𝆹 001, HAMLET.
﹟❐𝐂𝐀𝐏𝐈𝐓𝐔𝐋𝐎 OO1⨟
⎙┇❝ aldea ❞.┇
NYX
La oscuridad de la tarde-noche se hacía presente,
caminaba tranquilamente hacia mi casa, llevaba cargando un violín, hoy había tenido clases en el taller de música y danza, y como la mejor de la clase también tuve que asistir a una reunión deo consejo estudiantil.
Sonreí sutilmente al observar el parque cerca del dojo, hogar de mi abuelo, iluminado.
Caminé unos pocos minutos por el oscurecido parque hasta llegar donde se encontraba un viejo pozo de agua que ahora permanecía vacío. Me acerqué para observar la poca agua estancada que tenía y pude observar desde la altura en la que estaba; unos minutos después estaba por alejarme e irme, pero algo pasó.
Al dar un paso hacia atrás pisé accidentalmente una piedra que hizo que un dolor punzante recoriera mi cuerpo, en un acto de pura intuición me sostuve del pozo para no caer por completo al suelo, sin embargo el pozo estaba más deteriorado de lo que pensé y al momento de que mi peso impactara por completo, la madera se rompió dejándome caer hacia las piedras del profundo pozo. Pasaron unos segundos y al no percibir el impacto abrí mis ojos que se mantenían cerrados presas del pánico, el escenario que me encontré era magnífico, irreal y un poco escalofriante si pensaba bien, había cientos de coloridas luces centellando a mi alrededor, algunas tenían forma de medusa.
Estaba totalmente maravillada pese a que no sabía cómo mierda estaba pasando eso. Todo aquello se empezaba a disipar y el agua me empezó a cubrir, ahora eso era lo único que había, agua. Nadé lo más rápido que pude tratando de llegar a la cima, y cuando al fin logro sostenerme de una parte del pozo me veo cegada por toda la naturaleza que me rodea, la cabeza me da vueltas, respiro profundo por la falta de aire y me pregunto: ¿Esto es real?, ¿qué está pasando?
Bien, calma Nyx, eres razonable. Caíste por un pozo podrido de mierda, alucinaste, casi te ahogas y ahora apareces por el mismo pozo pero parece casi recién construido, ¿qué procede?
Salí del pozo con la ropa toda mojada caminando hacia las extrañas casas que parecen ser de hace siglos y mientras más me acerco más descubro que quizá si son casas de hace siglos. Es una aldea, las personas me miran sin vergüenza alguna, pero en sus miradas puedo ver el miedo, ¿Debería preguntar dónde estoy?
Entonces una mujer se acercó a mí, era ya muy vieja.
—Disculpe, mi señora. —habló, en su voz había un tono de duda inminente.
¿Señora?, ¿tan vieja parezco?
—¿Uh? ¿Qué necesita, señora? —pregunté confundida, la mujer parece sospechosa.
—Si quiere puede quedarse con una de las niñas de la aldea para probar nuestra lealtad, le llevaremos algo nuevo cada mes, ¡lo juro! —exclamó repentinamente, desconcertandome más de lo que ya estaba.
—¿Qué? —exclamé confundida. Qué diablos le pasa a esta señora y a qué se refiere con lealtad, ¿será este lugar algún tipo de secta o algo así?
—Acompañeme por favor. —y sin decir mucho más me tomó del brazo con suavidad llevándome a una casa casi en ruinas. —Esta es la casa de Rin, haga con ella lo que desee, sus padres murieron hace unos meses así que no tiene de que preocuparse. —dijo en un suspiro.
Me sorprendí mucho cuando la mujer dijo eso, era demaciado cruel, me decía que podía usar a aquella niña de cualquier forma, es horrible.
Pensé un momento lo siguiente que diría, me siento un poco triste por la niña y me gustaría sacarla de este lugar en lo que descubro la manera de volver a casa, porque es obvio que este es un lugar completamente alejado de casa y no hablo de kilómetros, hablo de tiempo, la apariencia de las personas y la arquitectura solo me dicen que estoy en la época feudal de Japón, trataré de tomarlo con calma, lo intentaré al menos.
—¿Dice que su nombre es Rin? —pregunté.
—Así es, puede hacer lo que quiera con ella, está sola a fin de cuentas y solo roba los peces de la aldea. —dijo fríamente.
Entramos a la pequeña casa encontrando a una niña de unos doce años comiendo alimentos en un estado deplorable.
La pequeña se asustó al vernos, miraba verdaderamente aterrada a la mujer, me pregunto que aberraciones habrá tenido que pasar la niña.
—La dejaré aquí, señora. —dijo aquella mujer dando una afilada mirada a la niña.
¿Señora? Esa mujer podría ser mi abuela y me dice señora.
Esperé a que se marchara por completo para acercarme a la pequeña.
—Ey, ¿Estás bien? —pregunté, ella está asustada, es notorio. —No te haré daño, mi nombre es Nyx, eres Rin ¿no es así? —pregunté.
La niña se me quedó viendo un buen rato hasta asentir levemente.
—Esa señora me trajo aquí y al parecer no le agradas, está realmente loca, me miraba como si fuera algo realmente especial. —le comenté dejando mi violín con cuidado en el suelo, lo había cuidado más que a mi propia vida en la caída, espero que la madera no esté muy dañada por el agua.
Pero la niña seguía sin decir una sola palabra.
—¿Tú... no puedes hablar? —pregunté con algo de duda.
Ella negó, su mirada se volvió melancólica en cuestión de segundos.
—Tranquila, no importa si no puedes hablar. ¿Está bien si me quedo contigo desde ahora? Podríamos cuidarnos entre las dos, no sé cómo llegué aquí, pero si quieres cuando encuentre la manera de regresar puedes ir conmigo. —sugerí.
La niña me miró con los ojos lagrimeantes diciendo que sí con la cabeza. Pobre, debió vivir muy mal si llora por eso. Me acerqué y la tomé entré mis brazos dándole un cariñoso abrazo.
—Tranquila, todo estará bien. No dejaré que te molesten más. —dije sobando su espalda. —Estarás bien.
*
—¿Uhm? —Rin despertó sonriéndole al rostro de la bella chica que la sostenía, el sol daba en su rostro haciendo resplandecer sus cabellos de un extraño rosa pálido, y brillar sus resplandecientes ojos verdes azulados.
—Buenos días, Rin. —la mayor sonrío a la menor con cariño. —Debería conseguir algo para comer ¿Tienes alguna idea? —pregunta la mayor.
La menor piensa unos segundos hasta que recuerda el río lleno de peces deliciosos cerca de la aldea por lo que asiente sin dudar.
—Llévame entonces. —sonríe tomando el estuche con su violín dentro, colgandolo en su hombro. —Guíame. —dijo tomando la mano de Rin.
Las personas que miraban a la chica caminando de la mano de aquella niña se preguntaban el por qué aquel demonio no había devorado a Rin.
Las chicas caminaron hasta el río abundante de peces, Nyx miró el río y una idea vino a su cabeza.
—Rin, ¿Sabes dónde hay algo pequeño y afilado? —preguntó.
Rin pensó un poco para después ir y buscar entre unas piedras, la menor trajo una gruesa aguja de metal, estaba oxidada. Nyx sonrío y agradeció por el favor.
—Necesito... ¡Ajá! —fácilmente encontró una cuerda desgastada y una rama lo suficientemente fuerte para su pequeño experimento.
Dobló la aguja bajo la atenta mirada de la niña y ató la liana a la rama y a la aguja haciendo una caña de pescar de dudosa calidad.
—¿Es increíble, no crees? Sólo falta algo. —habló Nyx.
Abrió su estuche de violín descubriendo decenas de paquetes pequeños de luces y panecillos. Abrió un paquete con un pequeño pan y cortó un pequeño trozo colocándolo en la aguja.
—Ten, esto puedes comerlo por ahora.—-le dió la parte sobrante del pan a Rin quién lo comió maravillada después de la primera mordida, estaba relleno de chocolate.
No fue mucho el tiempo que le tomó pescar dos peces, los cuales iba dejando en una gran hoja de árbol que había arrancado, ahora se dirigían a la aldea nuevamente.
—Oiga, ¿por qué la chiquilla sigue con vida? —selaló un hombre al estar a unos metros de la entrada de la aldea.
—¿A qué se refiere, qué se supone que le haga a una niña? —dijo fingiendo confusión.
—¿Qué? ¿Acaso usted no es un demonio? —preguntó el hombre.
—¿Eh? ¿Qué es eso? —soltó confundida, ¿Qué quería decir con eso?
—¡Lo sabía, una mujer cómo ella no puede ser un demonio! ¡Veo que han robado los peces, tendrán que pagar por ello o si no-
—¿Puedo pagar con una melodía? —según su estudio, la música era únicamente eacuchada por los nobles en la antigüedad.
—¿Qué?
—Si me deja en paz y me dá un par de verduras y sal tocaré música para usted y las personas que guste, sólo sea rápido, tenemos hambre. —estaba ofendida, el notable machismo estaba muy arraigado en las sociedades pasadas.
—¡Ja! ¿Y tú sabes? Lo dudo mucho. —soltó el hombre altanero.
—Deme la oportunidad, si no me equivoco tendrá que darme aceite y un recipiente también. —dijo, estaba segura de lo que hacía.
—¡Trato hecho, niñata! ¡Vamos a mi casa ahora mismo, pero si te equivocas mataré a esa niña ladrona de peces! —
NYX
Me contuve de darle un golpe al hombre, y acepté apretando un poco el hombro de Rin tratando de darle seguridad.
—Oh, no. Puedes hacer lo que quieras conmigo, pero déjala en paz a ella. —dije dándole una mirada despectiva a aquel hombre, si intenta algo estaré clavando un golpe en su cara.
El vejete asintió y nos guío hasta una pequeña casa de la aldea.
—Oye mujer, trae a mis hijos, esta mujer va a tocar música a cambio de algunas cosas. —la pobre mujer tenía unas ojeras prominentes, ella asintió y trajo a dos jóvenes de unos veinte y venitiséis años.
—Escuchen hijos, si esta mujer no toca una buena canción podrán hacer cualquier cosa con ella, ¿bien? —los chicos asintieron, no parecían muy interesados, que anciano tan asqueroso.
—Puedes empezar, mujer. —dijo el hombre tirándose al futón en el suelo.
Confiada, saqué mi violín sorprendiendo al hombre que enseguida supo que no podría ganar contra mí, resignado solo escuchaba lo que tocaba.
Era una melodía extraña, pero impecable para él, paró la música y me habló
—Ya, ya. Has ganado y soy un hombre de palabra. —aún me seguirá cayendo mal.
El hombre ordenó a su esposa traer todo lo que había pedido y ella, trajo todo en poco tiempo.
—Bien. Adiós. —dije sin más.
Rin y yo salimos del lugar algo incómodas, espero que el pescado siga en buen estado.
Pronto hice una fogata en un espacio de tierra dentro de la casa y puse la cazuela con aceite en la pequeña hornilla de piedra que había improvisado, le dí instrucción a Rin para que una vez limpio el pescado agregara un poco de sal luego solo esperé a que los cuatro se guisaran completamente para ponernos en una hoja de platanar previamente enjuagada; y por último corté el jitomate y la cebolla que nos había dado aquella familia agregando la cebolla primero. Saqué la cebolla y el jitomate guisado vaciando la mezcla en una pequeña cacerola, luego los molí agregando un poco de sal, quizá no sería la mejor salsa pero serviría de algo.
Rin y yo terminamos de comer un tiempo después, al parecer a la pequeña le gustó mi comida. Pasé el resto del día pensando en una alternativa para conseguir dinero en este lugar, podría vender un servicio de música a los nobles, pero aquí no hay un palacio; entonces me he decidido por poner un negocio de postres o jabón y shampoo artesanal. Suena complejo, pero el dueño del dojo dónde me quedo y mi tutor, el señor Yomohari, me ha enseñado cosas increíbles.
Me las arreglaré por ahora haciendo trueque con algunos aldeanos y luego recolectaré frutos para usar de decoración y de colorante. Por otro lado además de pensar en mi super negocio estoy pensando en enseñar algo de educación básica a Rin, necesita ser una mujer preparada e independiente, me importa un carajo si cambio el flujo natural de la línea temporal o si crea un efecto mariposa brutal, de igual manera, moriré de algo.