Un Demonio con alma de Ángel

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Sinopsis

Damián es un demonio del inframundo el cual a pesar de que sea un ser con un alma oscura y llena de odio, muy en el fondo existe una pequeña luz de bondad y amor por el mundo que lo rodea. Él ama experimentar los pequeños detalles más preciosos de la tierra con el miedo constante de que lo descubran y lo castiguen el resto de la eternidad en el infierno. Esta luz interior se fortalece una vez que conoce a Agnes, uno de los ángeles más preciosos del Reino de los cielos;junto a ella el podrá ir más allá de su límite rompiendo las reglas del lugar que lo vió nacer así como las del cielo desafiando y yendo en contra de todo por querer ser libre sin tener que obedecer las reglas e imponecias de alguien y tener la vida que el siempre ha querido desde que empezó a sentir curiosidad por la belleza de la creación.

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

AGNES

Hacia un dia precioso, la honra y la gloria del Maestro era inmensa como todos los dias. El Señor me puso una tarea, no siempre lo hacia por que tenia mas angeles en su segunda gerarquia de potestades, pero al parecer esta vez fui la afortunada para esta misión. Jugaba con la refrescante brisa del ambiente mientras bajaba a la tierra a cumplir mi deber, busque al hombre que me describio el Maestro, lo encontré, y con mi poder divino lo ayude a solucionar su problema. Una vez terminado mi trabajo no tenia nada que hacer por lo cual me quede admirando la belleza de la creacion de mi Señor. Tan perfecta, tan preciosa, simplemente encantadora. me entretuve la mayor parte del tiempo con un pequeño conejito negro, era algo peculiar, sus actitudes tan confusas hicieron crecer en mi una fascinacion al instante al verlo, lo segui observando asi como persiguiendolo desde lo alto por un rato hasta que desaparecio de mi vista, lo intente buscar con la mirada pero no lo encontre, su pequeño cuerpo veloz y peludo me hizo perseguirlo hasta una zona bastante profunda de aquel bosque en el que habitaba. Caí tocando con mis pies la superficie de la tierra suavemente, dejando descansar mis alas en el cesped, di algunos pasos buscando el pequeño animalito, pero al parecer ya no estaba cerca. Me sentí un poco triste de no poder verlo un poco mas, así que me di vuelta preparandome para ascender al cielo nuevamente para reunirme con mis compañeros y el rey del Todo, cuando de pronto escuché entre los arbustos algo bastante curioso. Voltee rapidamente y me encontre cara a cara con un demonio.


Su cuerpo tenía características humanas, lo único diferente eran sus enormes cuernos sobresalientes de su cabeza, parecían los de un toro, sus alas parecidas a las de un cuervo y su piel color canela rojiza y cabello negro como la oscuridad de la noche. El demonio me miraba fijamente sin ningún tipo de movimiento excepto por su respiración la cual era bastante tranquila como para estar en frente de un ser divino como yo. Me sentía fascinada al verlo, nunca me había topado con algún demonio, tan sólo oía al Padre hablar de ellos y de que nunca debíamos dejar que estos seres lastimaran a alguien, mucho menos que formáramos algún tipo de vínculo con ellos, siempre nos decía la maldad y el pecado que habita en aquellos seres de oscuridad, que con tan solo tocar una preciosa y perfecta rosa, la marchitaria en cuestión de segundos, que por donde quiera que caminen en la tierra, sus huellas quemarian lo que la planta de sus pies toquen, que sus acciones siempre iban a ser para su propio beneficio y que nunca pensarían en ayudar y amar a otro ser, que sus corazones eran tan negros que sus emociones solo le pertenecían al infierno y el odio que brillaba en su interior. Desde hace ya mucho tiempo el cielo y el infierno han permanecido en rivalidad por la humanidad, por lo que un Ángel y un demonio no pueden de ninguna manera convivir, es por eso del porque no podrían crear un vínculo, ya que esto sería una catástrofe a niveles destructivos que sería castigado de la forma más estricta, el cielo castigaría al Ángel condenándolo a una vida humana miserable, y el infierno consumiria al demonio, torturandolo el resto de la eternidad. Hasta ahora ningún demonio y ángel han estado vinculados, por lo cual con certeza no se puede afirmar este mito.


─ Tú, ─ Me señalo con su dedo, la cual tenía una uña muy puntiaguda como la de un gato─deberías estar en guardia y con miedo, estas en frente de un poderoso demonio.


─ No veo un motivo válido para estarlo,─ Dije con mucha tranquilidad mientras lo veía directo a sus ojos marrones llenos de maldad ─ Tengo la protección del Señor, y es más que suficiente para destruirte con tan sólo señalarte y pedirle que me de el poder para hacerte cenizas.


─ Vaya, vaya, al parecer "tú Señor" es un ser muy poderoso, me encantaria ver que lo intentaras.


─ No haré nada, lo dejaré todo en manos de Dios, el actuará cuando el momento sea el correcto.


─ Claro, ¿por qué no?, una belleza como tú no podría hacer tal cosa.


El demonio empezó a caminar directamente hacia mí, acercándose lentamente, dejando su huella marcada en el césped, hasta que estuvo lo suficientemente cerca como para poder sentir su respiración y su olor dejándolo impregnado en el ambiente, levantó un brazo acercando lentamente su mano a mi rostro el cual tocó suavemente con su dedo clavando un poco su uña, al tocarme la mejilla con su dedo, podía ver levemente como se quemaba y salía una pequeña línea de humo. Mi acción fue algo lenta pero tome su muñeca y la hice a un lado, al tocarlo podía sentir como mi mano quemaba su piel, a tal punto de que empezara a verse una pequeña nube de humo saliendo de donde lo sujetaba.


─ No te atrevas a volver a tocar mí rostro, no quiero sentir tus manos duras y frías, manchadas de sangre y pecado.


─ Oye, oye, no me ofendas, en toda mí existencia no he matado un solo humano, solo le he quitado la vida a algunos animales y he sido cómplice de masacres humanas, pero jamás he matado alguno con mis propias manos. Además, solo quería comprobar los mitos del inframundo.


─ ¿Que clase de mitos?, alguno que tenga que ver con ¿tocar a un ser divino del Reino de los cielos?


─ Eso no es de tú incumbencia. Me agradó la charla, pero hay trabajo que hacer y pecados por esparcir en este miserable planeta, así que te tendré que dejar pequeña potestad, hasta nunca.


El demonio camino hacia a trás mientras mantenía contacto visual conmigo, paro un pequeño segundo y abrió sus alas tomando un fuerte impulso, volando por lo alto para luego tomar velocidad y perderse entre las nubes. Me quedé inmóvil ante lo que acababa de suceder, no sabía como reaccionar ante este pequeño suceso tan extraordinario, había escuchado hablar antes de los demonios, pero nunca había visto a alguno, y tan cerca, a tal punto de sentir su piel oscureciendo la mía con solo un pequeño toque, ver sus ojos llenos de maldad directamente y poder visualizar su alma a través de ellos, percibir su aroma algo apestoso y putrefacto, pero era algo bastante nuevo para mí. Al principio pensaba que me iba atacar, pero luego mantuve la postura y solo me quedé observando, para poder entender a este ser tan peculiar y nuevo para mí, a ese ser que emanaba una gran energía de ira, que en su corazón alcanzaba a sentir una gota de amor y compasión a pesar de tanta maldad recorriendo su cuerpo. Un ser tan curioso el cual llenaba mí mente con muchas ganas de conocerlo aún más.


Caminé unos minutos por el bosque hasta llegar a una pequeña quebrada, allí me senté en el borde de está y mire mí reflejo en ella. Admire por un rato la mejilla que tocó aquel demonio, mire detenidamente la marca que me dejó, en donde puso su dedo y oscureció un poco mí tez blanca y luminosa, como si de una huella de carbón se tratara, la toque una y otra vez, me parecía fascinante lo que me había sucedido, nunca hubiera pensado en ver mí rostro con un punto de un tono diferente al original, era algo parecido a una cicatriz, extendi mí mano y la observé, la mancha oscura era más grande y era más entretenida de ver ya que podía detallar mejor el porqué de está, lo bueno es que si soplaba un poco de agua, y me lavaba la mejilla con ella, podría borrarla de inmediato, y eso hice antes de subir al cielo, una vez bendecida y aplicada el agua, desaparecieron.


Camine a un lugar un poco más despejado en el que pudiera extender mis grandes alas y poder tomar un buen impulso para ascender al Reino de los cielos, ya allí le contaría lo sucedido al padre, quería escuchar su opinión de la situación, y si mis acciones y palabras fueron las correctas.


Llegando al Reino, cruce sus enormes puertas las cuales separaban lo divino de lo humano y lo malvado, en el camino me encontré a muchos hermanos, saludaba a cada uno y les deseaba un bendecido día. Entre saludo y saludo llegué al salón principal de la casa del señor, allí lo encontré, sentado viendo y cuidando la tierra, escuchando las oraciones del hombre, sus peticiones y plegarias, sus agradecimientos hacia él y las maldiciones que iban dirigidas a él.


─ Mi preciosa potestad, Agnes, dime hija mía, ¿A qué se debe tu presencia en mi casa?, ¿ya has cumplido con la misión que te he puesto en tus manos?.


─ Dios mío, si, ya he cumplido con la misión que se me encomendó, he venido ante tí, para escuchar tus consejos y hablarte de un suceso que me ha pasado en la tierra.


─ Adelante Agnes, te escuchó hija mía.


─ Dios mío, una vez completada mí misión, me he quedado un poco más admirando la belleza de su creación, me percaté de un pequeño conejo negro y lo seguí con curiosidad. De repente el pequeño animal desapareció, así que baje a la tierra y de entre los arbustos, me encontré con un demonio. Charlamos un poco, y él me retó a destruirlo, yo encomende mis acciones a ti señor, qué me darías las fuerzas de actuar cuando sea el momento de hacerlo. Mi pregunta es, ¿estuvo bien las acciones que lleve a cabo?.


─ Mi querida potestad, ¿temes a mi reacción por lo sucedido? O ¿temes de tú curiosidad tan grande por el infierno y qué te castigue por ello?.


─ ¿Qué quiere decir con eso padre? ─Dije algo confundida a su respuesta.


El señor me vio fijamente, sus ojos emanaban pureza y perfección, pero también, su mirada juzgaba, no de una mala manera, pero si de una forma la cual reprendia y castigaba con ella, diciéndome que pensara bien en como mi pensamiento podía hacer cambiar mi actuar.


─ Hija mía, la respuesta esta en frente tuyo, si bien, se como es cada ser que habita en el cielo y la tierra, se qué eres muy curiosa, que te llenó de intriga este demonio con el que tuviste aquél encuentro, que dentro de tí empezó a crecer la duda de saber cómo es el inframundo y cada elemento que lo compone. Entonces, si bien, este pensamiento recorre tú mente, quiero que lo controles, para que tu pensar no cambié tú actuar y tú ser. ─ Me había dejado sin palabras, apenas y podía entender cómo él me explicó el lío que se estaba formando allí dentro. Entendí que mi curiosidad no debe interponerse entre mis buenas acciones y mi obediencia a las reglas de Dios.


─ Entiendo, padre, agradezco tú sabiduría, con todo respeto me retiro.


─ Que tengas un buen día Agnes, espero que tus acciones sean las correctas, y puedas corregir tu pensamiento.


─ Claro padre. ─ Una vez dicho esto, salí del Salón, extendi mis alas y me retire de la casa del señor, dirigiéndome a la tierra a pensar y reflexionar las palabras del padre.