JiCheol ♡ Bad boy.

Sinopsis

Entre ellos solo había atracción sexual, hasta que la distancia les hizo saber que estaban equivocados.

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Completado
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1
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n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo único ♡

El atractivo y maduro hombre de treinta años recorrió con la mirada el curvilíneo cuerpo del inocente e ingenuo adolescente que tenía bajo su dominio absoluto, estaba hecho un hermoso desastre, con su cabello rubio alborotado, sus afilados y encantadores ojos, sus mejillas sonrojadas y sus labios ligeramente separados dejando escapar suaves quejidos de desesperación por ser penetrado que lo terminaron por enloquecer tomando su erecto miembro para masturbarse con descaro mirando el preparado agujero del menor antes de acariciar sus blancas y tersas piernas, pasando sus manos por las medias blancas con un bonito listón a un costado que vestía.

Siendo lo único que llevaba.

Se inclinó hacia adelante colocando sus fuertes brazos a cada lado del menor y se hundió lentamente en el estrecho y húmedo interior del adolescente, soltando un ronco gemido ante la placentera sensación.

—Mmgh... —Gimió JiHoon en el oído de SeungCheol, erizándole la piel. El mayor volvió a embestirlo con determinación buscando más profundidad y él cerró los ojos, enterrando sus dedos en la trabajada y firme espalda del mayor —Sí, sí, así.

El ritmo lento y constante era insoportablemente satisfactorio, SeungCheol era un insaciable hombre con experiencia, sabía perfectamente cómo moverse, dónde tocar y dónde besar.

—¿Te he dicho lo mucho que me gusta tenerte en mi cama? —Preguntó SeungCheol en voz baja, con la respiración entrecortada, perdiéndose en el cuello de JiHoon, sintiendo como su cuerpo se retorcía bajo él ante sus húmedos besos.

—Y en su escritorio —Jadeó el estudiante.

SeungCheol se alejó esbozando una sonrisa y tomó el labio inferior de JiHoon entre los suyos, besándolo con ansias, sin dejar de moverse, el menor colocó las manos en la nuca ajena manteniéndolo cerca, enredó sus dedos en el sedoso y oscuro cabello del mayor y exploró su boca con esa provocación y sensualidad que solo él poseía.

Ay, es tan duro y grande—Susurró JiHoon en un tono meloso —Me encanta.

Aquello fue el detonante de SeungCheol, rodeó las muñecas del menor llevándolas por encima de su cabeza, las tomó con una mano ejerciendo presión para mantenerlas en la cama y comenzó a moverse cada vez más rápido, llegando a un ritmo frenético, introduciéndose en el interior del adolescente hasta donde ya no podía más, escuchando a JiHoon gimiendo sin restricción y la cama golpeando constantemente la pared de la habitación.

—N-No se detenga, se lo ruego, no lo haga.

Completamente cegado por la excitación se apartó lo suficiente para tomar los tobillos de JiHoon, separar sus piernas y contemplar cómo su pene se introducía en el estudiante provocando escandalosos y agudos gemidos de su parte, se relamió los labios y continuó penetrándolo, haciendo chocar con fuerza sus testículos en las nalgas del menor al levantar su cadera, y colocar sus pies cruzados en su hombro derecho.

—Dios, eres una delicia —Habló SeungCheol y en un rápido y brusco movimiento volteó a JiHoon, tomó su cadera levantándola y lo penetró sin compasión, con brutalidad, buscando su próstata, dando más de un golpe en sus prominentes nalgas, viendo como se sacudían y como el menor se empujaba hacia atrás con necesidad.

Entre gritos, gemidos y una capa de sudor cubriendo sus cuerpos JiHoon imploró por más dejando caer su torso en la cama, permitiendo que SeungCheol viera expresión en su rostro plenamente complacido y se deleitara con la linda curva que se había formado en su espalda baja, marcando su estrecha cintura.

—A-Ah, señor Choi, destróceme, no tenga compasión —JiHoon empuñó sus manos en las sábanas y el ansiado orgasmo sacudió su cuerpo.

Los roncos y sonoros gemidos de SeungCheol llenaron la habitación, sus músculos se tensaron y sus movimientos se volvieron salvajes sintiendo como las paredes anales se contraían exquisitamente alrededor de su pene, echó la cabeza hacia atrás y se corrió llenando de su viscosa esencia el interior del pequeño.

—Siempre es un gusto follar con usted —Dijo JiHoon con la respiración entrecortada soltando una risita traviesa al ver por encima de su hombro la amplia y exhausta sonrisa de SeungCheol quien tomó un poco del semen que corrió por los muslos del adolescente con su dedo índice y lo llevó hacia la boca del menor, introduciéndolo, JiHoon lo recibió gustoso y soltó un suave jadeo al lamerlo.

—Lo mismo digo —Habló SeungCheol fascinado con la imagen que JiHoon le estaba brindando.

Esa misma noche SeungCheol despertó en la madrugada y fue a la cocina por un vaso con agua, unos pocos minutos después volvió a la habitación encontrándose a JiHoon profundamente dormido en su cama, soltó un suspiro y se acercó acostándose a un lado del adolescente, se cubrió con las sábanas y se apoyó en un codo para cubrir las desnudas piernas de JiHoon, inesperadamente el menor se removió girándose hacia él, buscándolo, colocó una mano en el pecho de SeungCheol y sin saberlo logró que se quedara ahí, en la misma posición, en silencio, contemplándolo dormir bajo la luz de la lunas sin ser capaz de moverse.

JiHoon era el único heredero de Lee YongHyu, un multimillonario y dueño de una conocida cadena hotelera alrededor del mundo, un encantador chico de diecinueve años que poseía una belleza irreal, de cabello rubio con algunos mechones que solían caer por su frente, de piel tersa y pálida, ojos afilados, mejillas sonrojadas, labios rosados y delgados que al curvarlos marcaban dos coquetos agujeros en sus mejillas que enloquecían a SeungCheol.

El estricto y despiadado rector del prestigioso instituto donde el adolescente asistía.

Con quien tuvo una evidente atracción sexual al conocerlo, degustando el dulce y adictivo sabor de lo inapropiado que no tardó en explotar haciéndolos conocer el verdadero paraíso de lo prohibido, satisfaciendo sus más oscuros y placenteros deseos en una relación que se basaba en sexo.

En la mañana del día lunes un lujoso y brillante automóvil aparcó afuera del establecimiento educacional, SeungCheol apagó el motor y se bajó del vehículo vistiendo un elegante traje formal hecho a medida de color negro con finas líneas blancas el cual resaltaba sus trabajados pectorales y tonificadas piernas, caminó hacia la escalera del edificio principal y con sus dedos acomodó su cabello hacia atrás, robando más de un suspiro entre los estudiantes a los cuales les resultaba atrayente la forma en la que se comportaba, tan correcta y educada, como se movía y como miraba, todo en él demostraba estatus y poder.

—Buenos días señor Choi —Saludó Ailee en su lugar de trabajo esbozando una amable sonrisa, con las manos unidas frente a ella. Era una mujer joven, de cabello castaño y ondulado, llevaba una camisa de seda color rosa con un lindo moño en el cuello y una ajustada falda color negro que llegaba hasta sus rodillas y que combinaba con sus tacones y sus aretes.

—Buenos días —Habló SeungCheol abriendo las puertas de su oficina, a su derecha se encontraba con una variada biblioteca que cubría por completo la pared, a su izquierda habían bellas obras de arte colgadas y largas cortinas de terciopelo cayendo a los lados de las ventanas, una pequeña sala y en el centro, al final y detrás de los dos pilares un escritorio hecho de una fina madera con una placa dorada que tenía su nombre grabado en ella.

A los pocos minutos se escucharon unos suaves golpecitos en la puerta, SeungCheol levantó la mirada y Ailee entró llevando una bandeja de plata en sus manos, caminó hacia él y tomó la taza de porcelana, se inclinó hacia adelante y la dejó cuidadosamente junto a una servilleta.

—Aquí está su café.

—Muchas gracias —Habló SeungCheol regresando su atención a los archivos que tenía en sus manos —¿Qué países han notificado sus cupos de admisión?

—China, Japón y Francia —Contestó la eficiente secretaria —Estoy a la espera de la respuesta de Estados Unidos.

—Por favor avísame apenas lo notifiquen.

—Sí señor, ¿Necesita algo más?

—No por el momento —Respondió SeungCheol sin mirarla.

—Entonces me retiraré, permiso —Ailee dio un paso hacia atrás, dio un giro en sus tacones y salió de la oficina.

Cerca del mediodía JiHoon estuvo al borde de perder la compostura cuando en la clase de arte, trabajando en el caballete de madera al final del salón SeungCheol se colocó detrás de él con la excusa de felicitarlo por su cambio de conducta en los últimos meses y llevó la mano hacia su trasero, por encima de la falda para después levantarla y masajear sus nalgas ansioso de satisfacer su apetito sexual.

—Señor Choi... —Intentó hablar deslizando torpemente el pincel por el lienzo.

—No te muevas —Susurró SeungCheol en el oído del menor, el tono de orden desató el lado sumiso del adolescente quien asintió en silencio aceptando el control sobre él, sintió como el mayor deslizó la mano hacia su entrepierna y frotó los dedos en su agujero, por encima de su ropa interior.

SeungCheol no tardó demasiado en bajar la cremallera de su pantalón y liberar su erecto y caliente miembro, manteniendo una expresión tranquila en su rostro rodeó su pene con una mano y se masturbó detrás de JiHoon moviendo su mano con maestría bajo la falda del estudiante.

Excitados con la atrevida e inapropiada situación las piernas del adolescente temblaron cuando sintió como SeungCheol deslizaba su firme y duro miembro entre sus abultadas nalgas y empujaba disimuladamente su cadera hacia adelante, colocando el glande en su sensible entrada por encima de sus bragas de encaje, una y otra vez, haciendo la fuerza necesaria para empaparlo y empaparse de líquido pre-seminal, inició con suaves movimientos pélvicos que poco a poco se volvieron más intensos. Con los dientes el estudiante atrapó su labio inferior reprimiendo sus gemidos e inconscientemente se paró de puntitas alzando su trasero en busca de más contacto. El rector hizo a un lado las bragas, le sonrió a la maestra que realizaba la clase y se empujó hacia JiHoon, sin penetrarlo, sintió leves espasmos en su abdomen bajo y aceleró el ritmo de su mano rozando el agujero del menor hasta que su cuerpo se tensó y se corrió con fuerza.

SeungCheol aclaró su garganta y acomodó su miembro dentro del pantalón, subió la cremallera y sacó el pañuelo que tenía en el bolsillo de su chaqueta, se agachó y limpió el semen que se deslizaba por las piernas de JiHoon antes de volver a levantarse.

—He quedado en reunirme con tu padre para almorzar —Dijo SeungCheol en voz baja, cerca del oído del menor donde dejó un corto beso —Si gustas puedes darme el aperitivo.

Apenas JiHoon entró a la oficina y cerró la puerta detrás de él unió sus labios con los de SeungCheol en un desordenado y apasionado beso que continuó con lamidas y mordidas en el cuello del mayor, JiHoon lo llevó hacia atrás mientras desabrochaba su pantalón, lo hizo sentarse en el sofá y acomodó las piernas a los costados de SeungCheol sentándose sobre él, esta vez fue quien hizo a un lado las bragas y sintió como el miembro del mayor se deslizaba en su interior, centímetro a centímetro, extendiendo sus estrechas y húmedas paredes anales, colocó los antebrazos en los hombros del rector y se impulsó hacia arriba, dejándose caer de golpe, las manos de SeungCheol se ciñeron a la diminuta cintura de JiHoon ayudándolo a mantener ese ritmo rápido y desenfrenado que había comenzado.

—Eso es bebé, eso es —Dijo SeungCheol bajando las manos hacia las nalgas del estudiante, las acarició y estrujó a su antojo viendo como JiHoon no era capaz de detenerse —Muéstrame cuánto te gusta montarme.

Perdido en el placer JiHoon buscó las manos de SeungCheol, rodeó sus muñecas, las colocó en el respaldo del sofá y sus gemidos se hicieron sorprendentemente más fuertes al aumentar el ritmo de cada penetración, perdiendo el control sobre sí mismo, entregándole a SeungCheol un espectáculo que lo tenía embelesado porque nunca había conocido a un chico tan caliente, provocativo y sorprendentemente insaciable como lo era JiHoon.

El orgasmo los sacudió y el rubio se desplomó sobre el cuerpo de SeungCheol escondiendo el rostro en el cuello ajeno, el mayor lo estrechó entre sus brazos y levantó la cadera una vez más para correrse en su interior acompañado de un ronco gemido.

—Espero que le haya gustado el aperitivo... —Dijo JiHoon en un tono divertido al tomar distancia, posó su mirada en los oscuros y misteriosos ojos de SeungCheol y elevó las comisuras de sus labios esbozando una seductora sonrisa —Y que tenga un agradable almuerzo con mi papi.

Sin pensarlo SeungCheol azotó el trasero de JiHoon haciéndolo reír y por primera vez su corazón revoloteó haciéndolo fruncir ligeramente el ceño ante la confusión del desconocidosentimiento decidió ignorar.

En treinta minutos SeungCheol llegó un conocido restaurante en una zona exclusiva de la ciudad, era un lugar tranquilo, con un estilo clásico y romántico, salió a la terraza que había sido decorara con hileras de flores blancas y se encontró con Lee YongHyu, hombre de aproximadamente cincuenta años, canoso, con marcadas arrugas alrededor de sus ojos y una sonrisa cariñosa y paternal, vestía un traje formal de color azul y una camisa blanca, tenía los primeros dos botones abiertos enseñando el pañuelo de seda que rodeaba su cuello. YongHyu se levantó y le extendió la mano a SeungCheol saludándolo e invitándolo a sentarse frente a él.

—Mi próximo socio debe ser una persona competente... —Habló YongHyu después de explicar detalladamente su siguiente inversión obteniendo la atención de SeungCheol —Y reunir las características necesarias para saber llevar un negocio multimillonario sin perder la cabeza, una persona correcta, profesional, inteligente y de mi confianza —Bebió un sorbo de agua y dejó el vaso en la mesa —Por lo que he pensado en ti.

—No sé si tenga las habilidades que usted necesita...

—Te enseñaré —Lo interrumpió el hombre mayor —Así como lo hice con JiHonnie.

—¿Él sabe cómo funcionan sus negocios?

—Es quien se hará cargo de ellos cuando yo muera —Respondió mirándolo a los ojos —Por supuesto que lo sabe.

Durante las siguientes semanas YongHyu se propuso que SeungCheol explotara sus habilidades y estrategias financieras, asegurándose que desbordara pasión, confianza, innovación y competitividad en cada una de sus decisiones.

Y no demoró en lograrlo.

—Papi, hoy han entregado... —JiHoon entró repentinamente en la oficina de su padre vistiendo una holgada camiseta de color rosa que enseñaba sus clavículas y que llegaba hasta sus muslos y unas medias blancas que cubrían sus rodillas, rodeadas con un delicado encaje del mismo color —Oh, no sabía que teníamos visita —Dijo fingiendo inocencia —Buenas noches señor Choi.

—Buenas noches JiHoon —Saludó SeungCheol.

—¿Qué ibas a mostrarme? —Preguntó el hombre mayor.

—Mi reporte de calificaciones —Contestó el adolescente en un tono alegre, se acercó al escritorio donde estaba su padre y se inclinó hacia adelante apoyando el torso en la madera permitiendo que SeungCheol tuviera la irresistible vista de su voluptuoso trasero descaradamente desnudo, llevando un bonito plug en forma de corazón —He estado estudiando arduamente para los exámenes.

—Felicidades —Dijo YongHyu.

—Gracias papi —Movió su cadera de un lado hacia otro con emoción.

—Estoy muy orgulloso de ti —Dijo el señor Lee con una sonrisa pellizcando la mejilla de su hijo, JiHoon hizo un puchero y el sonido de un móvil los interrumpió, YongHyu soltó un suspiro y salió de la oficina.

De manera coqueta el adolescente levantó uno de sus pies y escuchó como las rodillas de SeungCheol cayeron detrás de él para después tomar sus nalgas, separarlas y hundir el rostro en ellas, lamiendo, mordiendo y besándolo con ansias de devorarlo.

—Ay... —Gimió cerrando los ojos, se mordió el labio inferior y se empujó suavemente hacia atrás sintiendo la experta lengua de SeungCheol provocando estragos en su interior.

Hasta que unos pasos los alertaron.

—Al parecer el convenio con Japón no está firmado —Dijo YongHyu en un tono molesto —Debo realizar algunas llamadas, perdón SeungCheol, tardaré un poco.

—No se preocupe —Habló el pelinegro, YongHyu cerró la puerta y en un rápido movimiento giró a JiHoon hacia él, tomando sus labios en un hambriento beso, llevó una de sus manos hacia la pierna derecha del adolescente y la levantó simulando una embestida que hizo gemir al rubio en su boca —Mira lo que has provocado —Susurró besando el cuello de JiHoon a la vez que acariciaba su cuerpo y frotaba su marcada y dura entrepierna.

—Permítame asumir la responsabilidad —Jadeó el menor enredando sus dedos en el sedoso cabello de SeungCheol, sus labios se volvieron a encontrar pero JiHoon se alejó rodeando la corbata del rector con una mano con la evidente intención de llevarlo a su cuarto.

—Tus padres están en casa —Habló SeungCheol a punto de deshacerse del poco sentido común que le quedaba.

—Lo sé —Se podía ver la lujuria en su mirada.

—No podré contenerme —Advirtió SeungCheol con la adrenalina apoderándose de él.

—No le he pedido que lo haga.

El rector acorraló a su estudiante contra la puerta de su habitación, JiHoon la aseguró y se deshizo de la corbata y la camisa de SeungCheol en lo que recorría sus trabajados y firmes músculos con las manos.

—Tendrá que cubrirme la boca si no quiere que me escuchen gritar —Gimió JiHoon echando la cabeza hacia atrás, permitiendo que SeungCheol se perdiera en su cuello.

—Eres un chico malo —Gruñó el mayor haciendo chocar su caliente respiración en la expuesta y sensible piel de JiHoon, llevó las manos hacia el trasero del rubio y retiró el plug —Uno muy malo.

—¿Y qué espera para darme una lección? —Susurró en el oído del mayor, con su mano en la entrepierna de SeungCheol, masajeando su miembro por encima de la tela.

Con la respiración agitada SeungCheol dio un paso hacia atrás, se quitó los zapatos a la misma vez que deslizaba el cinturón de su cadera, sin dejar de mirar a JiHoon se quitó el pantalón y la ropa interior liberando el trozo de carne que JiHoon deseaba comer.

—De rodillas —Inmediatamente JiHoon obedeció arrodillándose frente a él —¿Esto es lo que estabas buscando entrando a la oficina de tu padre?

—Sí —Respondió JiHoon, SeungCheol tomó su longitud con una mano y lo deslizó por los rosados y delgados labios del menor.

—¿Sí?

—Sí señor Choi —Corrigió el adolescente dando pequeñas lamidas en el glande, lo acarició con su lengua en forma circular, succionando solo un poco como solía hacerlo con su lollipop, separó los labios acomodándolo y recibiéndolo gustoso en su boca cuando SeungCheol lo introdujo hasta su garganta.

—Eso es bebé, trágalo todo —Habló SeungCheol viendo a JiHoon con los ojos cerrados, sumergido de la placentera sensación —Muy bien, así, sí, así.

JiHoon colocó sus manos en los gruesos muslos del mayor e hizo presión alrededor de su pene escuchando los constantes y roncos gemidos de SeungCheol, lamió sus testículos, hambriento y deslizó su lengua desde la base del miembro hasta la punta llevándolo nuevamente hacia su boca, sintiendo las venas en el tronco hasta que el mayor no resistió más, lo levantó tomándolo de las piernas y lo sentó en el escritorio, tirando hojas y libros al suelo. Alineó su miembro en la dilatada entrada de JiHoon y se empujó hacia él, cubriéndose deliciosamente de sus paredes anales, inició un vaivén rápido y demandante y a JiHoon le encantó la forma tan posesiva en que SeungCheol sujetó su cadera, enterrando los dedos, acorralándolo y rodeándolo con sus brazos.

—Dios —Gimió JiHoon —Que bien se siente tenerlo dentro de mí.

—¿Te gusta así, verdad? —Empuñó sus manos a los costados de la camiseta de JiHoon y no dejó de embestirlo deslizándose con firmeza.

—Sí, sí —Respondió el menor, SeungCheol se alejó, colocó una mano debajo de sus piernas otra en su cintura, cargándolo y dejándolo caer en la cama, separó sus piernas con una mano y se hundió en él, cubrió la boca de JiHoon con una mano y lo penetró con salvajismo, como nunca antes lo había hecho.

—Cariño —La señora Lee tocó la puerta de la habitación de su hijo —¿No bajarás a cenar?

—N-No —Su voz se quebró al contestar, SeungCheol buscó sus manos colocándolas en la cama y entrelazó sus dedos, escondió el rostro en el cuello de JiHoon, tomó el lóbulo de su oreja entre sus labios y se embriagó de su dulce aroma a fresas mientras movía su cadera de manera insoportablemente suave y pausada, tomándose el tiempo necesario para disfrutar y hacer disfrutar a JiHoon de cada estocada —No tengo apetito.

—¿Por qué no le dices que estás comiendo algo más? —Susurró SeungCheol en el oído del menor —Dile a tu madre cuánto te gusta tener mi pene dentro de ti.

—Mmgh... —Jadeó cerrando sus ojos y el mayor lo penetró con fuerza haciendo chocar el respaldo de la cama contra la pared.

—¿Qué ha sido eso? —Preguntó la mujer —¿Estás bien?

—Sí —Arqueó la espalda deshaciéndose en los brazos de SeungCheol —Si mamá, estoy bien, es solo que se ha caído un libro.

—Por favor no estudies demasiado, recuerda que debes descansar.

La señora Lee se alejó de la habitación de JiHoon por el pasillo que llevaba hacia la escalera y el menor apretó los dientes cuando SeungCheol encontró su próstata y comenzó a arremeter contra ella haciendo que se corriera y continuara moviéndose sobre él hasta que lo llenó de su esencia, en silencio se miraron a los ojos y se sonrieron mezclando sus aceleradas respiraciones.

El tiempo transcurrió y el ciclo escolar llegó a su fin dando inicio a los preparativos de graduación en el establecimiento educacional, los pisos relucían, las modernas y ostentosas instalaciones fueron decoradas con arreglos de lirios blancos, pancartas y globos en tonos dorados. El aula principal recibió a los maestros y familiares de los privilegiados estudiantes pero absolutamente ninguno de los respetables y distinguidos presentes en la ceremonia podía imaginar que JiHoon recibió el diploma por parte del rector intentando no gemir escandalosamente debido al vibrador que tenía en su interior.

Como tampoco imaginaron que la breve ausencia de SeungCheol durante el cóctel era por estar follándose a un estudiante en los baños.

—M-Más rápido, por favor, más rápido —Pidió JiHoon acorralado en la puerta, con sus piernas envolviendo la cadera de SeungCheol y los antebrazos apoyados en sus hombros, su toga estaba en el suelo al igual que el birrete de graduación. El mayor lo sujetó de la cintura por debajo de la falda y acató su petición embistiéndolo con rapidez y fuerza sintiendo como las paredes del adolescente aprisionaban su miembro al dar continuamente en el punto correcto —Ay, sí, así.

Regresaron al cóctel con tres minutos de diferencia pero con la misma sonrisa en el rostro, SeungCheol tomó una copa de alcohol que le ofreció uno de los camareros que recorrían el lugar y se acercó a los importantes miembros de la comisión educacional, JiHoon se unió a la animada conversación de sus amigos de clase y miró a SeungCheol a la distancia cada vez que tuvo la oportunidad, recibiendo cómplices sonrisas y coquetos guiños que hacían brincar su corazón.

A medianoche la mirada de JiHoon se cruzó con la de SeungCheol quien estaba solo a un lado de una escultura de mármol, este movió discreta y sutilmente su cabeza hacia la derecha pidiéndole que lo siguiera e indicándole el camino, el adolescente regresó la atención a la conversación que mantenían sus padres y tardó más de lo previsto en apartarse, caminó por los pasillos del instituto y bajó los escalones de la entrada pero se detuvo en el último escalón y sus mejillas se ruborizaron.

SeungCheol lo esperaba bajo un frondoso y viejo árbol, sentado en su automóvil, con la puerta abierta, enseñando un enorme ramo de tulipanes rojos en sus manos. El pelinegro elevó una de las comisuras de sus labios, se bajó y se acercó al adolescente.

—Felicidades por tu graduación —Extendió las flores y JiHoon no dudó en aceptarlas esbozando una sonrisa mientras miraba las bonitas flores que sostenía, SeungCheol dio un paso hacia adelante acercándose un poco más, se encorvó y le robó un beso en sus labios haciéndolo alzar la cabeza para posar sus ojos en él.

—Están hermosas.

—Pensé en ti cuando las vi —Confesó el pelinegro acelerando inesperadamente los tranquilos latidos del corazón de JiHoon.

—Gracias —Apartó la mirada con nerviosismo y amplió su sonrisa marcando los hoyuelos en sus mejillas.

Inevitablemente los días pasaron y SeungCheol se quedó en silencio al ver el nombre de JiHoon en la lista de aceptación a una renombrada universidad en el extranjero, ese mismo día el adolescente recibió la noticia y aunque había celebrado con una sonrisa que iluminó su rostro, poco a poco esta se desvaneció dejando un vacío dentro de él.

Uno que no entendía.

Así fue hasta que vio a SeungCheol en su casa y evitó mirarlo a los ojos, el mayor lo saludó con voz débil, apenas audible, JiHoon asintió con la cabeza y subió corriendo por la escalera.

Cobardemente evitaron encontrarse.

No querían despedirse y no sabían si hacerlo era lo correcto después de estar en una relación quenuncainvolucró sentimientos.

Solo placer y satisfacción.

Sin embargo, una noche JiHoon apareció en la puerta del departamento de SeungCheol, el pelinegro separó los labios para hablar pero el menor dio un paso hacia él, levantó los talones, colocó sus manos en sus mejillas y lo calló con un beso. Sin dejar de besarse se deshicieron torpemente de la ropa en el pasillo camino a la habitación del mayor, JiHoon cayó en la cama y SeungCheol se posicionó sobre él, entre sus piernas, hundiendo la lengua en su boca, sus manos descendieron por el curvilíneo cuerpo de JiHoon, acarició sus muslos y sus labios bajaron por su barbilla dejando húmedos besos en su pálida piel, guardándola en su memoria, pasó por su cuello y bajó a las clavículas, lamió y succionó sus pezones escuchando los excitantes jadeos de JiHoon, regresó a sus labios y se alejó para deslizar su dedo índice por los labios del menor quien cerró los ojos y lo recibió en su boca, humedeciéndolo.

—Mmgh... —Se quejó JiHoon sintiendo como SeungCheol introducía el dedo en su interior, sus moviéndose fueron delicados pero con la fuerza necesaria para que deseara algo más grande y grueso.

El pelinegro acomodó su glande en el agujero del menor, hizo presión y JiHoon tomó sus labios entre los suyos mientras el miembro de SeungCheol era absorbido por sus húmedas paredes anales, inició un vaivén lento que poco a poco aumentó su intensidad creando una perfecta melodía de sus sudadas pieles chocando junto a jadeos y gemidos, SeungCheol sabía como tratar a JiHoon para hacerlo delirar.

Y JiHoon conocía el punto débil de SeungCheol.

—A-Ah, sí, así —El rubio arqueó la espalda y SeungCheol arremetió contra él, colocó los brazos a los costados del menor sin dejar de penetrarlo y acomodó su rostro en la curvatura del cuello de JiHoon.

—Gime en mi oído por favor —Pidió SeungCheol en voz baja —Necesito escucharte.

—Ay... —Lo complació llevando una de sus manos hasta su nuca y tomó un puñado de su cabello —Mmgh, SeungCheol.

El mayor cerró los ojos y una indescriptible sensación lo invadió al escucharlo decir su nombre de una manera tan melosa y sumisa, lo aprisionó entre sus brazos y JiHoon enterró sus dedos en la espalda del mayor, arañándola al sentirlo cada vez más profundo, llegando a su próstata, destrozándola, SeungCheol sintió un cosquilleo en su abdomen bajo cuando el interior de JiHoon lo apretó de una forma deliciosa y dolorosa, aumentó el ritmo de las embestidas y escuchó el grito desgarrador del menor al correrse, él frunció el ceño y dejó salir su esencia dentro de JiHoon acompañado de un fuerte gruñido, levantó una de las piernas de JiHoon dejándola en su cadera y se empujó hacia él, dando una dura estocada.

Pasada la medianoche SeungCheol se encontraba apoyado en uno de sus codos observando a JiHoon mientras dormía a su lado, recorrió su rostro, sus cejas, la forma de sus labios, sus ojos y el lindo lunar que tenía bajo uno de ellos, de pronto JiHoon se removió y colocó una mano en su pecho, donde estaba su corazón, SeungCheol se atrevió a colocar su mano encima de la del menor y éste abrió los ojos mirándolo en silencio, la tristeza en sus ojos hizo que SeungCheol se inclinara hacia adelante uniendo sus labios, encajándolos a la perfección, el menor cerró los ojos y permitió que el mayor lo besara con ternura.

SeungCheol se alejó y volvió a besarlo, tres cortos y sonoros besos, JiHoon lo abrazó y sus ojos se llenaron de lágrimas.

A la mañana siguiente los cálidos rayos de sol entraron por los ventanales de la habitación despertando al hombre desnudo que estaba enredado entre las sábanas, SeungCheol soltó un quejido y abrió los ojos, miró a su lado esperando encontrar a JiHoon.

Pero no fue así.

JiHoon solo había dejado su aroma a fresas en la almohada.

Una fragancia que con los días se iría.

Igual como lo había hecho él.

En tres largos años no volvieron a verse, JiHoon regresaba a casa de sus padres en navidades y vacaciones de verano, las fechas en las que SeungCheol organizaba viajes de negocios fuera del país, él sabía que JiHoon era joven, debía vivir nuevas experiencias, tropezarse y madurar, enamorarse, divertirse, llorar y volver a enamorarse.

No quería interferir.

Ni pararse frente a él porque no sabría qué decir o hacer.

No sabía si JiHoon lo extrañaba.

O si solo había sido una diversión.

No lo culparía.

Pero temía escucharlo de sus labios.

Al igual que JiHoon, quien creía que probablemente SeungCheol había encontrado a alguien más.

Algún afortunado con quien tendría una estable y bonita relación.

Algún afortunado que desafortunadamente no era él.

—Hoy he recibido una llamada de JiHonnie —Comentó el señor Lee sentado detrás de su escritorio y el corazón de SeungCheol latió con fuerza —Iba camino a una cafetería pero hubo algo que me inquietó.

El pelinegro levantó la mirada hacia el padre del menor —¿Qué fue?

—Que a pesar de que se escuchaba feliz noté una pizca de tristeza en su voz —Respondió YongHyu echando su cuerpo hacia atrás en la silla —Una que nunca había escuchado en él, no sé si tendrá dificultades en el estudio o en el amor —Continuó y SeungCheol tragó saliva con dificultad —¿Alguna vez te mencioné lo afortunado que será el hombre que sea capaz de entrar al corazón de mi hijo? Es travieso y un poco caprichoso —Soltó una risita al levantarse con una carpeta en sus manos, caminó por la oficina y se detuvo frente a las estanterías con libros —Pero sabe amar, y deseo que encuentre a alguien que lo ame con la misma sinceridad e intensidad que él lo hará, sin importar su apellido, situación económica... —Sus palabras fluyeron pausadamente —O su edad —En ese instante el corazón de SeungCheol dejó de latir viendo la espalda de YongHyu, el hombre se dio la media vuelta y SeungCheol esperó ver decepción en su mirada, o enojo, por haber traicionado su confianza pero en su lugar vio una cálida y comprensiva sonrisa —Si mi hijo es feliz, yo también lo seré.

—Señor Lee... —Intentó hablar.

—Aquí están las últimas cuentas, revísalas por favor —Dio dos pasos hacia SeungCheol y le entregó la carpeta —¿Te quedarás a almorzar, verdad?

—Sí —Contestó aturdido.

—Entonces pediré que sirvan la comida.

El hombre mayor salió de la oficina y los ojos de SeungCheol se posaron en la nota adhesiva que estaba en la carpeta, la tomó entre sus dedos y entonces se dio cuenta porqué YongHyu lo había elegido para ser su socio, no solo lo quería convertir en un exitoso empresario también deseaba averiguar qué tipo de hombre era.

Y porqué JiHoon se había enamorado de él.

Las razones fueron suficientes para animarlo a dar ese paso que tanto lo atemorizaba.

Al otro lado del mundo, en una ciudad llena de luces y carteles publicitarios JiHoon terminó las clases de la tarde y se despidió de sus compañeros al salir de la universidad, acomodó la mochila en su hombro derecho y la bufanda alrededor de su cuello. Era un día gris y frío pero afortunadamente había dejado de llover a mediodía, JiHoon cruzó la calle y saltó por encima de un charco de agua camino hacia su cafetería favorita, quedaba en una colorida calle, era un lugar acogedor y hogareño, atendido por un matrimonio de ancianos. JiHoon miró hacia su derecha y se detuvo al ver una tienda de flores, con lindos arreglos de tulipanes de color rojo en la vitrina, sonrió ligeramente y bajó la mirada.

—¿Estás pensando en mí?

Una grave y conocida lo hizo darse la media vuelta y se quedó sin aliento al ver a SeungCheol frente a él, con un largo abrigo sobre un elegante traje formal, relucientes zapatos de color marrón y su cabello negro peinado hacia atrás, con algunos mechones en su frente dándole un aspecto insoportablemente atractivo y varonil.

—¿O lo has hecho en este tiempo? —Preguntó SeungCheol sin dejar de mirar a JiHoon, no podía hacerlo, se veía precioso. Había cambiado un poco, se veía más seguro e independiente pero seguía conservando su mirada coqueta y traviesa.

—Una vez —Mintió el menor viendo como SeungCheol se acercaba.

—¿Tan solo una vez? —Invadió el espacio personal de JiHoon colocando dos de sus dedos en su mentón, lo levantó y lo miró a los ojos.

—Tal vez fueron dos —Corrigió haciendo sonreír a SeungCheol y ese instante, solo con ver su sonrisa dimensionó lo importante que era para él y lo mucho que lo necesitaba en su vida —En realidad perdí la cuenta.

—Yo también la perdí —SeungCheol se encorvó hacia JiHoon y lo besó, con delicadeza y amor siendo correspondido de la misma manera, acarició las tersas mejillas del menor y éste colocó las manos en su pecho, ladeó la cabeza profundizando el beso y JiHoon se aferró a su abrigo, impidiendo que se alejara demasiado, no lo iba a permitir, SeungCheol deslizó su mano derecha hacia la nuca del rubio y JiHoon gimió en su boca.

Tomaron una mínima distancia, la necesaria para rozar sus narices, el menor sonrió y abrazó a SeungCheol con fuerza, escondiéndose en su pecho, el mayor rodeó los hombros de JiHoon y las comisuras de sus labios se elevaron inconscientemente al percibir ese dulce aroma a fresas que tanto había extrañado.