𝐸𝑑𝑢𝑐𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑎𝑙 𝑅𝑒𝑦

Sinopsis

En un reino aislado por las malas decisiones de su padre, Park Jimin lucha con una depresión insondable tras la pérdida de su padre y el peso de ocultar su identidad como príncipe. Este dolor lo sume en la oscuridad, y su deseo de encontrar la muerte es incesante. Sin embargo, una segunda oportunidad lo lleva a Italia, donde se reencuentra con su mejor amiga de la infancia. Jimin está dispuesto a pedirle que sea su reina un cambio de la entrevista que ella tanto desea. Mientras tanto, las maquinaciones retorcidas de Sun-Hee y Hyuna amenazan la relación de TN y Jimin, pero su amor es inquebrantable. Conforme TN profundiza en sus investigaciones, se enfrenta a sorpresas inimaginables, incluido el descubrimiento del amor en el lugar menos esperado. El serio, arrogante y egoísta Park Jimin se ha sometido a un cambio radical al ser educado por Kang TN, una destacada periodista de renombre internacional. A medida que TN desempeña su papel, se da cuenta de que, sin proponérselo, ha estado "educando al rey". ✨Hermosa portada hecha por: @Jkloves

Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Ⅰ⚜️


—Hijo, no estoy de acuerdo con tu decisión —expresó la madre con un tono preocupado, mientras observaba a su hijo frente a ella.

Madre, todo saldrá bien, es solo un viaje. Además, ¿qué podría pasar? —respondió él, tratando de transmitir tranquilidad.

—Pueden pasar muchas cosas. Eres alguien reconocido en todo el mundo —insistió ella, con la mirada cargada de ansiedad por lo que el futuro podría deparar.

—Lo sé, madre, pero el rey tiene derecho a tomar unas vacaciones. Necesito este tiempo para mí mismo —aseguró él, intentando convencerla de la validez de su elección.

—¡Ay, hijo! No entiendo tu cabeza a veces —suspiró la madre, cruzando los brazos con gesto preocupado—. Creo que voy a contratar a alguien para que te eduque, porque a este paso vas a hacer que el reino vaya para abajo.

Tranquila, madre. No necesito a nadie para educarme. Estoy muy bien preparado —respondió él, con determinación en sus palabras, aunque en su interior, sabía que las preocupaciones de su madre no eran del todo infundadas.


POR OTRO LADO:


—TN, por favor, tómame una foto —pidió Jake, extendiendo su teléfono hacia mí.

—No, Jake, no soy tu fotógrafa personal. Además, tengo que hacer una nota sobre el rey, que no ha sabido llevar las riendas de su reino —respondí, enfocada en mis responsabilidades.

Ah, hablas de Park Jimin, el rey arrogante —mencionó él, visiblemente fastidiado—. ¿Cuándo vas a tomar unas merecidas vacaciones?

—Pues hablando de vacaciones, mañana por fin disfruto de ellas —anuncié con una sonrisa de oreja a oreja—, aunque será algo difícil no trabajar a distancia.

—Bueno, pues déjamelo a mí, que yo haré todos tus trabajos —propuso Jake.

—No —respondí firmemente.

—¿Acaso no confías en tu hermano? —inquirió él, ofendido por mi negativa.

—Sí, sí confío en ti, pero no quiero dejarte todo el trabajo —expresé, tratando de explicar mi postura.

Bueno, no importa, yo lo hago por gusto y porque quiero que disfrutes tus merecidas vacaciones —insistió él, con una sonrisa.

—Bueno, solo algunos trabajos —cedí finalmente ante su persistencia.

—Pero ¿y adónde piensas viajar? —preguntó Jake, curioso.

—Ah, Italia, o tal vez Corea del Sur —respondí, contemplando mis opciones.

—Mmm, no creo, mejor ve a Italia. Es mucho mejor, porque seguramente te irás a Corea por lo del rey. ¿O me equivoco? —sugirió él.

—Pues no, no te equivocas. Me intriga, siempre me mata —confirmé.

—¡TN! —exclamó de repente, interrumpiéndome.

—¿Qué pasa? —pregunté, sorprendida por su reacción.

—Es mejor que te vayas a Italia —aconsejó con urgencia.

—¿Por qué? —inquirí, intrigada por su cambio repentino de tono.

—El rey se va de vacaciones a Italia —reveló, explicando su preocupación.

—¡Carajo! Voy a investigar en qué hotel se quedará. Tal vez logre una entrevista con él y me dé sus razones de por qué tiene tan mal su reino —decidí, tomando acción de inmediato.

—Bueno, de eso no te preocupes, que yo ya lo tengo. Se quedará en el Hotel Hassler, en Roma —informó Jake, tranquilizándome con su conocimiento.

Gracias, hermanito —le di un beso en la mejilla y me dirigí a empacar, emocionada por la perspectiva de mi próximo viaje.


(...)


—Está decidido, madre, me iré a Italia —anuncié con determinación, enfrentando la mirada preocupada de mi madre.

—Hijo, estás tomando una mala decisión. Mira cómo tienes al pueblo con tus malas elecciones —respondió ella, con voz cargada de reproche y preocupación.

—El pueblo está bien sin mí. Regresaré antes de Navidad para pasarla con ustedes —traté de tranquilizarla, aunque sabía que sus preocupaciones no se disiparían fácilmente.

—Eres un idiota, Jimin —intervino la pequeña de la casa, Jennie—. Dejas a la gente a su suerte. Ellos necesitan un gran líder como lo hizo papá.

—Tú no te metas, Jennie. Tú no tienes derecho a opinar —respondí con enojo, sintiéndome frustrado por su intervención.

—Sí me meto, porque yo sí tengo derecho a opinar —me desafió con la mirada, demostrando su determinación.

—Podrás tener 17 años, pero esto no te incumbe —intenté poner límites, aunque sabía que mi hermana menor tenía una mente tan fuerte como la mía.

—¡Ya dejen de pelear! —intervino nuestra madre, cansada de la discordia familiar—. ¿Cuándo llegará el maldito día en que se lleven bien? —exclamó, expresando su desesperación—. Yo nada más te digo, Park, si este reino se cae, te juro que será solo tu responsabilidad y ni yo ni tu hermana te ayudaremos —me amenazó con seriedad, haciendo que me enfrentara a las consecuencias de mis acciones.

—Solo confía en mí, madre —colocando mis manos en sus hombros, traté de transmitirle seguridad—. ¡Carl! ¿Están listas mis maletas? —grité, cambiando de tema y tratando de mantener la compostura ante la tensión familiar.

Carl vino corriendo y confirmó que todo estaba listo, mientras los empleados cargaban mis maletas en el carruaje.

—Me voy, madre. Nos veremos en un par de meses —anuncié, preparándome para partir.

—Ten cuidado, hijo. No te metas en problemas, no hagas ninguna tontería —me abrazó cálidamente, despidiéndose con preocupación en su voz y en sus ojos.

—No te preocupes, madre. No lo haré —prometí, tratando de infundir confianza en sus corazones.

—Eso espero —me respondió con seriedad, dejándome claro que entendía las consecuencias de mis decisiones con solo una mirada.

El aviòn ya estaba despegando en un par de horas estaria llegando a mi destino y eso destino era Italia.


(...)


Ya estaba llegando a mi destino, uno de los países más hermosos, no solo por sus paisajes impresionantes, sino también por sus ricas tradiciones, culturas y deliciosa gastronomía. Después de un breve trayecto en taxi, llegué al hotel ansiosa por mi entrevista con el rey, quien tenía fama de ser arrogante y esquivo ante los medios.Después de unos quince minutos, llegué a mi destino y bajé del taxi, pagando al conductor antes de que se alejara. Adentrándome en el majestuoso hotel, obtuve mi llave y me dirigí a mi habitación. El lugar irradiaba elegancia y confort, justificando cada centavo pagado por la estadía. Mis ojos se posaron en la lujosa cama, tentándome a saltar sobre ella, pero fui interrumpida por un golpeteo en la puerta.

—¿Quién diablos eres tú? —mi tono se volvió defensivo mientras me preparaba para cualquier eventualidad—. ¿Eres algún tipo de intruso?

El hombre al otro lado de la puerta lucía una frondosa barba, gorro y lentes oscuros, además de llevar consigo varias maletas. ¿Acaso pretendía mudarse aquí? Sin esperar respuesta, su mano me atrapó del cuello y cubrió mi boca. A pesar de mis esfuerzos, su fuerza era superior, aunque logré conectarle un codazo en el abdomen y aplicarle una llave antes de propinarle una patada.

—¡Eres un salvaje! —gruñó mientras se ponía de pie—. ¿Acaso no me reconoces?

—Así que eres tú —mi voz reflejaba incredulidad mientras lo observaba.

El hombre se despojó de sus atuendos, revelando una cabellera abundante y un rostro imponente. Era... el rey de Corea del Sur.

—Ahora sabes con quién estás tratando —declaró con arrogancia.

—Eres un necio. ¿Cómo esperabas que reaccionara una mujer al verte entrar en su habitación como si nada? —mi tono denotaba enojo.

—Corrección, esta es mi habitación. Aquí la extraña eres tú —su tono era desafiante.

—Ja, ja, ja —reí con sarcasmo—. No me hagas reír, Park Jimin.

—¿Cómo sabes mi nombre, extraña? —su desconcierto era palpable.

—Primero, no soy una extraña. Soy tu ex compañera de secundaria. Eres famoso en todas partes, sales en la televisión, en revistas y en periódicos, así que no es sorprendente que sepa quién eres —expliqué con calma.

—Kang TN —asintió—. ¿Pero cómo?

—Larga historia, rey Park —respondí, provocándolo deliberadamente.

—Sabes que no me gusta que me llamen por mi apellido —se quejó.

—Cómo olvidarlo, Park —continué provocándolo.

—Ag, para —se quejó—. Bueno, te pido de favor que te marches de mi habitación.

—¿Eres tonto o te haces? —mi semblante se tornó serio—. Esta es mi habitación, tú eres el que debe irse.

—¡No! —gritó—. ¡Esta es mi habitación y tú te marchas!

Ya no pude contenerme más y lo desafié con una llave. No iba a permitir que un hombre me tratara de esa manera. Lo saqué de la habitación y cerré la puerta con determinación, escuchando sus maldiciones tras de mí.


¡TE ODIO KANG TN!...

CONTINUARÁ...