𝟶𝟶
Y hí estaba de nuevo, esa maldita voz que hacía que Jungwon quisiera estrangular a alguien.
Esa maldita voz chillona que salía de Jay cada que estaba feliz, esa jodida voz chillona que Jay solo debía usar cuando estaba con el, pero ahora la usaba diariamente cuando hablaba con ese estúpido amigo por teléfono.
Shim Jake, Jungwon incluso había aprendido su nombre completo, todo lo que Jay repetía era "Jake es gracioso" "Jake es un gran amigo" de repente todo giraba entorno a Jake y eso le estaba volviendo loco.
Jay hablaba amenamente con Jake por quinta vez en lo que iba de la semana, ¡Y apenas era miércoles!
Había hablado con Heeseung acerca de la situación, ya que él es el novio de Jake, Jungwon creyó que tal vez podría mantenerlo ocupado u algo así, solo quería tener la atención de Jay, ¿era eso algo malo?
Heeseung se rió y lo llamo celoso al menos unas quince veces ese día, ¿y qué si estaba celoso? Jay era su novio, su novio que pasaba la mitad del día con la oreja pegada al teléfono, hablando con otro hombre.
Cuando escucho a Jay murmurar un "bye bye, Jake" desde la cocina, supo que al fin tendría la completa atención de su novio.
Se acercó a él por la espalda y rápidamente rodeó su cintura con ambos brazos, dejando que su frente descansará sobre el hombro de Jay.
—Oh, me asustaste wonnie —. Jungwon sintió una grata calidez instalarse en su pecho al escuchar la baja voz de Jay junto a ese apodo meloso que conseguía acelerar sus latidos.
Al no recibir respuesta Jay soltó el cuchillo que estaba utilizando para cortar unas verduras y acarició las manos de Jungwon. —¿Qué pasa?, ¿tienes hambre?
Jungwon soltó un bajo sonido para negar a la pregunta. —No deberías jugar así conmigo Jay, me torturas.
Ante la respuesta, el nombrado
rió. —¿De qué hablas, woonie?
—¿Es necesario que hables todos los benditos días con Jake?
Jay sonrió aún cuando Jungwon no podía verlo. —¿Estás celoso?
—No sé de qué hablas —. Jay podría jurar que Jungwon tenía un puchero en los labios, como un niño pequeño al que le quitaron un dulce.
—Uhm, pues entonces, no te molestará que salga con Jake al cine hoy, ¿verdad?
Jungwon soltó un gruñido,
apretando aún más el agarre a la
cintura de Jay. —No, no está bien.
La sonrisa de Jay se ensanchó. —¿Y porqué no lo estaría?
—Porque no, no insistas Park —. Jungwon estaba molesto, Jay lo sabía porque él no solía llamarle por su apellido.
Se dió media vuelta para quedar cara a cara con Jungwon, quien no opuso resistencia y volvió a colocar sus manos alrededor de su cintura casi de inmediato. Jay rodeó su cuello y unió sus narices en un tierno beso esquimal.
Después de unos segundos Jay volvió a hablar. —Jungwon, ¿sabes que tú eres mi novio?
El contrario asintió, confundido.
—¿Y sabes que Jake es solo
un amigo? —. Inquirió, recalcando
la palabra amigo a propósito.
—Lo sé —. Jungwon responde y seguido de eso suelta un par de palabras que Jay no logra entender ya que su voz es muy baja.
Jay frunció el entrecejo y persiguió la mirada distraída de Jungwon, que parecía querer evitar el contacto visual. —¿Qué dijiste?
Jungwon por fin volvió a mirarlo a los ojos, Jay se removió incómodo en su lugar al sentir la gélida mirada sobre el.
—Dije que me jode Jay, me jode que él tenga tu atención la mayor parte del día, me jode que tengas salidas con él y me jode como el infierno que uses esa voz chillona con alguien más que no sea yo —. Masculló.
El ego de Jay no debió haberse elevado al escuchar eso, pero lo hizo. No intentaría excusarse, el ver a Jungwon celoso era algo inusual y le gustaba.
Jay estuvo a punto de volver a hablar cuando el sonido de una notificación le interrumpió, ambos chicos fijaron sus ojos en el teléfono que reposaba tranquilamente a un costado de la tabla en donde Jay estaba cortando verduras, la notificación era un mensaje, de Jake.
El mensaje era simple, solo cuatro palabras que estaban a punto de desatar los celos de Jungwon aún más.
“Te ves muy bonito”.
Jay juraría haber visto un destello de rabia absoluta en los ojos de Jungwon antes de que éste se volteara a verle como si quisiera asesinar a alguien.
—Jay, lindo, ¿quieres explicarme porqué tu amigo Jake está diciendo que te ves muy bonito? —. Jungwon había hecho énfasis a la palabra amigo, está vez con un tono inquietante, ¿frío? ¿Molesto tal vez?
Quería responderle, de verdad, pero la respuesta era vergonzosa. Apreciaba que Jungwon no hubiera tomado su teléfono para revisar porque la respuesta que exigía lo incluía a él como el factor principal.
Jay saldría con Jungwon en unos días, querían celebrar sus tres años de relación, quería verse bonito, mucho más que de costumbre porque era un día muy especial, así que le pidió ayuda a Jake para escoger un outfit, algo lindo y elegante.
Es por eso que había estado comunicándose con su amigo más de lo normal, había arreglado una sorpresa para Jungwon y se la daría después de haber cenado en el restaurante, ya que su novio iba a preparar una linda cena, Jay quería hacerle una sorpresa. Todo esto era algo que el y Jake llevaban bastante tiempo preparando, se aseguraron de que hasta el más mínimo detalle estuviera perfecto y solo faltaba elegir su ropa para esa noche.
Mal momento para que Jake respondiera a una de sus tantas opciones con un “Te ves muy bonito”. Que fuera de contexto podría malinterpretarse fácilmente.
—Jay, ¿no planeas responderme? —. En otro momento, se habría reído porque Jungwon sonaba como una madre regañona, pero ahora, con sus manos apretando cada vez más su cintura y su rostro demasiado cerca, se sentía intimidado.
De nuevo, no pudo responder aunque trató, las palabras se quedaban atoradas en su garganta debido a la cercanía que le provocaba nervios y tartamudeos.
—Yo lo haré, so-solo aléjate un
po-poco —. Maldijo internamente,
no podía detener sus estúpidos
tartamudeos.
El ceño fruncido de Jungwon pareció relajarse, una sonrisa de lado de instaló en su rostro. —¿Porqué? ¿Qué pasa Jayjay? —. Contrario a lo que Jay le pidió, Jungwon se acercó a un más, hasta que ambos podían sentir las respiraciones del otro.
—¿Qué ocurre con mi lindo novio? ¿No puede soportar mi cercanía? —. Jay adoraba cuando Jungwon hablaba con ese tono despreocupado.
Si su novio supiera que era todo lo contrario, amaba su cercanía, de hecho, en este momento solo quería tenerlo aún más cerca, específicamente hablando, quería sus labios mucho más cerca.
—Es fácil Jayjay, responde a mi pregunta y te dejaré en paz —. Pero es que no quería que Jungwon le dejara en paz, ya no, no ahora que le había provocado.
Con el rostro de Jungwon tan cerca y con unas inmensas ganas de recibir al menos un beso, Jay pensó en algo.
Tomo la chaqueta de mezclilla que Jungwon llevaba en ese momento y lo atrajo con fuerza, estampando sus labios sobre los contrarios, sintiendo casi de inmediato como Jungwon le correspondía, tomando el control del beso.
Jay imaginaba un pequeño beso, un rápido choque de labios, pero al parecer Jungwon tenía otra cosa en mente, se abrió paso entre los suaves labios de Jay e introdujo su lengua.
Jungwon tomo las caderas de Jay para elevarlo y dejar que terminara sentado sobre la encimera de la cocina, Jay rodeó su cintura con ambas piernas para impedirle que se alejara y colocó nuevamente sus manos en el cuello de Jungwon, ambos concentrados en el jugueteo de sus lenguas.
—Mhm —. Jay gimió en medio del beso, dejando que el bajo sonido se ahogara en los labios de Jungwon.
Se separaron en busca de aire y aún jadeando Jungwon volvió a establecer contacto visual. —¿No vas a decirme de qué hablabas con Jake?
—Es una sorpresa, para ti, pero si lo digo se arruinará —. Jay cedió, sin dar demasiados detalles porque aún quería mantener en secreto su regalo para Jungwon.
Jungwon acarició los rellenitos muslos de Jay, ahora más tranquilo. —¿Era por eso que hablabas tanto con él?
Jay acarició los cabellos negros de su novio. —Sí, ya deberías saber que el engañarte con alguien no está en mis planes.
—Lo sé.
—De haberlo sabido no te
habrías puesto celoso en primer
lugar, woonie —. Murmuró Jay,
rodando los ojos antes de darle un
leve golpe en la frente a modo de regaño.
—Lo siento, pero no me agrada que alguien más reciba toda tu atención. —. Jungwon ahora exhibía un puchero en sus labios, pasando rápidamente de un novio posesivo a un niño mimado.
—¡Dios mío, solo fueron unos días Jungwon!
—¡Se sintió como si fuera un año!