Capítulo Único
—¡Monstruo! —gritaron los niños lanzando piedras en su dirección —¡No debiste haber nacido!
—¡Oe! —reclamó Naruto cuando una de las piedras estuvo a punto de golpear a una niña que jugaba con las flores del parque un poco más alejada de ellos y por suerte pudo atraparla deteniendo el golpe -¿Estás bien?
—¿Qué crees que haces con mi hija? —preguntó alarmada una mujer al otro lado del parque que se acercaba corriendo hacia el Uzumaki como si éste hubiera estado a punto de matar a su hija —¡Ayuda!
En poco tiempo varios ninjas en su mayoría gennin y aldeanos se acercaron al ver la situación rodeando al rubio con kunais y alguna que otra piedra en sus manos listos para atacar en caso de que a Naruto se le ocurriera intentar algo contra ellos o los niños mientras la gente que veía de lejos comentaba la escena entre susurros.
—No, esperen no es lo que creen —trató de tranquilizarlos levantando las manos y dejando caer la roca que casi golpea a la niña alertando a un chūnnin que al instante le lanzó un kunai a la pierna que Naruto logró esquivar con facilidad, pero decidiendo que no había otra forma de arreglar el malentendido con todos sin salir apedreado o algo peor salió huyendo hacia las puertas de la aldea, y cuando llegó se detuvo un momento para tomar aire y revisar si lo habían seguido.
—¿Naruto? —lo llamó Kiba en cuanto lo vio y se acercó a él con rapidez y un gesto de preocupación en su rostro —¿Estás bien? ¿Qué pasó?
—Kiba... —Naruto rápidamente cambió su gesto deprimido por una gran sonrisa —Nada de nada, todo está muy bien.
—Ya veo —sonrió también buscando algo en sus bolsillos —¿Oye no quieres salir a pasear? Conseguí unos dulces riquísimos.
Naruto sonrió con alegría a su amigo e iba a responderle cuando escucharon los ladridos de Akamaru acercarse hasta que se detuvo al costado de Kiba.
—Oh ¿Encontraste un buen lugar? —preguntó Kiba con una sonrisa algo extraña recibiendo un ladrido de parte de su compañero —Vamos Naruto.
—¡Si! —gritó emocionado y los tres amigos caminaron despreocupadamente fuera de la aldea hasta un río bastante alejado casi oculto en su totalidad por unos frondosos árboles.
—Este lugar es muy bonito.
—Naruto date prisa —lo llamó el castaño sentándose en el césped cerca de río al lado de Akamaru quien también le llamó con un ladrido.
Haciendo caso se acercó trotando ligeramente antes de sentarse también con su amigo viendo como sacaba una pequeña bolsa de tela de uno de los bolsillos de su pantalón y la abría sacando unos pequeños dulces en forma de esferas de color rojo oscuro.
—¿De dónde los sacaste? —le pregunta recibiendo uno de los dulces de parte del castaño y la levantaba entre su índice y pulgar para mirarla con atención a contraluz.
—Mi hermana me los regaló, están muy ricos -le cuenta antes de recargarse cómodamente en el césped al lado de Akamaru mirando de reojo al rubio —Anda, pruébalos, pero tienes que morderlos.
Naruto no lo pensó mucho antes de lanzar el pequeño dulce hacia su boca saboreando un poco ese sabor ligeramente ácido que tenían y sintiendo lo relativamente suaves que eran antes de hincarle uno de sus colmillos trozándolo justo por la mitad con un casi inaudible "CRACK" que hizo sonreír a Kiba.
El rubio hizo una mueca extraña cuando una especie de jugo algo espumoso se expandió por su boca adormeciendo su lengua y en cuanto llegó a su garganta y sus ojos se abrieron desmesuradamente ante la sensación. Sentía que su garganta estaba a siendo atravesada por miles de diminutas y afiladas agujas.
"¡Naruto escupe eso!" Escuchó la voz de Kurama en su cabeza, pero era demasiado tarde y apenas alcanzó a ver a su amigo castaño irse del lugar tarareando una canción cuando un fuerte dolor en su abdomen le hizo encogerse en el suelo.
Su respiración se hizo irregular y dificultosa en apenas unos segundos, y su corazón comenzó a latir a una velocidad vertiginosa provocándole terribles mareos y un punzante dolor en su pecho mientras que sus ojos comenzaron a picar y lagrimear son control. El pobre Naruto no podía decir palabra ni pensar adecuadamente mientras se deshacía entre toses desesperadas, expulsando sangre mezclada con un líquido negro, espeso y espumoso que apenas y podía ver entre sus lágrimas, pero su olor le picaba la nariz. Sus manos se aferraban con desesperación al césped debajo de él buscando algo a lo que aferrarse cuando todo a su alrededor se volvió rojo y comenzaba a dar vueltas manchando sus uñas de tierra, y sin previo aviso su cuerpo comenzó a convulsionar violentamente tirándolo al suelo de golpe para pocos segundos después sentir como si sus costillas se separasen y su estómago se revolviera con brusquedad haciéndolo vomitar.
Estaba aterrado, no podía pensar con claridad entre ese mar de sensaciones dolorosas y asquerosas dentro suyo, no sabía si el terrible ardor en su garganta era por su terrible tos de sangre, la cosa extraña que había ingerido o los agonizantes gritos de dolor que salían de su boca, le dolía tanto cada parte de su cuerpo que quería morirse, pero no quería morir así, no quería morir solo y el siquiera pensar en que así sería si nadie lo ayudaba le oprimía el corazón de tristeza volviéndolo incapaz de escuchar los gritos aterrados de Kurama pidiéndole que resistiera.
Mientras tanto un chico azabache de piel pálida como la porcelana y ojos tan negros como una noche sin estrellas saltaba sin prisas entre los árboles dirigiéndose hacia su antigua aldea cuando se detuvo de golpe al sentir un chakra familia y muy poderoso cerca acompañado de unos espantosos gritos de dolor que le helaron la sangre.
Inmediatamente se dirigió hacia el lugar de donde provenían los gritos, esperando que no fuera lo que él creía y que el chakra del kyūbi se hubiera salido de control de nuevo pero lo que vio fue mucho peor: Naruto envuelto con el chakra del zorro de nueve colas convulsionaba violentamente en el suelo con sangre saliendo por su boca y ojos junto con un líquido negro y asqueroso, nunca había visto nada igual; en cuanto reaccionó y fue capaz de moverse se acercó al rubio y presionó con fuerza el espacio entre su cuello y su hombro logrando dejarlo inconsciente y aminorando considerablemente sus convulsiones, entonces lo cargó en sus brazos y salió disparado rumbo a su casa provisional.
—Resiste Naru, todo estará bien —susurró casi sin aliento más para él que para el nombrado viendo de reojo las lágrimas de sangre que manchaban sus mejillas y que las convulsiones regresaban conforme recuperaba la consciencia.
Saltaba árbol tras árbol lo más rápido que podía abrazando con fuerza al rubio entre sus brazos escuchando gritos incoherentes salir de los labios de Naruto y rogando a todos los dioses que existieran que no permitieran que su rubio muriera cuando casi llora de alivio al ver que la pequeña cabaña donde había comenzado a vivir hace poco estaba cerca.
—¡Karin! —gritó lo más fuerte que pudo sintiendo su garganta seca y su corazón palpitar con fuerza mientras veía a su amiga pelirroja salir apresurada por la puerta de la pequeña cabaña.
—¡¿Sasuke? ¿Qué pasó?! —le gritó de vuelta haciendo que Suigetsu y Jūgo también salieran para recibir al Uchiha que se detuvo frente a ellos.
—Algo le hicieron a Naruto en Konoha, Karin trae un frasco —le ordenó y la chica desapareció en el interior de la cabaña mientras él colocaba al menor en el suelo —Kurama, ¿Puedes oírme? Necesito saber qué le pasó a Naruto
Los tres chicos esperaban impacientes la respuesta del zorro cuando llegó la pelirroja tendiéndole un pequeño frasco a Sasuke justo en el momento en que los ojos de Naruto se abrieron de golpe y miraban a todas direcciones, eran rojos y con pupilas negras y alargadas.
—Uchiha —pronunció con dificultad antes de voltearse y vomitar violentamente más de ese líquido negro —el mocoso Inuzuka le dio a Naruto dulces con ricina y algo más... Morirá si no haces algo rápido.
En cuanto terminó de pronunciar esas palabras se dobló de dolor e incrementó bruscamente el chakra alrededor suyo tratando inútilmente de mitigar el dolor en sus entrañas. Sasuke entonces se acercó a su boca y puso en el frasco un poco del líquido negro que en su boca y parecía nunca acabarse sacando una mueca de asco se Suigetsu a quien se lo dio.
—Lleva esto con Orochimaru, dile que sale por sus ojos y por su boca, que tiene tos y lagrimeo de sangre, fiebre, convulsiones y alucinaciones.
Volvió a cargar a Naruto y entró a la cabaña sin decir otra palabra llevándolo hasta su habitación donde lo recostó y comenzó a tratar su fiebre.
—Karin busca algún calmante o sedante que pueda funcionar —le pidió en cuanto la sintió entrar a la habitación.
—No te preocupes dobe, vas a salvarte.
Un dolor horrible y punzante azotaba su cabeza desde su nuca y un ligero hormigueo se extendía por sus extremidades cuando decidió abrir los ojos poco a poco, sintiendo sus párpados pesados y entrecerrando los ojos un momento tratando de acostumbrarse a la luz del lugar en el que estaba.
—Por fin despertaste —escuchó una voz conocida a su derecha volteando ligeramente para ver a un chico azabache y de piel pálida de pie frente a un escritorio revisando unos pergaminos y acomodando lo que parecían varios frascos con líquidos oscuros.
—¿Sasuke? ¿Dónde estamos? —preguntó desorientado y echó un vistazo a su alrededor demasiado aletargado como para intentar siquiera sentarse en la cama viendo con atención lo que parecía ser el interior de un cuarto, todo de madera y supuso que se trataba de una cabaña.
—Tranquilo dobe, estás a salvo —le respondió terminando de acomodar los pergaminos y caminando hacia él hasta que se sentó a su lado en la cama —Estuviste inconsciente casi ocho días.
—¿Ocho días? —preguntó de nuevo con asombro intentando levantarse sin lograrlo y sintiendo el hormigueo en su cuerpo incrementar de intensidad —¿Eh?¿Qué me pasa?
—Te envenenaron y te encontré en el bosque prácticamente agonizando —respondió el azabache con rabia mal contenida frunciendo el ceño y desviando la mirada —, estarás bien, pero tardarás un poco en poder moverte con normalidad, el antídoto que te di lo hice con prisas así que no fue perfecto.
—Descuida, me salvaste teme —le animó con una sonrisa tratando de tomar vagamente su mano sin lograrlo así que Sasuke tomó la de él con una suave sonrisa —, gracias.
—¿Cómo fue que terminaste envenenado? Kurama nos dijo que fue Kiba.
Naruto frunció ligeramente el ceño tratando de hacer memoria y recordar cómo es que había sido envenenado recordando de pronto el momento en que había compartido esos dulces extraños con Kiba, pero... ¿él no sería capaz de hacer eso o sí? Eran amigos después de todo y no recordaba haber hecho algo para molestarlo.
Naruto recordó entonces lo asustado que había estado, lo mucho que le dolió cada segundo de ese envenenamiento y las terribles alucinaciones que había sufrido; no quería creer que esa era su vida, no podía, ¿que acaso nunca dejarían de despreciarlo en la aldea sin importar a cuántas personas salvara o cuántas cosas sacrificara por ellos?, empezaba a resignarse a qué siempre desconfiarían de él y sería un marginado en su propia aldea, rechazado por todos menos por tan pocas personas que se podían contar con los dedos de una mano y de las que al menos un par ya habían muerto.
—No llores— Sasuke limpiaba con delicadeza las lágrimas que corrían por sus mejillas y se inclinaba para besar con suavidad los finos labios de Naruto haciéndolo sonrojar —Estás conmigo, ahora todo está bien.
Esas palabras lo llenaron de un alivio que no había tenido en mucho tiempo, saberse acompañado a pesar de todo lo malo por lo que pasaba, saberse querido y aceptado por alguien que lo veía tal cual era y lo acompañaba en sus momentos de soledad y tristeza sin pedir nada a cambio más que su sonrisa.
Pensando en esto el rubio devolvía con cariño los besos de Sasuke, sintiendo los fríos labios de su novio acariciar sus mejillas y labios estando inclinado sobre él recargándose con una se sus manos apoyada al costado de su cabeza en la cama inmersos en su propio mundo de amor y seguridad.
—No... Te-Teme espera —pidió Naruto sintiendo como Sasuke le quitaba prenda por prenda todo hasta dejarlo únicamente en bóxer y comenzaba a temblar levemente hablando bajito —Y-yo nunca... Lo he hecho.
—Descuida Naruto, te haré sentir bien —murmuró contra la suave piel de sus muslos para tomar el elástico de su bóxer y bajarlos poco a poco besando la piel de sus piernas haciendo que Naruto jadeara y cerrara sus ojos con fuerza —, he deseado esto desde hace mucho tiempo.
Sasuke abrió las piernas adormecidas de Naruto y tomó su miembro masajeándolo un poco antes de meterlo a su boca lamiendo y succionado escuchando los suaves gemidos de su rubio que no podía hacer nada más que temblar en la cama.
—Sa-Sasuke —gemía avergonzado y algo nervioso, su cuerpo no le respondía correctamente y su mente se puso en blanco cuando sintió la lengua del azabache lamer su entrada con suavidad antes de penetrarlo con lentitud varias veces gimiendo con fuerza cuando la lengua de Sasuke encontró su próstata y la acarició una y otra vez hasta hacer que se corriera con la respiración entrecortada y pequeñas lágrimas de placer en las comisuras de sus ojos.
—Te dije que te gustaría —se burló Sasuke dejando un camino de besos por su estómago y su pecho deteniéndose un momento para lamer y besar sus pezones mientras Naruto temblaba y gemía sin control dejando que sus lágrimas corrieran libremente por sus mejillas.
—Tranquilízate, no voy a lastimarte —le pidió Sasuke con u tono aterciopelado mientras limpiaba las lágrimas de Naruto con las yemas de sus dedos y besaba sus mejillas -Dime que quieres y lo haré.
Naruto miró a Sasuke a través de sus lágrimas permitiéndose disfrutar un poco de los suaves besos que éste dejaba en su pecho y llevando con dificultad una de sus manos al suave cabello de Sasuke.
—Continúa —le animó con sus mejillas rojas y sus ojos cristalinos arrancando una gran sonrisa de los labios del nombrado que lo hizo sonrojar más si era posible.
Sasuke se acercó para besar una vez más a Naruto enredando su lengua con la de él mientras acariciaba su cuerpo con las yemas de sus dedos, disfrutando de los escalofríos que tenía el rubio debajo suyo y el respingo que dio cuando llegó a su entrada y metió uno de sus dedos.
—Sa-Sasuke —gimió bajito abrazando como podía con sus brazos adormecidos la espalda de su pareja sintiendo como otro dedo se introducía en su interior mientras los dientes de Sasuke se enterraban suavemente su cuello dejando pequeñas marcas.
Tres dedos ya se abrían paso en el interior de Naruto embistiendo dentro suyo lento y profundamente cuando uno de los dedos de Sasuke tocó su próstata y lo hizo abrazarse a su cuello ahogando un agudo gemido. Entonces el azabache retiró sus dedos y los reemplazó por su miembro entrando de una sola vez volviendo a tocar ese lugar de placer para Naruto ganándose más gemidos y unos pequeños arañazos en la espalda de su parte.
—Naruto... Te vez muy lindo —le dijo con un tono cariñoso y unos ojos burlones avergonzando al nombrado que le dio un pequeño golpe en el hombro.
—Ca-cállate teme —le regañó haciendo un pequeño puchero antes de gemir cuando Sasuke comenzó a moverse dentro suyo.
Pasaron un par de minutos entre gemidos y besos lentos disfrutando el uno del otro y de las nuevas sensaciones que experimentaban, sus cuerpos poco a poco cubriéndose de una fina capa de sudor.
—Más rápido —pidió Naruto entre pequeños jadeos abrazando con más fuerza las caderas del azabache con sus piernas.
Sin hacerse del rogar Sasuke comenzó a embestirlo con fuerza buscando más de esos dulces gemidos a los que se había descubierto adicto y sin perderse ni un detalle del rostro sonrojado del chico debajo de él que cerraba sus ojos con fuerza encajando sus uñas en su espalda hasta que ambos se corrieron entre espasmos de placer y respiraciones entrecortadas.
El ojiazul abrió los ojos unos segundos después para ver a su novio que aún trataba de normalizar su respiración mientras llevaba una de sus manos a sus mejillas y la acariciaba con cariño antes de dejarle un pequeño beso en la frente.
—Te amo Naruto —le aseguró dejando otro pequeño beso en la mejilla caliente del nombrado que lo miró con los ojos cristalinos y reprimió un sollozo mordiendo su labio inferior.
—Vuelve conmigo a Konoha —le pidió irremediablemente, como siempre lo hacía cada que tenía oportunidad, deseando como siempre que la respuesta del Uchiha cambiara y volviera a su lado y por fin dejara de estar solo en esa aldea llena de odio hacia él, donde viviría gustoso a pesar de los maltratos y humillaciones siempre y cuando tuviera a Sasuke a su lado, así que con la voz entrecortada siguió rogando —Por favor Sasuke.
Sasuke lo miró inexpresivo, pensando un momento en la petición de su rubio antes de tomarlo por los muslos y espalda baja para ayudar a Naruto a sentarse en su regazo y se abrazara a su cuello acariciando su cabello con sus delgados dedos cosa que le hizo sonreír momentáneamente antes de volver a su semblante serio.
—No lo haré —se negó regresando a su tarea de besar al rubio, paseando sus labios por su cuello y hombros sacándole pequeños gemidos cuando comenzó a lamer y succionar sus pezones.
—P-pero dijiste que... —tartamudeó Naruto entre gemidos algo decepcionado por la respuesta de Sasuke comenzando a llorar de nuevo ante la idea de volver solo a la aldea donde solo recibía odio e indiferencia, haciendo que Sasuke suspirara frustrado y acunara el rostro de Naruto entre sus manos viendo por unos instantes las lágrimas cristalinas que recorrían sus mejillas antes de contestar:
—No soporto a la gente de Konoha —interrumpió sus sollozos e hipidos viéndolo seriamente antes de limpiar las lágrimas de Naruto con sus pulgares —, hipócritas que solo te ven como un objeto y te tratan como basura.
Naruto entendió las palabras de Sasuke, recordando todas las veces en que los aldeanos lo habían tratado mal y sus compañeros lo habían menospreciado, recordando que justo por ellos pudo haber muerto envenenado solo en medio del bosque de no ser por Sasuke, pero no podía odiar a Konoha, fue la aldea por la que su padre, su madre, su prácticamente abuelo el tercer Hokage y su sensei Jiraiya habían muerto, y a la que habían defendido con amor y dónde vivían las pocas personas que lo amaban, por eso por más que lo intentara no podía dejar de amar ese lugar donde tanto daño le habían hecho.
El azabache viendo la tristeza en los ojos azules de Naruto lo besó con cariño tratando de distraerlo.
—Mejor tú quédate conmigo —susurró contra sus labios antes de volver a besarlo paseando su lengua por esos labios que le encantaba morder —Vivamos juntos aquí dobe.
Eso no sonaba nada mal, vivir en aquella cabaña, alejado de todo y todos lo que lo lastimaban entre los brazos de la persona que amaba más que a nada, parecía valer el abandonar su sueño de ser Hokage e ir tras su otro sueño: el de tener una familia que lo amara.
—Pero... ¿qué hay de tu venganza? —preguntó tímidamente.
—Eso ya no importa —le aseguró de inmediato, abrazando la cintura del rubio con uno de sus brazos mientras tomaba su mejilla con su otra mano para verlo fijamente a los ojos —, mientras estés conmigo no necesito nada más... ¿Y tú?
Sasuke era sincero con cada palabra que salía de sus labios, Naruto había conseguido curar el dolor de su corazón con cada una de sus sonrisas, llenar el vacío en su vida con sus tiernas y tímidas caricias y calmar el odio que sentía desde niño distrayéndole con su cariño, se había vuelto la persona más importante de su vida y era todo lo que necesitaba para seguir en pie, por eso aunque no quisiera admitirlo le ponía nervioso la respuesta de Naruto, no quería creer que el rubio prefiriera quedarse en la aldea por la que tanto se había sacrificado y a la que quería tanto aun cuando sus habitantes lo trataran tan mal, le daba miedo descubrir si aquel sueño de volverse Hokage que tenía desde niño le parecía más importante que el estar juntos.
Para bien o para mal él había estado al lado de Naruto desde el principio, viendo atentamente y muchas veces en silencio cada cosa que pasaba alrededor del rubio cuando eran niños, y luego cuando salieron de la academia tratando de animarlo a su modo acompañándose mutuamente en sus aventuras, pero con el tiempo su sed de venganza e inseguridades lo dominaron y había terminado abandonando lo que más le importaba.
Se dio cuenta tarde de que estaba enamorado de Naruto cuando se descubrió pensando en él cada dos por tres durante sus entrenamientos con Orochimaru, deseando verlo y preguntándose cómo le iba, si lo trataban bien y muchas veces preguntando por él y siguiendo el rastro de cada batalla que libraba, sintiendo angustia por sus heridas y orgullo por sus victorias y lo aceptó, había estado enamorado desde hace mucho tiempo y desde que había descubierto que Naruto sentía lo mismo por él esa tarde en que fue a buscarlo a su antiguo campo de entrenamiento no volvería a cometer el mismo error de dejarlo solo nunca más.
—Solo te necesito a ti —aseguró Naruto con un adorable sonrojo cubriendo sus mejillas y abrazando sus piernas a la cadera del contrario sin dejar de jugar con los pequeños mechones de cabello en la nuca del Uchiha —Te amo.
Naruto había estado solo desde que tenía memoria, siendo marginado desde niño sin saber el motivo y torturándose en secreto por ello antes de saber la razón, pero las peleas que tenía con el Uchiha desde pequeños siempre lograban distraerlo de su deprimente realidad y más tarde había encontrado en el azabache alguien con quien compartir sus pensamientos, con quien pasar el rato y a quien no le interesaba lo que pensaban los demás, alguien que lo hacía querer ser mejor y se divertía tratando de superarlo a pesar de lo duro que era y por ello se entristeció mucho cuando se enteró de que Sasuke se había ido de la aldea y había ido tras él tratando con desesperación de hacer que volviera a su lado.
Pero cuando se habían reencontrado aquella tarde lluviosa cuando lloraba en silencio por el rechazo de los demás y Sasuke había aparecido para consolarlo y arreglar las cosas entre ellos recobró la esperanza que había perdido de tener a alguien que le devolviera todo el amor que estaba dispuesto a dar, entonces ambos chicos empezaron a verse a escondidas de todos y se había vuelto a sentir feliz de nuevo, dándose cuenta de que se estaba enamorando de Sasuke y de que estaba dispuesto a todo por él.
Sasuke volvió a besar a Naruto con cariño una y otra vez bajando poco a poco sus besos hacia su cuello y pecho volviendo a hacer gemir y jadear a Naruto.
—¿Volvemos a lo que hacíamos antes? —preguntó juguetón el azabache viendo que Naruto volvía a sonrojarse cuando comenzaba a masturbarlo con una mano mientras dejaba un chupetón en su cuello.
—Sasuke —jadeaba con sus piernas temblando ligeramente mientras se aferraba a la espalda del azabache.
El cuerpo de Naruto subía y bajaba en el regazo del azabache en ritmos desiguales mientras se abrazaban y besaban con pasión, sus cuerpos acoplándose a la perfección y las fuertes manos del Uchiha apretaban los muslos del Uzumaki ayudando a que las penetraciones fueran más profundas y rápidas mientras daba justo en la próstata de su rubio que seguía con sus uñas clavadas en su espalda provocando en él un ardor doloroso y placentero que lo hacía enloquecer y querer marcar cada parte de ese dulce chico en sus brazos.
Naruto, incapaz de contenerse cuando Sasuke lo retuvo de las caderas moviéndose él para rozar la punta de su miembro contra su próstata en círculos suavee insistentemente arqueó la espalda con un grito de placer y apoyó sus brazos en la cama manteniendo la posición aferrándose con fuerza a las sábanas, sintiendo hilos de saliva correr por las comisuras de sus labios mientras gemía sin control palabras de amor hacia su novio y poco después ese hormigueo tan placentero en su vientre que le decía que estaba por correrse pero se obligó a aguantar, embriagándose con la sensación de los dedos y labios de Sasuke quien se inclinó para morder su pecho, marcando su piel por todas partes diciendo lo hermoso que era una y otra vez entre cada mordida,apretón y beso que daba.
—Sasuke, ya no puedo más —le avisó entre jadeos y gemidos extasiados, llevando una de sus manos a los cabellos azabaches enredando sus dedos en ellos y jalando suavemente, cerrando fuertemente sus ojos al momento en que veía luces bajo sus párpados y sentía las manos de Sasuke en sus caderas aumentando las embestidas.
—Yo tampoco —coincidió respirando de forma errática jalándolo para abrazarlo antes de recibir los labios de Naruto contra los suyos enredando sus lenguas y ahogando entre ambos pares de labios sus gemidos satisfechos al momento de correrse.
Se mantuvieron quietos unos momentos regulando sus respiraciones con las frentes pegadas antes de acomodarse en la cama uno frente al otro y verse a los ojos con sonrisas cansadas y felices.
—Te amo teme —le dijo acercándose para abrazarlo pegando su frente al pecho del contrario y suspirando feliz al sentir los brazos del azabache envolverlo en un suave abrazo antes de taparlos a ambos con una sábana.
—También te amo dobe —alcanzó a escuchar antes de quedarse dormido con las suaves caricias del Uchiha que con sus dedos marcaba pequeños círculos imaginarios en su espalda.
A ambos les esperaba una gran vida juntos de ahora en adelante.
Fin