Como fuegos artificiales

Sinopsis

Harry y Draco son rivales desde el nacimiento, pero surgirá el amor.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1 de 2: México

Harry y Draco, ambos hijos de los dueños de los ranchos más grandes y prósperos de la región. Tal como la rivalidad de las familias, desde que eran muy pequeños, su propia rivalidad no se hizo esperar.

Con el paso del tiempo, las riñas y peleas eran la razón de su existencia mutua. Y no hacía falta más que un simple detonante, como una mirada, para lanzarse el uno sobre el otro.

No obstante, como era natural que sucediera, los niños crecieron y se convirtieron en dos jóvenes apuestos y galantes. Muchas mujeres del pueblo suspiraban por ellos, y algunos hombres también, pero ninguno tenía espacio en sus mentes para el amor, solo podían pensar el uno en el otro, lo que era extraño para quienes los rodeaban, pero no para ellos. Al menos así lo fue hasta que Harry se dio cuenta que Draco Malfoy, de hecho, era un tipo muy guapo. Si, al principio se asustó. Pensar que su más grande rival era atractivo no era algo que se pudiera tomar con tranquilidad. A su vez, en el caso de Draco, estaba ocurriendo algo similar, lo cual significaba una gran herida a su orgullo.

Y bien, el detonante llegó, el día de la fiesta del pueblo, cuando ambos se presentaron para participar en el concurso de puerco ensebado.

—¿Es en serio, Malfoy? —exclamó Harry rodando los ojos al verlo llegar con su banda de amigos.

Draco sonrió de manera arrogante, intentando parecer indiferente, no quería que Harry se diera cuenta de cuánto le afectaba su presencia.

—¿Asustado, Potter?

En ese momento anunciaron que el evento estaba a punto de comenzar, por lo que los participantes debían entrar a la explanada donde sería liberado el chancho. Las personas se acomodaron en media luna y esperaron a que el cerdito fuera liberado.

En el momento en que el animal salió de la jaula y corrió por la explanada, Draco escuchó un susurro tras de sí.

—Ni un poco. —La respuesta lo dejó aturdido por unos segundos, y como no, si incluso el aire que golpeó en el área de su nuca fue más caliente, lo que significaba que la persona tras de sí estaba muy cerca.

—¡Eres un...! —Se giró para encarar a Potter, pero el idiota ya estaba muy lejos.

Decidido a no dejar pasar el atrevimiento del Cuatro Ojos, Draco fue directamente hacia él. Harry se estaba inclinando para tomar al cerdito, pero el rubio lo empujó.

—Disculpe, señor, me tropecé —dijo a modo de burla.

Harry entrecerró los ojos y miró con furia como el rubio iba tras el cerdo que por obvias razones se le había escapado.

No, no iba a permitir que Malfoy se saliera con la suya.

Así es como comenzó un nuevo enfrentamiento.

Mientras todos corrían para atrapar al cerdito, Harry se concentraba en sabotear a Draco para que no ganara. Draco hizo exactamente lo mismo con Harry. Lo que eventualmente los llevó a una pelea de puños. Y mientras algunos presentes se encargaban de separarlos, anunciaron a la ganadora.

Luna, una chica encantadora, que sonreía contenta con el chancho entre los brazos.

Harry y Draco, mientras tanto, fueron expulsados de la feria.

—¡No me sigas! —Exclamó Draco al sentir que Potter caminaba tras de él.

—No te estoy siguiendo —respondió el otro.

—¡Cómo de que no! Si desde hace rato que siento que un burro camina tras de mí.

Harry torció la boca enfadado.

—¡No soy ningún burro!

—No, claro que no, pobrecitos burros.

—Ya estuvo bueno de insultos, ¿no?

Draco se empezó a reír.

—Es lo mínimo que te mereces después de que por tu culpa nos echaran de la feria. —Se detuvo para encarar a Harry.

Para ese momento, ya se habían alejado bastante del lugar donde se estaba llevando a cabo la celebración.

—Mira nada más, haciéndote el chistoso, si fuiste tú el que empezó a moler.

Draco bufó.

Y así comenzaron una nueva discusión, donde se culparon empujándose y gritándose insultos. En un momento de arranque, nuevamente se lanzaron el uno sobre el otro, comenzando nuevamente una gran pelea. Entre los jaloneos y golpes, llegaron hasta un árbol cercano, donde recargaron sus cuerpos, o más bien, Harry quedó pegado al árbol y Draco sobre él, entonces, cuando sus miradas se cruzaron, olvidaron la pelea y se concentraron en mirarse.

Un buen tiempo pasó, antes de que uno de ellos se dignara a hablar.

—¿Estás moviendo las caderas? —preguntó Harry.

—N-no, tú las estás moviendo. —Negó Draco.

La realidad es que ambos estaban bastante avergonzados de reconocer que los dos estaban meneando las caderas excitados por rozar sus vergas entre sí.

Cómo era de esperarse, se besaron y fue como si hubieran estallado peonias, cometas, abejas, palmeras, brocados y todo tipo de fuegos artificiales.

Si, se dieron cuenta de que, más que gustarse, se amaban.

Conversaron y permanecieron recostados sobre el pasto hasta altas horas de la noche. Los cohetes estaban reventando en el aire cuando Harry habló.

—Lo admito, me gustas demasiado —dijo Harry mientras lo abrazaba desde atrás y colocaba las manos en el abdomen del rubio.

Draco empezó a reír.

—Así...

—¿Así qué? —dijo Harry después de darle un beso en el cuello.

—Así deberíamos tomarnos una foto.

Tiempo después...