Introducción
Laura siempre había pensado que lo más interesante y loco que había hecho en su vida era escapar de casa. Aquel acto, que guardaba como un oscuro secreto, lo había hecho con la convicción de que así protegería a sus padres. Pero con el tiempo, comprendió que los secretos no protegen a los demás; solo nos resguardan del temor de ser una decepción.
En el pequeño y aparentemente aburrido pueblo de Asheville , todos guardaban secretos. Algunos eran pequeños y triviales, otros eran grandes y devastadores. La vida de Laura, sin embargo, estaba a punto de dar un giro drástico. El lugar donde había nacido, monótono y sin sobresaltos, se transformaría en su hogar por una razón inesperada: él estaba allí.
Padraig Blood, un nombre que susurraba problemas y evocaba caos. Siempre había sido así con él; los problemas le seguían y la sangre era su inseparable compañía. A pesar de que Laura prefería no recordar su rostro, la presencia de Padraig significaba un cambio inminente. Sus ojos oscuros escondían secretos tan profundos como los suyos propios, y su llegada presagiaba una tormenta de la que nadie escaparía indemne.
Sin darse cuenta, Laura se encontraba en el umbral de un destino grandioso. Para convertirse en la mujer más poderosa del mundo, tendría que unir a tres familias, tres círculos y tres legiones, separadas por el dolor, la sangre y la muerte.
Cada paso que daba la acercaba más a la verdad, y cada verdad descubierta la empujaba hacia un poder inimaginable. Su misión era titánica: reconstruir lo que había sido destrozado y sanar heridas tan antiguas como el tiempo mismo. Enfrentándose a fuerzas oscuras y desafiando a enemigos implacables, Laura aprendería que su verdadera fuerza no residía en los secretos que guardaba, sino en el coraje para enfrentarlos.