Oscuridad
𝐎𝐬𝐜𝐮𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝...
Siempre solíamos temerle al simple echó de estar en un lugar oscuro sin ninguna luz sin ninguna salvación
Apresar de asustarme había algo que me atraía algo tan fuerte que me llevaría a mi perdición
𝐌𝐢 𝐩𝐞𝐫𝐝𝐢𝐜𝐢ó𝐧 𝐞𝐫𝐚 𝐄𝐥
𝘩𝘰𝘴𝘱𝘪𝘵𝘢𝘭 𝘱𝘴𝘪𝘲𝘶𝘪á𝘵𝘳𝘪𝘤𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘯𝘰𝘳𝘵𝘦
𝙴𝚡𝚙𝚎𝚍𝚒𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚍𝚎 𝚕𝚊 𝚙𝚊𝚌𝚒𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚗ú𝚖𝚎𝚛𝚘 𝟷𝟶𝟻
𝙽𝚘𝚖𝚋𝚛é: 𝙻𝚊𝚢𝚕𝚊 𝙰𝚗𝚍𝚎𝚛𝚜𝚘𝚗
𝙴𝚍𝚊𝚍: 𝙸𝚗𝚐𝚛𝚎𝚜𝚘 𝚊 𝚕𝚊 𝚎𝚍𝚊𝚍 𝚍𝚎 𝟷𝟶 𝚊ñ𝚘𝚜 𝚊𝚌𝚝𝚞𝚊𝚕𝚖𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚝𝚒𝚎𝚗𝚎 𝟷𝟽
𝙼𝚘𝚝𝚒𝚟ó 𝚍𝚎𝚕 𝚒𝚗𝚐𝚛𝚎𝚜𝚘: 𝐃𝐞𝐬𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐢𝐝𝐨
𝙳𝚒𝚊𝚐𝚗ó𝚜𝚝𝚒𝚌𝚘: 𝚂𝚒𝚗 𝚍𝚒𝚊𝚐𝚗ó𝚜𝚝𝚒𝚌𝚊𝚛
"ᴀ ᴠᴇᴄᴇꜱ ᴅᴇ ɴᴏᴄʜᴇ, ᴇɴᴄɪᴇɴᴅᴏ ʟᴀ ʟᴜᴢ ᴘᴀʀᴀ ɴᴏ ᴠᴇʀ ᴍɪ ᴘʀᴏᴘɪᴀ ᴏꜱᴄᴜʀɪᴅᴀᴅ"
-¿Cuál es tú nombre?- habló una dulce niña de ojos claros sentándose en frente de mi.
-Mmm...Layla ¿Cuál es el tuyo?
-Emma- dijo con una gran sonrisa- ¿Y por qué estás aquí, cuál es tú historia desgarradora?
-No suelo hablar de eso- respondí dirigiendo mi mirada hacía otro lado.
-Bien, pero aún hací le vas a tener que contar al psicólogo- respondió.
-No buscó contarle mis problemas a una persona que su único diagnóstico es tomarte como loca.
-Leyla Anderson acompáñame a su habitacion- Habló una rubia vestida llamativamente.
-Buena suerte la vas a necesitar este lugar no es lo que parece, es peor- Habló la niña de ojos claros.
Me levanté y me dirigí hacía la bella mujer la seguí hacía un pasillo llenó de habitaciónes pasamos una habitación blanca con una pequeña ventana que se dejaba ver a un persona dentro de la habitación.
-¿Qué tiene el?- Me atreví a hablar- Está mal mentalmente suele lesionarse el mismo por esa razón lo encerramos, es un peligro para la sociedad y para el mismo- ¿Y ése es su gran remedio? Encerrarlo esperando que se mejore un día para otro.
-Mira linda se que esto puede ser mucho pero en verdad los ayuda- Desvíe la mirada hacía el probre niño- Solo los ayuda a aumentar su soledad- Me agarró de la mano con mucha fuerza y me arrastró hacía una habitación totalmente oscura- Trate de ser buena persona contigo Layla pero esto no está funcionando- Habló lazandome dentro de la habitación, salió cerrando la puerta con seguro.
Caminé entré toda la oscuridad hasta que pude sentarme en una esquina un cosquilleo recorrió mi cuerpo, no estába sola.
-¿La hiciste enojar verdad?- Brinqué del susto- Si...se ve que no muy amenudo le dicen sus verdades- respondí con mi voz temblorosa tratando de que no sea notable.
-¿Tú cómo acabaste aquí?- pregunté- Suelo ser su juguete el cual poder toturar- Respondió.
Trate de a hablar pero fue en vano, me levanté con la misión de encontrar un hoyo en el cual provenga una luz traté de buscar apesar de la oscuridad y poco a poco me iba desesperando hasta el punto de respirar con dificultad.
Poco a poco me iba desvaneciéndo la ansiedad me estaba ganando hasta el punto de desmayarme.
-Tranquila Layla estarás bien- Sentí su cálida mano pasando por mi mejilla pero eso no fue lo único que me sobre saltó...
¿Cómo sabía mi nombre y yo no el de el?