Prólogo
Recuerdo aquella soledad que sentia en esos momentos, mis lágrimas recorriendo mis frias mejillas, mientras mi cabello se llena de pequeños copos de nieve, y aunque tenia la vista borrosa por las lágrimas, podia ver perfectamente como caian lentamente pequeñas gotas de sangre y pintaban con su penetrante color la blanca nieve, y los cuerpos de mis padres tambaleandose muy suavemente hacia enfrente y atrás.
Ese dia, me di cuenta que todas las personas son pasajeras y no puedes depender de nadie, y entendí que siempre estaria solo.
Por un momento, pensé que estaba muy equivocado, que yo podía amarla sin lastimarla, que ella podia salvarme de esta orrible soledad.
Pero ahora ya se avía desvanecido aquel calor que me transmitia su cuerpo tan pequeño y fraji, ahora solo sentia frio.
Otra vez estamos solos.