Terrible batalla
Terrible batalla entre cabeza y corazón.
Ambas no están muy seguras de quererme o haberme querido realmente alguna vez.
Mi cabeza no deja de analizar esa mirada.
Esa mirada de inocencia, de ternura, que me acecha cada tarde en ese parque.
Esa mirada que me deja en blanco, que bloquea todo mi cuerpo.
Única opción: cerrar los ojos para evitar consumirme delante tuya.
Después, mi cabeza pasa a analizar cada caricia, cada sonrisa.
Cada detalle de ti que me paraliza y me hace decir cosas sin sentido.
Todo aquello que comenzó en su día como una llama ardiente y hoy nos ahogan las cenizas.
¿El problema? El que la gran mayoría acaba teniendo.
El corazón, esos sentimientos, esos recuerdos, que no te dejan avanzar.
Llegas al punto de pensar que todo volverá a ser como era al principio, cuándo sabes que no será así y te atas al árbol que te dio el fruto prohibido de la esperanza.
Todos te repiten continuamente lo que tú no logras ver, y puede pasar mucho tiempo hasta que tu cabeza gane esa batalla, esa guerra.