Desenmascarado
Encontraría sus propios sentimientos? ¿Cuánto tardaría? ¿Podría seguir esperando? ¿Por qué existía?
No tenía respuestas a ninguna de esas preguntas. Su identidad aún no era definida, se cubría con una máscara tras otra máscara, así continuamente, ocultando su vacío ser, sin embargo eso estaría por cambiar, el ahora llamado Scaramouche, estaría por conseguir su nuevo yo, su nueva libertad, robando la gnosis de un Arconte, para así acabar con su aburrida e insípida vida como marioneta en los Fatui.
•. •. •.
•. •. •.
Inazuma, la región gobernada por la Shogun Raiden, diosa de la eternidad, cerró sus fronteras recientemente, pues desde que se decreto la captura de visiones, extranjeros o habitantes de la ciudad debían portar algún permiso para ingresar o abandonar la nación, esto causó muchas complicaciones entre el pueblo y gente de otras naciones. Las cosas se empezaron a complicar, pero claro siempre había manera de evadir al shougonato y Kaedehara Kazuha era prueba de ello.
-¡Atrápenlo!-gritaba, uno de los muchos Samurái que perseguían al peli blanco, para llevarlo ante la justicia. -No debe de haber ido muy lejos.
La tropa de Samuráis se dividió y se adentraron en el bosque de una montaña, dónde supuestamente se escondía el desertor.
-Mmm volvieron a caer.-menciono el espadachín anemo, mientras caminaba en las orillas del mar, admirando un hermoso atardecer, había desviado completamente a la tropa que lo perseguía. -Inazuma tiene los paisajes más bonitos... Ojalá, la gente fuese igual. -soltó un leve suspiro, observando aquella visón sin brillo que portaba al lado de la suya.
Un estruendo lo saco de sus pensamientos, observo la dirección de dónde provenía el escándalo, cerca de la pequeña playa donde se relajaba, había una estrecha cueva escondida entre la naturaleza, le extrañaba que hubiera movimiento cerca de ahí, pues era un lugar escondido y poco conocido.
Sus piernas se movían por voluntad propia y la curiosidad se apoderaba de Kazuha, al darse cuenta sus pies tocaban la entrada de dicha cueva, lograba escuchar un par de murmullos y algunos reclamos. Sabía que no debía estar ahí, pues el ambiente estaba muy tenso, estaba claro que eran dos personas y estaban envueltos en una discusión fuerte, sin embargo no era algo que le incumbía. No hasta que logro escuchar a uno de ellos hablar sobre “Atentado ante la Arconte” eso sí que le llamo la atención, él sabía que algo raro sucedía en Teyvat, pues había escuchado sobre la reciente muerte de Rex Lápiz, el Arconte Geo y ahora esto, si tenían alguna relación, él quería saberlo, solo por curiosidad.
Se adentro en la cueva escondiéndose entre las rocas, no se dieron cuenta de su presencia, así que podía estar tranquilo, asomo una parte de su cabeza afuera de la roca para poder escuchar bien y ver lo que discutían.
-Vamos, piénselo, es un buen plan, aparte usted es poderoso y con el poder de una gnosis lo sería aún más.-habia un chico no mayor a los 30, cabello castaño y su vestimenta apuntaba a ser un Forastero, no le sorprendía que estos fueran unos Fatui. Está organización aparecía en medio de cada acontecimiento grande, algo que ya era muy integrante.
-Jaja, ¿Más poderoso dices? Cuida lo que escupe tu lengua, vamos deja de fingir que me halagas, hay mejores formas para engañarme. Ya entiendo porque tú posición es tan baja... Patético.-el menor en la conversación había hablado, era más bajo de estatura, sus ojos morados intensos reflejaban un vacío oscuro, era muy imponente y era el culpable de que el ambiente se tensara, no tenía pelos en la lengua y para nada, parecía ser empático. -No entendiste nada, de mi propósito con la gnosis, no quiero ser un ridículo justiciero, tampoco busco el poder, tengo lo suficiente, aunque claro ¿Para ti es difícil entender eso, no? Porque eres débil y lamentablemente.-reía con descaro y malicia, su compañero se veía molesto, después de muchas burlas por su superior.
Kazuha se quedó paralizado por lo que acaba de suceder, era lo menos que esperaba ver en una situación así. El mayor de estatura había acorralado al más bajo, tomándole del mentón con fuerza, posando una de sus manos por la cintura del peli morado, quién no se había inmutado ante tales acciones, más bien, tomo el cabello con fuerza del más alto y lo unió a él, en un beso profundo, el espadachín miraba sin saber que pasaba pues hace un momento discutían y ahora ¿Se besaban?
Se sorprendido mas al ver como, esos ojos morados llenos de secretos, le perforaban la mirada desde su escondite, haciendo que agachara, con miedo de haber sido descubierto, al ver que ninguno se había dado cuenta, asomó de nuevo su cabeza, topándose nuevamente con la penetrante mirada, del menor sobre sus ojos, solo que está vez ya no podía ocultarse, sabía que lo miraba, lo mas confuso, fue la pequeña sonrisa que le dedicaba mientras besaba al otro individuo.
Sus mejillas se tornaron en un color rojo intenso, ahora no podía despegar su mirada de la contraria, es como si lo hubiese hipnotizado, aunque no duraría para siempre, pues el menor corto conexión con él para poner atención a su compañero.
-Hey, no te dije que podías ir más allá.-alejo al castaño tirando de su cabello, causando un jadeo al contrario.
-Por favor, mi señor, eh realizado cada cosa que me ha ordenado y sigo cada uno de sus juegos, yo merez- Fue interrumpido por el impacto de una bofetada en su rostro, paralizando todos sus sentidos.
-Tipos como tú, no merecen nada, súplicas por algo que nunca obtendrás, no seas estúpido, haces lo que haces, por qué eres mi empleado, recuerda que te estoy pagando extra.-De nuevo su voz era amenazadora e intimidante, logrando que el castaño y Kazuha quien volvió a esconderse, se estremecieran. -Además... Nunca, me metería con alguien de tu clase, me repugnas.-Mostro una sonrisa con descaro, hiriendo la dignidad y orgullo del Fatui, le importaba un bledo lo que el contrario sintiera, el tenía sus propios objetivos y ninguno involucraba a ese individuo de clase baja. -Bien, ya me cansaste, así que lárgate.-fastidiado, le lanzó un pergamino antes de que se retirará. Era un pequeño informe de la siguiente misión, esperaba ya no verle la cara, así que, se encargó de asignarle una misión lo suficientemente alejado de su presencia.
-Asegúrate de no regresar a Inazuma hasta que haya conseguido esa maldita gnosis.-su orden resonó en alto, estaba claro que se habia enfadado.
Kazuha sabía que no debía haber presenciado aquella discusión, si es que así se podía llamar. Pretendían seguir en su escondite hasta que el peli morado abandonara el lugar y el poder salir seguido, sin embargo una vez más, no resulto como lo planeo.
-¿Te gusta espiar encuentros ajenos? Es algún fetiche tuyo ¿O qué? -La voz del heraldo Fatui, resonó muy cerca de Kazuha, logrando hacer que se sorprendiera, no había sentido el acercamiento del menor, no hasta que, escucho su voz muy cerca. -Mira como empezaste a temblar, que lindo.
Kazuha, volteo su vista hacia los ojos que lo fulminaban con molestia, en un movimiento rápido, trato de escapar pero fue detenido por el agarre repentino del menor, quien lo sujeto con mucha fuerza del brazo y lo atrajo hacia él, rodeando la espalda del espadachín con una mano, mientras acercaba ambos rostros, hasta quedar a escasos centímetros uno del otro, cabe decir que el espadachín estaba sorprendido por la fuerza en la que estaba siendo sometido, pues no iba acorde a la apariencia del Fatui.
-No me gusta ser ignorado, así que habla...-aun no sabia como referirse a su pequeño espía, pensó en ponerle un apodo gracioso, aunque se decidió ser amable esta vez. -Permíteme primero, saber tu nombre. -Su tono fue mas relajado, el ambiente habia cambiado en tan solo segundos.
-Yo solo, estaba de paso, no quise involucrarme demás, habia un fuerte escandalo, solo me vine a cerciorar de que todo estuviera bien, no hay nada personal de por medio.-era sincero y mantenía una personalidad serena. -Mi nombre es Kaedehara Kazuha, debería decir ¿Gusto en conocerte?
-Si deberías, Jaja... Creo que no has comprendido algo, escuchaste cosas que no debías ¿Cierto? -acerco su rostro lentamente, paseaba su mirada por las refinadas facciones del chico anemo, no estaba mal, le llamaba la atención esos brillantes ojos carmesí. -Debo asegurarme que te mantendrás callado, haya sido intencional o no, ¿Comprendes?-Paseo sus largos dedos por los labios de Kazuha, masajeando un lado de su mejilla, su piel era suave y demasiado limpia a su parecer, quería ensuciarla un poco. -Kazuha ¿Cierto? Te hare una propuesta.
El samurái lo miro con intriga, pensaba que seria castigado en ese momento, pues tenia en frente a alguien muy peligroso y no hacia falta conocerlo para saber que escondía un gran poder. -Habla entonces, tratare de ser lo mas complaciente que pueda. -No tenia elección, sabia como tratar a tipos como él, además su curiosidad, rondaba una vez mas su cabeza, quería saber que tan lejos llegaría.
-Me gusta esa actitud. -Aludió el contrario, estaba emocionada por como el espadachín reaccionaria ante su petición, sin duda un rostro tan puro y limpio como el de Kazuha, era perfecto para que él pudiese atormentar.
-Quedaras perdonado de tu dichoso espionaje, a la conversación secreta entre uno de los Heraldos Fatui y no habrá castigo alguno.-Ya había promulgado la parte buena, que parecía poner mas tranquilo a Kazuha pero aún no podía cantar victoria. -A cambio de...-Susurro el resto de dicho trato, en el oído de Kazuha, quien se impacto demasiado al escuchar sus palabras, un escalofrío recorrió su cuerpo al sentir la pequeña risa resonando cerca de su oreja, a diferencia de Kazuha, el Heraldo disfrutaba de aquellas reacciones, la pequeña mueca de incomodidad en los labios del peli blanco, era satisfactorio ante los ojos del mas pequeño. Ahora no cabía duda que este tipo de verdad era malo, no podía permitir, involucrarse con ese Fatui ¿O talvez si?
“A cambio... Tendrás que cobrar la vida de alguien más, con tus propias manos."
¿Realmente podría hacerlo? Por supuesto que si, parece que el Heraldo como otros, cayó ante el engaño de su impecable máscara, Kazuha podría ser una persona reservada y serena, alguien que transmitía paz, muchos no logran comprender, si dicha actitud, se debía a por todo lo que vivió en el pasado, o tenia una cara oculta, que nadie más lograba descubrir. Y bueno así era, Kazuha era una persona que ya había manchado sus manos de sangre varias veces, tras la muerte de su querido amigo, este busco la forma de desquitar su dolor e impotencia que desgarraba su interior, y lo logró, arrebatando vidas y torturando a todo aquel que lo persiguiera, convirtiéndose en uno de los criminales más buscados por el shogunato de la Arconte. No era un buen camino y lo sabía, oculto todo ese horrible pasado muy dentro de si mismo, vagando libremente como el viento, esperando alguna forma de morir desolado, sin embargo encontró un “hogar” en la flota de la capitana Beidou, quien ahora era su familia, junto con toda la tropa.
-No puedo hacerlo.-Mintió en la cara del Fatui, si que podía ensuciarse las manos de nuevo, pero no permitiría que sucumbiera de nuevo a esos hábitos, debido a una situación como esa.
-Castígame si quieres, o incluso mátame, pero no tomaré la vida de nadie más.-Su tensa y profunda mirada, sorprendió al Heraldo, sabía que se negaría, pero no percibía miedo alguno, en el espadachín, que era precisamente lo que esperaba.
-Jaja...que divertido, ¿No quieres?-Ambos se miraban desafiantes, mientras que el más pequeño de estatura mantenía una sonrisa fingida y el ceño fruncido, el de pelo blanco estaba firme y sereno con su respuesta, la muerte o la tortura no era algo que le asustara, pues sabía que algún día pagaría por sus actos atroces del pasado.
-Bien. -La fuerte tensión en el ambiente, se esfumó, el Heraldo dio unas pequeñas palmadas en el hombro de Kazuha. -Cambiaré el trato solo por esta ocasión, pagarás de otra forma. -Relajo su tono de voz y volvió a ser amable con Kazuha.-¿Viste lo que pasó con el otro, cierto? Eso fue una pequeña paga que debía darle, aunque fue algo pequeño, Ja después de todo, ratas como él solo se conforman con migajas.-Sonreía incrédulo, de nuevo le parecía divertido burlarse de la gente inferior a él. -Pero... A diferencia de esas personas, yo prefiero deleitarme con un gran festín.
Kazuha no entendía a lo que quería llegar, estaba confundido.
-Sígueme, si intentas escapar no dudaré en matarte. -Había un poco de resentimiento en su palabras, pues estaba enojado de no poder ver una muerte ese día, aunque no tanto para permitirse divertirse con lo que podría ser su nuevo juguete. -Ah por cierto. -Sostuvo nuevamente el rostro de Kazuha, aplastado un poco las mejillas de este, sonriendo paseó su lengua cerca de su boca seguido de deleitar los suaves y carnosos labios del espadachín, quién sorprendido, no tuvo elección al ser obligado a continuar con el beso. No iba a mentir, el Heraldo besaba demasiado bien, apenas podía seguirle el paso, sus narices rozaban en ocasiones, conectaban a la perfección, la lengua del peli morado dominaba en aquella situación, los pequeños chasquidos de ambas bocas y los pequeños suspiros cortados de Kazuha, emocionaban poco a poco al más pequeño de estatura, pero tenían que cortarlo o se quedarían sin oxígeno.
Al separarse, el Heraldo soltó a Kazuha y se encamino a su destino, haciéndole una seña con sus dedos a Kazuha para que lo siguiera, el contrario todavía suspirando aceleradamente, con el rostro sonrojado y con la realidad levemente alterada, ahora sabía que se acababa de meter en lo que podría ser una nueva aventura, no muy agradable. Sin embargo, toco sus labios y recordó que no era un simple beso, estaba claro que él era inexperto y eso era evidente, pues era su primer beso.
-Se me olvidaba algo, llámame Scaramouche.
Talvez fue por qué el beso lo traía desconcertado, pero pudo ver a través de los ojos del Heraldo, no reflejaban nada, ni una emoción y ningún sentimiento, y por supuesto mentía en lo que decía, Kazuha sintió algo de intriga, pues parecía que el llamado Scaramouche cubría su verdadero rostro o aparentaba tener uno.
•. •. •.
•. •. •.
Meh, ¿estuvo bien está pequeña introducción?
En mis momentos de delirio, pensé en una historia de este tipo con mis dos amores. Espero poder continuarla, tengo muchas ideas.