CAP 1
Los gritos se escuchan fuertes a sus oídos, tirando lejos su vago intento de callar las voces, retumbando cual rayo en plena tormenta.
La voz de su cuidador se hace presente a lo lejos mientras se levanta del suelo en el cual dormía y otra persona aparece.
—Vamos Kei, lo has hecho más de cien veces y con los ojos cerrados.— habló su guardia
El bullido seguía siendo fuerte bajo sus pies mientras intentaba tronar su cuello, pero el maldito que cuida su celda no dejaba de tocarle el culo.
—Ya lo sé imbécil y sería más fácil si fueras tu la cereza del pastel metido en esa puta caja de arena para triturarte, así que no me toques los huevos.— escupió
El hombre solo se quedó callado a medida que caminaban hacia la caja de pelea, la gente estaba ahí en pilas y pilas amontonadas como hormigas, luce del asco.
El Rey Reakm también estaba presente en su típica torre mirándole con soberbia digna de su trono bañado en oro, pero no debido a el sino el trabajo de toda la gente cuales lo admiran, algo irónico.
Al pararse se sintió increíble, cada persona gritando su nombre como si el fuera inmortal, su oponente en el otro extremo, pero sin apoyo ya que nadie lo conocía y al contrario de los demás, no lucia como los típicos que luchan con él.
De hecho, el chico era unos centímetros más pequeños que él y con un rostro perfecto, claramente luciendo consternado por lo que le espera sin embargo de repente un sentimiento se instala en su pecho dejándolo congelado, el sentía que debía protegerlo a como dé lugar.
—Hemos de aquí presenciar otra pelea del grandioso Kei y un cualquiera...Sin más preámbulo, disfrutéis hasta el ultimo segundo.— anunció el guardia en tono de burla
Kei camino hasta el individuo para plantarse frente a su rostro, el chico le miro con ojos brillantes como el sol mismo y su corazón comenzó a bombear sin parar, pero en su mente solo cabían preguntas sin respuestas.
¿Quién era ese chico? ¿Por qué se siente así en dicha situación? No era algo normal.
La gente seguía gritándole y más porque la pelea no comenzaba, se estaban volviendo impacientes pero el no sabia que hacer, aquel chico no dejaba de verle temeroso y no podía siquiera en pesar hacerle daño.
—MALDITO KEI, MUEVETE.— gritó su guardia desde la puerta
El jodido no podía estar peor, la situación se le estaba yendo de las manos, lo único que podía hacer en un momento como este es fingir que peleaban o el rey arremetería sobre sus vidas el mismo al ver que su show no daba espectáculo.
No estaba en posición para negarse, vivía de ello y de lo que ganaba por las apuestas, en su situación no estaba en sus opciones pasar hambre por alguien desconocido, sería matarse a sí mismo.
Tampoco podía hacerle daño al pequeño hombre, lucia como su hermano e incluso más joven, le preocupa que quizás sea un prisionero de algún pueblo que no ha podido pagar su comida, es muy común cuando no trabajan para el rey.
☆ ☆ ☆
Change out DAN.