Tormenta electricka
Un día más de la aburrida e inmensa cotidianidad.
Hago mi rutina diaria, entro al trabajo en una hora.
Me dirijo a la cocina para prepararme algo de comer.
"Seguimos contigo Carl..."
Me asomo por la puerta de la cocina. El televisor acaba de encenderse en las noticias del canal 7.
"El clima de hoy será eléctrico, tendremos fuertes lluvias eléctricas como nunca se han visto antes..."
Me acerco al sillón para tomar el control remoto y apagar el aparato. Al presionar el botón rojo no pasa nada, lo sigo intentando sin tener éxito, solo ese tipo pronosticando el clima. De pronto el tipo en la televisión se queda quieto, mirandome fijamente, un sudor frío me recorre ¿qué es esto? Comienza a asustarme. Hay un silencio sepulcral por varios minutos, hasta que el sujeto vuelve a hablar.
"Tn Ta del planeta tierra c18 de la dimensión k29, haz sido elegida..."
Escucho fuertes truenos de afuera, la tormenta pronosticada es real y ha empezado. En eso la televisión comienza a presentar fallos estáticos. Paso el sillón y la mesita para posicionarme frente a la tele, aún con el control en mano intento cambiar de canal, nada, solo la estática.
"Tn Ta... del planeta tierra c18...de la dimensión k29...haz sido elegida..."
Vuelve a repetir, pero esta vez no importa el canal que cambie se sigue escuchando. Que se sepa mi nombre no me tranquiliza para nada, estoy a punto de llamar a la policia, los bomberos, la compañía de cable, quien sea, pero que me dé respuestas de lo que está sucediendo.
¿Dimensión k29? ¿Qué es eso?
Estoy en mi límite, esto es demasiado raro, sigo cambiando el canal repedidas veces hasta que... se logra ver algo más que estática...Es una caricatura, en ella hay un sujeto de cabellera azul, tez pálida grisásea y bata blanca junto a un niño castaño de camisa amarilla. Bajo mi mano que sostiene el control remoto y me quedo observando aquella caricatura. De la nada vuelve la estática logrando sobresaltarme y esta vez una mano comienza a salir del televisor, mis ojos se expanden y mis pulsaciones aumentan, estoy aterrada, esa cosa busca algo, parece que quiere alcanzarme. Doy un grito horrorizada, con mi cuerpo tembloroso y mis nervios de punta intento levantarme para escapar, pero esa mano me toma por la camisa atrayendome hacia el aparato. Las lágrimas resbalan por mis mejillas y grito desesperada, aquella extremidad tiene una fuerza sobre humana y yo... comienzo a adentrarme en el televisor ¡¿Cómo es siquiera posible?! Rasguño el suelo con todas mis fuerzas ¡Es inútil! Termino siendo tragada. A mi alrededor solo hay vacío, todo es negro y siento la sensación de caer hacia la nada. Conmigo aún tengo el control remoto, no pienso soltarlo por nada en este mundo o, como dijo el hombre del pronóstico, dimensión.
Tomo una gran bocanada de aire al abrir mis ojos.
¿Dónde estoy?
Miro a mi alrededor errática mientras me hiperventilo, hay personas a mi alrededor, bueno no son personas son... ¿extraterrestres, alienígenas, mounstros, demonios? ¡Carajo, no lo sé! Retrocedo por impulso. A diferencia del vacío en donde me encontraba y todo era oscuridad, aquí es todo blanco, hay una silla del tipo dentista malvado y no lo digo solo por que si, me refiero a que hay una especie de taladro y varios cuchillos sobre esta, además de tener ataduras para manos y pies. Al chocar mi espalda con la pared logró tener una mejor visión del lugar, parece que estoy en un consultorio médico combinado con tortura.
Algo no anda bien, y me lo dice la falta de realismo en las cosas y los colores chillones, así como la falta de una cuarta pared. Quedo boquiabierta al mirar nuevamente a los sujetos que están conmigo, son tres. Una mujer castaña, un mosquito gigante y un hombre con lentes y bata blanca. Sus ojos redondos, extremidades de espaguetti y, ay mierda, volteo a ver mis manos... carajo me asusté, si tengo cinco dedos. ¡Esto es una jodida caricatura!
La castaña se acerca a mi. Puedo notar que viste con lo que parece ser un uniforme color negro con algunas líneas rojas.
—Sé que ahora estás confundida, si lo deseas nos iremos...
—Tammy...
—Callate, —ordeno al de lentes —Pero vendremos a verte y estaremos vigilandote por aquellas cámaras por tu propia seguridad.
No respondí, más que confundida estaba aterrada. Mire a los otros dos sujetos, el mosquito tenía un chaleco anti balas e igual un uniforme y estoy segura que en su cinturón guardaba un arma. Parecía ser una especie de soldado. El otro tipo, parecía un científico, desviaba la mirada y se veía sumamente nervioso.
—Bien, nos iremos. Regresaremos en un par de horas.
Dicho y hecho, me dejaron sola en aquel lugar.
A lado de la puerta se encontraba un gran espejo, había visto suficientes películas como para saber que era falsa, de seguro había personas detrás, clavando sus miradas en mi, observandome, captando cada movimiento que diera. Me quedé en la posición en la que me dejaron, en una esquina contra la paded, no sé cuanto habrá pasado, abrazé mis piernas y me recoste en el suelo, quedandome en posición fetal. Recuerdo haber leído en alguna parte que esa posición ayuda en situaciones como esta.
Las incognitas invadian mi cabeza al punto de comenzar a doler, así que solo miraré la pared y dejaré mi mente en blanco, sin importar las preguntas primero tengo que calmarme, si esos sujetos vuelven no sé de que son capaces y la silla con ataduras me da varias ideas. Solo me quedaré aquí, existiendo, pensando en la inmortalidad del cangrejo.
Escuché el sonido de la puerta abrirse, seguido de varios pasos.
—¿Estás más calmada? —distingo la voz de la nombrada Tammy.
Me levanto lentamente. Aún es mucho que procesar, hace un par de horas, quiero suponer, estaba a punto de tomar mi desayuno y ahora estoy aquí.
—¿Qué es este lugar?
—Me impresionas, por lo general no se calman hasta el quinto día. —Esta vez, solamente son la castaña y el soldado mosquito. —Espero no te incomode, pero para nuestra seguridad te tendré que esposar para el recorrido.
Me detengo antes de contestar. No tengo nada que perder, ya estoy atrapada aquí así que extiendo mis manos y la castaña me esposa.
—Muy bien, sigueme.
Salimos de aquel cuarto, la chica iba enfrente y el soldado atrás de mi, lo alarmante era que llevaba consigo un arma, no como las que conocía sino con un toque espacial y futurista.
Caminamos por un largo pasillo en el que había más puertas como las de la habitación de la que salimos. ¿Qué es esto? ¿Habrá más personas ahí? Me límite a ver y caminar. Pasamos por varios pasillos más, luego un comedor y ahora nos dirigiamos hacia unas celdas, Tammy narraba el recorrido y me explicaba para que se utilizaba cada área, aunque a las celdas las llamo "Habitaciones". Con toda esta nueva información pude darme cuenta de lo que pasaba, reclutaban personas en contra de su voluntad para unirse a ellos, lo peor del caso es que los hacían creer que estabn aquí por cuenta propia.
Antes de llevarme a mi "Habitación" sonó una alarma, encendiendose unas luces color rojo.
—Mierda. —susurró la castaña para luego mirarme.
Ya me había ido, aproveché ese pequeño despiste para irme, escuché que en la radio de uno de los guardias decian algo sobre una nave, ni loca me quedaría aquí en contra de mi voluntad, no sé que esta pasando pero de algo estoy muy segura, ¡jodanse! no me unire a estos idiotas.
Es fácil correr pasando desapercibida por todo el alboroto, aunque de alguna manera tendré que idearmelas para conducir una nave alienígena, no debe de ser tan díficil, ya luego me preocupare por liberar mis manos que siguen esposadas.
No se a donde voy y sé que seguir a los soldados no es la mejor idea, podrían darse cuenta de las esposas y llevarme devuelta con Tammy, no quiero eso así luego de perderme por unos minutos veo una puerta que está por cerrarse y atrás de mí varios guardias, voy en la dirección correcta, comienzo a correr con todas mis fuerzas cuando escuho un "¡Hey, detente!"
A la puerta le queda nada por cerrarse así que me deslizo estando cerca de ser aplastada lo logro dejando a los soldados del otro lado.
Buena forma de acabar con la monotonía, no quiero aceptarlo pero, esto está gustandome, es bastante divertido.
Entro en un cuarto con muchos paneles con botones y luces, enfrente hay una gran ventana. Me asomo y ahí esta, una nave a punto de despegar, lo sé porque las compuertas se están abriendo.
Salgo y bajo unas inmensas escaleras, no llegaré a tiempo, o eso creo, mis pies se enredan entre sí y termino cayendo. Al llegar abajo me levanto inmediatamente ignorando el dolor que siento.
Aprieto un botón de la nave y una puerta se abre, no dudo en entrar.
Camino en busca de algo que me diga como funciona esto. Abro una puerta y hay alguien conduciendo, carajo, era obvio que iba a haber alguien. No tengo tiempo que perder, ni de pensar, solo de actuar. Camino hasta la persona y con mis manos aún esposadas intento asfixiarlo con la cadena de estas.
—¿Qué mierda? —escucho de su parte, también me doy cuenta de que es una mujer.
Ella aparta las manos del volante para forcejear, tiene demasiada fuerza por lo que en cuestión de minutos me lanza contra el parabrisas. Caigo encima del tablero de la nave apretando todos los botones.
—¡Idiota! ¡Quitate de ahí!
La alien intenta acercarse a mi. Estoy bastante enojada por haberme lanzado asi que mi respuesta es patearla en la cara con todas mis fuerzas, parece que eso fue suficiente para derribarla. Si, un punto para mí. Al levantarme no puedo evitar apretar más botones. De la parte de atrás comienza a salir humo, esto no es bueno.
—Me lleva la chingada. Chica alien, sería un grandioso momento para despertar.
La nave y posiblemente mi única oportunidad de salir de aquí cae de una manera alarmante hacia algún lugar.