NORTH BLUE

Sinopsis

Un príncipe sin la oportunidad de luchar por su trono. Un caza recompensas que está dispuesto a sacrificar su vida con tal de enfrentarse al rey Sanji vinsmoke es el próximo heredero al trono, para poder ser rey se le exige casarse con una persona de sangre real con el fin de unir otros reinos, ¿el problema? Que Sanji odio a cada principe que se ha parado en su reino, rechazando propuestas de matrimonio buenas, el rey preocupado por el comportamiento de su hijo pide ayuda a su mano derecha judge, quien no tiene muy buenas intenciones para el reino. Sanji harto de sus propuestas interminables se escapa del palacio para visitar a su pueblo, lo que no se esperaba era que encontraría a un simpático chico llamado zoro con una cabellera algo inusual, el cual le hará sentir cosas que pensó jamas sentir por nadie. En el poco tiempo que se conocieron una química nació en ambos, y las risas no dejaban de salir, pero Sanji sabia que zoro no era un principe, su padre y la ley jamás lo permitiría. Pero eso no le importo, pues solo el había ganado su corazón. Su camino a estar juntos no será perfecto sobre todo cuando una amenaza planea destruir el reino entero, Sanji tendrá que decidir si desea ser el rey y casarse por deber o quedarse con aquel chico y perderlo absolutamente todo. ¿Qué decisión tomara Sanji ?

Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1

El reino del North Blue era muy pequeño a comparación de otros reinos, el rey y sus dos hijos vivían en paz, el rey poseía su mano derecha que le sugería y ayudaba con los deberes reales, como era de esperase cuando el príncipe heredero cumplió la mayoría de edad, miles de príncipes de distintos reinos venían en busca de desposar al príncipe que yacía en el reino. Se rumoreaba en todas partes y confines del reino que su Belleza era inigualable, una joya real, amable, bondadoso y educado, era catalogado como perfecto


Pero para la mala suerte del rey el príncipe no quería casarse con ninguno de ellos; los odiaba negando la posibilidad de poder desposarlo, su padre lo dejó pasara al inicio pues quería que su hijo se casara con alguien que le gustara, pero después se convirtieron en tres años enteros donde cientos de príncipes y princesas de muchos ríenos importantes fueron rechazados. En esos años el príncipe tomo el título de "el ser más hermoso imposible de conquistar" o como le apodaban "la joya más hermosa del mundo".


Pero eso estaba a punto de cambiar....


En la sala del trono el rey yacía despidiendo a un príncipe y su séquito, con su hijo a su lado, una vez más el príncipe sanji había rechazado a un posible candidato.


—Espero que la vista al reino haya sido agradable príncipe William — hablo el hombre de mediana edad


—Su majestad fue una increíble experiencia, el reino es muy rico y basto de minerales, pero con su respeto, lo mejor fue conocer al príncipe.


El rey sonrió agradecido, más el joven de sus hijos de cabellos rubios le miró con algo de molestia, a pesar de que el príncipe Wiliam le seguía mirándolo con ojos de amor


— El piensa igual no es así ¿Sanji?— Le preguntó su padre volteando a verle con una sonrisa fingida, no le gustaba que su hijo se portara de esa manera, Sanji conocía como era su padre por lo que solo se limitó a rodar sus ojos.


—Claro siempre es bueno conocer a príncipes tan... —le miro de pies a cabeza —tan interesados en el reino — sonrió falsamente, se podía notar el odio en sus pablaras, el príncipe sonrió nervioso y miró al rey, que sin más por hacer con el comportamiento de su hijo suspiro


—Esperemos verlo de nuevo su majestad —hizo una reverencia aquel príncipe —espero verlo de nuevo príncipe Sanji— se acercó tomando su mano, para besar el dorso de esta, Sanji no dijo nada simplemente le miró con desagrado


—Si espero que jamás llegue ese día —Murmuro para sí mismo apartando la mano del príncipe.


Solo fueron minutos para que el príncipe por fin abandonará el palacio dejando al rey solo con su hijo.


—Ya pueden retirarse guardias —les indicó el rey con una señal de su mano, estos asintieron en reverencia marchándose a sus respectivos puestos. Sanji se bajó del área del trono y también tenía la atención de irse; siempre perdía tiempo teniendo que despedir a príncipes que el odiaba y no deseaba ver.


— ¡¿A dónde crees que vas?!— exclamó su padre ocasionado que se detuviera, sabía que le iba a regañar siempre era así todo el tiempo


—¿como que a donde?... A la cocina, tengo que practicar mis nuevas recetas


— Nada de eso, tenemos que hablar ahora — el príncipe suspiro cansado dándose la vuelta, para poder ver mejor a su padre


— ¿Qué sucede viejo? — preguntó.


El rey y su hijo tenían a una relación algo divertida y distinta a los demás, ante los otros ríenos eran muy formales y respetuosos con ellos mismos hasta que no estaban a la vista de nadie, pues era algo que ellos sabían que eran pocas las veces que el príncipe le decía padre o papá, siempre usaba su apodo "viejo" para referirse a él y sólo él podía hacerlo.


—¿Qué sucede? Con ese ya van seis príncipes que rechazas en dos meses, que carajos estas esperando para casarte con uno— se cruzó de brazos, su hijo solo rodo los ojos la misma platica de siempre


—No lo sé, tal vez que sea uno que no piense solo en él, y en su reino, que no me vea como un objeto y solo piense en hacerme suyo. En fin, todos son iguales; arrogantes, presumidos y creen que con solo sonreír y decir uno que otro cumplido ya estaré a sus pies, pero se equivocan


—No estamos en condiciones de que hagas eso, estas por cumplir tus 22 años a tu edad yo ya estaba feliz mente casado, ni tu hermana tardó tanto


—¡¡porqué es reiju!!, ella tuvo suerte al encontrar al príncipe del "east blue"


—Así es y gracias a esa unión del reino tenemos un poderoso aliado. ¿Tienes idea de cuántos reinos importante has rechazado?


El príncipe suspiro cansado


—No necesito casarme para eso viejo, yo no quiero debes entender


—La ley dice que debes casarte con un príncipe y o princesa


—La ley está mal— ahora era el rubio quien se cruzó de brazos—ahí dice que debo casarme con un príncipe o princesa, y solo traes principes


—Porque las princesas que vienen siempre terminan asustadas de ti, no sé qué les haces


—Nada. —respondió honestamente


— yo solo quiero lo mejores para ti idiota


— Entonces deja de aceptar compromisos papá—le suplico esperando que accediera


—lo siento, pero no es posible, en un día llegara el príncipe orion del reino de dressdrosa... Y debes estar listo para recibirlo


—¿Al menos puedo ir al pueblo?


— No. es peligroso, pensé que ya habíamos hablado de ese tema


Sanji rodo sus ojos


— ¿Cuándo podré... Salir?


— Es una orden — le miro con autoridad, por más que se llevara así con él, sabía cuándo tenía que callarse y aceptar las cosas, le tenía mucho respeto y cariño a su padre


— Está bien... ¿Ya puedo irme? — su voz sonó débil, y su mirada rápidamente cambió al suelo


—sí, ya es todo por hoy — el joven príncipe suspiro retirándose de la sala real, el rey le miró con algo de tristeza


—sólo quiero que seas feliz pequeña berenjena—suspiro, cada vez era más difícil tener que aguantar todo eso, claro que no quería que Sanji se casara con cualquiera, él quería que fuera una persona amable, bondadosa de buen corazón que amara a su hijo como era, pero tampoco le quedaba mucho tiempo



En la calle del pueblo, la gente yacía en el gran bazar donde vendían puestos de comida en cada esquina, todo estaba como siempre, las ventas aumentaban favoreciéndoles había uno que otro ladrón que tomaba lo que quería, pero el que más era temido era uno.


Famoso por robar incontables veces miles de puestos y no sólo eso, aquel hombre mataba a personas que atentaran contra otras, un sanguinario sin piedad, se ocultaba de los guardias reales actuando en las sombras como en ese momento


—Seguro que debemos hacer esto a plena luz de día —pregunto uno de sus más leales hombres escondiéndose en una esquina de un callejón


—sí, necesitamos ese dinero recuerdas?


—pero los guardias del reino están en unas calles


—¿Qué paso tienes miedo? —Pregunto con una sonrisa burlona, aquél ladrón usaba un hamaraki verdoso

Al igual que unos pantalones negros y un chaleco sin mangas, sobre una blusa banca de manga muy corta, una banda negra atada en su brazo derecho y tres pendientes dorados colgaban del lado derecho de su oreja, a su costado sus tres espadas sin olvidar que su cabellera verdosa


— pero ese hombre es... Muy—intentó hablar, pero él ya se había adelantado a robar el puesto de baratijas y tesoros— escandaloso—suspiro cansado y se preparó para defender a su líder


El ladrón se acercó al puesto fingiendo que miraba los objetos brilloso y extremadamente costoso, tenía la ventaja que en ese lado del callejón no le conocían por lo que fácil pudo pasar desapercibido, había unas cinco personas a su lado el vendedor sonreía mientras cobraba, busco mejor aquel objeto que le habían encargado, hasta que vio un pequeño collar de diamantes azulados exhibido en un maniquí


—Te tengo— lo tomo con una sonrisa, con agilidad miro a los lados, nadie le veía, el vendedor estaba más entretenido cobrando a unas bellas señoritas, se notaba desde aquí que estaba interesado en su belleza, y eso era un punto de favor para él, lo metió en su hamaraki y se dio la vuelta, mostro su pulgar a su compañero y el solo sonrió alegre, le dijo que se acercara, pero antes de poner un pie en el callejón alguien grito


—Hey alto ahí joven— el peliverde se detuvo, no sin ante ordenarle a su compañero que se preparara


—Se le ofrece algo señor—respondió sin voltearse


—Su cara me es familiar, ¿se podría dar la vuelta? —le pregunto acercándose con mucho cuidado


— ¿No me habrá confundido?


—No esa voz es idéntica al caza recompensas demonio asecino y esa vestimenta igual y tu cabello cual pasto parece no cabe duda eres tu


— ¡Mi cabello no parece pasto! — reclamo molesto dándose por fin la vuelta aquel hombre quedo intimidado con la mirada que le daba, los rumores eran ciertos sus ojos afilados grises traspasaban tu alma pues estaba sin poder moverse


—Ese tipo robo mi collar de diamantes—ahora grito el otro hombre del puesto, la gente lo miro asustada de que les hiciera daño o robara algo, Zoro solo suspiro, ya era normal que le sucediera eso, vio que los guardias del reino se aproximaban desenvainando sus katanas


—Bueno me gusto la plática, pero debo irme— dijo corriendo al callejón, escucho un grito de los guardias, lo más probable era que lo perseguirían


—Toma—le aventó el collar a su compañero mientras corrían, él lo tomo torpemente pues sus manos temblaban— nos vemos en donde siempre— siguieron corriendo, hasta que al frente se veía una pared evitando que siguieran corriendo


—Pero tu


—Estaré bien, necesita más guardias para detenerme


—Alto en nombre del reino—grito uno de los guardias alcanzándoles el paso, Zoro tomo una de sus tres katanas y de un movimiento rompió aquella pared dejando un camino


—Suerte, tu puedes. — dijo su compañero cruzando por ahí y perdiéndose en otro, Zoro seguía corriendo los guardias solo fueron tras de él, brincaba en cada pared de los edificios para trepar a los tejados ahí no lo encontrarían, la ventaja de que estuvieran pegados, le facilitaba más el escapar de los guardias, no tenía ganas de gastar sus energías en un combate, cuando evidentemente saldría ganando con facilidad.


A él le gustaban los tipos difíciles de derrotar que representaran un reto para él y así ser cada vez mejor, siguió escapando de ellos hasta que entro por una ventana, corto una cuerda de esta ocasionando que una gran tabla de madera callera sobre los guardias, a donde se dirigía ya no estaba lejos unas cuantas casas más y llegaba, aunque se tardó porque se había equivocado de dirección, muchas veces, le sucedía muy seguido, aunque el dijera que eran las calles que se movían evidentemente se perdía hasta que por fin llego a su destino vio al otro de sus compañeros ladrones hablando con un hombre encapuchado, y de un brinco bajo


—Como decía mi jefe ha llegado—dijo alegre de que había sobrevivido, aquel hombre alto solo tenía visible sus ojos cafres oscuro


—Señor Lewis llego antes—dijo Zoro con una sonrisa


— ¿Tienes lo que te pedí?


—Claro, yo siempre cumplo— palmeo el hombro de su compañero y él le entrego el collar de diamantes previamente robado —como usted lo pidió—se lo entrego, el hombre lo tomo y con su mano libre le lanzo una bolsa café algo vieja, dentro de ella había dinero


—Buen trabajo, nos vemos—se despidió desapareciendo entre la multitud de gente


—Bueno aquí tienes, buen trabajo—le dio a mitad de las monedas


—Fue un honor hacer eso contigo—le dijo tomando su mano—estuviste fantástico


—No fue para tanto, ahora si me disculpas tengo algo que hacer—aparto su mano, dirigiéndose a una casa de ladrillos con dos puertas de madrera, arriba de ellas estaba un letrero que decía "café y prestamos" siempre había demasiada gente, era uno de los lugares que todos los del pueblo visitaban, aparte la mayoría de sus amigos, como una amiga de cabello naranja que estaba en la caja cobradora haciendo negocios, o engañando lo que solía hacer, su nombre era nami


— ¡¿cuántas veces debo decirte que no quiero cosas robadas?!—hablo nami mirando la bolsa que traía Zoro


—Vamos bruja ni te pongas así, de todas formas, les servirá a todos ustedes —la chica recogió el dinero que él le dio guardando lo en una Caja fuerte a sus espaldas


—Gracias. De todas formas — el asintió caminando a una mesa de aquel mini bar, justo cuando se sentó, alguien corrió hacia el


— Oye Zoro... ¿Supiste que el príncipe de dressdrosa vendrá en unas horas al reino? —le dijo su amigo, un Chico muy dulce con un sombrero de paja en su cabello un chaleco rojo y shorts azules.


—otro más que tiene oro —Hablo tomando la botella de sake que le trajeron


— Escuche que viene a cortejar al príncipe


— Otro tonto que pierde el tiempo, es increíble lo idiotas que son es obvio que ese príncipe no tiene intención de casarse y aun así ahí van.


- quien sabe dicen que no descansará hasta conquistarle


— Me da igual Luffy, es solo un príncipe más, ni si quiera considero que sea tan bello como dicen—tomo un trago


—¿Cómo lo sabes?, no lo has conocido


—Nadie lo ha hecho desde hace años que no sale del palacio ni ver a su gente puede, típico de los tipos como ellos, solo porque es nuestro príncipe le respeto, pero si fuera alguien más ya lo hubiera tomado


— A veces me preocupas Zoro, pero sabemos que tu no serias capaz de lastimarlo si lo conocieras, ¿Qué tal si seas uno de esos que cae por el ¿


—Yo jamás me fijaría en un tipo así, tengo mejor gusto que ese príncipe engreído


—Zoro hola — hablo una tímida chica de gafas y cabello azabache


—Oh Tashigi, hace tiempo que no te veía —le dijo volviendo a tomar de su sake


— sí, ha pasado mucho tiempo — decía con sus mejillas rojas—m-me preguntaba si podrías ayudarme con algo


—Claro ¿que cosas necesitas? —ella al igual que el, eran caza recompensas solo que el trabajo de ella no era tan sanguinario como Zoro, ellas solo les sacan el dinero y entregaba a los guardias del reino


— Hay un tipo. En un bazar que me tiene harta, es un tonto y pervertido con las mujeres, las acosa y se sale con la suya y no permitiré eso y, el pose mucho dinero me gustaría que me ayudaras a vencerlo claro si tú quieres


—Ohh se ve divertido yo voy Tashigi— intervino Luffy emocionado por salir a combatir, le gustaba mucho ir a las misiones con Zoro


— Tu vuelve al trabajo —escucho a la peli naranja gritarle desde el mostrador—ya te dije que no hay tiempo para que vayas de cazador con zoro


— Qué mala eres nami, tengo hambre. ¡¿Por qué no hay un cocinero aquí!!? —se quejó alejándose de la mesa donde estaban.


—Te ayudare, vamos — le dijo zoro a la chica


— solo necesito que me ayudes a sacar un poco de información no es tan urgente


— no importa aparte tengo que ver, como están la cosas Recién acabo de robar sabes


— Y no me entere actúas muy bien


—Ese es uno de mis talentos—ambos se rieron y salieron del café, las demás chicas del lugar miraban molestas a tashigi porque ella podía estar con Zoro con una gran facilidad


Llegaron a la parte más cerca del palacio, usualmente ese sector del bazar era más que los demás. Pues las cosas importadas de calidad de la realeza les llegaban a ellos, pero eran demasiado malas personas, aparte que hay guardias reales en cada rincón


—¿Dónde está ese tipo? —pregunto


—A dos puestos de aquí, recuerda que necesito que consigas información, aun no peleamos


Para la mala suerte de zoro , tashigi no ataco y solo consiguieron información como ella lo había predicho, mala suerte para él pues quería cortar cuerpos ,pero no importaba la sonrisa de alegría de su amiga al saber que podrá detenerlo muy pronto le ponía feliz, como era costumbre caminaban por los tejados hasta que se detuvieron en uno pues zoro vio algo extraña a su amiga, nunca dejo de tener las mejillas rojas


—¿Todo bien? —le pregunto


—ya que estamos solos me pregunto si te gustaría salir conmigo hoy en una cita — le pregunto tashigi con sus mejillas muy rojas y jugado con sus dedos de lo nerviosa que estaba


—una cita ¿verdad?


—n-no bueno es complicado —zoro le miró unos minutos, no era que no quería a ella, siempre se habían llevado bien pero él no era de citas... Y no estaba interesado en encontrar el amor tenia mejores cosas que pensar


"disculpé no le vi"


Pero podría hacer la excepción y darse una oportunidad ella se veía tan mal, tenía un cuerpo muy envidiable para muchas mujeres claro que no tanto como su amiga nami, sus ojos eran muy lindos con sus anteojos y era muy tierna.


"perdón mi bella dama"


Pero no podía no le gustaba y si aceptaba sabía que le iba a ilusionar y no quería eso, Tashigi seguía nerviosa el peli verde no dejó de mirarla haciendola sentir a la vez especial, pues nunca le había visto tanto tiempo será que estaba gustando de ella


"es asombroso"


Zoro quería seguir pensando, pero esa voz no le dejaba, ¿de dónde provenía? estaba seguro que era del Alguien del mercado que estaba tras tashigi pero veía mucha gente


— es muy amable señor — hablo una voz más cerca, fue entonces cuando vio de dónde provenía, una persona con una capa y el gorro cubriendo su cabeza yacía en el puesto que daba frente a ellos, aquella persona se volteo un poco dejando ver su cara, ante los ojos de Zoro


— ¿Zoro que pasa? —preguntó, pero la voz de tashigi no llego a el pues había quedado perdido en esa persona, fueron lo segundos más eternos, sintió como el tiempo se detenía a su al rededor, ver aquellos ligeros mechones rubios asomarse por la capa, y esos ojos grandes azulados cual mar, miraban el puesto con un brillo y esa sonrisa tan dulce que mostraba, una curiosa ceja yacía en su único lado descubierto de la cara,


—Es Hermoso — soltó sin pensar, no podía dejar de verle, tashigi extrañada miró tras de ella, pues la mirada que tenía la peli verde era de amor...


— ¿Quién? —pregunto


— ¿Qué?... — respondió saliendo de aquel transe y mirar a Tashigi algo molesta


—si querías no ir me hubieras dicho zoro—hablo con molestia, se sentía celosa de que aquel chico se haya ganado la mirada que por años ella y más chicas deseaba tener


— Espere no lo haga—exclamó temeroso el rubio, aquel hombre tomó su muñeca con fuerza y le apuntó con un arma la gente del bazar miraba asombradas y con temor la escena, Zoro supo que tenía que ayudarle, ya no le importaba si los guardias lo encontraban o no.


—Tengo que irme, luego hablamos — brinco al otro edificio dejándola sola, el peli verde con cuidado bajo hasta quedar frente al chico, desde esa altura no se veía tan alto el rubio era un centímetro más bajo que el, y él lo comprobó cuando se puso a su lado


—¿Hay un problema señor?—preguntó zoro con cara de pocos amigos


—este idiota bastardo robo una manzana


—Este idiota que ves aquí no podía dejar que un niño muriera de hambre — le respondió acercándose con la intención de golpearle, no comprendía que había pasado, pero iba a ayudar antes que pudiera darle un golpe lo impidió pasando el brazo en su cintura


—Ladrón. Te haré pagar —aún mantenía su muñeca apretó el gatillo, pero la bala que fue expulsada no le llegó, pues zoro fue más rápido y la desvío con su katana, apunto el filo de esta ante el hombre


—Le tocas y te irá mal — Respondió con firmeza y decisión, el hombre aterrado soltó la muñeca del joven rubio, estaba algo roja por la presión que hacía sobre ella incluso se podía ver la marca de uñas en su nívea piel


—Dile a tu chico que no toque mis cosas nunca jamás!! — exclamó molesto dándose la vuelta


—Que grosero —murmurio el chico de cabellera rubia aún molesto, cuando se calmó un poco se giró para ver a la persona que le había salvado de un cruel destino


— ¿Estás bien? —Le preguntó Zoro soltando su cintura


— sí, gracias a ti... ¿De dónde saliste? —preguntó curioso


—De por ahí, ya sabes uno conoce estas calles como la palma de su mano


El rubio soltó una pequeña risita


—pues sin ti hubiera sido asesinado


—si... Es mejor que no cantes victoria —Sanji le miró confundido


—Atrápenlos, guardias — escucho la voz de ese hombre a sus espaldas, zoro sabía que pasaría después no tardaría mucho para que una gran cantidad de guardias los acorralaran.


—Es mejor que sepas correr — tomó la mano del joven rubio tirando de ella, con agilidad corrieron por el bazar, era imposible que no chocar con las personas en su camino, miro los tejados, esa era una buena salida, pero dudaba mucho que aquel chico pudiera igualarle el paso, más si se veía como si jamás hubiera ido a un bazar, pues miraba asombrado los puestos que alcanzaban a ver., se detuvieron en un callejón pegados a la pared con sus respiraciones agitadas


— ¿Haces esto siempre? —Le preguntó


—Algo así ¿por qué?


—Eres bueno en ello


—Gracias siempre me lo dicen—Contesto con una sonrisa


—presumido marimo! —Declaro el rubio con una ligera sonrisa, el corazón del peli verde se aceleró, tenerlo cerca era increíble, podía ver mejor su cara y vaya que le gustaba lo que veía Jama sabía visto a un hombre tan hermoso


—¿Marimo? ¿¡Que ahora me pones apodos cejas de caracol!?


— vuelves a decirme así idiota y te pateare — respondió, zoro se sorprendió un poco por el cambio repentino, pero de una manera le gusto.


— eso me gustaría


— ¡¡tonto!! — ambos se rieron, después se miraron, había algo en aquel chico que podría hacer que zoro se sintiera cómodo


—ven tengo algo que mostrarte — le dijo que le siguiera


—al menos dime tu nombre... — ordeno el rubio


—soy zoro y el tuyo


— soy san... — contesto


Desde ese momento ambos hombres no esperaban que llegaran a sentir emociones que nunca había experimentado, lo guio hasta unas pequeñas escaleras pegadas cerca de una pared, se veían algo desgastadas, dudo un poco en subir después de todo él estaba solo e indefenso con una persona que podría engañarle o incluso abusar de él, todas sus dudas se desvanecieron con escuchar la voz de aquel hombre, levanto su mirada y la peli verde le estaba sonriendo


—¿vienes? —le pregunto, el príncipe solo asintió y le siguió, quizá lo estaba juzgando mal


Llegaron a un pequeño lugar, pero a la vez acogedor arriba de una torre, tenía un gran y enorme hoyo en la pared que tenía la vista al palacio a lo lejos. el solo pensar en ello hacia suspirar cansado, el príncipe había escapado hace 4 horas, se sorprendía que su padre no le buscará, anquen posiblemente este haciendo eso, su día fue muy alocado salir del castillo no fue fácil muchos guardias merodeando y luego en el bazar casi es asesinados no fuera por aquel chico que nunca pudo dejar de mirar en todo el rato.


—¿tú vives aquí? —preguntó en tanto quito la capucha de su cabeza dejando ver su cabello rubio, se sentía con más libertad con el calor que hacía no podría aguantar más, y justamente en aquel lugar se sentía muy fresco, quito su capa, no tenía permiso de salir, por lo que no podía arriesgarse a que le descubrieran, tomó uno de los trajes de su sirviente más leal unos pantalones negros y una camiseta amarilla de botones


— Así es —Respondió zoro sin despegar sus ojos del chico, que sin querer la capa se había resbalado con suma delicadeza por sus hombros hasta su marcada cintura, Zoro no tenía idea de por qué su corazón no dejaba de latir, el chico de cabellos rubios veía la pequeña casa de zoro con fascinación, como si nunca hubiera estado en un lugar así, lo cual era muy raro.


—Es genial y la vista también —Subió unas escaleras que daban al balcón, el pueblo se veía desde aquella altura, la gente riendo y disfrutando de su día y el palacio... Resplandeciendo


—Es algo que más me gusta —Subió también para estar a su lado, recargo su ante brazos en el barandal mirando al frente


—No esperaba que el pueblo sugiera igual. —sonrió con nostalgia


—No ha cambiado mucho, solo que últimamente, ha habido escases de dinero por lo que el pueblo no cuenta con tantas riquezas y están desapareciendo la mayoría de los comerciantes foráneos —Aquello le rompió el corazón al príncipe, él quería mucho al pueblo.


Cuando lo era niño, solía jugar con muchos amigos de su edad e incluso dormir en casas ajenas el rey no le decía nada pues contaba con su libertaria todos le conocían y a la vez le protegían, nunca Olvidaría esos hermosos momentos


—ha sido difícil ¿no?


—No tienes idea — respondido. Sanji giro un poco su cabeza para ver al chico que le salvo, sus vestimentas no estaban muy limpias y formales que digamos, su tez algo morena estaba algo manchada, será que el como los demás habitantes han tenido que vivir así.


—El rey debería de prestar atención al pueblo. —Sanji no quería creer eso, su padre no era un mal rey al contrario toda su vida a admirado y deseado ser como él, debe haber una explicación


—Lo hace, pero está tan concentrado en casar al idiota de su hijo, que para variará es un orgulloso que no acepta casarse con cualquiera


— ¿Qué? —Respondió algo sorprendido —Disculpa, pero si no me he casado es porqué, ¡¡ aún no encuentro al indicado!! — hablo a molesto, el peli verde le miró algo confundido


— ¿Por qué dijiste eso?, No eres el príncipe


—si yo fuera el príncipe pensaría en eso.


—tal vez, pero también debe pensar en su deber y por su pueblo, no todo es el corazón


— lo dices con una facilidad


—tú debes de habar con el, ya que vives ahí— le dijo dejando a Sanji sorprendido, ¿acaso lo había descubierto?


— ¿cómo que vivo ahí?, ¿de qué hablas?


— tu ropa está hecha con materiales y tela muy cara, ni el pueblo tiene acceso a ella, y tu capa igual, además esa vestimenta ya la he visto antes, por lo que tú eres el sirviente de alguien dentro del plació


Sanji suspiro aliviado, quizá no era tan inteligente como pensó


—Vaya deducción marimo... Si piensas — golpeó levemente su cabeza con una sonrisa


—Claro que pienso — le apartó su mano con cuidado


— debe ser difícil tener que convivir con el príncipe ¿no?


—yo no diría eso..., pero acaso ¿A ti no te agrada? — preguntó con un ligero dolor en su pecho, no le importa a sí los demás le odiara, pero por alguna razón no quería que aquel chico dijera que si


—No es que no me agrade, simplemente se me hace muy falso y presumido, de esos típicos príncipes que por ser guapos y hermosos son unos patanes


— él no es así — le respondió bajando su mirada, llevó su puño al lado de su corazón


— no lo sé, nunca le he conocido en verdad, pero no dudo que sea así.


—Deberías de conocerlo, te sorprenderías— se recargo imitando a la peli verde, mirando el palacio, su hogar desde ahí se veía tan lejano.


—No creo, la posibilidad que entre a ese castillo son imposibles, ellos me odian


— ¿Que?, ¿Por qué? — pregunto confundido


— ¿que acaso no sabes quién soy?


—un tipo demasiado atractivo que parece estar amargado —aquella confesión solo hizo sonreír al peli verde


— Sí y no soy amargado —El rubio sonrió mirándole


—ahh entonces ¿si eres demasiado atractivo? — inquirio alzando ambas cejas, aunque sólo se le veía una de ellas


—Eso depende de quién lo vea... Pero si lo soy


—Engreído y te queja del príncipe


— De todas formas soy un caza recompensas más buscando, y aveces yo he atacado a príncipes y duques que entran al reino, cotejando al príncipe


— tu eres el responsable que siempre lleguen en poca ropa. — le pregunto burlándose


—Así es, bueno lo de la ropa no, son más mi hombre quien hacen eso


— es divertido verlos entrará al palacio e intentar conquistarme. — zoro lo miro un poco confundido y Sanji se dio cuenta que otra vez había hablado de más— ósea al príncipe obvio no a mí, digo quien se fijaría en el sirviente real ¿no? – intento decir tratando de que no pudiera sospechar nada.


— yo lo haría — respondió


El corazón de Sanji se aceleró y le miro dándose cuenta que estaban muy cerca el uno del otro, sintió un roce en sus dedos y bajo su mirada notando que sus propias manaos estaban a un centímetro de unirse


— ¿Seguro? —preguntó


—Quizá sólo si eres tú... — le respondió, aquellas palabras hicieron sonrojara al príncipe, como nunca jamás imagino, estaba asombrado, y a la vez asustado de las emociones que comenzaba a sentir en su estómago e interior, su corazón se aceleró al igual que su pulso podía escucharle hasta en sus oídos, tenía que admitir que desde que vio al chico no pudo dejar de verle. Tenía el interés de conocerlo cada vez más, si, era muy atractivo para el, su cuerpo estaba bien formando muy músculos, a decir verdad, a comparación del suyo que veía pequeño, sus fuertes brazos, todo de él le había llamado la atención, pero no lo conocía realmente


— Tonto — soltó una risa nerviosa, la mano del pelo verde yacía sobre la suya sin duda era más grande que la de el, pero no por mucho, pronto sus narices se tocaban al igual que sus labios solo sentía su aliento chocar contra ellos. Sanii estaba mirando atento cada cosa que el estaba haciendo y sintió esa tensión entre ambos, con los latidos de su corazón acelerándose cada vez más Sanji entrecerró sus ojos, zoro vio eso tan tierno, y no lo pensó dos veces antes de inclinar su cara para poder por fin acortar la distancia.


— ¡Abran pasó!, ¡El príncipe de dressdrosa ha llegado!!— Escucharon alguien gritar acompañado de trompetas separándolos abruptamente


— ¿El príncipe? — Dijo Sanji acomodando los pensamientos de su cabeza, tenía que dejar de pensar en zoro y el casi beso que se dan, el tenía que volver al castillo antes que notaran su ausencia


— Ahí va otro tipo que espera conquistarlo— solto zoro mirando por el mismo balcón como entró montado sobre un caballo blanco, con unos guardias de su reino, atrás de ellos unas trompetas sonaban.


—Debo irme — anuncio Sanji bajando las escaleras con rapidez, zoro intentó alcanzarlo, pero ya se había puesto su capa


—Espera. ¿Ya tan pronto te iras?


— Tengo que arreglar al príncipe, para que le reciba.


Sanji tampoco quería irse, se la estaba pasando tan agradable con el, sentía que podía ser el mismo a su lado, aunque no llevaba mucho de conocer sentía que podía confiar en el


— ¿cuándo te volverías ver? — Pregunto zoro. — ¿Te volveré a ver?


—N-no lo sé, no creo que pueda volver a salir —Suspiro, eso había desconcertado al peli verde, pero era de esperase, no podía ser tan perfecto el encontrase a alguien que le hiciera sentir distinto


—Ya veo. — Sanji no quería irse así, tenía que encontrar la manera de volver a verlo, pero ¿Cómo? , camino unos pasos para quedar frente a el—parece que he olvidado mi anillo aquí... —zoro le miro confundo, Sanji se sacó el anillo de su dedo índice y la coloco en una pequeña mesa a un lado de ellos


— ¡Más vale que me la regreses marimo! — exclamó, zoro tardo en asimilar lo que el rubio quería hacer, era una excusa para que zoro y el volvieran a verse.


El le sonrió cómplice


— ¡claro que lo haré cejitas de espiral! —Le respondió con una sonrisa, Sanji solo pudo reír, en verdad había disfrutado salir del castillo, si no lo hubiera hecho nunca lo conocerían


— nos vemos entonces — camino a la puerta, abandonando el lugar en todo ese corto tramo que recorrió, zoro no le dejó de mirar, ya no se podía ver su cabellera rubia puesto que el gorro de la capa lo cubría, viendo como la pequeña silueta se alejaba de él, dejando una vez más solo, camino hasta donde estaba el anillo y lo miro mejor; era plateado con diamantes incrustados alrededor.


—Te veré mañana en la noche san— llevo una de sus manos cerca de sus labios, aun lograba sentir el cosquilleo del aliento de san contra los suyos, si tan solo no hubiera aparecido el príncipe ese se hubieran besado


¿Qué está pasándome?


Zoro suspiro dejándose caer en el mini sofa a su lado, sin dudas, iba a ser difícil quitarse al rubio de su cabeza