Capítulo único.
Ponerle una correa a un gatito era muy común. En la privacidad de una habitación ese acto tan "común" se volvería un poco más especial que de costumbre por un par de amantes. Así es cómo el pequeño Tweek recorría la habitación, moviendo el trasero en el que llevaba un plug anal con una cola felina adherida.
El amo del gatito, Craig, tan solo observaba el espectáculo tan "bajo" y lascivo que le ofrecía su novio, admirando su piel blanca siendo iluminada con luces LED color azúl. Fue idea suya principalmente, comparar a su rubio amante con uno de esos felinos tan queridos por la gente, de ahí que estuvieran en esta situación.
—Te falta maullar un poco.
—U-ugh... M-mew~
No hacía falta decir que esto era tan vergonzoso como caliente para Tweek, su miembro goteaba pre-semen en cada avance que daba. Las pequeñas gotitas iban desde la puerta del dormitorio hasta la cama, donde se encontraba Craig masturbándose a pausas. El felino Tweek se contrajo un poco al ver la dura verga de su amante pelinegro, ese sentimiento de lascivia le había inundado, haciéndole acercarse entre suaves y placenteros temblores, causados tanto por los nervios como por el deseo.
—A-amo..~ —Ronroneó con encanto.
—¿Terminaste tu paseo, honey?
—A-agh, algo a-así.
Tweek colocó las manos sobre los muslos de Craig, logrando rozar su erección contra los pliegues de sus pantalones, temblando ante el leve y fugaz contacto.
—Estás tan desesperado que es divertido.
No cabía duda que el pequeño rubio volvía loco a su "amo" y este estaba intentando mantenerse sereno, ya que no sería tan agradable asustarle con movimientos impulsivos, aunque fueran propios de la excitación. Colocó un par de sus desordenados mechones para atrás y lo invitó a saborear de su erección, invitación que no fue rechazada ni mucho menos, fue acatada con total gusto por su amante. No era la primera vez que Tweek le hacía un oral, pero quizás sí la primera sintiéndose tan bajo y sucio como se sentía ahora, ¿Que clase de persona estaba siendo? Y más importante, ¿Por qué se sentía tan bien? En cada lamida, succión y empujón por su garganta se sentía su temperatura subir y subir hasta el punto de casi darle fiebre. Había un malestar, una necesidad que acallar en su parte baja, pero su amo no hacía ni caso a los pequeños temblores de Tweek, ya que solía tenerlos siempre.
Entre hilos de saliva, Tweek por fin pudo sentir un placer recorriéndole, tras haber estado prestando su garganta a los mandatos y órdenes de su amo, pudo notar como semen brotaba y caía de forma lenta, digno de algo tan espeso desde el glande de su pene y al piso, en un acto hecho a la par de su amo. Saboreó tan solo un pequeño chorrito que había quedado en su boca y parte de las comisuras de esta, tragó en seco con ese fluido amargo y levantó la mirada tal cual un felino lleno de curiosidad, cara que fue captada de inmediato por su mayormente inexpresivo amo.
—Lo hiciste muy bien, gatito. Tomaste tu leche correctamente.
Eran ridiculeces por donde quiera que se viera, pero no era momento de avergonzarse de esa clase de cosas si ambos se sentían bien llevándolas a cabo. Aún faltaba más y más de esos actos lascivos y a la par tan vergonzosos, simplemente no había forma de parar en una sola estupidez. Tweek se sostuvo de las sábanas de la cama y elevó el trasero con dulzura, estando apoyado en la orilla del colchón, haciendo un sonido parecido a un ronroneo.
Un poco de juego, un tanto de lubricación y un condón ultrasensible era lo que acompañaba a esta sodomización tan vulgar y sucia. Adolescentes en su máximo esplendor llenos de lascivia y tonterías, como también de ese amor tan "nuevo" y necesitado que muchos a esa edad suelen experimentar. Un empujón bastó y Tweek sintió sus entrañas llenarse hasta rebosar, su cuerpo se tensó y su estómago se sintió un tanto incómodo. No, ni siquiera era tan grande como para sentirlo en el estómago, pero no sabría decir exactamente dónde es que sentía esa sensación tan (des) agradable que le hacía retorcerse en su lugar.
Era tan malo y tan bueno a la vez, el pene de Craig se sentía duro y palpitante en sus paredes internas. Dolía, era raro y a la par le otorgaba una satisfacción enorme, no tanto física, pero estaba ahí esa sensación abrumadora de placer, tanto que le hizo jadear de antemano contra las sábanas.
—Te estás contrayendo demasiado, no puedo moverme. —Advirtió, azotándole con leve torpeza.
—U-uhg... ¡Lo siento, s-se siente tan g-grande...! ¡Me llena entero!
Tweek había hablado de forma vulgar toda su vida, todos en su grupo social lo hacían y parecía divertido pertenecer a un grupo que no era fácilmente dominado o callado. Pero en la intimidad de esta habitación, la vulgaridad era totalmente en otro sentido y en otro tipo de habla. Podría ser dominado, callado y sometido por completo y no le importaría para nada ese hecho siempre y cuando las grandes manos de su amante le acariciaran el cabello como recompensa.
Realmente el rubio no tenía resistencia alguna y eso fue claro cuando Craig dió un par más de embestidas, Tweek simplemente se derrumbó por completo en la cama, jadeante, con una sensación de estar lleno y a la par vacío, con las piernas temblorosas y entumecidas y un hormigueo peculiar en la espalda baja y caderas. Era maravilloso y también aterrador el hecho de que Craig estuviera preparándose para ser más rudo que antes, había caído ya con un par de embestidas, ¿Que le esperaba a su delgado y poco resistente cuerpo con ese tipo de amante? Su pregunta fue respondida sin siquiera ser comunicada, Craig no tardó en llevar una mano hasta su rostro y presionó su lengua, haciéndole babear mientras se hundía en su interior con fuerza nuevamente.
—Voy a destrozarte, honey.
—¡H-hmm!~
Esas palabras siempre hacían que su pene temblara con un placer enorme al igual que sus paredes internas, así que comenzó a mover su trasero de un lado a otro al mismo tiempo en que su querido amante embestía con rudeza. La sensación de ardor se sentía increíble en su interior, temblores que recorrían su cuerpo entero y pequeños gritos nerviosos y ahogados salían de su boca, el cosquilleo en sus caderas y espalda baja aumentaban cada vez más, su cordura ahora era muchísimo más inexistente que antes y sus verdosos ojos permanecían cerrados. No quería sentir aquello, como el glande resbaladizo de su amo impactaba con una zona sensible de forma tortuosa y placentera, tanto que le hacía jadear y sacar su viscosa lengua como un perro, aunque era un gato en este juego de rol.
El ardor, la incomodidad, las embestidas, el placer y la necesidad se apoderaban de su cuerpo, torturándole con furia, desorientando por completo su cabeza, nada era suficiente si era con Craig. No, no tenía suficiente, ¿Como le diría tal cosa?
—¡D-destrózame el culo, a-amo!
Fue suficiente. Se cubrió la boca con las manos ante una sensación tan desagradable y a la vez maravillosa, el calor del semen haciendo arder el interior de su trasero y provocándole la eyaculación una vez más, manchando las sábanas y contrayéndose, restregando sus nalgas contra la pelvis de su novio en un intento de sentir su orgasmo más profundo en su interior, no siendo permitido por el condón como barrera, pero aún así siendo inmenso su placer.
—Eres tan bueno, Tweek...
Un beso suave fue la recompensa de tal sobreesfuerzo por parte del rubio y le bastó totalmente. Sonrío con amor para terminar de derrumbarse en la cama y caer dormido al recibir mimos dulces en su cabello, sintiendo como último esto y un par de toallas húmedas recorriendo su sudorosa y pegajosa piel.
Fue una noche perfecta.