01
Tu me viste primero, me dejaste entrar cuando estaba en mi peor momento
El momento en el que te escuché decir mi nombre
Es la primera vez en mucho tiempo que no tengo miedo, que no estoy asustado
Tu eres la voz que calma la tormenta dentro de mí, las paredes del castillo que me rodean
Todo este tiempo mi guardián fuiste tú, eres la luz que brilla en cada túnel
Estuviste en el pasado, estarás ahí mañana, toda mi vida tu amor se fue abriendo paso
Siempre has sido tú, mi estrella del norte, tu amor será la brújula de mi corazón
Oh, solo quiero estar justo donde tú estás, justo donde tú estás
Siempre has sido tú y siempre serás tú
¿Quién se quedó conmigo en el fuego? Fuiste tú, siempre fuiste tú ¿Quién me sacó del agua? Fuiste tú, siempre fuiste tú ¿Y quién me cargó sobre sus hombros? Fuiste tú, sé que eres tú
Siempre has sido tú
Taehyung abrió los ojos de golpe y se quedó observando el techo por unos segundos hasta que su cerebro procesara todo.
Por la ventana entraba la brillante luz del sol y entonces… Se incorporó hasta quedar sentado.
— Carajo, carajo, carajo — Salió de la cama a toda prisa — Es tarde, es tarde, carajo.
Sabía que no debió quedarse hasta tarde leyendo ese libro que compró recién, pero no pudo contenerse, era una trama increíble y solo quiso leer más y más y ahí tenía las consecuencias, iba a llegar tarde.
Se bañó lo más rápido que su cuerpo le permitió, se puso la ropa, tomó su bolso y salió corriendo de casa.
¿Por qué tuvo que hacérsele tarde ese día precisamente?
Llegaría un alumno nuevo, debía darle un recorrido por toda la escuela, la introducción y demás. Ahg seguramente él ya estaba ahí, esperándolo.
— Pensará que soy un desobligado — Hizo un puchero
Para su suerte, la escuela quedaba cerca de su casa y si corría lo suficientemente rápido, no haría esperar por mucho tiempo más al chico.
Cuando finalmente cruzó la puerta de entrada, ralentizó el paso e intentó regular su agitada respiración.
— Tranquilo, tranquilo, todo está bien. No vas tarde, no vas tarde. — Se mintió a sí mismo
Mientras iba por el camino empedrado sonreía a las personas que lo saludaban; Profesores, alumnos y prefectos.
No quería alardear, pero le caía bien a todos en el lugar. Siempre tuvo un don para hacer amistades y caerle bien a todo el mundo.
Finalmente llegó a la dirección y se maldijo una y mil veces al ver a un chico parado ahí, solo.
Llevaba una holgada camiseta negra de mangas largas, pantalón de mezclilla negro y oh sorpresa, llevaba unas combat boots de color negro también.
— Uhm… — Se aclaró la garganta para llamar su atención. Era muy alto, tenía el cabello negro y un poco ondulado; Le cubría casi la mitad de la cara. Apenas unos centímetros más y le llegaría hasta la mandíbula. Se parecía a alguien, pero no estaba seguro de a quién.
— ¿Hola? — Preguntó el chico mientras agitaba la mano frente a su cara — ¿Eres quien me va a mostrar la escuela o hay que esperar a alguien más?
— Uhm ¿Qué? No… Digo, si — Mierda ¿Qué le pasaba el día de hoy? Parecía que no podía ser un humano funcional. Cerró los ojos y respiro profundo — Quiero decir que, si soy quien te dará el recorrido y no, no debemos esperar a nadie más. — Le dió una de sus (ya conocidas) amistosas sonrisas, pero no recibió una de vuelta.
En cambio, el pelinegro simplemente pasó a su lado y empezó a caminar. ¿Seguía soñando? O ¿Despertó acaso en una realidad alterna en la que las personas no reaccionan a sus peculiares sonrisas rectangulares?
— ¿Te vas a quedar ahí parado o vamos a iniciar con esto? — Gritó el chico sin detenerse o voltear.
¿Pero quién se creía para hablarle de esa forma? Ni siquiera el Profesor Min lo trataba así y eso que era la persona más malhumorada que conocía.
Dejó su bolso en uno de los sillones y cruzó la puerta rápidamente. Corrió hasta alcanzarlo y empezó con su recorrido.
— Aquí — Señaló el edificio a su lado — Es la biblioteca, hay cientos de libros que puedes consultar, además, puedes llevarlos a casa si lo deseas, solo debes solicitar un carnet. Por allá están los casilleros y más allá los baños, hay muchos por todo el plantel.
Continuaron caminando mientras le mostraba cada aula y cada espacio. — Esta es la cafetería, allá — Apuntó a unas mesas de picnic sobre un gran área verde — Es dónde la mayoría de los alumnos pasan los recesos y descansos. Es muy agradable, pues los árboles dan sombra y puedes observar parte del bosque y…
— ¿Qué hay por allá? — Le interrumpió
— Uhm — Miró hacia donde él apuntaba — Oh son áreas verdes donde están las canchas de deportes, tenemos algunos equipos de deportes como fútbol, béisbol, básquetbol, natación… — Iba enumerando con sus dedos
— Oh — Dijo asintiendo — Entiendo, entiendo, hay muchos equipos
— Si, de hecho tenem…
— ¡Hola!
— Buenos días — Escuchó saludar a un par de voces demasiado animadas y conocidas. No tenía que voltear siquiera para saber quiénes eran.
— Hola, buenos días, Jimin y Noemí — Les sonrió — ¿No deberían estar en clase?
— ¡Claro! Pero el profesor Min me pidió que fuera a la biblioteca — Dijo Jimin mientras sonreía y miraba entre él y el nuevo chico.
— Muy bien — Asintió — Entiendo, pero ¿Qué haces tú fuera del aula? — Se dirigió está vez a la chica
— Bu-bueno, quizá Jimin necesite ayuda — Respondió sonriente, pero no lo estaba mirando a él, de nuevo estaban ambos mirando al pelinegro — ¿Eres el alumno nuevo verdad? Espero que te guste mucho la escuela y te sientas bienvenido.
— Gracias — Respondió él de manera indiferente
— Y yo espero que hagas amigos pronto, pero, si no es así — Jimin sonrió de manera traviesa — Puedes sentarte con nosotros en el almuerzo y los descansos.
— Así es — Confirmó Noemí — Cualquier cosa que necesites
— Si, si, no importa de qué se trate, si necesitas algo solo dinos
— Apuntes, consejos, ayuda con alguna tarea, compañía en los descansos, una cita, ya sabes, te daré mi número por si acaso. Por cierto me llamo Noemí, pero todo el mundo me dice Mimí
— Y a mi me dicen Mimi — Se apresuró a decir, Jimin — Se que suenan casi igual, pero si prestas atención, la diferencia es solo una…
— Es suficiente — ¿En serio? ¿Estaban coqueteando con el nuevo? Típico de ese par de diablillos. Necesitó mucha fuerza de voluntad para no rodar los ojos ahí mismo — Ambos vayan a su clase
— Pe-pero…
— El profesor Min…
— A su clase, ahora — Dijo remarcando la última palabra. Ambos lo miraron como si hubiera hecho la peor de las barbaries y luego se giraron; Caminando uno a lado del otro con los brazos enlazados
Soltó un gran suspiro y se giró para ver al nuevo. — Perdona por esto, ellos no…
— No importa - Se cruzó de brazos — ¿Podemos terminar esto aquí? Estoy cansado de estar de pie
— Oh — Mierda, por su puesto, lo hizo esperar mucho al llegar tarde. Tonto, tonto — Claro, no hay problema. Solo acompáñame a la dirección ¿Ya sabes cuáles son tus clases?
— No
— De acuerdo, vamos.
Carajo ¿Por qué andaba tan torpe el día de hoy? Ambos caminaron hasta llegar al edificio y entrar a la dirección.
— Siéntate por favor — Le dijo antes de dirigirse al escritorio de la secretaría y buscar entre los papeles esparcidos. Sonrió cuando vió el folder que tenía una nota encima con las palabras "Alumno nuevo" escritas — Bien aqu… ¡Mierda! — Dió un pequeño salto cuando alzó la vista y notó al chico parado frente al escritorio.
Él sonrió. Él malditamente sonrió.
— Bien, como sea — Miró al escritorio donde los papeles se habían revuelto. Perfecto. — Uhm aquí está tu horario y todo lo que necesitas para el día de hoy — Puso las hojas en el folder y se lo entregó — Eso es todo
— Gracias — Respondió el chico con una sonrisa que él no supo interpretar.
— Bueno, si necesitas otra cosa o tienes alguna duda puedes decirme. — Pero el pelinegro no respondió, estaba leyendo los papeles que recién le había entregado. Pff. Rodó los ojos y tomó su bolso, listo para salir de ahí. — Como sea — Murmuró abriendo la puerta.
— No me dijiste tú nombre y… — Dijo el pelinegro caminando hacía él — Tengo duda de dónde se encuentra está aula — Señaló la hoja del horario
— ¿Uhm? me llamo… — Dejó de hablar cuando notó que fue asignado al grupo 3-A en el aula 16 — Queda de paso a donde voy ahora — Dijo casi en un susurro
— ¿En serio? Bueno, supongo que tendré que ir contigo — Sonrió.
— Si, supongo. — No, no,no. No podía ser verdad. Ya se imaginaba el caos — Vamos, no hay que perder más tiempo.
Ambos empezaron a caminar en silencio, podía notar las miradas curiosas y para nada disimuladas de algunos alumnos y alumnas.
Los entendía perfectamente, él chico no era una persona que pasara desapercibida, además, debía admitir que era muy guapo. Pero era algo más lo que llamaba la atención, quizá era el aura peligrosa que desprendía.
Él más que nadie en el mundo odiaba los estereotipos y las etiquetas, pero parecía el tipo de chico que podía partirte la cara si le dabas una mala mirada o una palabra equivocada, quizá eran sus ojos oscuros y fríos o la cicatriz que cruzaba su ceja hasta llegar a su pómulo lo que le daba esa presencia intimidante.
Tal vez era el largo de su cabello azabache, no era común entre el alumnado llevarlo así, quizá…
Interrumpió sus pensamientos cuando vió el aula 16. Se detuvo, haciendo que él otro también lo hiciera. — Es aquí — Señaló el número plateado en la pared junto a la puerta.
El chico miró el número y luego a él — No me dijiste tú nombre
— ¿Qué? ¡Oh! me llamo Kim Taehyung — Le sonrió — Soy el presidente escolar — Tonto. Todo ese tiempo y no se había presentado. Tonto, tonto.
— Jeon Jungkook — Respondió él — Y entonces — Dijo distraídamente — ¿Cuando debo cortarme el cabello?
— ¿Qué? ¿De qué hablas? — Frunció el ceño
— Las políticas de la escuela
— ¡Oh! Claro. No, no debes preocuparte por eso, Jungkook — Le sonrió — De hecho, fue una de las propuestas en mi campaña para presidente escolar, tengo la creencia de que la apariencia no tiene nada que ver con el aprendizaje. Eso sí, solo debes portar el uniforme correctamente, no me dejaron cambiar eso, pero accesorios, gorros, piercings…
— ¿Tatuajes? — Cuestionó con diversión
— Si, tampoco hay problema con ello. Como dije, el cómo luzcas no interfiere con tu capacidad de aprender. ¿Sabes? A mi mejor amigo le gusta ponerse esmalte en las uñas y cambiar el color de su cabello y yo no entendía porque debía evitarlo al venir a la escuela, tiene buenas calificaciones y no creo que eso cambiara por el color en sus uñas y cabello. Cuando me registré como candidato, solo tenía una propuesta y aún así gané — Sonrió con orgullo
— Es una muy buena propuesta, ni siquiera les importó que fueras de primer año
— ¡No soy de primero! - Protestó ofendido — Pasé a tercer semestre y de hecho voy en el mismo grupo que tú — Apuntó hacia el aula
— ¿En serio? ¿Cuántos años tienes? Pareces de quince años — Soltó una leve carcajada que solo le molestó más
— Tengo dieciocho — Bufó — Como sea, ya debes entrar
— Creí que dijiste que estabas en este mismo grupo
— Pero este — se apuntó a sí mismo con el pulgar — presidente escolar de tercer semestre, tiene cosas importantes que hacer. Adiós. — Dijo y se dio la vuelta para irse por el pasillo.
— Adiós, niñito.
Alcanzó a escuchar lo que Jungkook dijo, pero él solamente apresuró sus pasos para alejarse de ahí.

Se masajeó las sienes con frustración ¿Quién diría que ser presidente escolar le traería tanto estrés a su vida?
Era inicio de semestre, apenas Agosto pero debían empezar ya con los preparativos pues en tres meses sería el campamento escolar y un par de meses después de eso, el baile de invierno.
Se apoyó en el respaldo de su silla. Su silla. Porque si, no todo era estrés. Con su título de presidente venían un par de beneficios; como esa pequeña aula que fungía como punto de reunión del comité o como a veces le llamaban: La oficina presidencial.
Se rió ante el chiste interno.
Guardó sus cosas en el bolso y se preparó para salir, otra de las ventajas de su puesto era el permiso ilimitado para faltar a clases, pero lo que no deseaba perderse en ese momento era el almuerzo.
— Hambre, hambre, hambre — Murmuró mientras se dirigía al pequeño refrigerador en un rincón de la oficina — Tengo hambre — Canturreó. Tomando su contenedor con fruta y el jugo que alguien del equipo le había llevado.
Caminó por los pasillos vacíos hasta el patio trasero, se detuvo un segundo para abrir su jugo.
— Mira nada más quién está aquí — Escuchó una voz acusatoria a sus espaldas.
— Hola, Hyunjin — Taehyung lo saludó y volteó a verlo.
— Hola, Tete — Saludó el chico mientras pasaba un brazo por sus hombros - Chimchim me contó de tu traición esta mañana — Dijo con tono burlón.
Ambos empezaron a caminar hacía las mesas de picnic.
— Así que eso dijo
— Sip, además Mimí dijo que no los dejaste pedirle su número al chico nuevo — Se rió — Dice que es el chico más guapo que ha visto en toda su vida
— Pff como si pudiera detenerla cuando se propone algo — Bufó — Es probable que en este preciso momento ya le haya sacado una cita a ese chico
— La conoces muy bien eh — Dijo Hyunjin riendo
— Como la palma de mi man…
— ¡Tete! — Una voz chillona lo llamó y buscó con la mirada al dueño de esta, hasta que sus ojos cayeron en la mesa donde él y sus amigos se sentaban
Oh.
Ahí estaban Jimin y Noemí sentados con el semblante más angelical que alguien haya visto alguna vez. Parecían un par de seres inocentes, demasiado buenos para este mundo cruel.
Pero Taehyung sabía la verdad, conocía a la perfección a ese dúo de malvados duendecillos del infierno; Sentados a cada lado de Jungkook, quien por ahora sería identificado como la presa.
Se dirigió hasta ahí con Hyunjin a siguiéndolo.
— Hola — Dijo lo más alegre posible. Dios, solo quería comer tranquilamente.
— Hola, Taetae - Dijeron al unísono los diablillos.
— Hola, de nuevo — Saludó también Jungkook
— Jungkook no hizo amigos durante las clases — Informó Jimin con tristeza fingida
— Aja por eso decidimos invitarlo a sentarse con nosotros — Mimí sonrió — No hay ningún problema ¿Verdad, Tete?
— Claro que no — Respondió y se sentó finalmente dispuesto a comer.
— ¡Oh! Tete, mamá te mandó esto — Mencionó Jimin y empezó a buscar en su mochila
— ¿Qué es? — Preguntó Hyunjin
— Es para Tae, tú consigue tu propia comida — Jimin dijo con indignación falsa. Puso un contenedor sobre la mesa. — Es pollo con salsa chipotle y arro…
— ¡Dame, dámelo, mio! — Se apresuró a tomar el contenedor y abrirlo. Automáticamente llegó a su nariz el delicioso olor de la comida hecha por la señora Park.
— A mi Tae le encanta la comida de mi mamá — Informó Mimi a Jungkook — Ella ama cocinar, eres bienvenido cuando quieras. Estoy seguro que amarás su sazón ¿Verdad que si, Tete?
Taehyung hizo un sonido inteligible al tener la boca llena.
— Aaaw pero mira que lindo — Dijo Hyunjin — Tae eres tan lindo cuando comes –& Palmeó su cabeza como si fuera un cachorro — Tu pucherito es como el de un osito bebé
— ¿Qué? - Preguntó Noemí frunciendo el ceño — Creí que habíamos quedado de acuerdo en que Tae es un tigre
— Oso — Dijeron Hyunjin y Jimin al mismo tiempo
— Tigre
— Oso
— Tigre
— O.s.o - Deletreo Hyunjin como si le hablara a un niño
— Me niego — Mimí golpeó su mano contra la mesa — Jungkook ¿tú ves a Taehyung más como un oso o como un tigre?
Todos voltearon a ver a Taehyung, quien se encontraba con las mejillas llenas de la deliciosa comida de los dioses.
Jungkook le sonrió.
— No lo sé, ya veremos — Respondió sin quitar la sonrisa de su rostro.
— Sojo deheje cor — Intentó hablar Tae
— Lo siento, no hablo idioma exorcista — Todos rieron.
Tae le dió un trago a su bebida y decidió hablar con el único propósito de dejar de ser el tema de conversación.
— Escuché que la feria está casi por terminar de instalarse — Dijo. En automático tuvo sobre él a tres pares de ojos abiertos en totalidad, Jungkook parecía estar muy ocupado anotando algo en su libreta.
— ¡Genial! — Asintió Hyunjin
— Sí, suena divertido. Debemos ir
— ¡Si! - Chilló Mimí — ¿Vamos, Jungkook?
— Uhm… Yo… — Respondió él, mientras se rascaba la mejilla — N…
— Anda, vamos, vamos, vamos — Noemí lo sacudió del brazo — Please, será divertido, te vas a divertir, lo prometo — Le hizo su mejor cara de cachorrito, pero en Jungkook parecía no funcionar — Somos muy divertidos
— Mimí — dijo Tae con tono de advertencia — Basta
El sonido del timbre interrumpió a todos, avisando que era hora de regresar al salón de clases.
— Vamos a clase, no quiero que ninguno llegue tarde — Taehyung tomó sus cosas y las guardó en su bolso, posteriormente se levantó y empezó a caminar con sus pequeños diablillos y Jungkook siguiéndolo.
Sería una tarde muy larga.