Alguna vez

Sinopsis

Hola Verosika, bienvenida, maldita perra a lo que tanto habías buscado ¿Acaso no te gustaba el sado? Pues esto es similar. Quien diría que un jodido sentimiento mortal seria tan, ah ¿Jodido?

Genero:
Romance
Autor/a:
NyxNiri_
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Alguna vez

"¡Hola, Spring Breakers! ¡¿Están listos para intoxicarse y tomar pésimas decisiones?!"


Hola Verosika, bienvenida, maldita perra a lo que tanto habías buscado ¿Acaso no te gustaba el sado? Pues esto es similar. Quien diría que un jodido sentimiento mortal seria tan, ah ¿Jodido?


No me considero alguien sentimental, mi vida gira en torno a música, quitarme la ropa, seducir y borrarme con alcohol, ya sea en el infierno o en el mundo humano, es igual. Si bien al principio era divertido con el paso del tiempo esto se fue volviendo monótono, quizás era un pensamiento desagradecido comparado a mis inicios pero sin querer había caído en eso que tanto odiaba. Claramente intenté cosas nuevas ,nueva música, contratar nuevos empleados para el grupo, nuevos lugares y ¿Sabes que? Todo seguía siendo igual. 


Al menos así fue hasta que me volví a encontrar con él. Al principio el deseo de querer arrancarle esos hermosos cuernos y metérselos por el culo predominaba en mi, pero a medida que me hablaba y reclamaba aquel estúpido estacionamiento no pude evitar recordar nuestras discusiones de pareja tiempo atrás. Gritos, llanto, besos y sexo intenso. Era jodidamente toxico y me gustaba, así como una droga, me había acostumbrado y lo necesitaba. Y no lo sabía hasta que volvió a pasar. 


-Voy a patearte el culo y tendrás que irte ¿Entendido? Vámonos.


No había cambiado, seguía siendo, para mí, un débil diablillo que se defendía con una coraza. Pero esta vez había sido diferente, no estaba solo, tenia compañía, si bien no me importó los primeros 20 minutos luego quise saber de quien se trataba. Era una pareja de enanos y una loba algo emo ¿De verdad eso era mejor compañía que yo?


Mierda, Blitzo, solo eso, mierda.


(...)


Los humanos era mucho más bajos que los pecadores, un asco total, es por eso que la ridícula apuesta ya era mía. Volver al escenario era como un pequeño respiro y el cantar un oral húmedo y extenso. O eso se supone.


Mojada, humillada y esposada, había sido vencida en menos de diez minutos y ahora estaba metida en problemas junto a todo mi grupo. Lo ultimo que pude ver de él fue su sonrisa burlona y aquella mirada de satisfacción que pocas veces dio en mi presencia. 


(...)


Si soy sincera, dejando de lado mi rímel caro y mi ropa de marca, no había podido dejar de pensar en él desde nuestro ultimo encuentro. Era ridículo, lo sé, claro que lo sé, pero aquella espina que había dejado clavada volvía a doler, a sangrar, me desgarraba. ¿Nunca fui suficiente? A pesar de todo lo que pasamos juntos, Blitzo, nunca fui suficiente.


Y así como un mal chiste nos volvimos a encontrar, en el lugar menos esperado, con la compañía menos esperada.


Fui la primera en notar su presencia, no era mi culpa, aquel príncipe ya era lo suficientemente llamativo como para no girar a verlo, alguien casado y con una hija en un lugar así, ja, hablábamos de lo imposible. Pero ahí estaba, Stolas, un real payaso junto a su arlequín.


Mil dudas rondaron mi mente, mis impulsos por ir y quejarme fueron enormes pero justo cuando me iba a levantar una voz chillona y ridícula comenzó  a cantar. Mi atención fue directamente hasta el escenario, aquel sujeto me resultaba familiar. De reojo volví a verlo, luego al diablillo enamorado, era uno de sus compañeros ¿Habían venido juntos? No, no era así. Entonces ¿Por qué estabas ahí?


Sentí mi cuerpo temblar, leves gotas de sudor bajaron frías por mi frente, ahí estaba, ese sentimiento otra vez. Como una puñalada en el pecho, un dolor inexplicable que volvía a pasar por tu culpa, me sentí inútil, reemplazada y solo podía repetir en mi mente que habías elegido a ese pájaro en vez de a mí. ¿Desde cuando había iniciado?


-Pero miren nada mas ¿Ese es Blitzo?


Odio, estaba dolida. 


No pensé, así como la música había sido mi salvadora antes ahora volvía a ser mi aliada para intentar hundirte. Me uní a coro con aquel payaso, fue algo natural, con todo mi odio intenté dejarlo expuesto, pero unos segundos no serian suficientes, ni siquiera unas horas.


¿Creías que la música era inofensiva? Pues ahora te veía derrotado, acabado, humillado y no solo tú, aquel príncipe sin dudas se estaba llevando la peor parte. ¿Qué diría su familia? Los otros príncipes, la prensa, oh, sin dudas me había vengado de ti, por ahora.


Pero, pero, ah ¿Vez que soy ridícula? Cuando todo acabó y fui escoltada fuera del club sentí mi cara húmeda. "Jodida lluvia" Murmuré, para ser corregida de inmediato por mi guardaespaldas.


-Verosika, estás ¿Llorando?


Con miedo llevé ambas manos a mi rostro, efectivamente, de mis ojos no dejaban de salir gotas y gotas saladas, lo que comenzó como un riachuelo terminó en un jodido desborde, no podía detenerme, dolía tanto y ni mi grupo, ni nadie nunca jamás lograría entender lo que estaba sintiendo. 


Amaba a Blitzo,lo amé, de verdad que lo había amado y él también ¿Verdad? ¿Y si estaba con Stolas mientras estaba conmigo? ¿Me había dejado por eso? No, me hubiera enterado, entonces realmente habíamos sido un real fracaso, así como una balada sin ritmo.


-Blitzo...


Pronto mis rodillas empiezan a temblar y caigo al piso, me siento débil, asqueada, quiero escapar. Vortex me sostiene de inmediato, él está en una especie de relación perfecta con la Reina de la gula, para nada lo envidio, maldito afortunado. 


-¡Maldita sea!


Su voz otra vez me altera, levanto la mirada de inmediato y ahí estaba, se dirigía con rapidez hasta el estacionamiento mientras el príncipe le seguía, estaban a una distancia prudente, Blitzo no dejaba de maldecir y Stolas no levantaba la mirada. No nos notaron, estaban demasiado centrados en irse de ahí.


-Uy, quien lo diría, jamás sospeche que esos dos andaban en algo.


Vortex rompió el silencio, se notaba auténticamente sorprendido. Por mi parte no pude despegar mi mirada del lugar donde Blitzo se había ido, estaba atenta, esperando el ¿Qué? ¿Qué viniera a por mí? En el fondo así era.


-Vamos a casa.


No escuché mi propia voz pero de seguro fue lamentable ya que mi compañero obedeció de inmediato, ya una vez en el auto atiné a revisar mi celular, la noticia era comentada en algunas cuentas, lo ultimo que quería era recordar el suceso, por lo que guardé el aparatito de inmediato. 


Apoyada contra el asiento podía hacer un repaso de todo, sí, sabía que él me odiaba, pero yo aún no podía borrar todo sentimiento que alguna vez tuve por él. Sí, aunque hoy parecía imposible, Blitzo alguna vez me miraba de la misma manera que miraba a Stolas, no, aquella mirada que da por el príncipe trasmite más amor del que nunca jamás me pudo dar a mí.


Lo único de lo que estoy segura es que alguna vez yo lo amé y hasta el día de hoy quedan secuelas de aquel amor que nunca fue reciproco.