Prólogo
Luna Volkova, una chica militar rusa de 38 años que trabajaba para proteger a su país en las fuerzas especiales y fuerza aerea rusa. Su cuerpo es llamativo ante cualquier hombre, pero ella no les daba importancia ya que no tiene el mismo tipo de gustos.
Luna mide 1,98 m siendo la más alta en toda la base pero al mismo tiempo es la más rápida y silenciosa a la hora de un combate, su pelo era blanco y tenía tatuajes en sus brazos como su fueran escamas de serpiente entre otros tatuajes, se la apoda de muchas maneras pero sólo una la identifica, "Cobra".
Luna estaba entrenando hazta que un compañero le dice que el general quería verla en su oficina de inmediato, ella terminó de hacer lo que estaba haciendo y se dirigió a la oficina de su general, al entrar se paro frente a él y levantó su mano en un saludo militar mientras que el general mantenía su mirada en su papeleo sobre su escritorio.
-"Cолдат, вам и вашей команде придется отправиться в Las Almas, Меxico, чтобы схватить Николая Петрова и вернуть его в Россию, где он будет заключен в тюрьму за свои преступления" (Soldado, usted y su equipo tendrán que ir a Las Almas, México, para capturar a Nikolay Petrov y traerlo devuelta a Rusia para ser llevado a la cárcel por sus crímenes)- Dijo en general de una manera bastante seria- "Они уедут завтра немедленно" (Partirán mañana inmediatamente)
-El genera levantó su mirada de sus papeles dejando una mirada fría sobre Luna- "Это ясно, солдат?" (¿Quedó claro, soldado?
-"да сэр" (Si señor)- Luna no respondió más y salió de la oficina del general mientras se preparaba para su viaje a México mañana.
Jamás había ido a ningún otro país que no fuera Afganistán, Ucrania, Japón, Corea del Norte y del Sur y Estados Unidos. Para ella, México, sería algo nuevo y estaría fuera de su área de confort al no tener muy claro como es el peligro y el terreno de aquel país, no es que no lo conozca, sino que no sabe que atmósfera tiene a la hora de un conflicto.
Al determinar de guardar sus pertenencias, Luna, decide ya irse a dormir. Se quita su camisa militar quedando solamente con una camisa blanca de tirantes gruesos, pero no se quita su pantalón militar, luego se quita sus botas y quita las mantas de su cama para luego acostarse y cubrirse con estás. Sinceramente Luna no tenía muchas ganas de dormir, pero si tendría que hacer ese viaje hazta México tendría que estar con toda su alergia posible en caso que se tenga que poner en modo de combate para despedazar a cualquiera que quiera desafiarla.
Luego de muchos minutos pensando, poco a poco iba cerrando sus ojos hazta el punto de por fin caer dormida haciendo que su respiración sea lenta y tranquila mientra que su pecho subía y bajaba en cada respiración teniendo al fin un momento de paz.