Dulce
—¿Y tú eres?— preguntó mientras miraba de arriba a abajo al demonio rojo que estaba frente a él.
—Alastor, es un gusto conocerlo señor, estoy encantado, por fin conozco la cara del famoso soberano— decía con su voz característica, rodeo a Lucifer y después se paró frente a él apoyando sus manos en su bastón.— Pero eres... Bueno, tienes una estatura común.
—¿Común?— «¿Qué carajo?».
—Como un duende.— dijo al mismo tiempo que su sonrisa se agrandó un poco más, oh vaya, ese sí que fue un golpe bajo para Lucifer.
—¿Quién es este?, ¿Qué hace aquí?, ¿Es el botones?— varias preguntas fueron lanzadas a la pobre Charlie.
—No, no, soy el gran anfitrión del hotel.— Alastor miró con algo de superioridad al ángel caído.
—Veo que Charlie no tenía más presupuesto para contar gente.— dijo burlándose del demonio.
Alastor se rió.
—De hecho yo me ofrecí para el cargo.— dijo mientras miraba sus garras y después al soberano.
Lucifer ser también se rió.
—Ya veo porque fracasó.— dijo mientras miraba con algo de desprecio al demonio.
—¡En fin! Muy bien sigamos.— Charlie interrumpió a Alastor antes de que este dijera algo más.
Era la primera vez que veía a su padre después de tantos años y no quería que una pelea entre ellos arruinara el momento. Como buen alfa que es Charlie protegería a su familia de cualquier cosa, pero teniendo en cuenta que Lucifer es su padre biológico y Alastor es parte de su familia por elección, sería complicado protegerlos entre sí.
Guío a su padre por el hotel mientras Alastor los seguía por detrás.
Había algo que hacía que Lucifer desviara su vista al demonio rojo, quería acercarse pero claro que ¡no lo haría!, después de ese incómodo momento no quería estar cerca de Alastor. Pero su instinto se lo pedía, tal vez era por el atractivo de Alastor, tal vez porque fue el primer demonio en haber tenido el atrevimiento de molestarlo... Había algo en Alastor que le gustaba y no sabía qué era.
Por otro lado, Alastor sentía como su cuerpo quería ir como un imán al cuerpo del soberano, él no sabía si tenía segundo género y estaba muy consciente que Lucifer era un alfa. No quería verse como un necesitado así que tendría que escapar un rato, solo necesitaba el momento perfecto para escapar.
Llegaron con los demás, Lucifer no dejaba de mirar el hotel y a Alastor, tenía muchas preguntas acerca del hotel. Antes de que él pudiera hablar, el demonio de la radio habló.
—Charlie tiene una visión muy particular, estoy feliz de cumplir sus bisarras peticiones.— habló después de un rato de no haber dicho ni una palabra, se acercó a la princesa del infierno y pasó su brazo derecho sobre los hombros de ella.
—Gracias Alastor.
Charlie se veía muy feliz.
Lucifer gruñó.
No sabía con exactitud si su gruñido había sido por su hija o por... Alastor.
—Charlie es una impresionante jovencita, todos aquí estamos muy orgullosos de ella.— decía mientras acercaba el cuerpo de Charlie al de él, provocando a Lucifer.
El soberano del Infierno volvió a gruñir.
—Charlie, hija, ¿por qué no me presentas a tus "otros" amigos?
Lucifer pasó en medio separando a Alastor y a Charlie. Su hija alegremente se acercó a su padre y a los demás miembros del Hazbin Hotel.
El cuerpo de Alastor comenzó a ponerse caliente, sentía que su cuerpo estaba raro y lo confirmó cuando sintió que algo líquido salía de su ano. Sin borrar su sonrisa siguió de pie observando aquel grupo de demonios, su mente quedó en blanco por unos segundos y un aroma embriagador se colo por su nariz, sintió su cuerpo temblar.
—Ella es Vaggie es...
Charlie se detuvo en seco y volteo por todas partes buscando la fuente de aquel rico aroma. Husk gruñó tapando su osico para que aquel aroma no le afecte en nada. Y Lucifer sintió un llamado, sus ojos brillaron en un rojo intenso y su ser interior pedía a gritos buscar el cuello del portador de ese aroma y enterrarse ahí.
—Omega en celo.— habló Angel poniendose de pie, miró a Vaggie quien lo miró de la misma manera que él la miraba "preocupación".
Angel sabía que habían dos omegas en el hotel, Niffty era beta así que no podía ser ella, los restantes eran alfas, excepto uno, Alastor...
Eso era, corrió rápido a dónde el demonio se encontraba parado y lo tomó del brazo para sacarlo de la habitación.
Lucifer gruñó al ver cómo se llevaban al demonio y los siguió. Charlie se dió cuenta y corrió tras su padre, le tomó de los hombros al estar frente a él.
—¿A dónde vas? Déjalos, no sabemos que está pasando.
El soberano vió preocupación en la mirada de su hija y trató de comprender, pero su parte menos racional no le dejaba.
—Pero Charlie.— su voz sonó como súplica.
—Yo iré a ver.
Vaggie se dirigió a la habitación de Alastor, al entrar le recibió un fuerte aroma, vió como Angel estaba parado frente a la cama y a Alastor hecho bolita en ella. Angel trataba de calmar al demonio pero el se veía desesperado.
—¿Qué demonios está pasando?
Vaggie se acercó a ellos.
—No lo sé.— había un poco de desesperación en su voz.— Creo que es su primer celo.
Vaggie quiso golpear algo, el primer celo de los omegas era fuerte y dolía mucho, en especial si el celo era forzado por su destinado. Vaggie soltó un gemido de sorpresa llamando la atención del demonio araña.
—Eso es...— caminó hasta la puerta.
—¿Qué?— Angel sin entender vió como la omega salía dejándolo solo de nuevo con el nuevo Omega. Uno de sus brazos fue jalado.— ¡Oye! Aunque es muy tentador no lo hago con omegas.— decía mientras trataba de sacarse del agarre de Alastor.— ¡Charlie! ¡Vaggie! ¡Ayuda!
Los gritos de Angel alarmaron a Lucifer quién esperaba "pacientemente" en el lobby, se puso de pie.
—¡Papá, no!
No le prestó atención a su hija y se teletransporto frente a la puerta del demonio de la radio.
El aroma que Alastor desprendía era exitante para él, antes de que pudiera abrir la puerta la mano de su hija lo detuvo.
—Es peligroso.— Charlie saco su lado demoníaco.— Es... Es su primer celo.
«Su primer celo» Lucifer repitió varias veces está frase en su cabeza.
—Solo quiero ayudar.
La puerta se abrió dejando ver a Vaggie quien les dejó pasar, adentro estaban Alastor y Angel, la pobre arañita abrazaba al demonio rojo que trataba de ir con Lucifer.
El soberano del Infierno caminó con calma hasta llegar a los omegas, Angel soltó poco a poco el cuerpo de Alastor.
Se sentó en la cama mientras miraba a Lucifer, al llegar a su destino este se arrodilló y tomó las manos del demonio de la radio.
—Dulce.— dijo mientras con una mano acunaba la mejilla del omega.— Alastor, eres muy hermoso y muy dulce.j
Charlie entendió todo.
Vaggie y Angel compartieron miradas cómplices, el amor destinado, un mito para los omegas.