Chapter 1
01| 🌊The Archer 🌊
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30 de Julio de 2023
Puerta Vallarta, Jalisco
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Daniel:
"Sangre, lágrimas, dolor, fuego, cristales rotos y la oscuridad total para uno de lo que íbamos abordó, mi llanto mientras ella trata de moverme para que saliera, prometió hacerlo prometió salir de ahí también pero no pudo, solo me pidió qué corriera y no parará hasta que oí el ruido de las ambulancias"
Respire agitado mientras miraba a mi alrededor encandilado por la luz de la pantalla plana enfrente de mi cama, estaba solo a 7 años después de ese día, el día en que mi vida cambió y descubrí lo que es cargar
con una culpa.
Busqué en mi cajón de la mesita de noche encontrándome con dos botecitos uno de plástico y otro de vidrio, escondí el primero cuando mi puerta fue abierta y la silueta de mi padre apareció en ella.
—Otra pesadilla— asentí como un niño que se despertó por un mal sueño causado por algún monstruo imaginaron pero esto solo eran recuerdos que me atormentaba en las noches, 7 gotas cayeron en mi lengua del gotero qué él sostenía volviendo a sellar el botecito de cristal.
—Fue mi culpa.
—Fue un accidente, no te lastimes más por eso.
—Mamá......
—Ella no sabe lo que dijo, fue un accidente tu no hiciste nada— asentí abrazando mis piernas manteniendo la mirada abajo, acaricio mi cabello antes de salir regresando al pasillo dejándome solo de nuevo.
No rindieron efecto en su totalidad a las 7:30 ya tenía los ojos abiertos y la tenue luz que los rayos del sol emitían iluminaba parcialmente mi habitación, un peso en mis piernas se había hecho presente y fue subiendo hasta llegar a mi rostro maullando desesperada.
—Ya te escuche— era una amiga leal en mi vida, la pequeña gata qué llegó como uno de los mejores regalos qué he tenido, había dejado de ser esa gata pequeña a ser una grande y gordita.
Mis pisadas con pesadez por levantarme a esta hora y debido a la falta de sueño hace qué mi recorrido por el pasillo fuera demasiado largo, llegue a la cocina encendí la cafetera y llenándola de agua.
Calle los maullidos de mi gata al servirle su porción de atún en su plato de comida, acaricie su suave lomo mientras comía antes de acomodar las 4 tazas en la barra de la cocina.
7:45 y serví la primera taza de café antes de que mi padre entrara terminado de ajustarse los botones de arriba de la camisa y un par de planos debajo de su brazo, era un arquitecto reconocido trabajaba en pocos pero grandes proyectos, pero daba clases en el CUC.
—Madrugaste, dormiste bien.
—Sip— le di la taza qué aceptó antes de ir por las galletas de paquete azul cielo en forma de flor, remojándolas un poco en el café amargo qué tomaba por las mañanas.
El sonido de las llaves abriendo la puerta del apartamento me alegro un poco el día, corrí a ayudar a la mujer que entraba cargada de bolsas como todas las mañanas, llenas de verdura y despensa para la semana.
Serví la segunda taza de café antes de agregar solo media cucharada de café para endulzar un poco su café, lo odiaba así pero era por su salud y mi padre le prohibirá tomarlo con más azúcar.
—Deje tu licuado en el refrigerador lo hice antes de irme a misa— mi padre le dio un beso en la mejilla antes de tomarlo y salir justamente a las 8 en punto del apartamento, pasamos de una hermosa casa a un apartamento para 4 personas.
Serví la tercera taza para mi antes de sentarme y mirar a mi abuela comenzar a cocinar el desayuno, nos habíamos tenido qué mudar cuando mis padres firmaron el papel y el juez dictaminó quien tendría la custodia.
Había sido lo mejor para mi pero lo peor para mi hermana que no se molestaba en echarme en cara lo que yo había ocasionado, después de la muerte de Vera el matrimonio de mis padres se fue a pique y el punto final fue cuando salí del closet a los 14.
La situación económica cayó un poco debido a que los ingresos se recortaron al de mi padre para sustentar los gastos, con mi abuela se evita los de la comida ya que recibe su pensión, la del abuelo y la del gobierno, además de ser ahorrativa no desaprovecha la oportunidad de tener una entrada extra para complacer algún antojo de la familia.
De mi madre solo me quedan las visitas de 2 veces al año que ella misma optó por tener, le dolió el divorcio no mucho, se casó a los pocos meses y volvió a ser la mujer que era, con la mentalidad de que la moral estaba antes que todo.
—¡Daniela!— mi hermana melliza la adoración de mi madre, era una copia exacta de ella desde su actitud hasta sus intereses por ser el ejemplo a seguir, buscaba ser la Regina George de la escuela como odiaba a esas chicas, yo prefería más ser como Elizabeth James con mayor clase y elegancia.
—Preparaste el licuado tita, recuerda que no puedo comer demasiadas calorías— y el afán por mantener la imagen deseable hacia los hombres, pertenecía al trío de abejas reinas en el salón motivo por el cual solo gozaba de un poco de popularidad en mi generación.
—Y tu yogur también— puso ambos platos delante de nosotros para que desayunaramos, a diferencia de mi madre ella no me culpa por la muerte de Vera nunca hablamos de eso cada uno llevó su duelo a su modo, pero si sentí un distanciamiento después de eso.
—Tengo una fiesta en la tarde-noche y uno de mis vestidos me queda algo grande podrías ajustarlo a mi talla tita— mi abuela asintió mientras ella sonreía y miraba sus historias en instagram, llegaba hasta tener más de 300 me gusta en una sola y ni hablar de las publicaciones.
Desde sus after parties en el Strana hasta las fiesta que organizaban diferentes chicos y chicas de diferentes preparatorias en la ciudad, de paga obviamente para ella uno o una del Conalep era como el que envidiaba por un poco de su atención o por su existencia.
Yo me diferenciaba solo por ser el niño alejado, el hermano de Dani Argüelles o el que sufrió el accidente como se rumorea en la escuela o la mariposa Argüelles por como me tenían grupo de machos en la escuela.
—Y tú no saldrás.
—No tengo que ir a empedarme para darme a notar— hizo una mueca por mi comentario, mi número de seguidores llegaba solo a los 1,000 y la mitad de ellos eran gente que no conocía y que tenían en común a mi hermana, publicaciones desde atardeceres hasta imágenes de alguno de mis lienzos.
—Quiero que se comporten, Rogelio y su familia vienen hoy.
—Los Ayala— ella asintió, Rogelio Ayala el mejor amigo de mi padre desde la prepa solo que uno es Abogado y el otro Arquitecto ambas familias ya tenían un par de historia desde los padres de ambos al ser socios y compadres.
La unión entre los Ayala y los Argüelles era algo que siempre estuvo presente entre las familias del viejo Vallarta, mi abuelo amasó su fortuna con algo que en un puerto turístico no puede faltar, los bares y restaurantes.
El bar Speakeasy en la zona romántica y dos restaurantes qué formó asociado con Santiago Ayala el padre de Don Rogelio, ambas familias siempre han estado conectadas por un lado estrecho de amistad y económico por supuesto.
Tras la muerte de mi abuelo, mi abuela dejó que Don Santiago se hiciera cargo de todo y solo reportará los ingresos qué le tocaban a ella al ser la viuda, pero se reconocía qué los restaurantes La Peñita eran obra de ambas familias.
Por supuesto que la descendencia de ambos tendría que seguir con la fraternidad, de el matrimonio de mis padres nacimos tres Vera, Daniela y yo y del matrimonio de Don Rogelio nacieron dos niños Adonis y Ares, sus nombres puestos por su madre Irina qué era historiadora.
Adonis y Vera fueron los mejores amigos y se pensaba que de ahí saldría algo que uniría más a ambas familias pero lamentablemente pasó el accidente, entonces los ojos de ambos padres se pararon a Ares y Daniela.
Serían tal para cual, Ares es demasiado egocéntrico y perfecto a los ojos de la sociedad, atleta, inteligente, carismático y guapo como su nombre un maldito dios griego el hijo de la verga, su defecto su impulso agresivo y el que cambiaba de novia como de camisa.
Envidia para nada, me llevaba bien hasta los 13, verán qué este número es demasiado para mi antes eramos inseparables la reencarnación de Francisco Argüelles y Rogelio Ayala solo que todo acabó mal después de una pelea que termino en mi vergüenza y pasó de ser mi amigo al de mi hermana en una semana.
Me dolió, algo que tanto no mucho tenía a Natalia también para hacerme compañía ahora, ya leerán más adelante como nos conocimos y como también nuestras familias se relacionan.
Diría que es un pariente lejano pero demasiado caótica, pero ordenada y sofisticada a diferencia de mi hermana y sus amigas Natalia prefería parecerse a Elizabeth James igual que yo.
—Que bueno así me iré de aquí con Ares.
—Solo tengan cuidado por favor.
Asintió dejando el plato vacío sobre la barra, llevaba menos de la mitad del mio y había perdido ya el apetito pero sabía que como toda abuela no me dejaría ir hasta que acabará.
—Y tu porque no saldrás, ayer me dijiste que Natalia vendría.
—Si pero solo veremos tele y comeremos algo, no haremos nada alocado.
—Deberías, tienes apenas 17— vive tu adolescencia, mi padre y ella me lo repetían sabía que no debía ser como la de Daniela pero no me nacía desde hace 3 años que perdí las ganas de salir de fiesta y conocer a más personas.
—Estoy mejor así, además para que vendrán los Ayala.
—Solo se que hay un partido de fútbol hoy ya sabes como son— eran uno de esos días que la sala terminaría en desorden y con botellas de cerveza vacías y de tequila a la mitad.
Las reuniones terminaban en la madrugada, como todo aficionado del fútbol siempre festejaban por ganar o bebían por haber perdido, algo que mi madre consideraría corriente o vulgar.
Aun recuerdo lo perfeccionista qué era, nada podía estar fuera de su lugar y nosotros impecables para ella lucir qué su familia era un ejemplo a seguir y que las botas de las personas hablar solo cosas excepcionales era lo que importaba.
Algo por lo cual nunca encaje bien con ella, después de la muerte de Vera la luz en sus ojos solo era Daniela yo era el apestado qué sobraba cada que venía de visita, pero para mi vida personal era la primera en criticar y aportar.
—Quiero que te termines todo, se como eres— mi estómago empezaba a doler y las náuseas llegaron solo era la mitad del plato y mi apetito era escaso, arrimé el plato al fregadero al no poder comer otro bocado sin sentir asco.
—Hablaré con Francisco de esto.
—No solo es que me empalago el yogur.
—No solo es eso, cada vez que comes es muy poco estas bien mijito ocurre algo— qué le decía que no podía dormir de nuevo, que la imagen de la muerte se mi hermana regresa cada que puede, que todo lo que las personas han dicho sobre mi es cierto, que me siento solo y abandonado con ganas de gritar pero sin poder hacerlo.
—Todo bien— la respuesta era no, me lo callaría y guardaría para mí no quería darles más problemas, mi padre tenía escatimado el trabajo después de su divorcio al parecer el apellido de mi madre sí era importante, mi abuela era el único soporte "económico" estable qué teníamos.
Sabía los gastos que tenían, los llegué a escuchar hablar sobre las cuentas, desde las colegiaturas, el costo de los autos, los servicios, la renta, los pequeños gustos qué nos dábamos entre los qué entraban los de mi hermana en su mayoría.
"Sin mi no eres nada, los Argüelles solo tienen la fama"
Cuanta razón tenían sus palabras, de patrimonio solo teníamos lo que generaba el restaurante y el bar de ahí no había nada más que nos sostuviera, ser arquitecto aquí era complicado no había tantas construcciones y las que había eran condominios en su mayoría.
De ahí solo le quedaban sus clases que como a todo profesor su salario era de 12,000 al mes osea 6,000 por quincena qué no abarcaba todos los gastos necesarios, sus pocas conexiones y amistades han hecho que siga teniendo no mucho pero su algo de trabajo en construcciones.
Así que mejor me callaba y guardaba mis problemas para mi, para que ocasionarles mejor era mantenerse en silencio y mostrar la imagen del hijo consciente de la situación, la rebeldía y caprichos se los dejaba a Daniela.
Cuando el agua de la regadera tocó mi piel hizo que el calor disminuyera, las temperaturas en esta época del año eran insoportables para mí, contaba para que la temporada de lluvias iniciará.
Limpie el vapor del espejo del baño para lavarme los dientes, mantuve la mirada fija en mí por solo 15 segundos, 5 más que la anterior, antes de bajar y mirar mi abdomen flaco y sin músculo.
Limpie la espuma de mis comisuras al terminar y tome la báscula qué guardaba debajo del lavabo, espere a que los 0.00 aparecieran y jugué con las platas de mis pies subiéndolas y bajándolas antes de subir y esperar a que el peso apareciera, 57.06 kg, bajo para mi estatura de 1.70 pero perfecto para mi, mi madre lo había dicho.
—Para ambos bandos, los hombres se fijaran en el fisico, si quieres que no vuelva a pasarte pesa menos de 65 y tendrás al que quieras— lo recuerdo que fue después de que llegara a casa devastado, mi problema se había cruzado con una de sus visitas por lo cual fue evidente qué lo primero que hizo fue acudir a mi cuarto para preguntar qué había sucedido.
La guarde nuevamente al empezar a escuchar voces provenientes del pasillo, salí a mi habitación eligiendo unos shorts cortos y una camisa grande holgada.
—¡Daniela, Daniel vengan a saludar!— la mueca en mi casa reflejo mi molestia por hacerlo, conocía lo que haría quedarme sentado en la cocina mirando hacia la sala o ayudando a mi abuela en pocas cosas mientras los demás miraban el partido en la sala.
Abrí la puerta y mi gata salió a la cocina junto conmigo, me detuve al final del pasillo recargándome sobre el umbral del pasillo mirando como dejan las bolsas encima de la pequeña mesa del comedor y comenzaban a sacar las cervezas y sabritas de las bolsas.
—Dany mira que alto estas— sonreí al salir del Señor Ayala caminando a darle un saludo de mano y después uno a Adonis qué había guardado cosas en el refrigerador, el sonido de la puerta llamó mi atención al verlo entrar.
—Wow el gym si rindió efecto idiota.
—Daniela— me senté en mi lugar de siempre mirando como caminaba hasta vaciar la bolsa de hielo en el congelador, después del regaño de mi abuela saludo bien a su "Mejor amigo".
Me entretuve jugando con mi pie y la gata cuando sentí el pellizco en mi brazo de mi abuela que señaló después al chico de ojos verde avellana.
—Hey— solté en un tono seco volviendo a prestar atención a mi gata jugando, así estaría hasta que Natalia llegara y espero que sea pronto la cite a la misma hora en la que ellos llegaban.
—Ares querido tengo gelatina, quieres un poco.
—Claro— Aceptó el pequeño molde en el que venía la gelatina de fresa, era mi favorita y ahora se la comía gustoso baje de mi asiento cuando el timbre sonó, el sonido de mi salvación había llegado.
—Dios no sabes el tráfico qué había— entro quitándose las gafas de sol mirando a las personas que se acomodan en la sala de estar y las que estaban en la cocina —Así que las reuniones de la AA siguen—.
—Me da gusto verte camina.
—Nati, no pensé que fueras a venir.
—Dany me invitó, mi madre envía saludos— su madre era ahijada de mi abuela de ahí el porqué los Carrillo y Argüelles se conocen, la lleve hasta la mesa del comedor donde podíamos ver todo, además de tener luz natural gracias a los ventanales.
—No mames con lo bueno que se puso Ares.
—¿Qué sabes de la fiesta?.
—Cumpleaños de Guille, tenemos invitación pero no acepté.
—Tienes miedo de que te invite a bailar— me reí y ella imitó mi risa de forma falsa, Guillermo trataba de pretender a Nat desde la secundaria —Mejor no tenía ganas de salir—.
—No, no me harás lo mismo que el verano pasados, hoy saldremos me oíste.
—No quiero.
—Pues te chingas porque yo si, wey necesito subir algo esta noche sabes lo que harán las imitadores pesadas.
—Así como que planeas, ir a tomar.
—Con moderación y en un lugar con buena música, se que tu sabes donde— en el bar, prefería estar solo en mi habitación, ya me había acostumbrado al abandono y al estar solo con mi gata.
Pasamos de estar tomando fotos random qué publicar a acabar en mi habitación con un bol de papas en medio de ambos, stalkeando el perfil del chico afuera.
—Como me caga tu hermana.
—Ya somos dos.
—Es una egoísta, no puedo creer que te haya hecho eso.
—Ya no importa eso además ya deje de sentir lo mismo por Ares— Sip me había hecho ilusiones qué terminaron rotas cuando me dejo de hablar después del horrífico día y que pasó después ese verano salí del closet.
—Como digas, sabes que es malo que te engañes a ti mismo.
—No planeo volver a estar en una relación, sabes lo que opino de ellas ahora.
—No todos son como Samuel— era una de las tantas heridas en mi vida sin cerrar, ha pasado casi año y medio pero es como si fuera vigente, fue una relación en la cual uno de los dos lo dio todo y creyó qué las malas experiencias de otras personas podía ser diferente en la suya.
Descubrí qué si no cumples con los estándares de la comunidad puedes salir lastimado, después que las primeras relaciones no son las mejores y menos cuando empiezan las prohibiciones, sabía que con él podía salir en público pero había cosas que no.
Odiaba tomarse de la mano, me ropa no tendría que ser ajustada o a mi molde siempre más holgada desde entonces la uso así, se salía y se hacía lo que él dijera sino se molestaba, hubiera visto antes todas esas Red flag pero acababa de salir del closet y el rechazo en mi familia había sido parcialmente presente.
Buscaba alguien que mostrará interés en mi y no creyera que había causado demasiado desastres, al principio fue lindo pero después los colores rosas y azules se tornar en grises y negros.
—Perdón no quería mencionarlo, sé que fue un hijo de puta.
—Ya no importa, hace más de un año de eso estoy bien— Una vez me había dicho que había engordado con solo tocarme el abdomen, la ruptura vino después cuando me negué a tener relaciones al no sentirme listo.
Para él era un favor el qué me hacía según sus palabras, que había más chicos que lo seguían qué si yo no estaba dispuesto a eso alguien más si, ahí fue cuando me di cuenta de que algunos solo buscan un acoston y no una relación.
Fue cuando mi madre me dio el consejo y mi desorden alimenticio inicio, era consciente de lo que hacía pero solo quería que alguien me prestará un poco de atención y no sentirme abandonado y solo como toda mi vida me he sentido.
—Aún hay alguien que no será como él, hay quienes sí buscan algo serio.
—Se que lo habrá, espero estar listo para eso— me gusta creer en la idea de que si hay alguien y no perder la esperanza —Vayamos al bar—.
—Seguro no te sientas presionado por ir.
—Para nada, como tu dijiste me ayudaste hace un año estando aquí encerrada conmigo porque no tenía ganas de salir— suspire y me levante tomado algo más adecuado para salir —Vayamos te la debo—.
—Para donde— me detuve junto a Natalia mirando a mi padre y al señor Ayala en el sillón, mi abuela se cruzó de brazos mirándonos.
—Al bar, necesitamos salir regresamos temprano, lo prometo.
—Cuídate por favor— asentí antes de salir del apartamento, sabía el sufrimiento de mi padre al verme salir era algo que lo preocupaba.
Solo tuvimos que caminar unas cuadras antes de llegar al bar en la zona romántica, el sonido y las luces reflejaba el ambiente dentro para no ser temporada alta el lugar se mantenía lleno de locatarios.
—¡Tío Chema!— Salude al hombre que regañaba a unos chicos detrás de la barra, sonrió al verme acercarme, mi tío era el segundo gay de la familia y mi padre me había aceptado debido a que supo lo que sufrió mi tío Chema con el abuelo.
—Tu padre sabe que viniste.
—Nos dio permiso y todo— el bar era de lo único que se encargaba él, el restaurante era más para la familia de Ares, el bar lo transformó de una cantina con mesas de billar a un cabaret de noche y bar familiar en las tardes.
Preparó dos bebidas sin nada de licor antes de dárnoslas, el ambiente empezaba después de las 9 cuando las imitadoras salían a escena, mi abuela se moriría al ver esto.
—Esto está muy ligero— miro al chico que antes había sido regañado atraiéndolo y pidiendo que agregara tequila a la bebida, una chica corpulenta como ella podía conseguirlo —Gracias guapo—.
—Harás que lo despidan al pobre.
—Pero disfrutaremos, dijiste que querías divertirte ¿no?— miro el vaso, era momento de pasar página por lo menos esta noche, quería olvidarme de todo y estar listo para el siguiente golpe de la vida, tome de fondo mientras Natalia gritaba animando.
—Qué diría Elizabeth James.
—Ella lo hizo por Nick Parker tú lo harás por Samuel— pensé en alguien como Nick Parker pero no fue en Samuel, el rojizo en mis mejillas me delató —O no es por Samuel, no me digas que es—.
—Eso se murió hace mucho, desde que llegó la primera.
—Cuantas lleva 10.
—15 en 5 años, un récord qué todos los del salón envidian— 4 en segundo de secundaria, 5 en tercero, 4 en primer semestre y 2 el año pasado sumaban 15 en total pobres la mayoría terminaban con el corazón roto y él con una cachetada en forma de gratitud.
—Por ahora está soltero, así que puedes sacarle provecho.
—15 novias suena muy hetero no crees.
—Lose perdona, pero mira mejor arriba, al centro y pa dentro— volvió a beber de fondo el contenido del vaso pidiendo otra ronda al chico de antes, aprovechaba qué mi tío no estaba o se distraía y las pedía de ser una simple limonada paso a una toda seguida de mojitos.
Los vasos iban y venían mientras contábamos las canciones de Gloria qué habían pedido algunos clientes, me comí los restos de hierba buena cuando la silueta de un adulto se hizo presente delante nuestra.
—Estas pendejo o que, sabes que tu padre me los mocha si te ve llegar así.
—No va a saber que fuiste tú— reí junto con Natalia soltando carcajadas —Ya nos vamos—.
—Llamaré a tu padre.
—¡Noooouuuu!— protesté tomando a Natalia del brazo —Nos vamos porque si no me chingan mi padre—.
Salimos tambaleando un poco pero algo conscientes, peleando con el teléfono hicimos que Siri nos dijera la ubicación del condominio para seguir sus indicaciones.
—Vamos a bailaaaaar— reí al sentir el jalón en mi brazo que provocó el qué tropezará lastimándome el tobillo al caer de la banqueta —Hay perdón perdón, perdón—.
—Shhh te van a oír— reímos otras vez en lo qué me ayudaba a levantarme, el dolor había hecho qué la claridad en mi cerebro volviera.
Renquee por el dolor en mi tobillo, Nat se seguía arrepintiendo por haberme lastimado mientras reconocía las dos siluetas delante de nosotros.
—Que chingados pensabas, ve cómo vienes.
—Cállate no grites— su voz resonaba en mi cabeza demasiado, mientras seguía con el regaño preferí mejor apoyarme sobre el auto oscuro estacionado en lo que era la zona del auto de mi padre.
—En qué pensabas, sabes lo que dirá papá de esto.
—Me vale madres— exaspero molesta, me aferré al brazo de Natalia cuando ella jalo el mío —Déjame—.
—Cállate y camina— me negué a soltarme, miro molesta al chico a su lado que suspiro antes de acercarse igual.
—Dany déjame ayudarte.
—Tu deberías de irte, no oíste que ella me ayuda.
—Estás pendejo, deja que Ares te cargue en lo que yo me llevo a esta.
—Hey hey, esta tiene su nombre culera— tiró del pelo de Daniela haciendo que soltara un grito.
—Sube al auto estúpida— le abrió la puerta del auto para que subiera mirándome molesta — Esto me faltaba lidiar con dos borrachos—.
—Claro tu siempre eres la víctima.
—No voy a discutir contigo y menos en tu situación.
—Yo no necesito de ninguno de los dos, siempre me las he arreglado solo— trate de caminar hasta la puerta pero me dolía el caminar.
—No seas terco, deja que Ares te ayude— solo pude quedarme con la boca abierta al sentir como me tomaban por debajo de las piernas y por la espalda.
—Suéltame pendejo— patalee como niño pequeño logrando solo marearme en el intento, el suelo se alejó provocando sentir que era demasiado alto.
—Llévatelo— se dio la vuelta antes de entrar al auto y llevarse a Natalia qué dormía sobre el vidrio de la puerta.
—Sujetate.....