I
— Sr. Kim ¿Puedo pintar las paredes de su oficina de color amarillo? — el menor preguntó, emocionado
— No
— Me habló feo... le voy a decir a mi papá...
— No me importa — contesto sin pensar mucho en sus palabras y frotó su rostro frustrado por el trabajo
Escucho como alguien sorbia su nariz y eso lo volvió a la realidad
— No, no, porfavor no le digas a tu papá, recuerda que no te gustan los huevitos fritos