× Prólogo ×
━─━━─━━──━─━∞◆∞━─━─━━─━──━
Te conocí cuando mi vida ya ardía en su propio infierno. El camino se volvía áspero, seco, un páramo sin fe donde hasta el aire pesaba.
Y justo ahí apareciste vos, tan limpio, tan joven, con esa manera de mirar el mundo como si todavía hubiera belleza en él. Me aferré a vos sin darme cuenta. Era eso o seguir cayendo.
Recuerdo la primera vez que me sonreíste después de verme llorar.
No dijiste nada al principio, solo te quedaste ahí, empapado por la lluvia, mirándome con esa calma que parecía imposible.
—“No llores más… todo va a estar bien.”
Tu voz temblaba un poco, lo noté. Y sin embargo sonaba tan segura que quise creerla. Me abrazaste con torpeza, con miedo tal vez, y sentí que por un instante el mundo se detenía.
Pero vos sabías, igual que yo, que no todo iba a estar bien. Ambos teníamos las manos manchadas por algo que no se lava con agua ni con lágrimas.
Nunca imaginé que ese muchacho de mejillas sonrojadas, de manos suaves y sonrisa limpia, terminaría varado entre pérdidas, traiciones y balas nacidas de la mentira. Nunca pensé que los dos acabaríamos tan lejos de aquel momento bajo la lluvia.
Quizá para vos fui solo un capricho, un juego más de los que se olvidan con los años. Para mí… fuiste el único error que quise cometer.
Esta guerra no era mía.
Este amor tampoco me pertenecía.
Y aún así me quedé, atrapado entre tus silencios y mis verdades a medias.
Lo siento.
No he sido honesto.
Pero vos tampoco.
Y eso, amor, nos ha condenado a todos.
━─━━─━━──━─━∞◆∞━─━─━━─━──━