos — actuar tan cínico y burlón. Yun podría ser amable, pero tenía bordes afilados, y, de todos modos, su padre y él nunca tuvieron una muy buena relación, empezando por el hecho de que Yun odiaba a los hombres que solo gustaban de jugar con las mujeres. Había ayudado a Shuge a buscar a sus hermanos ilegítimos varias veces, solo para darles ayuda monetaria y verificar que estuvieran bien. Su amigo a veces podía ser un malhumorado, pero tenía un corazón dulce y era bastante comprensivo.
Ella que estuvo a su lado incluso en los peores momentos, sabia y conocía de las inseguridades que cargaba el corazón de Shuge no podía hacer nada más que animarlo, ya que, aunque quisiera ayudar, eso estaba fuera de sus capacidades.
Yun era un hombre, y por más que quisiera darle hijos al líder Nie no era posible. Cosa que a ambos los desanimaba mucho, pues ella realmente quería que su amigo tuviera hijos a los cuales pudiera malcriar y cuidar.
Mas ahora, que su hijo había sido injustamente arrebatado de este plano existencial.
viendo la expresión en el rostro del otro, un recuerdo fugaz vino a su mente:
- A-Su, converse con el segundo maestro Nie. ¡Dale las gracias a mi futuro cuñado por llevarme! Hice dos nuevos amigos, además ¡A Huaisang le gustan las mismas cosas que a mí! Estuvimos horas hablando sobre pintura y pájaros, incluso pintamos juntos, luego rete a su hermano ¡Fue increíble! Me dijeron que podía volver cuando quisiera -
Suspiró al recordar aquella vez en la que le insistió a A-Yao para llevar a su descontrolado hermano con él en su viaje a Reino Inmundo, Yun había querido viajar solo pero aquella vez había estado herido y era imposible ir solo, por lo que ya que Lanling iba, Yun rápidamente corrió hacia GuangYao, colgándose en sus brazos descaradamente para insistir ya que sabía que nunca le permitirían ir solo si no se recuperaba, lo logró luego de unas cuantas idas y vueltas y lo feliz que volvió al por fin encontrar a alguien con el cual hablar horas sobre temas fuera de la lucha, política esquemas o el arte de la guerra. Y de paso, enfrentarse a alguien muy fuerte como lo era Nie Mingjue.
Le causaba cierta gracia el hecho de que su amigo por muy tosco e incivilizado que lucía a veces, fuera tremendo amante de cosas que desencajaban por completo con su imagen de guerrero. Era del tipo de persona dual. Agresivo la mayoría de los casos, un guerrero sin par oculto en su apariencia delicada y débil, sacando a relucir sus habilidades como un erudito educado y elegante cuando fuera necesario.
Ese hombre cargaba un aire elegante de forma natural.
Un ejemplo de eso era cuando tenía largos debates con el Jin. GuangYao era divertido cuando se ponía competitivo y Yun nunca escatimó en palabras llenas de alabanza cuando el de túnicas doradas lograba vencerlo en algo.
En ese entonces solo trató al Jin como un amigo, uno que pronto se volvería el esposo de su hermana - su futuro hermano mayor — y con el cual tendría que aprender a moderarse. Al fin y al cabo, nunca deseó crear molestias para Qin Su, y de todas formas, GuangYao no era manga cortada — el pequeño RuSong era evidencia de eso—.
Además, el padre del hombre en cuestión le ponía la piel de gallina y le generaba ansías de pegarle un golpe. Y de no ser porque constantemente lo frenaban, estaba seguro de que si hubiera golpeado el socarrón y burlesco rostro de Jin GuangShan — aunque claro está, que, pese a todo, nunca dudó en insultarlo en su cara de forma tan elegante e inteligente que incluso teniendo una lengua plateada como la que tenía el Jin, no pudo devolvérsela —. GuangYao sería el que sufriría las consecuencias, lo sabía, por eso ante cada visita siempre se encargaba de recompensarlo con pequeños gestos o detalles, disculpándose por ser un tonto impulsivo.
— A-Yun... — Qin Su quiso decirle algunas palabras a su amigo, sin embargo, el sonido de pasos apresurados hizo que guardara silencio. Ya sabían quién era el que se acercaba, solo había un niño capaz de apresurarse apenas se enteraba de la estadía del matrimonio Nie en Jinlintai.
La mirada desanimada de Yun cambio de inmediato ante el sonido de las pisadas, una sonrisa alegre surcando sus labios cuando una pequeña figura vistiendo túnicas en amarillo apareció.
— ¡Tío Yun! — llamó infantilmente el niño recién llegado, lanzándose sin vacilar encima del adulto, mismo que con gusto lo estrecho en sus brazos y evitó que el menor se fuera a golpear.
— ¿Cómo está mi Xiao Ling? — preguntó de forma cariñosa, acariciando su regordeta mejilla mientras acomodaba algunos mechones rebeldes.
El infante sonrió, acomodándose en el regazo del hombre.
Después de todo, Jiang Wanyin era demasiado intimidante y severo para poder actuar de esta manera con él y Jin Guangyao era amable, pero de cierta forma el niño sentía que mantenía su distancia de forma sutil. Solo su tío Yun era el único dispuesto a abrazarlo o darle muestras expresivas y abiertas de cariño.
— Bien, tío Yun, jiujiu me dijo que mis habilidades con el arco han mejorado mucho y ya puedo mantener mi espada estable — presumió, tomando un bocadillo de la mesa.
Se movió ligeramente, sacando el pecho orgulloso. Yun no pudo evitar imaginar un pequeño pavo real en busca de halagos. Qin Su sonrió ante la escena, acercando los dulces para su sobrino. A veces llegaba a pensar que de no ser por el líder Jiang, Shuge se llevaría a ese niño para adoptarlo y tenerlo como su hijo.
Sabía que guangyao no se negaría sabiendo lo entusiasta que era su sobrino con este tío suyo. Y, no es como si Yun fuera una mala influencia, por el contrario, le hacia bien al menor convivir con él.
— Aw... Eso quiere decir que pronto podrás ayudarme cuando tenga flojera de volar. Prepárate Xiao Ling, pronto te estaré molestando todo el tiempo — declaro, sonriendo burlón.
El niño hizo una mueca de molestia en un pobre intento de ocultar su vergüenza y alegría de verse útil.
— No te llevare ¡No soy uno de tus sirvientes, tío Yun! — reclamó.
— ¡A-Su! ¡Xiao Ling me está tratando mal! — acuso sin vergüenza alguna, fingiendo llorar.
— ¡Tía Qin, eso no es cierto! — reprochó el menor con algo de pánico.
La mujer solo pudo reír por las acciones del niño y el adulto.
Ninguno dentro del salón se dio cuenta de la presencia de dos personas extra en la puerta del salón en el que se encontraban. Al menos hasta que Yun volteó y notó por fin a su esposo y cuñado.
— Oh... Cierto — exclamó de la nada, luciendo como si hubiera recordado algo, observó con atención al Jin — en el camino hacia aquí escuché que mencionaban continuamente al joven Mo ¿Qué pasó?
Las expresiones de los Jin cambiaron, el rostro de Jin GuangYao mostró cierta complejidad, su hermana lucía incómoda y molesta, mientras Jin Ling bufó, asqueado.
— ¡Ese tipo acosó al tío pequeño! — declaró de forma clara y con visible disgusto.
La ceja derecha de Yun tembló al escuchar las palabras del niño, no pudiendo evitar fruncir el ceño ante la información.
Bueno, no sabía porque exactamente el niño estaba disgustado. Si por qué Mo XuanYu sea posiblemente una manga cortada o por el hecho de que compartían lazos sanguíneos. O simplemente era por ambas cosas, aunque si era asi tendría que darle una severa charla al niño para recordarle que él tambien era una manga cortada y que, por ende, tambien los estaba insultando a él y a su esposo.
Conocía a Mo XuanYu. Era su amigo, al fin y al cabo, así que Shuge Yun dudaba de la veracidad de aquellas palabras, y varias teorías oscuras y turbias venían a su mente como una presa rota.
Mo XuanYu era un amante del arte, gustaba de pintarse el rostro para retratar en sí mismo la apariencia de los actores que veía o personajes que leía. Sabía de primera mano que su pequeño amigo era demasiado inocente como para si quiera saber que significaba el término manga cortada. Y ahora, que le vengan a decir que su inocente Yu había intentado acosar a su cuñado, para él realmente era algo difícil de creer.
Mo XuanYu no era nada de lo que decían los rumores, era un adolescente inocente, ansioso de cariño y en busca de lograr enorgullecer a los que para él eran importantes, pero no podían decir nada o podrían activar las alertas de GuangYao si es que la situación era lo que estaba pensando. Después de todo, nadie sabía que conocían o si quiera hablaban con el joven Mo.
-No me importa si Jin GuangYao es tu amigo, simplemente no arruines mis planes, Yun - un escalofrío recorrió su cuerpo al recordar la primera y única vez que su esposo se había enojado con él.
Aquella vez casi había dicho algo que no debía, en ese entonces apenas habían iniciado su vida de casados y descubrió accidentalmente sobre todo lo que su esposo estaba planeando — aunque a veces llegaba a pensar que simplemente fue todo planeado para probarlo— contra él Jin. Así mismo, se había sobresaltando tanto que no pudo evitar discutir con su esposo. Por consecuencia, después de eso investigó un poco, descubrió varias cosas que lo dejaron aturdido.
Sintió la necesidad de excusar a su cuñado, no estaba de acuerdo con la muerte de Mingjue, pero en otras cosas el pecado no era tan grave, al menos desde su perspectiva.
Claro que prefirió callar y apaciguar el genio y mal humor de su esposo, tal vez sea por eso, que desde entonces comenzó a mantener cierta distancia con el Jin.
Ni tan lejos como para que se dé cuenta, ni tan cerca como para que resulte inapropiado, ya sabía que por los pasillos en ese entonces se corría el rumor de que era alguna especie de amante de turno, no le importó tanto al inicio, hasta que cayó en cuenta de que podría ser malo para su hermana y esposo. Al fin y al cabo, Huaisang lo odiaba ¿Le haría gracia escuchar rumores de ese calibre? Su hermana era una niña con su propio orgullo, y aunque ella sabía perfectamente que nunca seduciría a su esposo, era inevitable sentir cierto... Enojo.
El mismo se sentiría muy celoso y enojado si fuera al revés.
El punto es que, gracias a eso, dejó de ser tan pegajoso con el Jin y se centró más en su propia pareja y en quitar cualquier pensamiento extraño de su hermana, asimismo tanto GuangYao como Qin Su se encargaron de suprimir y castigar a quiénes soltaban dichas tonterías.
— Jin Ling. — llamó haciendo uso de un tono serio.
El niño se estremeció.
— Independientemente de lo que hizo, Mo XuanYu sigue siendo tu tío, no un sujeto cualquiera, más respeto hacia tus mayores. ¿O es que te he consentido demasiado y has olvidado tus modales? — regañó, el niño se encogió en su lugar al notar la severidad empleada. El Shuge comenzó a soltar un largo discurso sobre el respeto a los mayores, la piedad filial y a la integridad familiar.
Usualmente no solía regañarlo, pero sabía que si no lo hacía sería malo para su crecimiento, luego del pequeño regaño, dirigió sus ojos hacia su hermana, está suspiró.
— A-Ling... ¿Terminaste tus lecciones? — preguntó GuangYao luego de dedicarle una mirada extraña, tomando por sorpresa al pequeño.
— Yo... - el niño negó.
— Quiero hablar con tu tío, Xiao Ling. Creo que es mejor que termines tus deberes, después iré a buscarte para jugar juntos ¿Qué te parece? — preguntó, el menor asintió.
Cuando el niño se hubo ido, su pesada mirada cayó en Jin GuangYao y en su hermana. Misma que lucía enojada.
— Ese niño trató de seducir a mi esposo — declaró con visible mal humor. Yun arqueó una ceja, pidiendo más información con la mirada.
No hizo falta más para que la mujer se deshiciera en insultos y reclamos sobre lo ocurrido aquella tarde.
Su expresión se volvió sombría con cada palabra que escuchaba, su cabeza dolía por retener las ganas de decirle a su hermana sobre el tipo de hombre que tenía como esposo y sobre la verdad del niño al que tanto insultaba.
Mo XuanYu apenas tenía 18 años. ¿Cómo se le ocurriría seducir a un hombre casado con tanto descaro? Además, dicho hombre era su hermano mayor ¿Que intentaría lograr haciendo eso? ¿Ganar fama? ¿Manchar el nombre de su hermano? Alguien inteligente sabría que eso era mala idea, A-Yu era tímido e inocente pero no era tonto. Además, ese chico era demasiado retraído como para poner en marcha un plan tan vicioso y lleno de fallas.
Tuvo que reprimir un impulso violento, a simple vista para todos estaba enojado por las acciones desvergonzadas del medio hermano de su cuñado, cuando en realidad estaba enojado con el esposo de su hermana, pero tenía que aguantar, lo había prometido.
En una o dos oportunidades había perdido los estribos cuando los sirvientes se ponían a susurrar chismes cerca de él.
Se quedaron tres días en Lanling, en su último día de estadía, Jiang Wanyin apareció. Yun no pudo evitar burlarse de él tratando de llevarse a Jin Ling en su retirada. De no ser por la risa del niño, lo habría logrado.
Por supuesto, apenas pisaron Qinghe, Huaisang comenzó a mover la red de inteligencia que había estado desarrollando y expandiendo todos estos años. Buscando detalles que nadie más podría ver sobre los sucesos acontecidos en Jinlintai, los espías de su esposo estaban en todos lados y era muy fácil encontrar información.
Cualquier pequeño detalle puede resultar un arma capaz de matar o un manantial dispuesto a salvar.
No pudo evitar sonreír mientras acariciaba un pequeño canario. Este cantó, luciendo a gusto en su palma. Caminó con cuidado, observando a su esposo trabajar.
— ¿Planeas buscar a XuanYu? — preguntó de la nada.
La sonrisa de Yun se amplió, por supuesto, nada podría pasar desapercibido de Huaisang.
— Si. — respondió de forma suave.
— Cuando encuentre su paradero te lo diré. — declaró.
Asintió con la cabeza, acercándose a él para dejar un beso en sus labios en forma de agradecimiento. Su estado de ánimo había mejorado con esas simples palabras. Sabía que Huaisang había estado considerando el hecho de usar a XuanYu para otros fines, sin embargo, había conseguido hacerle cambiar de opinión, al menos eso quería pensar.
El pajarillo voló y él se apresuró a salir para dejar tranquilo a su pareja antes de que las cosas se pusieran calientes.
No hizo falta esperar más de una semana para dar con su pequeño amigo, por lo que se apresuró en ir a ver cómo estaba.
Lo que se encontró fue a un mocoso gordo y feo golpeando a A-Yu, mismo que hacía lo posible por evitar que los golpes cayeran en su rostro o estómago haciéndose una bolita.
Yun no dudó en tirarle una patada sin escatimar su fuerza al mocoso, el crujido que dieron sus huesos al romperse no le importó, mucho menos la mirada aterrorizada del que parecía el sirviente del niño abusivo. Se acercó a XuanYu, mismo que tembló al escuchar el ruido.
— A-Yu... — llamó, calmando la furiosa tormenta gestándose en su interior.
Era un ser sobreprotector. No le gustaba ver a sus conocidos siendo heridos. Y siendo sincero, la única razón por la que permitía que Qin Su estuviera aún al lado de GuangYao sabiendo que el tipo no era buena persona era porque este no había atentado contra ella, todo lo contrario, la cuidaba.
Mo XuanYu se sobresaltó al escuchar su voz. Y de un movimiento brusco se enderezó, mostrando pánico en sus delicadas y bonitas facciones, al mismo tiempo, había alivio y alegría.
— ¡Yun-Ge! — chilló. Sus ojos brillaron con lágrimas acumuladas.
— Ven, vámonos, te llevaré a casa — declaró ayudando al menor a levantarse del suelo. luego dirigió su mirada al sirviente a un costado— si dices algo sobre esto, vendré a cortarte la lengua y romperte las manos ¿Entendido? — sonrió con dulzura al verlo palidecer aún más, temblando de miedo.
La guerra había desbloqueado un lado cruel que desconocía, pero no le disgustaba usarlo cuando se debía.
Sacudió las ropas viejas de su amigo con suavidad y luego sin importarle nada, lo subió a su espada — quien se abrazó a su cuerpo desde atrás — y se alejó sin más.
Apenas llegaron a Qinghe, Mo XuanYu fue sometido a un cambio rotundo. Usando sus habilidades en el maquillaje y la pintura, pudieron hacer una máscara en su propio rostro que lucía tan al natural que nadie sospecharía que fuera él, también tenía algunos talismanes para cambiar su voz, por si hacían falta en el futuro.
— Yun-Ge, eres asombroso — comentó, tocando su nuevo "rostro".
— Nah, solo es práctica. Te enseñare en el futuro. Ahora ¿Me podrías decir que pasó? — Mo XuanYu asintió, pálido luego de recordar lo que había provocado su expulsión de Jinlintai.
Una sonrisa que no llegó a sus ojos lo acompañó durante todo el relato.
Resultaba que Mo XuanYu había encontrado el cuarto secreto de Guangshan, y, por accidente había visto el cuerpo perdido de Nie Mingjue. Razón por la cual, Jin GuangYao se puso manos a la obra para manchar su nombre.
Por culpa de la sorpresa y el miedo, fue comportándose de manera extraña a ojos del resto, no era para nada fácil actuar normal considerando que su "inofensivo" hermano mayor lo tenía completamente amenazado y no lo dejaba sin vigilancia. Solo bastó que alguien comenzará a señalarlo como "un loco" para que todo se descarrilara aún más.
No quiso contar que pasó exactamente el día de su expulsión, Yun tampoco presionó por información. Luego de saber todo lo necesario, corrió hacia el salón en el que trabajaba su esposo, contándole lo reciente y comparándola con lo encontrado anteriormente.
Huaisang guardó silencio cuando supo que el cuerpo de su hermano estaba con el Jin, sin embargo, para Yun no pasó desapercibido el brillo peligroso en sus ojos pardo.
Este juego silencioso de ajedrez comenzaba a tomar la forma que debería.
Pasaron tres años cuando paseando lejos de Qinghe, se encontró con una anomalía. Energía resentida amontonada en un mismo espacio. Parecía cuidar algo y aunque le costó, descubrió que se trataba de un cuerpo, un cuerpo perfectamente conservado, frío y pálido.
El cuerpo era de un hombre de no más de 22 años, de cabellos oscuros, largos y ligeramente rizados por el desorden, un rostro masculino y atractivo con un aire peligroso pero seductor, una tez pálida-enfermiza y visibles marcas oscuras bajo sus ojos. A la vez, Yun podía sentir que el alma del cuerpo sufría de perdida y dolor. Era realmente palpable. Mientras estaba envuelto en una especie de capullo, que apenas dejaba a la vista la silueta de su cuerpo y sus rasgos.
No dudó en llamar a Huaisang para que viera por sí mismo está anomalía, mismo que tampoco tardó mucho en aparecer, palideciendo al ver el cuerpo.
-Wei-xiong... - jadeó sin poder evitarlo, luciendo aturdido.
Yun se ahogó, abriendo los ojos al escuchar sus palabras. No era desconocido, al fin y al cabo, el nombre del Patriarca de Yiling seguía siendo producto de espanto y pavor para la mayoría de la gente.
Nunca lo conoció, pero está demás decir que Huaisang le había contado -— y hasta retratado — algunas cosas en sus tiempos en Gusu. Y si tenía que comparar, en efecto, el cadáver descubierto tenía mucha similitud con los casuales retratos que hizo un par de veces su esposo.
Notó como su pareja se apresuró a buscar maneras de sacarlo de ese capullo, mismo que estaba infectado de energía resentida y que no dudaba en atacar ante cualquier intento de destruirlo. Sus manos temblaban en muda emoción. Yun sabía que Huaisang había sido el amigo de Wei Wuxian antes, por lo que no le sorprendía su reacción.
Con un mudo acuerdo, encontraron una manera para transportar con cuidado el cuerpo del Wei, ocultándolo en la parte profunda de Qinghe Nie.
Luego de algunos malabares pudieron liberar el cuerpo del hombre del capullo, al mismo tiempo notaron que el cuerpo de Wei Wuxian estaba completamente envenenado con energía resentida, misma que vibraba en cada rincón de su cuerpo. Necesitaban limpiarlo de cualquier impureza antes de hacer cualquier cosa.
— Se cómo podríamos traer de regreso a Wei-xiong. — declaró.
Yun observó curioso a su esposo.
— Fui... El día de su muerte me escabullí hacia los túmulos funerarios y tome la mayor parte de los escritos de Wei-xiong... Viéndolos... Encontré una matriz que podría traer de regreso el alma de un muerto — declaró.
Lo cierto es que, cuando se entero del asedio a los túmulos funerarios, se sintió sumamente indignado en nombre de Wei Wuxian, quiso ayudar a los Wen restantes, pero ninguno quiso irse, todos querían quedarse a defender su hogar. No pudo hacer más que tomar lo que pudo y huir antes de que su hermano lo encontrara, obviamente tambien quiso llevarse al pequeño entre ellos, pero no estaba seguro de poder protegerlo si las cosas salieran mal, asi que solo pudo guiarlo lejos en compañía de una de las ancianas del lugar, estableciendo una barrera de camuflaje para que no pudieran verlo hasta que las cosas se calmaran y pudiera recogerlo. No esperó que su hermano lo encerrara cuando al volver, le contaran que había estado ausente. Cuando fue en búsqueda del niño, este ya no estaba en donde lo dejó.
Yun notó lo tenso que estaba el Nie.
— ¿Que hace falta? — preguntó sin inmutarse Yun.
De cierta forma, Huaisang se relajó al ver como su esposo reaccionaba a sus rarezas. Había temido su reacción, uno nunca sabe cómo podría tomarse las cosas ya que estaban hablando de algo relacionado al cultivo demoniaco, había tenido suerte de conseguir un esposo como Yun.
— Debemos mantenerlo en un balance entre energía espiritual y energía resentida, llamar su alma y ofrecer un cuerpo en el que habitar, por supuesto, también hay un matriz y diversas cosas a tomar en cuenta — declaró. Yun no pudo evitar ver a su esposo con sospecha.
— Ya veo. Pero... ¿Como conseguiremos manipular energía resentida? — declaró de todos modos. Dudoso, ninguno de los dos podía controlarla ¿Dónde...?
— ¿Puedo ayudar? — una voz extra hizo que ambos voltearon a ver, poniendo nervioso al joven a unos cuantos metros de distancia. — yo... Puedo utilizar energía resentida. Aprendí... No es mucho, pero puedo ayudarlos — declaró, jugando nervioso con sus dedos.
— Mi buen amigo, eres el mejor — declaró Yun emocionado.
XuanYu se sonrojó y Huaisang frunció el ceño al verlo. Yun no supo porque esa noche Huaisang lucía enojado y sumamente territorial al momento de tomarlo. De todas formas, lo disfrutó.
El día en el que se supone que iban a traer de vuelta a Wei Wuxian, llegó. Tardó casi 3 días sin parar el poder lograr traerlo a la vida. Mo XuanYu y Shuge Yun se desmayaron a causa del cansancio segundos después de terminar todo, el joven Mo teniendo que ser atendido de inmediato al tener una reacción violenta y casi sufrir una desviación de Qi.
Huaisang fue el encargado de socorrer a su desmayado esposo, mientras Mo era llevado al ala médica, y tambien de atender a un aturdido y pálido Wei Ying. El líder de secta se encargó de informarle todo lo que debería saber a su buen amigo del cómo había regresado a la vida, ayudándolo a comer y moverse.
Solo ellos podrían verlo hasta que su talentoso Furen pudiera maquillarlo. Huaisang había sido lo suficientemente cuidadoso para evitar que notarán al Wei mientras se llevaban a XuanYu.
Hubo un corto tiempo en el que Wei Wuxian entró en pánico y comenzó a alterarse, siendo justo el preciso momento en el que un pálido y agotado Yun entró al cuarto y de una cachetada precisa, le regresó la calma al alterado hombre.
— Wei Wuxian, deja de llorar como un maldito bebé y escucha lo que te vamos a decir — gruñó, acariciando su cabeza en un vago intento por calmar el tremendo dolor de cabeza que tenía.
El Wei sintió por un segundo que estaba enfrente de Wen Qing, por lo que se calló de inmediato. El ceño fruncido y la expresión irritada le traía recuerdos de su vieja amiga sin querer.
Su estado varió conforme el joven enfrente suyo hablaba. Las verdades detrás de todas sus desgracias: la muerte de su shijie, del esposo de la misma, los rumores y el por qué siempre era el objetivo. Su cabeza le dolía, se sentía mareado y por un momento sintió que se iba a desmayar.
Recibió taciturno la taza que le era ofrecida, oliendo el característico aroma a hierbas medicinales sintiendo ganas de llorar.
Luego de beber la medicina, Wei Ying observó con una expresión amarga al Shuge, este simplemente relajó un poco su expresión, dándole unas suaves palmaditas para relajar su tensión. Huaisang por su parte guardó silencio en casi todo el relato, aportando algunos detalles que el propio Yun no conocía.
No es como si Huaisang le dijera absolutamente, tampoco le importaba realmente, algunas cosas eran demasiado molestas y prefería no saber.
— Se que todo es muy repentino. Pero necesitamos tu ayuda. — comentó, pasándole energía espiritual, poca, pues se encontraba en su mayoría débil luego de semejante maratón.
Fue en ese preciso momento que Wei Wuxian cayó en cuenta de algo.
Su núcleo dorado.
¡Su núcleo dorado estaba ahí! ¡Lo sentía! ¡Sentía la energía fluir por sus meridianos!
Las ganas de llorar aparecieron con aun más fuerza y arrasaron con todo.
Yun y XuanYu — que había llegado un par de horas después de Shuge Yun — entraron inmediatamente en pánico al ver llorar al "temible" patriarca de Yiling, corriendo en busca de cualquier cosa que pudiese calmar al hombre como pollos sin cabeza.
Huaisang observó en silencio la ridícula escena enfrente de su persona. Al final, Yun terminó abrazando y dándole palmaditas al sensible hombre, mismo que se aferró como si fuera un salvavidas mientras desahogaba un poco sus penas. La expresión llena de incredulidad y sorpresa en el rostro de su esposo casi provoca que Huaisang cayera al suelo de la risa.
Luego, con un Wei Ying más calmado — y muerto de vergüenza por su arrebato —, las cosas fueran más fáciles de explicar.
Fue una sorpresa cuando esté comentó por propia voluntad que antes no tenía un núcleo dorado y que volver a sentir la energía circulando por sus meridianos le provocaban sentimientos difíciles de explicar.
Yun hizo una nota mental. Ayudar al Wei a adaptar su cuerpo y evitar que la energía resentida se lo tragara completo otra vez.
Después de todo, el que su núcleo haya vuelto no era simplemente un milagro, era el resultado de todo el esfuerzo que pusieron en esos tres días de intensa tortura para traerlo de entre los muertos.
Una vez acordado todo, Yun se encargó de maquillarlo con sumo entusiasmo, jugando ligeramente antes de acordar una identidad adecuada para el maestro del cultivo demoníaco. Decir que Wei Wuxian quedó maravillado al ver su "nuevo" rostro es poco. Yun se ganó una ronda de burlas y cumplidos por parte del Wei. Yun por su parte le dio un golpe en la nuca para que se callara, haciendo reír al Wei.
— Pedí que prepararán algo ligero para empezar. Hace mucho que tú cuerpo no ingiere alimentos por lo que sería malo para tu salud empinarte algo demasiado pesado — aclaró una vez todos se dirigieron al comedor privado.
Mismo en el que solían comer Huaisang y él cuando no querían que nadie los molestará en medio de sus actividades.
Fue agradable ver como su reservado esposo comenzó a contar cada chisme de los últimos 13 años para con su amigo, bromeando y jugando con el mismo.
XuanYu confesó por lo bajo que estaba feliz de que lo hayan logrado, Yun simplemente asintió, sonriendo, su humor bastante elevado.
— No pensé que te gustarán los chicos, Huaisang — comentó luego de enterarse de la identidad de Yun. — aunque realmente hacen buena pareja, tienen mucha química. — admitió, sonriendo.
— Ni yo lo sabía hasta que lo conocí — admitió, Shuge se ahogó con el vino, siendo auxiliado por un paniqueado XuanYu.
Wei Wuxian soltó una risita.
— ¿Estás bien? — Huaisang se apresuró a acercarse rápidamente, dándole palmaditas leves y haciendo a un lado disimulada mente a su amigo.
— Mm~ — tarareó luego de algunos segundos.
— ¿Cómo se conocieron? — preguntó interesado.
— Lo descubrí leyendo porno — admitió de forma sincera y evitando asi que Huaisang respondiera, Wei Ying escupió el vino que había estado bebiendo y su esposo adquirió cierto color ante la mirada incrédula tanto de Wei Ying como de Mo XuanYu.
Tardía mente Yun se dio cuenta de que al joven Mo nunca le habías contado el cómo conoció a tu esposo.
— ¿Qué? ¿Qué clase de encuentro es ese? ¡No es nada romántico! — reclamó, la indignación en su rostro hizo reír a Yun.
— Bueno, ese fue nuestro fantástico primer encuentro. La verdad, pensé que estaba leyendo poesía porque la portada era muy bonita ¡No te imaginas la decepción e incredulidad que sentí cuando me di cuenta que era un libro primaveral! — declaró.
Para desgracia del Nie, Wei Wuxian exigió más detalles y Yun aceptó gustosamente hundirlo. XuanYu con las mejillas enrojecidas escuchó atentamente el relato, Huaisang notó la ligera risa oculta entre los ojos del joven Mo. Yun por su parte sabía que después sus caderas sufrirían al sentir la penetrante mirada de su esposo.
〘 𝐄𝐫𝐞𝐬 𝐦𝐢 𝐡𝐨𝐠𝐚𝐫 〙
Resultaba que ese día había seguido a su mejor amiga a Jinlintai para buscar a su prometido — mismo que también era su amigo —, conversaron un rato hasta que el Jin mencionó un viaje cercano a Qinghe Nie para ayudar un poco a su hermano jurado sobre un problema personal.
En ese entonces, Yun había estado herido, la guerra le había dejado con algunas complicaciones y Qin Su estaba preocupada por su salud, por lo mismo no le dejaban ir solo por ahí y anteriormente habían tenido una conversación sobre querer visitar Qinghe Nie. Por lo mismo, Yun se le pego en el brazo al Jin, viéndolo con ojos brillantes y decididos:
— Cuñado, tienes que llevarme contigo — pidió de forma sería, ignorando el grito en protesta de su hermana.
— ¡A-Yun! — exclamó, inquieta.
Discutieron un rato y al final el Jin terminó aceptando llevárselo y protegerlo. Solo así, Qin Su aceptó que su querido hermano mayor fuera a visitar Qinghe Nie, confiaba en que Jin GuangYao cuidaría de Yun.
Por eso mismo, Yun se quedó en Lanling una semana más luego de que Qin Su partiera de vuelta a casa.
Emocionado, partió junto a Meng Yao, escuchando atentamente sus consejos. Dijo que no se separarían hasta que terminarán con sus deberes antes de poder recorrer la ciudad, claro que todo se salió de la borda y terminó perdiéndose.
Caminó un buen rato hasta que llegó a una zona ligeramente apartada, misma en la que se podían escuchar el canto de pajaritos. Misma razón por la que fue a ver.
Ahí, sentando debajo de una silla con cubierta, se encontraba un joven con rasgos bastante atractivos desde el punto de vista de Yun. Este leía con atención un libro azul, los detalles en la cubierta eran de oro con finos trazos dibujando una pequeña ave muy parecido a un ruiseñor.
Guiado por la curiosidad, se acercó y colocó detrás del joven con cuidado, agachándose ligeramente para ver por sobre su hombro lo que sea que estuviera leyendo.
Claro fue que su cuerpo se tensó y el sentimiento de ser estafado lo embargo al ver las imágenes impresas en el libro.
— ¿Qué diablos...? — murmuró sintiéndose irritado.
El joven se sobresaltó, volteando con un salto y casi provocando que sus cabezas chocarán. El rojo adornó sus mejillas y el pánico surcó su rostro. Yun bufó, cruzando sus brazos.
— Señor, leer porno en plena mañana estando al aire libre como que no es la mejor idea ¿No le parece? — declaró, viéndolo con desdén.
— T-Tu... ¿Cómo llegaste aquí? ¿Quién eres? — jadeó.
— Soy Shuge Yun, vine con la comitiva de Lanling y me perdí... Te vi y no pude evitar venir a dar un vistazo viendo que estabas tan entretenido... Pensé que leías algo más... Informativo, dado la concentración que estabas poniendo — declaró cruzándose de brazos con ojos críticos.
— ¿Que pensaste que leía? ¿Secretos? ¿Información importante? — se puso rápidamente a la defensiva.
— ¿De qué me serviría eso? Pensé que leías poesía, la portada es engañosa — declaró, viendo con resentimiento el libro a un metro de distancia.
— Yo... Uh... ¿Te interesa leerlo? Puedo prestártelo... Oh, cierto... Me llamo Nie Huaisang... — declaró. Removiéndose en busca de algo.
Los rápidos ojos de Yun captaron un bonito abanico no muy lejos.
— No, esas cosas no son de mi interés — declaró, extendiendo la mano para tomar el objeto de papel.
Notó el ligero pánico cruzar por la expresión del Nie, tal vez pensando que lo golpearía o algo así, se relajó cuando vio lo que tenía en la mano.
— Bonito abanico — alabó sintiendo el marco, los colores y diseños, luego lo abrió para ver el interior, sonriendo al ver el exquisito dibujo. — que buenas habilidades, segundo maestro Nie... O debería decirte ¿Gege pervertido? — sonrió con burla.
Claro que supo de quién se trataba apenas escuchó su nombre.
— ¿Que? ¡No! — chilló.
Yun se burló un rato hasta que dos siluetas aparecieron en su campo de visión. Huaisang también se dio cuenta e inmediatamente se acercó corriendo a su hermano mayor.
Lo demás después de eso, fue el duelo entre Nie Mingjue y Yun, pese a las exclamaciones preocupadas de GuangYao.
〘 𝐄𝐫𝐞𝐬 𝐦𝐢 𝐡𝐨𝐠𝐚𝐫 〙
— Cabe destacar que desde ese día fui a molestar a Huaisang hasta que logré tenerlo como esposo — terminó, sonriendo de oreja a oreja.
Esa noche, fue sometido a uno de los juegos favoritos de su esposo. Osea, Yun acepta que ser amarrado y privado de su visión de cierta forma le emocionaba — siempre y cuando fuese Huaisang el que lo cuidara — pero sentir el picor en su piel luego de ser azotado le generaba vergüenza a pesar de haber intentado de todo a lo largo de sus años de casado.
Al día siguiente tuvo que aguantar la mirada curiosa de Mo XuanYu ante su rara forma de caminar. Y es que... Sentir la tela rozar con la sensible piel de sus nalgas erizaba todos los vellos de su cuerpo de forma exquisitamente tortuosa, además, su torso y brazos estaban sensibles luego de ser atado con firmeza durante toda su sesión.
No dijo nada y solo se centró en mantener en orden la secta mientras su esposo, el amigo de su esposo y Yu se iban para seguir con el plan que habían acordado entre todos.
Decir que descargó su frustración y ansiedad con el entrenamiento de los discípulos es poco, los pobres terminaron casi llorando.
Estuvo algún tiempo en soledad en Qinghe Nie. Recibiendo noticias por mensajes enviados de vez en cuando en las aves de su esposo, mismos que le actualizaban cada vez sobre el avance de sus planes.
Sus días se volvieron aburridos al tener que encargarse de la secta.
Aunque claro, la incorporación de alguien más en su plan fue sorprendente.
Divagó varias veces con respecto al porque Lan Wangji podría unirse a la causa. Tenía poca información con respecto a él, así que no podía decir mucho si no lo veía de frente.
Lastimosamente solo conocía a Lan XiChen, aunque no eran muy cercanos, a decir verdad, no porque no quisiera conocerlo más, sino porque tanto GuangYao como Huaisang siempre entretenían al hombre por lo que prefería hacerse a un lado y no estorbar. Suspiró sintiéndose aburrido, su esposo y compañía estaban haciendo planes mientras él tenía que cuidar de Qinghe. Que injusto.
Lo ponía de mal humor perderse las cosas interesantes.
Eso, hasta que un discípulo vino a informar sobre una visita especial. No pudo evitar sorprenderse al ver a Jin GuangYao.
— Oh. Líder Jin ¿Que hace aquí? ¿Sucedió algo con A-Su? — preguntó luego de sentir un mal presentimiento.
Sus alarmas se habían activado ante la idea de su hermana estar en aprietos. Además, Jin GuangYao y su sonrisa lo ponían nervioso, y de cierta forma, se sentía incómodo cuando estaban solos, sentía que podía leer su mente o que esperaba algo.
— No, solo vine a darle una visita a Huaisang y a ti, para ver si todo estaba bien. A-Su está perfectamente, no te preocupes A-Yun — declaró.
Yun frunció ligeramente el ceño, asintiendo y relajándose ante la explicación.
— A-Sang salió hace unos días en busca de algo que no logré comprender del todo. Solo sé que es importante para un proyecto en el salón principal — declaró casualmente. — solo estoy yo cuidando aquí. — bufó.
— Luces aburrido -declaró con suavidad. — traje algunos dulces y un té nuevo. ¿Te gustaría probarlos? No estaría mal charlar un rato, después de todo, ya estoy aquí — comentó.
Yun parpadeó, interesado. Era un goloso, le gustaban mucho las cosas dulces.
Aunque no le gustaba estar a solas con el hombre, admitía que los dulces de Lanling eran deliciosos y GuangYao era un hombre de buenos gustos. Asintió, acercándose a una distancia prudente para evitar malos entendidos y habladurías de la gente.
Odiaba los rumores. Desde la última vez que los comprometieron solo por comer un postre juntos.
Huaisang estaba realmente celoso aquella vez y lo mantuvo encerrado en su habitación durante días. Su trasero sufrió bastante su territorialidad y solo logró calmarlo cuando le contó lo que realmente ocurrió.
— Claro, el líder Jin tiene un gusto exquisito — exclamó animado.
— Por favor — hizo un ademán luciendo ligeramente avergonzado desde el punto de vista de Shuge.
Yun soltó una risita, juntos se encaminaron hacia el salón.
— ¿Cómo está Xiao Ling? Falta poco para su cumpleaños número 15 ¿Verdad? — preguntó una vez ambos estaban instalados.
Con el encanto y la elegancia dignas de un líder, preparó el té mientras Yun colocaba los dulces en un recipiente adecuado, robando uno antes de que el té estuviera listo para completa diversión del Jin.
— Oh, si... Las preparaciones ya se están llevando a cabo para la celebración. Nunca está de más comenzar a hacer los preparativos con antelación — declaró, entregando el recipiente con la bebida al hermano de su esposa.
Yun sin dudar demasiado dio un sorbo. ¿De qué dudaría cuando vio como el hombre lo preparó? El sabor dulce y la fragante mezcla de las hierbas hizo que Yun suspirara complacido.
— ¿Puedo ayudar? Sabes que ese niño es mi hijo de corazón, aunque al bastardo de Wanyin no le agrade la idea — comentó arqueando una ceja divertido.
GuangYao, soltó una risa baja, entre cerrando ligeramente los ojos en un gesto tranquilo y que lo hacía lucir encantador, tomó un dulce con tranquilidad.
— Bueno, tu ayuda nunca está demás, a-Yun — el mencionado asintió.
Conversaron un rato, antes de que Yun comenzará a sentirse algo cansado. Frunció el ceño, antes de bostezar detrás de sus mangas.
— ¿Te sientes bien? ¿Quieres descansar? — preguntó.
— Estoy bien, supongo es por las noches de desvelo. No estoy acostumbrado a dormir sin Huaisang a mi lado — excusó naturalmente.
— No deberías descuidar tu salud — comentó, Yun no pudo evitar preguntarse si alucinó el extraño brillo en los ojos de Guangyao.
Shuge trató de levantarse, sus instintos alertándole que estaba en peligro, sus piernas no le respondieron. Tropezó, siendo sujetado por el Jin antes de besar el suelo. Yun sentía su cabeza comenzar a dar vueltas.
Quiso alejarse del cuerpo del otro hombre. Más sus brazos estaban débiles al igual que todo el resto de su cuerpo.
— Descansa, Yun — escuchó antes de ver todo oscuro.
Cuando despertó, se encontraba con las manos firmemente atadas, Acostado en un cojín agradablemente suave y lo suficientemente grande como para que no se incomodara, a su costado se encontraba un hombre con una expresión acomplejada y sumamente preocupada.
Hizo una mueca ante el dolor de cabeza y la incomodidad que sentía en sus muñecas, vio la soga, mismas que se raspaban incómodamente contra su piel, provocando que sus muñecas enrojecieran.
— Maestro Shuge... — llamó la otra persona presente apenas se percató de su estado, el nombrado parpadeó confundido.
— ¿Zewu-jun? — preguntó ligeramente sorprendido. Recién reconocía al otro hombre a su lado.
— ¿Se encuentra bien? — Yun asintió vagamente, observando sus alrededores con confusión.
— ¿Dónde...? ¿Qué pasó? — preguntó luego de unos segundos en silencio.
— Esto... Es difícil de explicar — comentó, Yun frunció el ceño, incómodo.
Quiso seguir preguntando, más la suave y baja voz de GuangYao lo hizo tragar sus palabras.
— ¿Ya despertaste? — preguntó.
Yun se sintió nervioso. Respiró hondo:
— Líder Jin... — saludó — ¿Podría decirme que hago aquí? Y más que nada ¿En este estado? — interrogó.
Él sonrió suavemente acercándose a una distancia prudente para ver las sogas y la pálida piel ahora enrojecida. Una ligera mueca escapó de su control facial por unos breves milisegundos.
— Lamento el trato crudo — exclamó, y llamó a alguien para indicar que las sogas desaparecieran — pero... Uh, es necesaria su presencia, A-Yun.
Yun quiso golpear al hombre encargado de desatarlo, dándose cuenta prontamente que su fuerza había disminuido bastante al no sentir ningún flujo de Qi circulando por su cuerpo. GuangYao ya había previsto su reacción por lo que no se sorprendió. Se conocieron durante años, al fin y al cabo.
— El té que bebiste poseía características únicas, A-Yun. No desgastes demasiado tus fuerzas, te podrías lastimar. — comentó suavemente.
— ¿Por qué me trajiste aquí? — interrogó, su humor estaba visiblemente mal. Luego de saber que había caído en una trampa.
¿Los había descubierto? ¿Tal vez intercepto alguna de sus cartas? ¿Qué diablos estaba pasando?
Odiaba sentir que no comprendía nada.
— Mm... Las circunstancias me forzaron a reaccionar. — contestó.
— ¿Dónde está A-Su? — preguntó.
Su cuerpo se tensó al recordar a su hermana.
— Ella... Realmente no lo sé — declaró. Yun lo vio con enojo.
— ¿COMO QUE NO LO SABES? — gruñó, removiéndose con la firme intención de atacarlo.
Lan XiChen rápidamente evito que hiciera alguna tontería al ver como los hombres del Jin se preparaban para atacar.
— Luego de enterarse de que compartimos sangre... Huyó. — admitió.
Sus ojos fijos en la expresión del hermano de su esposa.
Este se quedó petrificado al escuchar las palabras del Jin. No fue difícil comprender lo que quiso decir, por lo tanto, su rostro palideció, viendo con horror al hombre de amarillo.
— Dime que estás bromeando — susurró por lo bajo. Incrédulo y aterrado.
Sentía náuseas.
¡Él no sabía eso! ¡Nadie le había dicho eso antes!
— Lastimosamente, no. No lo hago — admitió — pensé que ya lo sabías.
— ¿Saberlo? ¿¡Cómo podría saber eso?! ¡Si lo hubiera sabido habría hecho lo que sea para separarlos! - gruñó, quería echarse a llorar. — ¿Desde cuando lo sabias? ¡Respóndeme, Jin Guangyao!
Estaba maldiciendo a su esposo por no decirle algo tan importante antes.
¡Estaba seguro que él lo sabía!
GuangYao guardó silencio al ver su estado, relajando su cuerpo al comprender que, en efecto, el joven no sabía nada de esto antes.
Llegó a la conclusión de que, lo sucedido reciente no había llegado a su conocimiento tampoco.
— ¿Desde cuándo sabías eso? ¡Respóndeme, Jin GuangYao! — insistió, su voz rompiéndose casi al final, tirando de los brazos del Lan, mismo que lo sujetaba para evitar que corriera y atacará al Jin.
— Unos días antes de casarnos — confesó, no queriendo ocultárselo por más tiempo.
Se arrepintió de ser impulsivo, hubiera sido mejor si no lo supiera. Pero bueno, no podía volver en el tiempo.
— ¿¡Entonces por qué aceptaste casarte con ella?! — rugió.
Despotricó un buen rato, lloró y pataleó, sintiéndose impotente. No tenía ningún arma, su dantian estaba bloqueado y su energía no circulaba, no sabía cuánto tiempo pasó o que estaba pasando con las personas que apreciaba luego de haberse desmayado, se sentía un inútil. Se sentía como un completo fracaso.
Podría intentar huir, pero solo ganaría una paliza, posiblemente. No le daban miedo los golpes o el dolor, le daba miedo no poder recuperarse a tiempo y estar más indefenso que antes. No sabía que pasaba por la cabeza de Jin GuangYao o porque lo había traído hacia aquí. Solo sabía que quería enterrarse en los brazos de Huaisang y que este mismo lo mimara un rato, se sentía solo y estaba triste por su hermana.
Pronto se enteró de todo lo que estaba pasando afuera gracias a las pláticas del Jin, mismo que fingía que no ocurría nada y que todo estaba bien. Obviamente, Yun no respondía y solo se centraba en escuchar mientras Lan XiChen decía algo de vez en cuando.
Resultaba que Jin GuangYao ya había comenzado a ser exhibido y de paso, también amenazado. Por lo que no le quedó de otra que tomar medidas. Lo había traído aquí con el propósito de protegerlo de lo que planeaba hacer.
Al fin y al cabo, pese a todo. Shuge Yun se podría considerar como uno de los más cercanos para el Jin, su actitud sincera y algo tosca le gustaba, además de esa lealtad indestructible. Por supuesto, Yun replicó diciendo de forma clara que no sería amigo de nadie que lastimara a su hermana, teniendo por respuesta que una vez todo se resolviera, arreglaría eso.
Borraría todos los malos recuerdos tanto de él como de Zewu-jun.
Yun se sentía indignado, no quedándole de otra que aceptar su destino. Eso, hasta que comenzaron a llegar compañías de afuera.
Ver a Jin Ling hizo que toda la sangre en el rostro de Yun se fuera. Rápidamente impidió que lo lastimaran y lo cubrió con su propio cuerpo. Sobresaltando al niño.
Luego, poco a poco aparecieron más personas. Siendo el último su desmayado esposo.
Yun quiso gritar más se controló y se centró en usar su cuerpo como escudo para cualquier cosa imprevista.
Claro que no pudo evitar darle un golpe en la cabeza a Jiang Wanyin cuando este apareció y luego fue capturado.
— ¡Tenía esperanzas en ti, gato eléctrico! — gritó.
Pese a la situación, hizo reír a XiChen y Wei Wuxian.
Para Yun el tiempo pasó tortuosa mente lento, y cuando menos se dio cuenta fue tomado como rehén de Jin GuangYao, tener una maldita cuerda que podría cortarle el cuello no era agradable. Mucho menos cuando no podía defenderse.
Respiró hondo con un plan en mente, se pegó aún más al cuerpo de Meng Yao, tanto así que rozó cierta parte que lo desconcentró, todos sabían que era un sinvergüenza, debió esperarlo más no lo hizo, GuangYao se sobre saltó al no esperar eso y aprovechando el momento, se movió lo suficientemente rápido para huir.
Luego todo fue tan caótico que su cabeza dolió. Lo único agradable fue ver la confesión de Wei Wuxian a Lan Wangji en todo esto.
Decir que se sintió triste cuando vio como acabó GuangYao no era mentira. Después de todo, a pesar de todo lo que hizo al resto de la gente, con él nunca se metió ni lo lastimó, fue un buen amigo en ese aspecto.
Si tan solo no hubiera provocado a su esposo, si tan solo lo hubiera aconsejado mejor y evitado todo esto. Tal vez seguirían como antes.
Claro que, sin que su hermana se viera involucrada en todo el lio. Suspiró, viendo el ataúd sellado.
Bueno, al final, todo acabó, pero ciertamente no se sentía para nada feliz, solo quería llorar y encerrarse.
— Tío Yun... — escuchó la suave voz de su sobrino.
Le dedicó una débil sonrisa a Jin Ling, este se escondió en sus brazos, aferrándose firmemente. estaba seguro que ambos compartían el mismo sentimiento amargo.
— Quiero volver a Qinghe... — pidió a Huaisang.
El asintió silenciosamente, se despidieron de todos y se alejaron rápidamente. Sus sentimientos eran conflictivos.
Estaba triste y feliz al mismo tiempo. Triste por la muerte de GuangYao, feliz porque su esposo logró lo que quería. Sin embargo, no se sentía satisfecho, todo esté lío no tenía nada que ver con él y aun así no podía sentirse bien porque perdió más de lo que ganó.
— ¡Yun! / ¡Yun-Ge! — escuchó apenas llegaron a Reino Inmundo.
Dos cuerpos lo taclearon apenas pisó tierra firme, dejándolo caer al suelo.
Qin Su se aferró a su ropa, sollozando y XuanYu también, luciendo aliviado de verlo a salvo.
Solo con sus dos hermanos sus sentimientos se desencadenaron y las lágrimas que estuvo reteniendo desde que salieron del templo comenzaron a caer.
Huaisang los observó en silencio, suspirando por todo. Se arrepentía de meterlo en este lío, pero ahora estaban a salvo.
Además, nunca podría confesarle que aparte de querer vengar a su hermano, también quería que GuangYao dejara de codiciar a su esposo.
Por el momento, solo dejaría que este trio de llorones se desahogara y comenzaría los preparativos para enterrar el cuerpo de su hermano mayor.
Y silenciosamente de Meng Yao.
Solo porque sabía que su esposo pese a todo si le había ganado cariño al infeliz y porque era tío de su sobrino Jin Ling.
Tenía muchas cosas que hacer.
Consiguió llevar a Shuge a su habitación, preparó un té relajante para los tres y los dejó dormir.
Evitar que Qin Su se suicidara fue un completo dolor de cabeza, pero no quería que su esposo se deprimiera. Debían sanar y el los cuidaría.
Como un buen esposo y como un buen cuñado.
𝐏𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬: 𝟏𝟏𝟓𝟗𝟓.
𝐄𝐝𝐢𝐭𝐚𝐝𝐨: 𝟏𝟖/𝟎𝟓/𝟐𝟎𝟐𝟑
𝐏𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐫𝐚: 𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐭𝐞𝐧𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐦𝐢𝐬 𝐦𝐨𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐞𝐬𝐪𝐮𝐢𝐳𝐨 𝐲 𝐞𝐬𝐭𝐨𝐲 𝐞𝐝𝐢𝐭𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐦𝐢𝐬 𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐭𝐨𝐬. 𝐊𝐬𝐢𝐜𝐥𝐚𝐥𝐠. 𝐏𝐞𝐫𝐝𝐨́𝐧.